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sábado, 15 de agosto de 2020

Tres pasos para montar la resistencia



Surrender

La única revolución pendiente
es la del individuo sobre sí.
Y la única con final feliz
para el mundo.

Me comuniqué y atravesé
las medias noches del olvido de sí
o bien de mí permaneciendo
derrengada junto a las sobras del mundo.
Me recorrí aventando los solares
que quedaron quietos
como atemperadas sombras
solazando las desiertos.
Yo me participé y transgredí
la filamentosa náusea adherida
a las entretejidas togas de la memoria.

Mas eres tú y son mis ojos
y yo te diré y será
lo que tú digas.

ESO y un no siendo
fue ser poeta.
ESTO es ser
revolucionario.

(De "La dosis y la desmedida")

dicta-dura nuestra boca blanda

los hombres tienen sed
y no doy abasto (el río)

Los todos mordemos
con firmes dentaduras:
                                        aprehender
duras aguas al beber el llanto
de todo cristal gozoso
verde o negro
estallado por el viento inasible
de la iniquidad, la vesania
y la hambrienta injusticia.
Sus cristales se nos clavan
en la lengua antes de            pronunciar
una reseca ignorancia más.

Aprendemos a masticar
con las llagas,
nadie nos emboca bajo
el puente de la libertad:
Sed de maestros, sed
de vosotros mismos.
                                        Perteneceos.

(De "Suroeste")

Manifiesto

la torre se enfunda
con placas de grafito
o de pizarra.
Los caballos de la marisma
tronan en la espesura del bosque
de eucaliptos.
Entre tú y yo triangulamos
la distancia de las estrellas
aunque el Rin haga cabriolas
de este a oeste.
¿Quiénes somos sobre este paisaje
tan verde? El peso de la historia
nos aplasta. Tu vida es la mía,
tú, de dios, mi dios, tú.
de nosotros, él.

sólo posees un manifiesto:
tú mismo. Defiéndelo.

(De "Los cabezos amarillos")





lunes, 10 de agosto de 2020

"Suroeste" y "Los cabezos amarillos" toman ya aires buenos



El otro río tan grande
(a JC Sánchez Sottosanto)


En esta intravenosa suspicacia
de tus caricias y mi risa, en esta
aquilatada salinidad que bifurca
mis ingles hasta romper aguas
en la dulzura del estuario abierto
en la medida que nadas
tan grande
como los dedos de las olas
como blondas translúcidas
de un vergel que avanza,
pampa
océano
campo
de mañana cálida
como una prímula
sentada al borde
de tu boca abierta y plata,
mi mar mío y sede tuya y yo
blanda, desleída,
i-letrada,
a-mórfica,
eu-tópica
o miserable
u-fana-(l),
de sólo agua bañándome
en cada tú
tan grande
luz.

(De"Suroeste")


sábado, 4 de abril de 2020

Suroestando




Qué sino Abril

qué paz se venga sino
la de soldados muertos,
qué derrota navega
bajo mis sienes delante
de tu ancestral boca
de tiempo ingenuo, qué
soledad magnífica revienta
en tu sueño de solsticio sino
la primavera.

Lo vamos a dejar,
tú, estómago, y yo.
cualquier palabra
es cadaverina de su silencio
por muy vacía que vuele
su sin palabra cualquiera
es más poesía.

sabes cuándo no necesito creer,
¿verdad?,
cuando me hace oportunidad
me sobra cualquier
libro cualquier poema
cualquiera lectura me embarga
el arreglo del nido me aligera
costumbres me calientan
el sueño resulta
tan reconfortante
fregar un suelo aquí
no hay género sino
de novela, poesía, teatro
sino puro
número de candilejas
en las encinas. Sus flores
vertebraré hasta que pueda.
Me parece
tan-razonable,
tan-verdadero,
tan-profun-damente
serio como la máxima
y refleja actividad humana
de respirar.

hoy no soy poeta yo
gracias a la Poesía.

Ediciones en Huida. Sevilla, 2015

martes, 10 de octubre de 2017

Sobre independencias





dicta-dura nuestra boca blanda

los hombres tienen sed
y no doy abasto (el río)

Los todos mordemos
con firmes dentaduras:
                                                aprehender

duras aguas al beber el llanto
de todo cristal gozoso
verde o negro
estallado por el viento inasible
de la iniquidad, la vesania
y la hambrienta injusticia.
Sus cristales se nos clavan
en la lengua antes de                pronunciar
una reseca ignorancia más.


Aprendemos a masticar
con las llagas,
nadie nos emboca bajo
el puente de la libertad:
Sed de maestros, sed
de vosotros mismos.
                                                Pertenecéos.


(De "Suroeste" Ediciones en Huida, 2015)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Alergia



Alergia

voy a llorar un poco para
des-congestionar
las fosas pudientes
de mi inmersión
ajena
a toda externa luz

obligo a perpetrarme:
des-vanecerme,
des-aparecer,
des-vivir,
des-ser
quizás.

(De "Suroeste". Ediciones en Huida, 2015)

viernes, 25 de diciembre de 2015

Antiguas pasiones...


... O un poema que ya solo existe en fotografía.
O la poética de las cosas, la justicia de las cosas.

Feliz Navidad, queridos lectores de este blog.


Título de la fotografía: "Antiguas pasiones"


Cuerpo extraño (xenofilia)

me falta oxígeno y todos
expeléis dióxido
de carbono. Desearía
ser planta caso
de que pudiera.
Lo que sucede es que así
me sentiría entre ellas
como me siento entre ustedes.
Y entonces, desearía
ser una humana de día
y dormir de noche ajena.

Algo ha crecido torcido
dentro de mí
y no es un árbol.

O el dolor ha crecido derecho
y es mi columna.

(De Suroeste. Ediciones en Huida. 2015.)

Tu click en la publicidad que aparece bajo esta entrada me alimenta. Gracias.

domingo, 29 de marzo de 2015

yesterday (de ramos a resurrección)

Reconozco que me encanta disponer de un poemilla para un Domingo de Ramos. La gente en Sevilla se viste con sus mejores galas para ver los pasos en las iglesias y terminar al mediodía en todos los bares de la ciudad, que a esa hora se llenan hasta reventar. Hace un día resplandeciente, yo aún estoy en pijama y no tengo previsto salir ni para que me dé el sol. Mis circunstancias vitales externas son distintas a las de la mayoría. Mis internas creo que también... Aunque, ¿se pueden derivar circunstancias de lo meramente interno?, ¿o mejor tan solo esencialidades?
En cualquier caso me encanta poder celebrar un domingo de ramos bello "a mi manera" ;)

Disparo original de Margarita Serra Giráldez,
enviado el viernes por wasap. Las rosas para mi madre.




yesterday (de ramos a resurrección)

Las pilas del teclado
se están agotando un domingo
de ramos bellos ya cualquiera
sabe la vida si remolona
obtuvo beneficio, pan y vino,
palmerales y juncales al dorso
de la divina mano.
se nos olvidó escribir el mundo
del revés, los caballos
con sus patas sobre la grupa,
la serpiente lanzando
verticales piruetas a las nubes
del papel cielo con el que envolví
este ramo que te ofrezco,
un presente lleno de dudas
de un futuro tan perfecto
y blanco de un pasado
que muere justo,
muere lleno, muere rojo
y verde naciendo solo
y él sólo hace
cuanto suele morir
cualquier ayer.


(De Suroeste. Ediciones en Huida, 2015)

Se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería

lunes, 23 de marzo de 2015

Poema para una política, para Pilar González Modino

Qué bien estuviste anoche, Pilar, desplegaste inteligencia, agudeza e independencia política por los cuatro costados, con esa elegancia que la naturaleza, y no dudo que también tu carrera como política a lo largo de como mínimo treinta años, te han otorgado. Lástima que tan solo como analista política te podamos disfrutar. Sigo sin entender que ningún partido afín a tus ideas haya sabido recoger el riquísimo bagaje socio-político que tu persona representa. Ellos se lo pierden, pero nosotros los electores, por desgracia, también.

Pilar González Modino intervino en la presentación de Suroeste allá por el mes de febrero. Estuvo realmente magnífica. El mismo Manolo Moya, compañero suyo en la presentación, así me lo transmitió por teléfono al día siguiente. Todos disfrutamos con su don de palabra y sensibilidad en esa voz tan exquisita y perfectamente modulada. Hay personas que elevan el rango, sea este el que sea, de lo que una escribe.

Querida Pilar, aunque en el libro no aparece, me gustaría que desde ahora pudieras contemplar este poema como tuyo, expresamente tuyo. Tal como lo recitaste, con tu voz y tu presencia, ES.



el sur

A Pilar González Modino

a ciento diez años luz
o tal vez menos es más
en términos geocéntricos
hoy os diré del amor hoy
mis ojos han sanado.

mi boca está limpia,
mi frente también.
la rosa soleada
abrió simple y llana,
como una meseta llena
de tiempo.

Vengaremos el ocaso
y los bueyes podrán
seguir arando allá
a nuestro paso el horizonte
de nuestro norte.

no me equivoqué de lugar,
el estuario se abre a costa
de paz a paz de pino
y arena, peces y olor
a ti.


AQUÍ (o pidiéndolo en cualquier librería) se puede adquirir,
 aprovecho para informar de que está rebajado.


lunes, 9 de marzo de 2015

El hábitat de la palabra. Calle Regina. Suroeste


"El hábitat de la palabra, es una propuesta definida por los contextos literarios en primera persona. Los creadores dialogan con los lectores en la sinergia creativa: interpelar para reflexionar, reflexionar para escribir, escribir para crear, crear para buscar. Es un proyecto nómada que transita y vivaquea literaria y líricamente hasta encontrar el lar encendido que lo albergue. No hay ámbitos de acción predeterminada. Coordina Ediciones En Huida."

Rescato estas palabras encontradas aquí para invitaros a todos al encuentro que mañana, día 10 de Marzo se desarrollará en la librería sevillana "Un gato en bicicleta" (calle Regina nº 8). En él participaremos el poeta Narciso Raffo y servidora con nuestros respectivos poemarios publicados por Ediciones en Huida, para lo que gustéis demandar, requerir, preguntar o, simple y llanamente, escuchar.
Os espero a todos.



Hábitat: Conjunto de factores físicos y geográficos que inciden en el desarrollo de un individuo, una población, una especie o grupo de especies determinados.
Calle Regina: una vía por la que se han deslizado mis pasos a lo largo de toda mi vida, desde los primeros dados de la mano de mis padres (no nombro el cochecito de bebé por circunscribirme algo más concretamente) hasta los penúltimos camino de la farmacia "del Coliseo" en busca de las medicinas de mi madre cuando aún vivía, desde los sucesivos trayectos realizados por esa esquina dirigiéndome hacia el antiguo (y provisional) mercado de la Encarnación, "la plaza", hasta la última y cercana ocasión en la que anduve por allí y pude[...] en la librería "Un gato en bicicleta", justo situada a un metro de la esquina que da paso la zona ancha de la misma calle (más una plaza que calle), hacia donde se asoma uno de los extremos de ese ahora para mí mamotreto de  "Las setas" de la Encarnación, el mismo local donde toda la vida, toda la vida se dedicaba a vender algún comerciante colchones de gomaespuma y similares, colchas, sábanas, almohadas, ¿dispone el poeta de almohada, colchón, manta que lo abrigue cuando intenta expresar mediante la palabra las sinuosidades, sí, tal como esa esquina de la calle Regina, de una mente presta a completar, a intentar explicarse ante sí misma la experiencia externa e interna de la vida?
No.
Quizás tan solo el encuentro con el posible lector apaga la ruina que provoca la sensación de ya no disponer ni de la palabra para lograr una mínima inteligibilidad sobre lo que nos concierne a todos.




lunes, 23 de febrero de 2015

yo viva y viva tú (epílogo a Suroeste)

(más que un epílogo a "Suroeste",  se trata, evidentemente, de un epílogo a su publicación. A una semana larga de su presentación puedo conseguir medio hablar. Cada vez que he publicado un libro, he obtenido una pérdida en mi vida, así, la pérdida como ganancia. Esta vez he obtenido la ganancia de un virus, ya pasado. Esta vez, pierdo el miedo a dejar la huella.)

yo viva y viva tú (epílogo a Suroeste)

que toda esta sea siempre
la pérdida
de unas defensas: coger
una gripe joder
en mis corpóreas células
a un virus calentar
con la respuesta salutífera
de mi cuerpo al ajeno
le doy mi fiebre
de amor de hecho
entre (...) y yo, innombrable:
para
no matar(...) nunca
porque
sin (...)
se me jode
la vida y la pierdo
para siempre.





sábado, 14 de febrero de 2015

Crónica de una pequeñez enunciada



Caminar hasta el atril con la sala vacía resulta fácil, una especie de corriente de aire la empuja a una. Bajarse de él con la sala llena de miradas, oídos y voces inteligentes, resulta muy costoso, por no decir casi imposible. Conclusión, en casa del herrero cuchara de palo. Apenas fotos del acto. Consigo extraer dos mínimamente representativas. Ninguna hace justicia, hablaron más personas, llegó casi un tercio del público algo más tarde, ¡hasta treinta personas pude contar!: Mala fotógrafa. Demasiadas tareas me impongo, una no puede abarcarlo todo: iba como autora, quise ser maestra de ceremonias, contable y encima fotógrafa, un imposible. No obstante, hoy me planteo el reto de ser la cronista de un acto en el que cierta medida fui protagonista. Me martirizo a mí misma. Ayer, feliz inmediatamente después, muy feliz. Hoy me despierto sintiéndome una cucarachita: ambiciosa, egoísta, presuntuosa: ¿quién soy yo para escribir/publicar poesía?
Menos mal que la palabra existe, y la fotografía, que el registro, el grafos, es una actuación natural humana. Tengo las notas de Pilar González Modino (leer más abajo), esas palabras sobre las que desarrolló su magnífica alocución, tengo las palabras de Manuel Moya en su prólogo (se puede leer AQUÍ), tengo las fotos de mí misma gesticulando, tengo el recuerdo en mi oído de las palabras del editor y hasta las de Manolo Moya tildando mi poesía como de versos no limpios.
Hasta tengo la controversia suscitada: poesía que provoca sosiego versus poesía que provoca desasosiego. ¿Qué más se puede pedir?
Tengo, tengo, poseo: quizás esa sea la clave. Rica en afectos, rica en poesía, rica en logros vitales, no me siento capaz de agradecerme. Mucho menos me siento tan enorme como para conseguir abarcar con mi agradecimiento el apoyo de las personas que se suman a mis empeños.
Pequeña, en resumidas cuentas muy pequeña para tanto dado por todo y por todos.
Menos mal que la macarena me mira de frente. Y vela por una surtida y generosa muestra de especie humana que quiso aguantar hasta las tantas de la noche. Allí sí, donde me compro mi solerita, en la bodeguita del Pumarejo (Paco, ay Paco, mañana republicaré tu poema).
Gracias a todos por tanto dado.
Una suroesteña pequeña


Sobre SUROESTE (por Pilar González Modino)

1.- PRÓLOGO
Primera vez: osadía.
Duda inicial: ¿un libro de la poesía y sus geografías posibles?, ¿una geografía poética? O ¿palabras que crean el paisaje?
En cualquier caso, para aventurarse en un territorio (aunque sea conocido) o para orientarse en un paisaje o simplemente para vivir, es imprescindible adoptar una posición, un punto de vista, una mirada.
Y esa mirada, en mi caso, es la del lector. La de alguien que se aventura en el paisaje de Suroeste guiada por las palabras. Las palabras de Sofía son causa (causa de la belleza). Las mías son efecto. (metáfora de la piedra lanzada en la alberca)
Ni puedo ni me atrevo a desentrañar el poema. Porque es imposible. Porque el poema será diferente para cada lector, será o se convertirá en lo que cada uno de nosotros elija o sienta. Sólo pretendo decir lo que la lectura de Suroeste me evoca. (evocar: llamar a espíritus o traer algo a la memoria).

2.- ESPACIO
Suroeste es el paisaje, el punto cardinal (principal, fundamental) que señala la brújula de nuestra identidad. Llamo la atención sobre el “nuestra”, porque es compartida, plural, incluyente.
Es el mapa sobre el que estamos co-locados (alojados en el lugar común).
Es la tierra vital de nuestros mayores (atlantes, tartesios) que nosotros hemos heredado y convertido en mito.
Es nuestro “finis terrae”.

Es la geografía de la metáfora: el río grande que se deshilacha y se desborda en marismas, se hace laberinto y luego se hace mar.
Y la tierra que lo abraza desde las orillas y que está viva gracias al río.
Tal vez es que el paisaje es el verdadero hábitat del ser humano.
(Río Viejo I)

3.- TIEMPO
Pero Suroeste no es sólo un espacio. Es también un tiempo.
El tiempo del comienzo, de la semilla, en el que todo es, aún, posible.
En abstracto y en concreto. Le dije a Sofía, cuando tuvo la osadía de proponerme participar en esta presentación, y yo el desparpajo de aceptar, que su libro era un motivo de reencuentro generacional.
Con nosotros mismos, con quienes éramos hace 30 años.
Y con “los de entonces”, con quienes éramos “los nuestros”.
Y el reencuentro, después de media vida, es fecundo. Porque fecunda en experiencias es la tierra del suroeste. Y porque los cimientos que casi todos nosotros construimos en aquel momento de nuestras vidas, todavía resisten pese a las aventuras y desventuras que vinieron después.
(El Sur.)

4.- LA PALABRA
El espacio, el tiempo.... y la palabra.
Para avanzar por el río laberíntico del suroeste. Palabra que guía, que a veces vela y que a veces desvela los misterios, los infinitos y los abismos del corazón.
Hay veces en que a Sofía se le entiende todo y hay veces en que es críptica. Y creo que lo hace a conciencia, a cosa hecha, como decimos por aquí, por este suroeste.
Su voz es la del alquimista que guarda el secreto de la vida y de la belleza, la voz de quien hace pensamientos y sentires. Pues es nada menos que Aristóteles quien sostiene que la poesía (poiésis) es hacer, crear (por oposición a la teoría –conocimiento, búsqueda de la verdad- y a la praxis –acción-).
A cosa hecha, Sofía le pone nombre a las cosas y así crea el paisaje vital (físico, casi metafísico M.Moya dixit) de Suroeste.
Por eso, lo que parecía inicialmente un tratado de geografía poética o una interpretación del paisaje es, en realidad, un libro de amor.
De palabra cálida, brava, cotidiana y lúcida para hablar de amor.
Porque no tiene más remedio. Porque Sofía no tiene más remedio. Porque su poesía es un acto de responsabilidad personal y cívica.
Ella sabe (y nos desvela) que al borde del abismo sólo puedes hacerte el muerto o hacerte poeta.

Por eso, si tuviera que resumir este Suroeste en 4 versos, serían los de su juicio final:

Ya sé que hablas
de amor
de esperar
de para qué.

Sevilla, 13 de febrero de 2015

(Pilar Rodríguez Modino)




Así de bonito estaba el patio del lugar
Vista de la preciosa sala antes de que llegaran 10 personas más


Pilar González Modino, Martín Lucía (el editor) y Manuel Moya

Los últimos del Pumarejo (y la macarena al fondo y Suroeste en sus manos)


La cucarachita pidiéndole a la macarena que la haga más grande para poder abarcar,
y por tanto dar,
 las gracias que todos merecéis.


viernes, 13 de febrero de 2015

Suroeste, un lugar con ton y son (Presentación hoy)


Comenzar el día con la declaración de intenciones de la propia brújula, es decir extrapolando la dirección que en la rosa de los vientos podría parecer que el mismo suroeste señala no habla más que de la rotundidad con la que la Poesía se manifiesta la existencia. Un poemario que intenta, por sí mismo, sin intención autorial por mi parte, describir las latencias de un lugar que se define en su propia geografía anímica como abierto y sincrético, como una bahía de refugio y extensiones o como unos brazos abiertos a todo lo que llega o capaz incluso de desplegarse por sí mismo como si alas tuviera para poder llegar a cualquier otro rincón del orbe, inserto y convertido ya en un objeto capaz de ser acogido por otras manos, que resulta que en su primer paso toma la dirección geográficamente opuesta a la que su propio nombre parece que sugiere, y digo parece porque realmente suroeste no indica ninguna dirección sino todas las posibles desde ese misma idiosincrasia del lugar mítico o utópico desde el que la poesía es lanzada una vez extraída de las cárcavas profundas de nuestra existencia, una vez taladrada esta costra dura de la nomenclatura sobre la que todos habitamos y nombramos y vivimos y morimos y estructuramos para poder caminar sobre ella, una vez que con el motor del ser de poeta, y retomo ya el anterior discurso, la poesía en palabras , los poemas ceñidos ya al papel como material que los hacen transportables, es decir acogibles por otras manos, otros ojos, otra mente que lo aprehendan, una vez que todo esto que sucede, sea capaz ese anterior poemario de tomar la dirección de vuelo hacia el punto diametralmente opuesto, opuesto tan solo porque la rosa es un círculo que a todos nos envuelve y nos une casi como si pétalos fuéramos, y con nosotros, a nuestros actos, logros o fallas, intenciones e ilusiones, sueños y actos cotidianos como el de escribir, pensar, sentir, comunicarnos, solo me habla del poder real de la palabra y el poder real del amor (con qué fuerza si no se va a poder obtener el privilegio de realizar el acto poético), las materias sustanciales e invisibles de las que está hecha la Poesía.

Hoy os espero allí a todos, a los que podáis asistir y a los que no, porque un libro sin el ser humano para el que está escrito no significa más que papel mojado, ni siquiera en blanco. Pero un libro acunado por el afecto y por la humanidad por la que está hecho y para la que ha sido hecho es el objeto que nos define como seres inteligentes y sociales, en definitiva, seres con capacidad para entendernos y amarnos.
Y la esencia de Suroeste es tan solo esa: el amor, la capacidad de asimilarnos unos a otros intelectual y solidariamente, única y exclusiva en los seres humanos.


lunes, 9 de febrero de 2015

"Suroeste" ya disponible

Aquí está, queridos, ya disponible en la web de Ediciones En huida. Os dejo el enlace, la sinopsis y un breve avance del libro en sí mismo.
(En librerías a partir del día de su presentación, este viernes, ya haré entrada al respecto.)

AQUÍ, se puede adquirir.

AQUÍ, un breve avance del libro en sí.


SINOPSIS "Suroeste"
 
"Suroeste" es la descripción ralentizada de un solo instante, ese exacto en el que se llega a un lugar, en este caso identificado por una nomenclatura geográfica que coincide con la física habitada por la autora, pero que por el acto poético se transforma en el reconocimiento de ese sitio sin nombre donde la inefabilidad toma carta de naturaleza, ese lugar que nos habita o tal vez sobre el que se construye toda la existencia interior de lo que somos. Quizás el centro, quizás el núcleo (ese "nife" que aparece en sus primeros poemarios), seguro la esencia de la que parte todo el devenir poético (o sea, vital) de la que lo escribió.



Dos visiones sobre Suroeste


Intento hacer una panorámica similar a la que recogió el título del poemario. A todas luces, a todas luces, efectivamente, imposible. La primera fue disparada en abril (2012), la segunda hace tres o cuatro días. Mientras el país casi al completo se viste de blanco por la nieve, aquí el blanco, blanco que hasta duele, solo aparece por la absoluta luz que los vientos del norte dibujan en cada fachada. Hay cientos de suroestes, pero el que hace acto de presencia cuando el bóreas alimenta se hace tan duro e hiriente como el cristal, transparente, sí, pero con la severidad de la ausencia de matices, la rudeza, la crudeza y hasta la crueldad de la luz, la Inhumana, tal como la nombré en Canto para esta era, puesto que efectivamente es así, No-humana. Pero hoy sí recojo el matiz peyorativo de este vocablo al nombrarla.
(Me dicen que hoy llega el libro desde la imprenta. A ver si a la vez que tan buena nueva cambian las direcciones de estos vientos tan fríos.)

Para verla en grande y sin marco, picar AQUÍ

Para verla en grande y sin marco picar AQUÍ

domingo, 8 de febrero de 2015

La isla mínima

Llevo años, muchos más años que estos trece que hace que me inicié en el decurso de la fotografía digital, queriendo recorrer  casi a pie la geografía física que habilita la desembocadura del Guadalquivir para fotografiarlo, mejor dicho, visualizar a través de mi cámara el delta que no es delta, porque aparecen cabezos que impiden que ese lago Ligustinus antiguo se extendiera quizás inundando todo el suroeste de la península ibérica, ese terreno que mirado en cualquier mapa, desde los antiguos atlas, pasando por los ya también antiguos mapas de carreteras y centrándonos conforme a las posibilidades actuales en las imágenes que a través de google se pueden encontrar de una vista desde el espacio de sus dibujos su orografía, también humana, una especie de espacio imposible para mí por lo difícil que resulta adentrarse en ella, no existen apenas carreteras: un espacio sin lugar, un lugar ignoto pero archiconocido en pensamiento por mí. De Sevilla a Sanlúcar de Barrameda creo que no hay más de ochenta kms en línea recta (si no hubiera sido por la división provincial llevada a cabo en el siglo XIX, la provincia de Sevilla contaría con playa marítima). Sin embargo hay que armarse, tal vez de poesía, para lograr atravesar el territorio.
Me alegra muchísimo que la película "La isla mínima" haya obtenido tanto reconocimiento en la gala de los Goya de anoche. Confieso que cuando la vi hace un par de semanas me satisfizo por completo. Como siempre en los últimos años me evado (o al menos lo intento, me sustraigo, me desentiendo, en definitiva abomino, me esfuerzo por taparme los oídos aunque no lo consiga) de las noticias diarias y cotidianas, ni siquiera sabía que andaba nominada, todo lo concreto o circunstancial se me pierde en el laberinto de las marismas de este Suroeste. Pero, de alguna forma, este siempre me devuelve la flor del cantueso (o los tomates de verano, o los alcauciles de invierno. O mi lugar, mi mínimo lugar, o tus besos como hojas verdes).



La isla mínima

La corazón es el órgano del poeta.
La poesía manifiesta la corazón.

Las dos palmeras sembradas y creciendo.
El camino mayal que me señala la luna.
La tierra recién arada tal como
el nuevo lirio predica.
Pronto llegará la primavera,
la siembra de los alcauciles
para el futuro invierno,
las rosas verdes tras los rojos
tomates como tus hojas verdes.

Proclamo sin ambigüedades
mi falta de corazón y de razón.
Soy poeta, mi órgano es
la co-razón.

(De "Solenostemon" (Ciclo Suroeste))









jueves, 29 de enero de 2015

Prólogo de Manuel Moya para "Suroeste"

(Ya mismo sale de imprenta. Os dejo con las palabras que Manuel Moya (ahí, ahí su blog) ha tenido la generosidad de escribir para abrirle la puerta.)







SOFÍA Y EL TERRITORIO

Confesemos antes de nada que Sofía y yo compartimos cosas, algunas, muchas, viejas cosas. Compartimos un pueblo que se levantaba en la escarcha y se acostaba con el humo azul de las chimeneas. Compartimos fiestas lunares y días de campo. Compartimos un tiempo que lograba dejar atrás, pero muy perezosamente, las trazas de la dictadura. Pero sobre todo compartimos un amigo, Lito, que se nos fue hace poco más de un año, como se va la escarcha pasado el mediodía, como se va el humo azul de las chimeneas cuando entra marzo y lo revuelve todo y como se va la luna para renacer más tarde. Hoy, ahora, antes, durante y después de leer Suroeste se impone la presencia del amigo ausente y lo busco entre los versos de Sofía y lo busco en ese mapa físico y casi metafísico que nos propone Sofía en Suroeste, oteándolo en los esteros y bajíos, buscándolo en las laberínticas aguas, vislumbrándolo aquí y allá sin acabar de encontrarlo, sin acabar de perderlo. Lito. Nuestro común amigo Lito. Que se nos fue sin llevarse nada, y por no llevarse nada ni siquiera se llevó la vida que todavía —y cómo— le quedaba por delante. Y me tropiezo con él a cada instante, y su visión contamina mi lectura una y otra vez, y es inevitable y es humano y me gusta que así sea.

Con frecuencia me pregunto qué razón lleva al hombre a trazar sobre el papel esa cosa ambigua y cuajada de perplejidades que es la poesía. Por qué todavía hay gente que se encierra durante horas a alumbrar un poema y, aún más prodigioso, por qué otro alguien se sienta frente a él para desentrañarlo. Qué alumbra el poeta, qué luz recibe quien desentraña sus versos, quien se adentra en el territorio alumbrado por el poeta. Es este equívoco, este milagro, el que alienta a las generaciones de hombres a seguir caminando a través de un bosque donde abundan más las preguntas que las respuestas. Es precisamente la falta de repuestas de la poesía o su imposible claridad -su radical fracaso en definitiva-, el fundamento de su ser y lo que quizás sea aún peor, de su necesidad. Trazar el mapa de nuestra identidad, saber quiénes somos y qué carajo estamos haciendo aquí, en este escenario, son las preguntas que están en el adéene de la poesía desde sus inicios. Y trazar las siempre falibles cotas de ese mapa personal donde se afirma y se justifica nuestro imaginario -nuestro ser- es la labor de todo hacedor de poesía. Trazar ese territorio vital, esa alcurnia, por decirlo de otro modo, es lo que sin duda hace Sofía en estos versos que parecen llegarnos desde su propia necesidad, enhiestos como espadas y lúbricos como ríos que arrastran sobre sí el peso de una identidad y de una historia.
Sofía es una poeta de tradición nerudiana, magmática, solar, explosiva, vehemente, agónica, dionisíaca. Distinta. No busquemos en sus versos la palabra sumisa, el aliento contenido. Como las aguas de ese río metafórico que nos propone en este libro (primero de una tetralogía, según me confiesa), sus versos no corren limpios, sino vivos y agraces, no habitan mansas las orillas sino que continuamente las inunda dejando sobre ellas toda la tierra del camino, buscando no la precisión, sino la fuerza interior que habita en las palabras. Sofía entiende el poema como lucha, como cráter donde se dilucida esa batalla radical con ella misma y con el mundo y por eso en medio de sus versos, agónicos siempre, aparece ella, con sus arribas y sus abajos, con ese ritmo endiablado, con ese fluir sin aparentes límites, río al fin que todo se lo lleva por delante. La palabra se sitúa en el centro, torsionándolo, y desde este centro habita el poema, lo sacude, lo desquicia y lo rompe. Lo vivifica. Palabra en tensión, palabra insumisa, palabra viva es la suya. Porque es justamente a través de esta tensión agónica que construye su propio territorio.
En Suroeste, acaso su libro más personal hasta la fecha, Sofía traza una cartografía personal e intransferible, donde el territorio y el yo se identifican formando un espacio de dimensiones míticas, reconocible en su topografía y transferible en su visión interior, por el que asoman sus fauces los viejos pecios del pasado y libran su batalla las incógnitas y las deudas del presente. Como todo poeta valioso y verdadero, Sofía se deja arrastrar por esas aguas que van a encontrarse con el mar, que en ella es el sentir y el ser. Pero ella es río todavía, meandro-río que se sale de sus márgenes, río-meandro que arrastra su ser múltiple por una tierra anfibia que tiende a sobrepasar sus propios límites, consiguiendo que lo interior y lo exterior giren, se mezclen, se depositen en esos márgenes, para formar, sí, un espacio vital y no violado, una región habitada. Un mito.

Manuel Moya,
Fuenteheridos, 31 de diciembre de 2014

miércoles, 14 de enero de 2015

Aromas de bene-ficio (presentación de Suroeste)

Aromas de bene-ficio (presentación de Suroeste)

La fuente durmiente se despierta. Calma deviene en las trampas de los vertiginosos pilares de ladrillos, los alaridos de la mudez causan ocaso de olvido. Los azulejos blancos y verdes se despegan del suelo, vuelan al son del torbellino que las corrientes de aire procedentes de los naranjos del patio exterior provocan entre las hojas de los setos de mirto. Un aroma como de otro mundo perfuma las letras que a nada huelen, las escritas sobre una pantalla de cristal sin tinta ni carmín que llevarse a los labios. Me llevo a cambio un muestrario de esencias poco comunes, cítricos primaverales, densos adobos de los chicharrones del mercado vecino, aguas marinas de las gambas de casa Mateo, hasta el ultramarino olor a café de un "catunambú" que ya no existe, cuando mi padre, camino de la playa que delimita el contenido de Los cabezos amarillos (poemario final del ciclo Suroeste), paraba para el primer tentempié (café) del aventurero destierro de los veranos de mi niñez. El del pan recién cocido del horno de Zambruno. Hasta el olor a cera, flores e incienso del paso de la Macarena ya cansada de toda la madrugada, y hasta ojerosa, por la calle Feria, encuentra su silo en mis fosas nasales. Si continúo escarbando probablemente llegue al día que nací a tantas vidas, a las de todas mis etapas vitales, incluida la actual tachonada por el aroma del solera que expenden a granel en la bodeguita del Pumarejo, sin olvidar los guisos de caracoles y cabrillas que avituallan mi domestia en la época correspondiente. El Pumarejo. Y Suroeste. Y Paco Gamero en él. En ellos. No su prematura muerte, no, Paco en el cielo en mi sueño.

Intentar verbalizar, recomponer sobre un ajustado y filtrado lenguaje susceptible de ser entendido por todos, manifestable ante las glándulas pituitarias (de qué resortes si no se fundamenta una buena lectura de las cosas, palabras como cosas, como objetos, objetos como libros) de los demás, las sensaciones que conmovieron mis cimientos ayer por la mañana al conocer el lugar donde se iba presentar Suroeste, me ha deparado casi 24 horas de cansancio extremo y descanso medio profundo. No está la letra, la palabra escrita, pensada para el discurso, sino para el hallazgo de la esencia que nos construye, del curso que nuestro devenir, como el río de Suroeste, mantiene.

El palacio de los Marqueses de la Algaba ya no se sostiene con gruesos puntales inclinados que a duras penas lograron evitar el derrumbamiento de sus muros durante tantas décadas. Hoy, exquisitamente restaurado, arquitectónica y socialmente, coexiste como centro neurálgico cultural de un barrio de Sevilla tan tradicional, tan auténtico, tan arraigado en las fibras musculares de esta ciudad como mis propios nervios a la geografía poética de Suroeste. En huida hacia la luz.

Que las circunstancias que conforman el mínimo suceso en realidad de la publicación de un libro se engarcen tan firmemente con los alimentos de la poética de una, procuró un shock emocional digno de poder relatarse aunque solo sea a través de estas palabras, palabras como cosas, cosas como aromas, aromas como tempestades primaverales que provocan el revoloteo de páginas como pétalos de azahar que hoy tapizan el asfalto por donde En huida, y su congruente, es decir, poética, es decir, auténtica, labor editorial, discurre.

La presentación del libro Suroeste se celebrará el próximo día (día de los enamorados menos uno, querido Jorge) trece de febrero en una de las salas que alberga esa magnífica y preciosa construcción llamada Palacio de los Marqueses de la Algaba. Ni digo la calle. Para qué. Está a las espaldas de la Plaza de la Feria. Aunque por otro lado, Calderón de la barca, el nombre de la placita/calle a la que se abre, también me habla del origen del feliz sueño que la poesía y la maternidad y la literatura, han procurado en la vida de esta que suscribe.

Están todos invitados. Dense todos por bienvenidos y deseables en su presencia y de su compañía.






(Fotografías de marzo del año pasado, 2014, realizadas en el Palacio de los Marqueses de la Algaba.)

lunes, 12 de enero de 2015

Galeradas de Suroeste y yo

Galeradas de Suroeste y yo

Terminadas de revisar las maquetas/galeradas, señalados los pequeños ajustes pertinentes de última hora, mi cuerpo intenta verbalizar, a través de este acto de escribir, su estado anímico. Desde el día q que me llegaron hasta hoy, hasta ahora mismo, el ademán que me sostiene es el de la beatífica placidez. Jamás, nunca, nunca, nunca he sentido algo parecido en mi actividad humana relativa al hecho de editar, ya sea para mí, para otros autores y/o editoriales, o que me editaran. Y toda la culpa la ha tenido, la culpa de este beatífico estado, la visión del diseño y el trabajo realizado por esta pequeña editorial que para colmo tenía tan cerca. Nunca me he sentido así, repito porque, para unos, dado mi carácter extra-exigente, y para otros, dada "su escasa exigencia", la sensación que siempre me quedaba era la de angustia permanente, y, sobre todo, inentendimiento sumo.

Pero debo añadir que no hablo tan solo porque esa visión se realizara sobre mi poemario. Conozco muchos trabajos editoriales (no solo por "lecturas"), conozco bastantes editoriales, algunas de las cuales se pavonean con la cola bien abierta por sus grandezas (sic) cuando en realidad al abrir el libro te encuentras con el despropósito por bandera. Un libro es un objeto. Se diseña, se fabrica algo que va a ser contemplado por otros ojos con un contenido al que esos ojos tendrán que enfocar sus luces para desentrañarlo y para disfrutarlo. Cualquier detalle redundará en el beneficio (o perjuicio) no de la obra en sí, sino de la relación lector/libro, que al fin y al cabo es el propósito principal de una editorial y de alguien que escribe con vistas a que esas palabras sean leídas por los otros.

En este caso el propósito único, aunque compartido, de editorial y autor, ha adquirido carta de naturaleza, inmanencia absoluta, realidad compartida.
Respiro pues en paz.

Me saltó al pecho (tal como me suele suceder con una fotografía que me salte al pecho), me emocionó. Así, simple y llanamente: la exquisitez y el mimo con el que todo lo piensan, como toda obra que pretenda formar parte del acervo cultural de los hombres, debe hacerse.
Bendita la hora en la que se me ocurrió contactar con Ediciones En huida.

Sí, me siento muy contenta. Pero sobre todo me siento muy orgullosa de poder formar parte de su catálogo. Y me siento muy orgullosa de haber encontrado toda esta plácida alegría en una editorial sevillana. Cualquiera que mínimamente me conozca a través de este blog sabe que no hablo gratuitamente, pero aún menos sobre este tipo de asuntos, para mí muy serios.
 
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