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lunes, 30 de enero de 2023

Contradicciones





La promesa


Bulle el carnal donaire aun, y aún, silente

mientras se desliza el sedoso limo

patinando sobre las antaño

pulcras piedras. Desacuerdo

entre la marmórea frigidez

y el entibiado hálito del vellón

que las envuelve y acuna.

Borbotea el líquido sometido

por tan leves y aéreas armas

y el futuro vaticina su nombre 

de presente sin un pasado 

que lo augurara.

Cuando mañana croen los sueños

de los prometidos renacuajos,

el alma licuada del arroyo,

ya sin áridos recuerdos,

irá muriendo pletórica

de vida.


¿Y voy a ser yo menos?

martes, 17 de enero de 2023

Desconocimiento




Desconocida


voy huyéndole a la noche, nebulosa,

manto, velo transparente, certera

advertencia de mí

en este tiempo perdido,

¿o extraviada yo de él?

No sé si tengo que saludar 

o ir despidiéndome.

Dar la bienvenida o asomarme

al adiós

que es abismo, que es región

no sé si de mis centros y alegrías

o el verdadero paisaje del lugar

que hoy me resulta invisible.

Un “no sé” tatúa mi frente

y en la zozobra de mi nuca

los opiliones se arremolinan

buscando el calor de la certeza.

No puedo darles nada

más que mi fría inquietud

sin nombre:

¿en qué país te has convertido?,

sin cabeza continúas caminando,

tus manos atarean cada tu día de mercado,

cada tu día de hoy que se te regala

sin precio,

sin saber de dónde proviene, 

sin hallar tablilla de cera

donde estamparme,

pertenecer ni a recuerdos cuneiformes,

aéreos elefantes que he dejado volar

junto a la fluvial gaviota 

que también vuela camino 

de la costa, del mar, la orilla,

el destino sin destino posible

salvo el de su viaje.

Ahora comprendo al légamo,

a la verdina, ahora el perro

no muerde el agua, ahora,

los límites licuados del aire,

mis ojos como rasa tabla,

se abandonan a un río sin nombre:

el agua estancada crea la vida,

aunque yo no sepa cómo se llama.

viernes, 6 de enero de 2023

La reina maga




Hacienda 

La reina maga se hace compañía

a sí misma, atrás quedaron

los recuerdos de la tríada 

que proveían infantiles juegos.

Yo, soldada del nuevo tiempo

adventicio, bendigo mis frutos

con mis manos unidas, atadas

para no desbaratar el verdadero nudo,

el lazo del infinito lanzando

el misterio del futuro haciendo.

lunes, 2 de enero de 2023

Perras y platónicas

 



Platónico recuerdo


Voy a crear un recuerdo de verdina 

y algas de agua dulce, de luminarias

y destellos cristalinos fundiendo

el cielo y la piedra en mi surcada frente,

la soledad del aire ensimisma

el arroyo, en sí con su calma

él se halla, la paz de su desbordamiento

salta al pretil de mi amparo.

Del trasvase de las nubes al suelo

no se olvida el blanco pulular 

de las ondinas campestres, se mecen 

al compás de cada fulgurante burbuja, 

son los brotes de vida rana y nueva

bajo la turbidez del espejo:

es la señal del instante,

la lúcida llegada del tiempo,

que trota sin alambres ni veredas

hasta cubrir el pasado

con su manto de futuro

e inocencia, no importa

si platónica.


sábado, 24 de diciembre de 2022

Suroestiadas




Cojera (suroeste)


Como una reivindicación de futuro

pasó por tus manos la joya de la corona, 

o el secreto de estado, 

y no supieron luces ni vanos

si el membrete del sobre

que llevaba grabado tu nombre

se entregaba a los juegos de la dulce, 

la dulce mujer y tierna.

Allí me quise, y verme amada,

cuando sopló el simún desde el estrecho, 

las paredes se clavaron en el río sidéreo

y tinto sólo, qué solo, tan solo se quedo

este Hércules no dios ni vivo hombre,

solo una estatua de piedra 

en la cochambrosa ruinera que lo vio 

nacer. Toreando llegó

Gerión y a los pastos hizo ganado 

de Flora. No quiso fabricar Hefesto

no el yunque rojo ni el duro hierro.

Bailando persiguió los pasos 

de Afrodita, amando al son

de su entrañada y entrañable cojera.


("El hombre cuadrado")


viernes, 16 de diciembre de 2022

Dos temblores (bueno, tres)




El Temblor (poema a mi primer recuerdo verbal)

(A la Venus de Willendorf)


con qué mando vino

y a qué fango llega

la venia bajo la que te labraron.

Si conocemos el momento,

¿te imaginas un desierto sin hombres

poblado sólo de árboles?

…Y entonces llegaron

sus pechos manando leche,

y en su barriga

crece la nueva vida

y se haga fuerte 

y coma con sus dientes

y hasta ojeras tiznará

al enfrentarse a la pendiente 

cuando el jefe de herida muere

por el colmillo del mamut,

o tal vez por la venenosa

espina de la acacia

que por entonces verdeaba

las arenas del sáhara.


Ni qué decir tiene ya

su vulva fue el origen

del mundo para ellos,

pobres hombres blandos 

y sedientos de rascacielos

que los elevaran del frío

del suelo de la cueva.

Pero he aquí que llegó

su bonhomía temprana,

y la mujer chamana

se talló en caliza

hasta dar lugar,

o luz,

al misterio:


y si a esta piedra

y la clavo y casco 

lasca a lasca

ya llegarás,

cuando se me abra

la rosa dura.


Pensó la mujer naranja

con el contraluz

de un cuerpo 

y durmió

con un cuerpo,

soñó, despertó 

y se levantó del tálamo

de piel de alce

con un cuerpo

girado hacia el oriente 

del horizonte naranja y negro

y rojo temblor: 

terremoto

sopla con sus piedras,

te nombra meciendo

sus altas tundras,

te labra moviendo

tus pequeñas sábanas,

te engolfa en las voces de afuera

cuando mis muslos

aún no habían engordado

con la teta, en la cuna

y desde su mano 

se cinceló la talla

de ésta no sé ya 

si habla o antigua.


La primitiva

 

Primitiva


Me queda poco sobre lo que pensar.

un solsticio de animosos cantores

se apiña en torno a las manos

rezadoras, orantes a salvo

de la nieve que golpea

desde el abeto solo

en algunos países del norte.

Serpentean el cuervo y la herida.


nematodos, Némesis,

frenólogos y otras lindes.


efectivamente nos quedan cuatro días.

efusivamente andan inquietos

a ese lado del mundo

los expatriados como tú y yo

quedamos solos

ante el vecino

que no se movió, no se mutó

en zíngara salvaje y tierna

en el zaguán de su puerta. 

y me entrenaré en sonsacarte la herida

hasta que no quede más

que albas puntas de un doméstico

desaire de geometrías,

volutas de la radio-esfera

que suministran tus cabildos gozos,

esos que la penumbra sostiene

sobre mi cabeza para no destocarte,

para que siempre acontezcas

aunque yo ya muera, 

aunque tú ya mueras

o ambos muramos

ojo a ojo, diente a diente,

de rabo a cola en el otro descabello,

el de las pieles rojas 

y verdes.


Descombatir el desvío hueco

y el absoluto vejamen

de las cosas.

Denostar, aunque no te rías, 

perpetrar y subsumir, 

contrincar.


En rojo y verde me siento

sobre la tierra, me hundo

en el barro y camino a cuatro

suelas o lados que vuelan alto.

No necesito padres para sostenerme,

me basta el duro suelo 

de tu mente y el tierno vello

de tu brazo que enciende el sol,

tú, fuliginoso hombre cuadrado

con verde nuca transparente,

eres mi auténtico amor,

con todos los inconvenientes

de un mío verdadero amor,

incluido el desgarro

de mi roja pulpa.


Los goces, para los civilizados.

martes, 29 de noviembre de 2022

Amanecer en Suroeste

Así amanece Suroeste (el libro, la trilogía y el lugar).



Amanecer


un océano de lumbre 

en el extremo de mi boca

y mi sereno al mar

cuando lo tienes a pedido de tus ojos

de hombre o de tierra verde 

como las libélulas que pululan aladas

y beben leche, tan blancas

como la púrpura

que te encumbra

dentro de mí,

nívea como el armiño.

de más está

que digamos

que sí a qué

o vino de más

y en la sobra

he continuado la caminata

marítima cuando te ibas

y te ibas tan lejos que ni las olas,

por mucho que anduvieran bajo el mar,

por más arrecifes y caracolas que arrostrara

en su paso,

—tantas barreras, tantos límites—

por más delfines que murieran arrollados

en sus remolinos,

—tanto dolor, tantas lágrimas—

por más que longitud y latitud

confluyeran en un solo punto

del uniforme geoestratégico:

tu ombligo moreno da la vuelta

al mundo de mi lengua.


Así se levanta el sol.

un insufrible acto de perdición,

sumisión y autoextinción:

el mar parsimoniándose

sobre la arena. Y tu belleza

de hombre contenido

en tu palabra.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Un poema de "La exploradora"

 



Yellosky


"Lloré y me lamenté viendo el lugar infrecuentado" (Empédocles).


algo he de hacer,

mas quieta sobre

mi abandono

me quedo suelta.

son los sabios visitadores

los mosquitos de esta noche, 

la luz amarilla no los aleja

de tu carne. La puntilla en

la nuca me superó en la meta.

Llegó ella antes y yo

me quedé creo que allá

bajo la dorada bombilla

bajo el emparrado

mientras el mundo se hacía.

También perdí la cabeza

y algo de alma,

bajo la luz amarilla llegué

al lugar infrecuentado.


(Del libro "La exploradora". Ediciones en Huida, 2022)


Este libro se puede adquirir AQUÍ


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Dos de Bambi



Cada Paisaje

La de veces que uno y otro

nos dijimos adiós

allá por las circunvalaciones.

Cada curva ha rastreado

la siguiente curva desplazando

la carretera hasta darnos 

en los rostros la mirada mutua

sobre cada ambos pares, mis pechos y tus manos

bailan trabados al compás

de cada precipicio que se abre.

Cada sintomática pregunta al paisaje 

nos devuelve una respuesta minúscula

sobre cada árbol erguido

y cada torre de la luz.

Se detiene el sol

sostenido por el suelo.

Cada acto gravitacional


se nos vuela de las manos.

Son los pájaros —“pájaro, pájaro”,

dijo Bambi,—

repoblando el aire

ante el disparo del paso

de cada coche 

sobre el asfalto.

Desde este sueño,

mendicantes oleajes

obtienen su plena confabulación

de líquidos leales a los cuerpos.

Haciendo la cama, sonríe el parto.

Océano alado entrambos.

(De "La dosis y la desmedida")


Bambina

Una pieza de sol

abre la bruma desprendida

de la tierra y su salobre

pertenencia, pues al mar pertenece

el agua toda que rocía tus cantos

y mis laderas, la gimnasia

del horizonte extendiéndose

como elástico afán de suelo.

Y sueño, a lomos de tu presencia,

cabalgándote como animal joven

y fresco que corretea por la llanura

de las exigencias, sin más olfato

que para su sed, su hambre de yerba,

su primicia, la nueva tierra mojada

bajo sus patas y su pelliza, 

tal como yo te monto, mi tierra tú.

Aún poseo la cola donde se me posó la mariposa.

(De "En un lugar del mundo")

lunes, 7 de noviembre de 2022

La rosa en Los cabezos amarillos

 

La rosa eterna

se me rompe

un poco todo

solo un poco,

eso es bueno.


mas la quiebra siempre mide calores

y yo no soy 

de medidas desmesurada

siempre atiendo

alcauciles en invierno,

rosas en verano, 

dónde el verano, dónde

la longitud del estero, la sombra

del árbol la juventud

de la herida la vejez 

de la flor el crecimiento

del fruto me alimento

con adioses como otros osos

se alimentan de hormigas, 

pero mi lengua sólo sabe lamer

y escarbar hasta el paladar.

con ella vadeo

algunos cursos del surco

que y qué solo

me vale denso

donde intento remontar

el barrizal de este barbecho

arando algo con mi boca

a su lengua y sus dientes.

la tarea es compleja y, sobre todo,

indigesta, pero no hay bien 

que sin malestar

llegue.

me colmo en tu vaivén,

por eso sé

que la risa como la rosa

volverá a brotar

desde esta boca abierta,

como la hierbabuena allá

en las azoteas de blanco, allá

donde mi abuelo Salvador

construyó todos los mayos

levantándome rosas en la mirada.




Se puede adquirir AQUÍ

miércoles, 2 de noviembre de 2022

De difuntos

 


La novia cadáver


No, creo que no hubo

amniocentesis.


Algunos hombres y mujeres

cocean, vocean aullidos

de sus trancas y pezuñas

castañas.


Caminar, tanto caminé

sobre las ortigas

como terminan los pies

en dedos de costumbre

sobre la yerba 

y sus flecos punzantes.

Consumisteis un porvenir

de solaz indiscreto, 

oculto lo más bello, 

ahora como siempre,

trabajan los dioses.

Y yo lloro,

lloro.


Ese habitante cuadrado 

habla verdes por tu nuca.


Si más deseo 

avarientos jamelgos

y otros cuadrúpedos

Himalayas

como techos andróginos

donde todo es posible

en el vaso boca abajo 

y la salud requerida

por tu lengua escalando

el cuello de los olvidos, timbres

del arco trilobulado que abre

son, sentido y mecha

hasta la escafandra:


he pretendido adioses

cuando sólo he casado        

                                                 CON MIS MUERTOS

estas manos y tu boca,

qué soy sino

tan sólo

una

sola.


lunes, 31 de octubre de 2022

Recuerdo de la Feria (del Libro de Sevilla)

 Para que no se me olvide.

Abajo, poema del libro.





Pero no recordaste


Cualquier ciudad transita

por mis manos

con las caricias de su lomo.


Ya apuntan modos

las dodecafónicas ingles, 

se inscriben en el gozo 

como las orugas que reptan

por los perfiles de las hojas, 

doblándose

sobre sí mismas 

amortiguan

el aroma de haber abrazado

donde más oprimen

los gestos:

el señuelo,

la bifurcación.


No hay otra palabra.

La verdadera huele.

Los techos indisponen

contra el cielo estrellado

y tú te cubres 

con tejados a dos aguas.


Pero quién va decir

si el árbol o la mentira

crecen ajenos.

Mis manos y tus piernas

hacen tiempo lamiendo

la escarcha salvaje y antigua

que cubría la ciudad de las luces.

 

Desde aquí, desde este polvoriento camino,

voy preparando la partida  

con espejos que no enluto

para no guardar

ominosos encierros 

de otros lesos seres,

son sólo fantasmas sin

diafragma ni pulmones.


Algunos pútridos afanes 

quedaron colgando del árbol

como bolas de navidad fuera

de temporada.

Tanta dejadez ausenta

el valle rico de la vertical memoria,

siempre verde y limpia

como el tiempo, nuestro compañero.


Este viejo camino 

sin duda tránsito

como todos

los caminos

que llegan o hacemos,

este cansancio inaudito

solo se llama el poema

y se escribe

en dos palabras, o cinco:

mi hueco y tu lleno.


lunes, 17 de octubre de 2022

Discriminaciones




Discriminación positiva


Jamás, hombre, aprehendiste

que para cantar debiste

antes aprender

a entonar

el suelo con el verbo,

y a entolar el rasgado velo

que deja pasar la luz y el aire.


Dulce boca errante,

quijada herida por aquellos

claros de amor y sexo,

ganas me poseen

de dividir meandros.

Se engullen a sí solitarios abajo

del quejumbroso y quijotesco-esquelético

sueño, ni con páramos recuerdas

que esta vida, que esta vida, que esta vida

sólo se hace 

entre ambas manos,

ambas manos,

ambas manos a uno y otro

extremo retoñan montañas

en la sola umbría, la umbría sola

adopta la exacta daga que rebana de tajo

el meandro y dulce meandro

que me curva, pues,

aguas arriba de mi falda:


Parí. 


Al final dolor

de entuerto alerta 

la única discrepancia positiva.

Por más que hablen

o dicten leyes.

Por más que hables,

por más que hables,

por más que hables.


(De "La dosis y la desmedida")


jueves, 13 de octubre de 2022

Dos rendiciones




Surrender

La única revolución pendiente
es la del individuo sobre sí.
Y la única con final feliz
para el mundo.

Me comuniqué y atravesé
las medias noches de olvido de sí 
o bien de mí permaneciendo
derrengada junto a las sobras del mundo. 
Me recorrí aventando los solares
que quedaron quietos
como atemperadas sombras
solazando las desiertos.
Yo me participé y transgredí
la filamentosa náusea adherida
a las entretejidas togas de la memoria.

Mas eres tú y son mis ojos
y yo te diré y será 
lo que tú digas.

ESO y un no siendo
fue ser poeta.
ESTO es ser
revolucionario.

(De "La dosis y la desmedida".)


 

sábado, 8 de octubre de 2022

Vallejiana

 



La entrañabilidad de la poesía de Vallejo

 

Desde esta ventana de mi tiempo

abierta al otoño de mis luces,

me deslumbra el paisaje limpio

de un cuerpo ya muerto

cobijando mis sentidos

en la cueva de la osa

que nunca deseó deshibernar.

Válgame el amor resucitado,

la placa conmemorativa de la endecha

descubierta entre las ruinas pétreas,

Petra alzada, en los cálidos acantilados

de la arena eterna, la entraña

intangible del verso secreto,

la cantina audible de la interna presencia,

alma incontable de almas

unidas por el hilo de plata invisible,

letras de ser a ser insistente

sosteniendo los cielos amarillos

del río sin sombra ni cauce

que ablanda los riscos afilados

del devenir humano

y su gobernanza de duelo y terror.

 

Porque más allá, mucho más lejos

del pasado, aún más distante

que el origen de la nada,

late la inquietud primigenia

de lo innombrable

o tan solo tan cercano

que desmiente al big bang,

o cualquier otra lejanía,

y el Universo adquiere

sentido de ser

bebé en mi regazo.

 

Y yo lo mezo.


domingo, 2 de octubre de 2022

Occidentes


 

El muriente

Ante el misterio, cantar o callar.

Y me robaron el silencio

hace mucho tiempo.

 

 

Cansadas ya, las rémoras se duermen

al amanecer. Justo oriente.

Canta el mirlo cuando menos se espera,

ave nítida, tan límpido su eco.

Un acervo incita, no instiga, no

duele más, no pervierte el son.

Así que, recuperando un dios que no se oculta,

desde esta memoria hablo:

Mi pecado ha sido recuperar

el caudal de genes que mis padres,

padres nuestros, amasaron

para nuestra fortuna:

Madres y padres todos

que engendrasteis este río,

mudad la desembocadura

desde este alba al muriente,

que ya, aquí, pernocta la mañana,

que aquí, ya, transitan las corrientes,

que aquí, en cuenta abierta,

el mirlo ya canta sosteniendo

con su acústica subacuática

todo aquello que, desde los peces

que poblaron nuestros pies

allá por donde entonces

el tiempo con banco en el paraíso,

nos hizo humanos sin disimulos,

más libres en la piedra de la orilla,

más hombre erguido sobre su bípeda simiente

que ya otea el horizonte buscando la otra baya

que ya la introduce en su boca con la mano

que más allá del árbol

fuente bebe y la digiere,

que qué árbol sino

aquél que el árbol

ya hecho leña

 

para candela

de la caverna.

 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Visado de carne y hueso





Cuerpo extraño (xenofilia)

 

me falta oxígeno y todos

expeléis dióxido

de carbono. Desearía

ser planta caso

de que pudiera.

Lo que sucede es que así

me sentiría entre ellas

como me siento entre ustedes.

Y entonces, desearía

ser una humana de día

y dormir de noche ajena.

 

Algo ha crecido torcido

dentro de mí

y no es un árbol.


O el dolor ha crecido derecho

y es mi columna.


(De "Suroeste". Ediciones en huida, 2015)

lunes, 12 de septiembre de 2022

Fortunas




Feliz suerte del hoy

Hoy no sirven las lágrimas, aunque aparezcan.

Hoy ni la sonrisa expresa, aunque floreciente brote desde mis pulmones.

Hoy la abatida no tiene hueco, ni siquiera la exaltación.

Hoy el orden extraño requiere insistencia de abandono,

de flagelo descompuesto, despedazado

y roto por los brazos incólumes de los sortilegios

sin edad, sin premura por las horas o la acontecida.

 

Hoy, que ya navegamos.

Hoy, que sorteamos los peñascales, que transformamos

las escorrentías en toboganes donde las flores danzan al son del transparente baile…

Hoy, que la vida adquiere el nombre de esperanza

que ya muere para no necesitarla al menos por hoy.

 

Hoy, que vivo ausentando las miserias que en otros tiempos me acobardan y me contienen.

Hoy, cuando no existe la suerte más que para gozarla,

hoy te canto, Hombre sin nombre,

para no matarte nunca, para poder vindicarte siempre.

(De "Canto para esta era") 

miércoles, 31 de agosto de 2022

Cruce de verdes

 



Nuevo hombre en la cruz

 

Verte en verde puro quisiera

ausente de tus férreas estampidas,

lenta en un segundo presiento

tiempo al sol de ese tulipán equivalente

que me llama, me pregunta, me requiere:

¿Por qué?, ¿por qué no bebes?

Y tus manos amasando espinas.

Como ya no se te clavan…

 

Al verde quiero sostenerte:

Flamearás sucediendo en el vacío

hasta que el celo mudo

de tu viento, si es que mientes,

se haga hueco en la cruz de tu pecho.

Y entonces se abrirá el cuero herrumbroso.

Y el manantial borboteará

de las cuatro paredes de tus brazos.

Y el sol del aullido iluminará

las doradas clavijas como si fueran

brotes verdes: verte

como si no te hubieras zanjado.

El campo de cuerdas de hierro

tronará en rasgueo salvaje

de tu boca que reirá llagando

el aire que hoy permanece ileso…

Como muro, como vano

a la muerte en la que tañes

preso de esa cruz en la que te clavas,

que ya no sé, yo no sé, no sé

con qué manos apuntalas

esos clavos a tus palmas.

 

Hombre de cuatro brazos,

mutante de esta tierra morada

por la espada de tu arado

que me llama, me demanda, me pregunta

de qué te sirve ya ese par de alas.


(De "Nueva Biología")

 
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