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miércoles, 18 de noviembre de 2015

La luz de tu camisa




La luz de tu camisa

No me atrevo a decirte cuánto te echo de menos,
cómo se sostienen enjaezadas bajo mis pupilas
estas pestañas que se anudan ya a tu gesto,
común beso sobre tu húmeda frente,
soñando con tu verbo que los días no terminan,
ni alumbran vistosas las farolas hasta que tu mirada
se posa sobre el nombre escrito en verso
de la compañera que ocupa tu camastro.
¿Hablamos?

Servimos bajo el mismo mantel la leña que nos hogara,
alumbramos nuestra piel levemente indispuesta,
suscitada por la caricia invisible
de tu mano sobre la mía y mi espalda.
Pienso, bebiendo bajo tu cuello,
que no quiero más luz
que la que desprende tu camisa.

(De La presencia por la ausencia.)



Tu click en la publicidad que aparece bajo esta entrada me alimenta. Gracias.

viernes, 17 de julio de 2015

Y de nuevo de antes llega

Todo me lleva a él, el trampantojo de la luz y el agua y la sombra de la encina, las sillas blancas (aunque sean otras, ya sabes) el blanco y negro que me ha salido, todo vuelve a ese libro, a esos poemas. Los releo y me entran ganas irreprimibles de reescribirlos (anda que no les sobran palabras, je). Quizás deba hacerlo. Al fin y al cabo creo que es él que gobierna, el otro Él. Su timón siempre inclinado marca rumbo al cierre del Círculo, el eterno retorno, la espiral de Fibonacci, también del nautilus, ¡cómo no!, por el mismo lugar siempre sino que un paso más alto... Cualquiera sabe...
El caso es que aquí está.
Mi echarte de menos, como el de La presencia por la ausencia.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Canción

(Continúa ofreciéndome "datos" este poemario del que ya casi renegaba.)

CANCIÓN

Alguien me tocó el alma el otro día, alguien,
con la tierna almohada de su voz ensoñadora.
Alguien suscribió mis versos,
reinventó la luz sobre la tierra, que ya caminaba ominosa,
anduvo abriendo puertas mientras, oculta yo,
mis manos temblaban.

Antes, cuando abrías tus párpados a la luz cegadora,
los amaneceres cabalgaban por la orilla de este verbo que no es verbo sino
margen acotado carnalmente.
Se cerró el mar.
No me acompañó entonces el Poeta.
Ni el mirlo sostuvo con su canto mis roncas lágrimas.
Ni siquiera la primavera, que anhelé tiempo después, llegó a bañar los atardeceres
con la niebla empapada en perfume.

Antes, mucho antes, dormía en la tierra recordando
el verde trampantojo de la encina,
y yo, yo, bailaba al son de los tambores de las fiestas humanas.
Cuando me quedé muda,
no me cobijó el Poeta.
Ni la lumbre, ni la hojarasca fértil.
Bajé al infierno de todas las vidas sorteadas.
Hablé para llorar.
Rodé para existir temblando, acunada por mi propio frío en la cruz de
todos los huertos.

Antes, tiempo eterno antes,
saltaba sobre las piedras con mis zapatos de rosas
generando vida, esperanza y muerte...¡feliz!
Una y sola entre las de mi especie
albergaba en mi cóncava realidad todas las esperanzas,
todo el alimento de la tierra.
Ahora, más allá de las sombras,
permanece siempre abierto el horizonte luminoso que nos avanza el sol
en su homenaje tardío
a la belleza de Lo Sin Nombre.

Camina, rueda mía, camina,
llévame por tus senderos de perdón y olvido,
que el polvo que levantes sea mi clámide en la espera.
Muéstrame en tu devenir el movimiento sobre el mar, las almas, la luz.
Adelántate
y obliga a pervertir el siniestro don de la matanza oblicua.
Camina por mí para que, cuando renazca,
las encinas continúen dibujando caracolas en el aire con sus candilejas de Abril.

(La presencia por la ausencia. Bohodón ediciones, 2010. (escritura: 2005)

martes, 25 de marzo de 2014

Sola

Esta mañana he recordado este antiguo poema escrito un invierno de 2006. Aunque una, la mayor parte de las veces, se sonroje (por vergüenza, imagino que fruto del aprendizaje y la evolución) cuando se relee en antiguas composiciones, de vez en cuando el poema devuelve la mirada, y aunque pudiera corregirlo por aquí o por allá, aprendo a quedarme con su valor "per se", sin valoraciones... Como si no fuera mío también. Nunca me releo una vez publicado el libro. NO "me digo" nada, puesto que ya "lo sé"(lo escribí), amén de ese prurito de vergüenza que me persigue. Por mí, tiraría todos mis libros a la candela... Pero... Pero... el día llega, al parecer.

(Pertenece a "La presencia por la ausencia". El libro está ahora a muy barato, a cinco euros he visto que lo han puesto, así que por si alguien se anima aquí dejo el enlace para compra online:

AQUÍ)



SOLA

Caminar sin suelo es estar sola.
Colmar la paciencia de las luces soñando que permaneces
es estar sola.
Abaratar el sentido de la pléyade de incongruencias que se avienen
es estar sola.
Iluminar cabizbaja sobre tu ausencia es estar sola
cabalgando por los oteros de la desmentida y la suspicacia.
Llorar es estar sola.
Beber de tu oído soñando que duermes es estar sola.
Trabajar sobre ultratumba limando las asperezas del perfil de tu ausencia
significa soledad, quimera, sueño o alma rota y cejijunta.
Así, estoy sola.
Sola entre las yerbas y tu ausencia.
Sola sin más.

(La presencia por la ausencia. Bohodón Ediciones. Octubre, 2010)

sábado, 18 de agosto de 2012

Feria del libro 2011

En la feria del libro de Sevilla de 2011, la única que tengo, que "me" la disparó mi hijo, y pongo el "me" entre comillas por motivos obvios. Las dos preciosidades que me acompañan y que tuvieron la amabilidad y simpatía de pasarse por mi chiquitito y solitario puesto de firmas (digo solitario porque ni la editorial hizo acto de presencia... ¡presencia!, para eso se supone que estaba yo, todo acá potencia la medioesquizofrenia) en una tarde de tormenta del copón, son dos de "mis niñas turcas (ver AQUÍ), Shahla —no puedo escribir bien su nombre con este teclado, lo transcribo  fonéticamente pero sin signos apropiados— y Mehtap. El libro no sale, "La presencia por la ausencia", está bajo el cartel de "llévatelo", pero es lo de menos. A los libros hay que leerlos o, en todo caso, han de escribirse, no mostrarlos en montones, pilas o en las páginas web. 


sábado, 19 de mayo de 2012

Proyecto editorial VI: Como agua de mayo

(Del blog que aún no sabemos si algún día será)

Estoy muy contenta, a pesar de que de pronto se ha puesto a llover (y tal vez por eso también), cuando a las cinco de la mañana  estaba despejado. Ya está casi terminada la página de la editorial. ¡Por fin! Después de creo que dos meses de trabajo y casi in-aliento, vamos respirando, el proyecto ha ido tomando cuerpo allá, y mi sensación es que ya no le queda apenas nada, pequeños detalles, muy pequeños detalles. Lo único que sucede es que somos dos personas tan minuciosas que cuando el "pero" no sale del otro, sale del uno mismo, pero ya hemos hablado de poner fecha de apertura.
Queremos abrirla con un liblog ya publicado. Al principio pensamos en planteárselo a algunos autores, pero después nos hemos decidido por sacar a alguien "antiguo" (aún no puedo decir quién será, ;), pero os aseguro que es un proyecto precioso).  Hemos pensado que ésta era mejor opción porque contamos con un colaborador espontáneo de primera talla para elaborar el prólogo que reflejará... aún no sé que reflejará, pero sí que no será un prólogo cualquiera, porque su estudioso no es ni un inevestigador cualquiera ni un poeta cualquiera. También decantándonos por esta opción evitábamos ser injustos, al beneficiar a algún autor y no a otros, pues es cierto que cada liblog editado y publicado no será gratuito.  Este primero sí queríamos que fuera así. "Sólo" queda el trabajo de comenzar a elaborar el propio liblog su plantilla, subida de texto, edición, elaboración de portada, etc... en fin, que calculo que para otro mes más dará el plazo de espera.
Se nos plantea la duda de si acompañar a la página con un "blog" al uso. Ambos llevamos muchas cosas para adelante y no queremos vernos incapaces para poder llevarlo como es debido, pero creemos que sin el blog-blog la página parecerá "menos humana", así que es probable que nos decidamos por sacarlo a la vez. No obstante estar, está, éste, y con algunas entradas hechas, si bien es cierto que durante este último mes, lo hemos frenado, justo, claro, cuando más enfrascados en la elaboración de la propia página hemos estado. Pensamos incluso en abrir el blog antes de abrir la propia página, pero esto son cosas que aún tenemos que decidir.
En fin, que estoy muy contenta como decía al principio. Llueve en Sevilla, en Tijuana creo que no, allá es de noche y aquí amanece. A veces nos he sentido como, si no guardas  del mundo, sí serenos de la noche  o veladores del buen dormir y descanso del otro.
Sí, el trabajo está siendo esforzado, muy esforzado.
Y es cierto que aún no sabemos si habrá merecido la pena, es cierto.
Pero al menos contamos con haber sabido trabajar juntos para un proyecto, y eso, para dos personas siempre hechas a trabajar por solitario, no ser amigos de "multitudes" y vivir a no sé cuántos miles de kms de distancia el uno del otro, creemos que ya es mucho.

De noche y día queda poco para que abra, aunque llueva. Y llueve en mayo. 

viernes, 23 de diciembre de 2011

El hombre potro (A El Potro, de Ciudad Blogger)

Gracias, Potro. Sé que recuerdas que este poema lo escribí el año pasado inspirada por ti, en la alegría que me provoca poder contemplar tanta generosidad y amabilidad desplegada por tu hermosa persona en el trabajo a diario en tu blog Ciudad blogger, ese a la que muchísimos blogueros le debemos el poder llevar adelante este soporte que tan importante nos resulta en nuestra actividad diaria.
Hoy lo he corregido inspirada también, de nuevo, por tu generosidad. Saber que alguien que vive tan lejos de una se ha molestado en poder adquirir su primer libro de poemas publicado en papel, me llenó de emoción, tal como te expresé el otro día a través de twitter. Desde tu país, MéXico, a la editorial, humilde y pequeña,  que lo comercializa hay un largo trayecto no exento, estoy segura, de dificultades burocráticas.
No sé cómo agradecerte el esfuerzo, éste en particular, y  aparte siempre, tu trabajo diario.
Ojalá  pueda gustarte algún verso de este que fotografiaste el otro día.

Feliz Navidad, Potro.





(Correcciones Nueva Biología)


El hombre potro
(A El Potro, de Ciudad blogger)


Y el último potro que corretea
en la ciudad habitada
de azules, y a veces negros,
almanaques, trota sobre el suelo,
salta y brinca cabeceando
cada brillo de sus ojos,
cada jerga de sus crines
desmenuza en sustancia aérea
de redes que dan vida a la nube,
la cual, agradecida
al darse por nacida,
se posa sobre sus francos
flancos, y, alas que vuelan, el potro
blanco, de roja madera
y pezuñas de yerba al cielo,
descuella su alegría
izando el paso al eco
de las montañas que cantan
a su trote, a su vuelo, a su risa:
¡Ha nacido Pegaso, ha nacido Pegaso…!


Sofía Serra, Nueva Biología

miércoles, 12 de octubre de 2011

La presencia por la ausencia: Balance de "ventas" de un libro de poemas.

Leer a la vez que se escucha lo siguiente, se sugiere y se recomienda


Pregón por bulerías "El Frutero".

Esta pieza musical flamenca me la ha regalado una persona, a la que comienzo a querer, para la fotografía del camión "mercado". (Verla  aquí). Le ha dado la vuelta a la negrura que destilaba en mi mente todo lo que tiene que ver con la publicación de ese libro.


La editorial me ha enviado el balance de ventas del poemario que publiqué en Octubre del año pasado, "La presencia por la ausencia".

- Se sacaron 200 ejemplares.

- 110 ( o 120, no recuerdo bien) me los regaló la editorial. Deferencia, acababa de comenzar a trabajar con ellos ya pagándome. Durante el previo verano estuve trabajando corrigiendo, valorando decenas de originales, aprendiendo a maquetar  y haciendo o pensando alguna portada para "pagarme" los 600 euros con los que se estimó debía colaborar económicamente en su edición y que yo desde el primer momento me negué a pagar (no dispongo de ellos, ni los quiero para eso).

- De los 80 con los que se quedó la editorial se han vendido 13. No estoy muy segura de si han metido los 8-9 (menos, no...) que vendí  el día que firmé en la Feria del libro de Sevilla. Ya lo he preguntado, ya me responderán.

Mi balance. Se ha "vendido" bien, teniendo en cuenta que:

- Hice una sola presentación por mi cuenta y riesgo en el quinto pino, es decir,  Madrid, el único lugar donde podía contar con cierto conocimiento de ambiente poético, conseguido a través de este medio. Sólo contaba con alguien en quien verdaderamente confiaba y confío como amiga más allá de relaciones de "gremio": la poeta Eva Márquez (ÉSTE su blog).

- No se envían libros a librerías de la zona de influencia física de la autora, casi siempre por culpa de los distribuidores, que no se mojan con autores desconocidos, aunque yo no desestimo "la mayor", falta de implicación, de "poder" o de tiempo por parte de los editores.

- No existe promoción por parte de la editorial de ningún tipo, ni la mínima que este medio a través de las redes sociales u otros soportes puede ofrecer.

- De los 110 o 120 ejemplares que me quedé, me restan dos o tres.  15 o 20 vendió mi marido en su trabajo el primer día. Con ese dinero "extra" me pagué el viaje a Madrid para la presentación.
El resto los he ido regalando todos, el 95 % a amigos  y conocidos de este medio. Yo les pedía su dirección postal caso de no saberla y se los enviaba por correo físico. Es decir, casi los obligaba a hacerse con él. Muchos pueden atestiguarlo.

Así, me siento muy contenta de que ese libro haya llegado a Argentina, a Francia y hasta a Turquía, Estambul, y desde luego a  muchas zonas de este país, la mayoría muy distantes de Sevilla, mi ciudad.
Ah, algo que me satisface también mucho. Un ejemplar está en la Biblioteca de la fundación José Saramago (alguna entrada en este blog tengo hecha al respecto).

Total balance: muy positivo. Se ha vendido muy bien.

¿En números?, ah, sí, se me olvidaba.  Al parecer tengo 28 y pico de euros en "positivo".

;)
:)

miércoles, 11 de mayo de 2011

¡A última hora!

¡¡¡Estoy que boto de alegría!!!

Teletipo recibido. Asunto. Feria del libro de Sevilla :Tome nota, Sofía.
El jueves 19 de mayo en la caseta 45 de la librería siglo XXI firma usted ejemplares de La presencia por la ausencia. Llámeme rápido para confirmar . Es el día dedicado a José Saramago.

domingo, 10 de abril de 2011

La luz de tu camisa

LA LUZ DE TU CAMISA

No me atrevo a decirte cuánto te echo de menos,
cómo se sostienen enjaezadas bajo mis pupilas estas pestañas que se anudan
ya a tu gesto,
común beso
sobre tu húmeda frente,
soñando bajo tu verbo que los días no terminan,
ni alumbran vistosas las farolas
hasta que tu mirada se posa sobre el nombre
escrito
en verso de la compañera que ocupa tu camastro.
¿Hablamos?
Servimos bajo el mismo mantel la leña que nos hogara,
alumbramos nuestra piel levemente indispuesta,
suscitada por la caricia invisible de tu mano
sobre la mía y mi espalda.
Pienso, bebiendo bajo tu cuello, que no quiero más luz
que la que desprende tu camisa.

Sofía Serra (2005). La presencia por la ausencia. Bohodón ediciones, 2010

lunes, 4 de abril de 2011

Idus de Abril



Hoy he recibido la feliz noticia de que mi libro "La presencia por la ausencia" forma ya parte de la Biblioteca de la fundación Saramago, allí en las Islas Canarias, las afortunadas, en Lanzarote. Quien lo haya leído o visto algunos de sus enlaces por aquí habrá podido comprobar que se inicia con un poema dedicatoria a José Saramago, así que para mí resulta algo mucho más que una anécdota. Necesitaba hacerle llegar ese libro, a él, con su poema escrito el día de su muerte, y lo conseguí justo antes de que se pasaron los nueve meses desde su fallecimiento (él decía que nueve meses para nacer, nueve meses para morir- yo de estas cosas tampoco me entero, yo no me entero de nada nunca), y por estas cosas que me pasan que no sé como suceden, un día recordé que tenía una amiga de hace 25 años que se llamaba de apellido como su viuda. Me pregunté si no sería hermana suya, yo, tan despistada como siempre; la llamé y me dijo que sí, que claro, se reía de mi despiste. Total, que a través de ella, mano segura, he visto cumplida una necesidad interior vital, una apostilla más a ese sin querer afán que me persigue y que yo misma no planeo.

Entoces me ha enviado este enlace para que me hiciera la idea de cómo es. Lo que ella no sabía es que esta mañana llevo un buen rato buscando versiones del himno que cantan en el video (el propio José Saramago lo hace)...¿por qué?, porque mi amigo Manolo Moya  ganó el Quiñones de novela este otoño con novela ambientada en  la revolución de los claveles, que fue la que convirtió a esa canción de Jose Alfonso en himno, y ahora Alianza editorial la está promocionando. Así que ahora mismo me encuentro con un todo lleno de señales  que me embarcan en la feliz marejada de la emoción interna plenamente consensuada mire por donde mire, hile por donde hile... y yo simplemente no sé cómo lograré expresar todo esto, o si lo conseguiré. Pero por algo tenía que empezar.

¡Ah!, nada de esto sabía mi amigo, al que no veía desde hace 30 años casi, (aquí en este poema de Canto para esta era se puede comprobar) cuando nombró al personaje protagonista con el nombre de Sophia ...:)

Cuando cantaba, mediante la fotografía, a  las encinas en el campo, escuchaba bastante  este himno, que por entonces formaba parte de mi audioteca. Un amigo me lo envió por cd simplemente porque yo intentaba transformar amapolas campestres en claveles de la feria de abril de Sevilla, donde quería estar por motivos ajenos a la fiesta en sí, muy ajenos, y no podía, no podía... Ese amigo nació para mi sentimiento de amistad y para la vida hace ya algunas decenas de años un 25 de abril.

Dejo la letra del himno, de la canción de José Alfonso. En cualquier otra entrada pondré mp3 de ella.

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade


CASTELLANO

Grandola, Villa Morena
tierra de fraternidad,
el pueblo es quien más ordena
dentro de ti, oh ciudad.
Dentro de ti, oh ciudad,
el pueblo es quien más ordena,
tierra de fraternidad,
Grandola, Villa Morena.

En cada esquina un amigo,
en cada rostro igualdad,
Grandola, Villa Morena
tierra de fraternidad.
Grandola Villa Morena
en cada rostro igualdad
el pueblo es quien más ordena
Dentro de ti, oh ciudad.

A la sombra de una encina
de la que no sabía su edad
juré tener por compañera
Grandola, tu voluntad.
Grandola, tu voluntad
juré tener por compañera,
a la sombra de una encina
de la que no sabía su edad.

(Nada más cerrar esta entrada y lanzarla me lo has dicho, José, que te has ido. Sé, intuyo que esta canción te gustaría, estoy segura, completamente. Te la canto, amigo mío, mi vecino de blog, mi querido José Luis Zúñiga, nuestro Zuñi...)

Idus de marzo



Hoy he recibido la feliz noticia de que mi libro "La presencia por la ausencia" forma ya parte de la Biblioteca de la fundación Saramago, allí en las Islas Canarias, las afortunadas, en Lanzarote. Quien lo haya leído o visto algunos de sus enlaces por aquí habrá podido comprobar que se inicia con un poema dedicatoria a José Saramago, así que para mí resulta algo mucho más que una anécdota. Necesitaba hacerle llegar ese libro, a él, con su poema escrito el día de su muerte, y lo conseguí justo antes de que se pasaron los nueve meses desde su fallecimiento (él decía que nueve meses para nacer, nueve meses para morir- yo de estas cosas tampoco me entero, yo no me entero de nada nunca), y por estas cosas que me pasan que no sé como suceden, un día recordé que tenía una amiga de hace 25 años que se llamaba de apellido como su viuda. Me pregunté si no sería hermana suya, yo, tan despistada como siempre; la llamé y me dijo que sí, que claro, se reía de mi despiste. Total, que a través de ella, mano segura, he visto cumplida una necesidad interior vital, una apostilla más a ese sin querer afán que me persigue y que yo misma no planeo.

Entoces me ha enviado este enlace para que me hiciera la idea de cómo es. Lo que ella no sabía es que esta mañana llevo un buen rato buscando versiones del himno que cantan en el video (el propio José Saramago lo hace)...¿por qué?, porque mi amigo Manolo Moya  ganó el Quiñones de novela este otoño con novela ambientada en  la revolución de los claveles, que fue la que convirtió a esa canción de Jose Alfonso en himno, y ahora Alianza editorial la está promocionando. Así que ahora mismo me encuentro con un todo lleno de señales  que me embarcan en la feliz marejada de la emoción interna plenamente consensuada mire por donde mire, hile por donde hile... y yo simplemente no sé cómo lograré expresar todo esto, o si lo conseguiré. Pero por algo tenía que empezar.

¡Ah!, nada de esto sabía mi amigo, al que no veía desde hace 30 años casi, (aquí en este poema de Canto para esta era se puede comprobar) cuando nombró al personaje protagonista con el nombre de Sophia ...:)

Cuando cantaba, mediante la fotografía, a  las encinas en el campo, escuchaba bastante  este himno, que por entonces formaba parte de mi audioteca. Un amigo me lo envió por cd simplemente porque yo intentaba transformar amapolas campestres en claveles de la feria de abril de Sevilla, donde quería estar por motivos ajenos a la fiesta en sí, muy ajenos, y no podía, no podía... Ese amigo nació para mi sentimiento de amistad y para la vida hace ya algunas decenas de años un 25 de abril.

Dejo la letra del himno, de la canción de José Alfonso. En cualquier otra entrada pondré mp3 de ella.

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade


CASTELLANO

Grandola, Villa Morena
tierra de fraternidad,
el pueblo es quien más ordena
dentro de ti, oh ciudad.
Dentro de ti, oh ciudad,
el pueblo es quien más ordena,
tierra de fraternidad,
Grandola, Villa Morena.

En cada esquina un amigo,
en cada rostro igualdad,
Grandola, Villa Morena
tierra de fraternidad.
Grandola Villa Morena
en cada rostro igualdad
el pueblo es quien más ordena
Dentro de ti, oh ciudad.

A la sombra de una encina
de la que no sabía su edad
juré tener por compañera
Grandola, tu voluntad.
Grandola, tu voluntad
juré tener por compañera,
a la sombra de una encina
de la que no sabía su edad.

(Nada más cerrar esta enrada y lanzarla me lo has dicho José, que te has ido. Sé, intuyo que esta canción te gustaría, estoy segura, completamente. Te la canto, amigo mío, mi vecino de blog, mi querido José Luis Zúñiga, Zuñi...)

lunes, 7 de marzo de 2011

Un poema que se ha hecho carne

El otro día, 24 horas después de que naciera mi pequeña nueva sobrina (aquí pueden verse las primeras fotografías que le hice), cuando justo supe el nombre que los padres por fin habían decidido sería el que la nombrara como persona nueva recién nacida, y ante las bromas anteriores a raíz de  lo que tardaban en hacerlo (se va a llamar "la niña sin nombre", ¡por dios, decidiros ya!) recordé este poema de "La presencia por la ausencia", el poemario que tengo publicado en papel. Y me sentí  aún más feliz. 
Este poema llegó además desde una fotografía titulada "No Name".


Hueca

Esto es el mar.
Sin perversión, sólo trasplantado de tu mano a la hechura plana.
Sin tiempo, sin nombre, sin tierra que lo delimite,
sin bebedizos insanos que auguren nuestra muerte.
Esto es el mar desde el no nacido,
la suerte sin quebrar,
la justicia por descubrir,
más allá de los tiempos y el olvido de las premuras que la tierra cincela sobre sus márgenes.


Habitó solo, encontrado y dando nombre a quien cubre como velo de jaspe azuleando la negra bóveda infinita.


Mellizo de mi alma que lava las heridas terrenas, ¿por qué no exististe siempre así?


Uno y blanco, sin nombre y sin el lugar a dudas sobre tu medida.
Atemporal, sucinto en su misma esencia, sobre el vacío.
Sólo existiendo como creador de todas las cosas bellas.


Ojalá volviera a nacer en ti.
Sumergida en tu penumbra me hallaría vestida como una reina,
me encontraría cálida con el no-tiempo insondable,
la luz pura,
el color limpio,
al agua sin rostro,
la nube con agua,
el cielo azul... y
NADA
MÁS.


Para crear, para volver a ceder,
para no sucumbir,
para no mancillar tu fondo blando,
para pulir con tu bendita lengua el acantilado doloso de nuestra existencia,
para volar sobre tus alas cristalinas,
para reír soñando con la compañía futura,
para, en vez de primer hombre, nombrar la especie nueva.
De Eva.
Desde tu sin nomenclatura.*

Sofía Serra, 2005

*La negrita es de ahora

jueves, 11 de noviembre de 2010

Palabras de Elan


Título de la fotografía: La dama del Lhardy

"Para crear, para volver a ceder, para no sucumbir"


"Tus ojos.../ Sobre mí, la noche" esta mañana era noche fuera y dentro, olas altísimas lluvia y DESAMPARO, pero llegó tu libro, golpeó fuerte, hasta lo mas íntimo...Gracias, Dama de la Poesía... en tus versos no hay retórica vacía ni hojarasca, está tu vida, tu tierra y la potente sagre de la tradición que en los siglos hizo nacer versos memorables: "Roba./ Para que la prenda negra no cubra tu mano con fría mortaja." , "Tus manos abiertas, cerradas sobre tu alma". "Ahora que percibo sobre el plano azul tu ausencia, "
No se puede hablar de la Poesía, ella habla, si debemos adornarla de retórica se marchita. Tus versos hablan de tu belleza, encienden cada piedra, queman a voces los rosales, rodean de sensual ternura, algo así como el rocío o los azahares, gracias
Elan
Son las primeras, tal vez las únicas, es lo de menos, que recibo por escrito como respuesta a... el hecho de publicar mi primer libro.
Gracias, querido Elan.

Elan Primo Marsiglia

Elan es pintor, Elan,  homenajea a los poetas, de la palabra, especifico yo, porque él es poeta y sé, por sus imágenes, que no es de las personas que se homenajean a sí mismos.
Elan  conforma flores con su pincel de tacto a mano y cielo abierto, tumba raíces bajo la escarcha y nos cubre de pasmado de horizonte del hombre ante sí mismo. Elan juega con serie de su alma hecha a ventura de sí  golpeando tambores que temen y duelen por algún luto hecho flor sangrante, ojos sobre la memoria que sin residir firma cimientos, así, dejando pinceladas, y trazos  a golpe de alas, de gozo, de fuego, de sangre, de carne, de lo verdadero...Elan habita.
Como ayer  me habitó también con sus palabras.
Así quiero guardarlas, como oro en paño, a la vista de quien quiera, o pueda,  mirar.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La buena suerte de un nob(v)el

No, si yo también lo pienso,  o sí, que hay gente que nace con estrella y otras estrelladas, y a algunos otros les cambia, dicen, la buena o mala fortuna, y aún dicen más, que verdad universal es que cuando a uno le conceden el Nobel suele suceder.
Y debe ser así. Hoy he percibido prueba tangible,  fotografiable  y hasta bebible de que estas sucesos acontecen, cuando de vuelta esta noche  me he topado  con este escaparate de una librería y, al fijarme, he comprobado que habían puesto, pegadito, vamos, el libro de un señor autor al lado del mío, ¡del mío! ahí, en el mejor sitio del escaparate, en todo el centro, ¡al lado del mío que acaba de salir!, repito. ¿Existirá mejor fortuna?...que baje dios y lo vea.
Digo yo, digo yo, ¡pero qué puñetera suerte ha tenido este hombre,  Don Mario Vargas Llosa, por dios! y no digamos Alfaguara que es la editorial que le publica su última novela. ¡La de libros que se van hinchar de vender  sólo porque lo han colocado al lado del mío, publicado por Bohodón Ediciones,  en todo el centrito del escaparate....ahí pegaito...¿qué habrá hecho?, ¿qué habrán hecho para merecer tamaña fortuna?...




Por si alguien duda sobre el tono de la entrada: Todavía me bota el corazón de la IMPRESIÓN y mi jodida, POR FIN, ¡¡BUENA SUERTE!!

(Hoy sí coloco todas las etiquetas posibles, HOY SÍ: señor google, ¡arranque motores!)

domingo, 31 de octubre de 2010

Lectura en Entrelíneas con Heterogené@s VII

Gracias mi amigo Pedro Martínez, editor de la revista Almiar,  que me grabó con su móvil, puedo disponer de este recuerdo. ¡Muchísismas gracias, Pedro!

sábado, 30 de octubre de 2010

Para el recuerdo, amigos en Los diablos azules, GRACIAS

No tengo aún palabras, no sé si por cansada o por traspuesta, o por ambas cosas a la vez, apenas hace unas horas que he vuelto de Madrid, pero esto es lo primero que me pide el cuerpo hacer sin dejar que pase siquiera el tiempo para cierto descanso o relajamiento, dar las gracias a todos los compañeros que estuvieron conmigo y a todos los amigos, conocidos o no, que tuvieron la generosidad de acudir a la presentación de mi libro.
Pido disculpas porque no atiné a fotografiarlos a todos, y en especial se las ruego a mi amiga Eva Márquez porque al final resulta que es a la única persona, de entre las que recitaron,  a la que no fotografíé individualmente.  Ella sí me hizo a mí, con mi propia cámara, varias fotografías, todas buenas y correctísimas, pero yo, no sé si actuando como mala amiga, he decidido escoger esa que en los círculos más erróneamente conocidos como puristas de la fotografía tildarían como "trepidada", porque sincera, llana y plenamente me ha colmado. ME HA RETRATADO. DE VERDAD. Muchas gracias, Eva.
Es que creo, y lo creo verdaderamente, que en esta ocasión ella fue la fotógrafa. Las cosas son, las cosas están escritas, y bien escritas.


Desde el estrado

Santiago Tena

Ada Menéndez

José Zúñiga


Aarón García Peña


Sofía Serra Giráldez
Autora de la fotografía: Eva Márquez

Muchas gracias a tod@s, AMIGOS

lunes, 25 de octubre de 2010

El primer asistente, confirmado, a la presentación de "La presencia por la ausencia"

IN-VERSO-VERITAS


Título de la fotografía: Doméstica puesta de sol (2005)


Dicen, y algunos se quejan y otros se alegran, que a las presentaciones de los libros que una escribe va la familia y los amigos. A la del mío, tengo la suerte de que acudirán esos buenos amigos que han decidido acompañarme en presentación con sus voces, pero por las circunstancias espaciales muy especiales, mi familia no podrá asistir.
No es algo que me afecte demasiado a nivel de “autora”. Soy la que ha escrito el libro y se supone que la autora debe estar, como mínimo para dar la cara, ya que por el contrario opino que un libro tiene que bastarse por sí mismo. Pero costumbres, con las que esté más o menos de acuerdo, nombran, y una no es una inadaptada.
Mi familia soy yo un poco, o yo soy ellos, y yendo yo, ella va. Como digo, no es eso algo que me preocupe o afecte; tal vez, si lo hace, más por ellos que por mí, porque sé que desearían estar presentes.
Pero sí recuerdo “ahora” a alguien que, aunque no sé si le habría gustado estar, porque no era para nada amante de la poesía, dicha sea la verdad, sí merecería figurar, FIGURAR, en ella. Simplemente porque fue la persona que desde que fui muy pequeñita, me enseño a leer cuando la que suscribe contaba menos de dos años, me inculcó el amor por la lectura. De él creo, de ese amor por esa actividad, sin querer, derivó mi gusto por la escritura. Esa persona a la que me refiero fue mi padre.
Por eso, aunque sólo por eso fuera, debe figurar en la presentación de este libro.
Carlos Serra Blanco, Carlos Vicente Serra Blanco. Un hombre de su época (nació en el año 31, para más datos sobre su forma de ser podéis acercaros al blog de cocina que hice para mi madre; ahí desgrano por voz de mi madre anécdotas curiosas y creo que medio divertidas que hablan sobre su carácter) que desde que empezó a ganar dinero con su trabajo a la edad de 15 años empezó igualmente a gastarlo en libros, novelas sobre todo, los coleccionables de por entonces cuando era jovencito; tenía miles; después las iba encuadernando formando tomos que yo me bebí durante mi adolescencia. Conforme cumplía años fue accediendo a otro tipo de lecturas, aunque siempre casi sin dudarlo, novelas y novelas, sobre todo de autores americanos, y siempre buenas. Venga novelas. También ensayos históricos contemporáneos y algunos clásicos de siempre. Cuando compré mi primer libro de poesía con 13 años, me lo decía: “es que nunca he podido con la poesía, niña, nunca”.
También a él le debo mi afición por la fotografía, a él y a su padre, mi abuelo. Ambos poseían sendas cámaras de marca alemana que andando el tiempo me dejaban coger y disparar. No revelaban, sólo tenían miles y miles de fotografías familiares. Todas, o la mayoría, en blanco y negro.
Cuando adquirí mi primera cámara con mi dinero (digo lo de “mío” porque fue el primer sueldo que gané), con 13 años, y disparé mis primeras fotografías de “mi “ primera cámara, una, a una palmera recortada sobre el cielo azul y otra a otro árbol de denso follaje mirado a contraluz intentando evitar el deslumbramiento del sol procurando taparlo con sus hojas, me lo decía: ¡pero niña!, ¿y la gente?...no hay gente, ¿por qué no retratas a la gente?... - Ah, papá, y yo qué sé -le decía algo decepcionada ante su protesta-, ¡pues porque hago fotos de lo que me gusta! Él a continuación: -Pues a mí no me gustan las fotografías sin gente.
Y así siempre. Por eso digo que no sé yo cómo contemplaría eso de que su hija mayor fuera a presentar un libro de poesía. Imagino que se alegraría, claro, aunque como buen ser social de su época, y de su sexo, le costara muchísimo expresarlo. Simplemente las circunstancias socioculturales no permitían una correcta educación de las personas en ese ámbito, el de la expresión de las emociones.  La guerra civil y los posteriores años del franquismo hicieron mucho daño en la psique natural de cada ciudadano de este país, de muy variadas formas. Con que solo la Institución Libre de Enseñanza hubiera podido seguir progresando, nos habríamos ahorrado algunos inconsecuencias en la actitud general del ciudadano medio español.
Cuando me casé le dijo a mi marido: -Te llevas lo mejor que tengo (sé que mis hermanas y hermano no se ponen celosos, porque siendo las únicas palabras más sinceras emocionalmente hablando, hilando con sus sentimientos, que mi padre haya podido pronunciar en lo que fue su vida, su noble disposición, la de mis hermanas y hermano, mi padre también lo era, hace que hayan agradecido siempre haberlas podido oír aunque no se refiriera a ellos. Daba igual. Podría haberlo dicho de cualquiera de sus hijos.)
Pero la cuestión es, y por eso también lo digo, que es una persona que debe figurar en esa presentación, porque su muerte, hace unos ocho años, coincidió en el tiempo con mi entrada de lleno en el mundo de la fotografía a través de la técnica digital. Así que, sin preverlo, la primera serie que hice (abril del 2002) con conciencia de conformar serie fotográfica, cuando ya llevaba varios meses en estos asuntos, se la dediqué a él (murió un 31 de marzo, madrugada de domingo de resurrección). “Echar de menos” se titulaba la serie (como se puede comprobar esta autora era entonces una auténtica nulidad titulando) y, riéndome lo digo, daba la justa casualidad de que todas las puñeteras fotografías, unas treinta en total, eran fotografías de árboles, ni un alma se veía en ellas, ni una "gente", todo árboles, concretamente encinas, de allá del campo, el terreno que treinta años antes habían adquirido mis padres, ya que, por su consecuente y perseverante sentido de las cosas, siempre se negaron a comprar un piso en propiedad, y, dado que mi madre se había reincorporado a su trabajo como enfermera tras la “baja obligatoria” que en época de Franco sufrían las trabajadoras en cuanto se casaban (estaba muy mal visto que una mujer con hijos trabajara), y contemplando además ambos que la economía doméstica se aliviaba algo, y que tradición familiar era el gusto por las escapadas al campo, y dado, en fin, que en España se estaba extendiendo la pérfida manía de vallar todos los terrenos accesibles para los domingueros que seíta en ristre nos disponíamos a solazarnos en el contacto con la naturaleza cuando llegaba ese particular día de la semana, comprendió (comprendieron) que sería una al menos disfrutante inversión adquirir una hectárea de terreno “salvaje” en esta españa de dios, y por entonces, también de otros muy pocos.
El caso es que a partir de esa serie, mi implicación en el terreno de la fotografía fue completa, hasta la médula. Y, a la vez que ella, llegó, por otros puntuales avatares, el decidirme a guardar todo lo que habitualmente iba escribiendo, normalmente, poesía.
Surgieron dos o tres poemarios antes que éste que se presenta desde ese mismo instante. En el primero de ellos escribí un poema a mi padre, el único que le he escrito en toda mi producción directamente a él, apenas unos meses después de que falleciera.
Es el que reproduzco más abajo.
Va ser la forma en la que mi padre va asistir a esta presentación, la primera, no sé si la última, que se hace de un libro escrito por su hija, y, por tratarse de él, del poema y de mi padre, voy a permitirme el lujo de explicarlo ligeramente, algo que creo nunca debe hacer un poeta, porque simplemente pienso que ese ejercicio, realizado por la autoría, comporta una falta de respeto hacia el lector. Cualquier obra artística, sea cual sea su calidad o envergadura, sólo termina de hacerse cuando el receptor la recoge. El artista, escritora en este caso, sólo debe limitarse a hacer lo es su trabajo, esto es: HACER.

XIV

No puedo cantarte,/
padre... ¿eras?, ¿existías?.../
Pecho curvado como quilla de tus amados,/
y algo de sangre,/
y en mi dolor siempre tu voz./
...Tanto faltas que prefiero no nombrarte aún./

Para la luz, tus palmeras,/
y para el vientre, tus naranjos./
Y para mis manos, tu espejo de juego vespertino/
acrisolado en marfil y azabache por los besos de tus hijas, levantadas./

Te recuerdo tan débil,/
casi cristalino en tus huesos,/
perdido en tu obviedad de cordero, presto y pleno/
de inocencia,/
negro ya ante el desencuentro fulminante de tus últimos pasos./

De la luz al blanco,/
de tu vergel al azulejo... y al suelo./
Para doler blandas miradas que te amaban,/
para poblar, por fin, tu último huerto./

Sofía Serra. Asesinos de almas (2002)


En él hablo de su amor por los árboles, porque sembramos muchos en el campo, con mil discusiones incluidas, a gritos si era posible acompañadas de ofrecimiento de cigarro oportuno para, entre calada y calada intentar dilucidar entre los dos cuál era la mejor forma de sembrar el espécimen, o de simplemente, regarlo; de las palmeras que había logrado hacer germinar a partir de huesos de dátiles frescos; de su gusto por las naranjas, sembrar sus árboles y comerlas (son buenas para la barriga, decía, para dar de vientre, claro, aclaro); de las dos reproducciones en forma de maquetas de barcos antiguos que había montado hacía unos años; de la única vez que le oí pronunciar un sueño en voz alta: “yo, Sofía, no me puedo morir sin ver convertido esto en un vergel” (por “esto” hay que entender el semidesierto en el que el campo se convertía llegado el verano); de su gusto por el juego del dominó y de la de tardes que lo disfrutamos allá bajo la sombra de la encina de la grama, cuando el campo conformaba  paraíso de esparcimiento familiar; de la última vez que lo vi días antes de que muriera, ya muy endeblitos sus hombros, que imaginaba a través de la camiseta interior de color blanco, pues andaba arrastrando recaída desde seis meses antes, cuando fui a "pelarlo" con una maquinilla que entre él y mi marido se habían comprado para poder lucir siempre calva bien rapada; de cómo murió (le dio un segundo infarto creo que 15 años después del primero) en el cuarto de baño de su casa en Sevilla, cayendo fulminado, dándose de camino, y para no desperdiciar la ocasión, con la cabeza en el lavabo, con lo cual manó de su piel muy morena y brillante un poquito de sangre; y del huerto, le encantaba comerse esos tomates recién cogidos, con mucha sal a ser posible. Y del Huerto también que no es otra cosa para mí la muerte.
No, no fue la enfermedad la que lo mató. Fue él mismo. Murió como siempre había sido, haciendo lo que de las narices le salía, murió por nunca dejar de ser, ni con una cuarta parte de corazón vivo que tan sólo le quedó tras el primer infarto producido, sin nunca padecer del corazón, por un corte de digestión que le sobrevino al adoptar su veterada e imprudente costumbre de dormir la siesta en el suelo con el ventilador delante del cuerpo extendido durante los días del caluroso estío sevillano. Este segundo sólo le llegó por querer seguir pedaleado en bicicleta para hacerse no un kilómetro, no, sino veintitrés exactamente(“¡Hasta Dos hermanas, Sofía, he ido hoy hasta Dos hermanas en bici!”, me decía desde los adoquines de la barreduela a la que asomaba mi casa en Sevilla. Se refería a que en el gimnasio en el que se había apuntado había hecho 23 kms en la bicicleta estática, claro está. Es que siempre lo digo, y creo que con razón, aunque sea de las pocas cuando hablo: que era un poeta, vaya), o por seguir recogiendo “flores”, como literalmente él llamaba a los cagajones del caballo de un vecino de allá del campo, carretilla en manos, a pleno sol y en plena canícula, y a ser posible tres de la tarde, en bañador y sin gorra, para abonar los árboles. Murió tomándose el cubata de por la tarde y tan sólo fumando un poco menos. Murió siendo él siempre él mismo, y pienso que no hay muerte más digna para cualquier ser humano. Elegida casi.
Sé que se alegraría de ver en el cartel de la presentación esas encinas que se pueden contemplar aún caminando por el senderito que entre él y yo construimos a base de piedras traídas desde el riachuelo cercano, y que recorre el lugar que va desde la cocina hasta lo que es la “casa de mis padres” en el campo, la zona destinada a tender la ropa de las coladas. Esas toallas a modo de telón de escenario en la fotografía del cartel lo atestiguan.
No, no es su ausencia la que retrato en ese libro. En realidad las ausencias son sólo llenos de otras cosas, las cuales no sabemos aún asimilar, porque en realidad sólo el tiempo, nuestro compañero, hace que sepamos reconocer como nuestras. En mi caso, puede que entre otras, el hecho de la actividad creativa, que de alguna forma, o de muchas, a su pesar o no, es lo de menos, fue favorecida por mi padre.
Por eso esta entrada en este blog. Por eso él estará por decisión mía y a través de esta entrada, presente en la presentación del libro de poemas de su hija.

 
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