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jueves, 23 de junio de 2022

domingo, 19 de junio de 2022

Un poema de "La exploradora" y otras viandas

 


Mis labores

 

Escribo para no cocinar

el desastre intentar

restablecer el crudo

equilibrio.

 

Pues sí veremos sendas.

Ando de rota en roto

en el tejido seco

de la mata

de tu paso.

No quiero estar llena

de amor más

que para ti:

 

Te sostengo débil

y estudioso en tu carta

de agobiantes endorfinas

de vehementes dosis

de equilibrio que intentas

por donde te veo venir

como un puño de estrellas

que iluminan la estancia

lúbrica y eterna

del ciprés en la orilla

del plano verde

a una villa cansada

llega

y no hay suelo

o seto de brezos

aquí en el sur

afilan sus hojas

hasta los verdes rizomas del aire.

El cielo tembló

y la nube se deshizo

en lágrimas y contradicciones,

o poesía.

 

por alimentarlo.


(Del libro "La exploradora". Ediciones en Huida, 2022.)



AQUÍ puede adquirirse, o encargándolo en cualquier librería (distribuidora Malayerba) 



viernes, 3 de junio de 2022

Lectura propia de dos poemas de "La exploradora"

 Poema "La luz de los días (como un arbre nú)"



 

Poema "My country song"




El libro se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería encargándolo.

 

martes, 17 de mayo de 2022

Vídeos de la presentación de "La exploradora" y cuatro poemas que se leyeron durante el acto

 


Si se escucha (y, lógicamente, se visualiza) el vídeo que aparece en primer lugar se comprenderá que nada más tenga que decir. El segundo, mucho más breve, recoge la lectura de cuatro poemas del libro objeto de la presentación "La exploradora". Como soy consciente de que tiene algunas carencias de sonido, dejo abajo los textos de los poemas.




POEMAS LEÍDOS 


Calzados

apenas un vestido conserva

la calle de tu gasa y tu aquiescencia

sutil sobre la vida y el deseo

de apresurar el paso tan suelto

sobre los adoquines tan blandos,

grises y malabares perpetuos:

la litoterapia late bajo tus plantas,


sol y dado porvenir

bajo las suelas de los zapatos:


pareciéramos muñecos 

con derrotas automáticas, 

tantas carcajadas suenan

auto-móviles las gargantas.


Medusa

Nadie me ha regalado un ramillete

de flores que llevarme al pecho.

No sé, la vida 

sucede tantas ocasiones

tan injusta con las diosas

que no son de mármol…


Pero en Carrara triunfé.

Me aplastaron la ingle

como una lengua

de sapo. El príncipe

afiló su cincel

y el bloque de una tonelada 

se desprendió de la cantera

limpia y mansamente.

Entonces llegó Miguel Ángel 

y encontró su David

y su fama.

Pero tampoco me regaló ninguno

un ramillete de flores.


Siempre estoy sola

y aún no sé 

en qué consiste la soledad

salvo en estar

sola, algo descabellada

 —cada vez menos

sierpes me quedan—

y hacer Arte con mi mirada.


Negadas vacaciones

Todos salen de su patria

todos vuelven a su patria:

vacación se llama,

vacancy,

vacante,

disponible

lo vacío, 

la libertad

vociferan.


vacantes, están todos

bacantes,

vagantes vacíos

de sí.

Vocación disponible

busca ocupante

libre.


Tendernos

ante ti

miento

ante mí

mas ella

no miente

el espas-

módico deseo

de sentir

mi bien

estar

contigo

en silencio

hacer

el silencio

tender

el puente azul y la yerba

se levanta

descansada

y fresca.

AQUÍ

puedes adquirir el libro



lunes, 16 de mayo de 2022

Ya disponible el libro "La exploradora"


Podéis adquirir el libro "La exploradora" picando AQUÍ, en la misma página de la editorial.

También podéis encargárselo a vuestra librero de confianza diciéndole al librero que lo pida a través de info@malahierbalibros.com (la distribuidora).

(En breve haré una entrada con dos vídeos sobre la presentación, que tuvo lugar este pasado 13 de mayo)



miércoles, 11 de mayo de 2022

Dos poemas de "La exploradora" y recordatorio de la presentación del libro

 Os recuerdo a todos que este viernes día 13 de mayo de 2022 presentaremos en "La Carbonería" (Sevilla) el libro "La exploradora", segundo poemario pero tercer volumen de la trilogía "Suroeste", editado y publicado por Ediciones en Huida. (Abajo, el cartel.)



Ab-solución

toda mi vida 
es una historia
de tu derrota
ante mis ojos
y tu caída
ante mi frente
toda la vida
en verte caer y ceñirte
al umbral
sin lograr
soportar
con tus manos
ni el peso de una mosca,
todo para ti se miente
en mi partida
hacia el abismo:
¿depresión absoluta
o absolutoria?

He de
       crear
            —un dios—
       poder
creer.

El escudo toscano

Este es el poema para amar
lo que no se conoce.

Sobre un sinople de tierra
Siena y tejas que se curvan
Por la mano del maestro
En levantar el skyline
De ciudades sobre colinas,
Nada habrá más
Que un muerto inacabado.
Como mi cuerpo añadiendo
Pasos al puente viejo
Y los toldos de las lumbres
Respirando techo, agua,
Barro en un día de verano
Con olor a cañaíllas
Y a blancos camarones
Como el mármol blanco.

El temblor volverá
A esculpir las murallas
Lirios de tus párpados:
Tantas esculturas, retratos de hombres
Sin mirada, sin vidrio
Transparente entre la piedra
De sus faces y la carne
De su alma.

Yo, sin embargo,
Siempre relacionaré
Mi estómago contigo:

Atravieso la medida de las colas
De los pájaros ya yéndome
Me espigo y te vengo
A mi suelo, tuyo eres
Albo y aquejado,
Grande, sin cama
Blanda, blanco
Del numen dentro,
El habitual deshielo
Del mármol con forma
Humana.






lunes, 28 de marzo de 2022

De la seriedad de la exploradora

 


Del mosqueo con el levante al susto con la exploradora. Menuda mañana llevo, y eso que me niego a que me afecte el cambio en las horas. De horario de invierno al de verano, y yo aún con jerséis de cuello vuelto. Iba a dedicar el lapso de tiempo entre dos frentes de lluvia que ofrecía el día de hoy a hacer tareas de campo atrasadas, pero la llegada de las pruebas del libro ha conseguido alterarme el ánimo (nada difícil en mí, la verdad sea dicha), ponerme el corazón a cien y hacer que me encierre para sentarme en el ordenador y corregir. Sé bien que por parte del trabajo del editor, nada, o minucias. Sé que, por mi parte, ¡todo!, aunque hable en broma, medio en broma. De pensar que así ya en papel (por mucho que lea o escriba en medios electrónicos no consigo despegarme de las ventajas que le contemplo a la  fisicidad del libro en papel) lo que sea que esté escrito va a perdurar para siempre…¿siempre? Bueno, me digo, siempre pueden salir ardiendo, mi ordenador y mis discos duros incluidos, la leche, Sofía, que no eres la Biblioteca de Alejandría, megalómana eres y, además, ¿cómo se van a quemar los libros? Los que yo tenga, vale, los puedes quemar en el candelón de los ramajos, pero los que adquieran los demás, ¿qué va a pasar?, ¿vas a ir metiendo fuego a cada casa particular para que desaparezcan? Joder contigo y tu “imaginación”. Ya podrías haberte dedicado a escribir novelas de misterio y suspense y catástrofes infinitas, ya que tanto te gustan las pelis esas, solo esas, por mucho que te hagas la mayor cada vez que las ves, en vez de escribir poesía. ¿O será que te provoca más miedo escribir (y, por tanto, publicar) poesía? Y lo que te va es la “marcha”. Seguro que sí, que lo que te pasa es eso, el miedo por la espina, el miedo por la columna vertebral, ¿miedo a qué? Miedo a equivocarte, no sabes si en la escritura o en la decisión de publicar, miedo a alzar la voz, miedo a sobresalir de tus archivos, tan caóticamente ordenados, miedo a dejar de ser voz eléctrica, etérea, pfff, una ventosidad en el infinito mar de aires que respiramos para tu libro llegar a ocupar un espacio de volumen en este Universo, no sé si infinito o no, en cualquier caso inabarcable. ¿Y qué mas da? Eso me digo, y qué mas da realmente… Comporta seriedad. Lo que haces te importa…no sé si gas licuado o aéreo, quizás aceite de girasol, que tanta falta hace, quizás agua y tierra, de lo que la exploradora sabe bastante, quizás físicas neuronas que logren mínimamente, minúsculamente, atómicamente, quarkmente (¡ah!, la exploradora) a comprendernos mejor los unos a los otros.

¡Y no importa que te equivoques, Sofía! De errores se construye el mundo, y el futuro, de sus correcciones.

Me pongo, no lo digo más. Seriamente.

 

Corazón encogido

 Hoy es un día descarnado,

las palabras no rompen mi inquietud,

ni siquiera los regalos del alba,

hasta los sonidos de la calle

se han puesto de acuerdo

en desafinar esta sinfonía

no sé si de adviento o retirada,

partida avecilla de retorno

estrellándose contra las paredes

de alambre. Se cuartea la fina capa

de piel endurecida que me describe

tu presencia en el mundo,

un espasmo quieto

que no ilumina la estancia

donde te ocultas,

el dónde está se sienta en mi silla

y me desplaza a otra geografía,

una geografía demasiado apaisada

para este día que averiguo estrecho

para la medida de mi querencia

por ti.

 

Hoy es un día muy serio.


(De "La exploradora")

martes, 22 de marzo de 2022

Las lluvias

 


Ríes aunque llueva

Llueve y el agua limpia

tu reserva de gesto escondido

a las mieles del triunfo.

Por un puñado de monedas

que no coges,

conquistas el favor del cielo

y de la amante, mas, lo sabes,

tú siempre lo sabes, no hay favor

que necesite gesto

de tu honrada boca ducha

en vociferar cuando el gentío

te escinde y esconde una y otra

vez, las monedas almonedan

el aire, lo subastan

al mejor deporte:

¡qué perpetro observado

sobre tu risa centelleante!,

duermen los armónicos sonidos

de la lentitud del agua cayendo

sobre las piedras y la verdina

aún por nacer, tan someras.

Es decir, tan ciertas.

 

Vierto caudal

sobre tu honrosa

costumbre de saludar

a la gota de lluvia

que se desvanece (vuela,

ella vuela aunque caiga).

No hay mejilla más alegre

que la mía cuando se deposita

en tus labios untados

con deslices otoñales:

un dorado y sabio verdor

que enrojece al cielo nublado:

la ciudad nos puso límites

de tejados, pero tus dos aguas,

esa una sobre tu mejilla derecha

y esa otra sobre la izquierda,

continúan silabeándome

el lenguaje que comienzo

y no termina cuando callo

mi continuo

no dejar de

mirarte.


(De "La exploradora")

viernes, 4 de marzo de 2022

"La exploradora", próximo libro

En breve lapsus de tiempo, saldrá publicado este poemario, "La exploradora" que forma parte de la trilogía "Suroeste". Aunque lanzado en último lugar, ocupa el segundo  de los tres volúmenes y, como no podía ser de otra forma, lo acoge la Editorial "Ediciones en Huida" a la que le estoy muy agradecida por su apuesta e implicación.

Aquí, un poema del libro con su fotografía correspondiente:



Son del sitio

Son del sitio la encina
y la voz
                  del eco
al sur
oigo la sierra de Aznalcóllar
con su boca y con su pecho
—es el mío de mi frente, y lo era—
de mi norte que imanta
mi cabeza buscando
la enana blanca del día
recién levantada
la mañana de su son
de la noche y yo
una sombra de nostalgia
y un aullido de mi centro
que cabalga solo
sobre mis piernas
y el olor que no se pierde
en las fosas sino-ideas
de la lumbre en la candela
y el humo y la llama
y el olor a tierra
y a rostro del mundo
poniendo su culo
por montera delante
de mi cara. La cabra
reseca y borracha
de nostalgia de nada,
nada más que adelfas
y yerba dura y recia
de falta de agua,
y el aroma verde
de verdad de amor
de un mundo y de yo,
y yo, y yo y la tierra sin nombre,
y yo sin nada salvo él,
su eco.


miércoles, 19 de enero de 2022

Los efectos del frío

 


On the rocks

 

Vengo a recordar

la venta del mensaje.

La hormigonera registra

los bramidos de tu hombría.

 

No hubo negación

de tu varonil muerte.

La masacre descansa

sobre pilares de floja argamasa.

Descerebrados el mito y la joya,

sitúo sobre mi mesa de jaspe

reluciente tu retrato.

 

A estas alturas de mi diosa interna

reclamo mi trozo de partida,

la salida que me pertenece.

Estoy dispuesta a compartir,

pero sólo invito

a hielo.

 

Quién nos ocupa que me vendo

por dos míseros reales

ojos, uno para tasmearla,

otro para pintar

la verónica de tu ensalmo

en el rostro cautivo.

La luz se ablanda

como un canal lechoso:

Es tu nombre

una insomne grada,

la diosa interna

se me rompe

fría.


(Sofía Serra)

martes, 11 de enero de 2022

Qlimate change

 




Cambio climático

 

Se aclimatarán,

nos acostumbraremos

al cambio brusco

de la vuelta de su curva.

Es una esfera menos perfecta,

pero su pabellón matizado

ondea los colores de la utopía.

El cieno y el negro blando,

la metamorfosis que sufre

la huella de su redonda efigie

de planeta invertido,

pues, ¿a quién se le ocurre

diseñar una figura convexa

para posarnos a todos sobre ella?

Mejor cóncava, así habríamos

cabido redundados geométricamente:

por cielo, las coronillas de los habitantes

de las antípodas, el sol iluminaría

la tierra desde nuestros pies, el suelo

sería transparente y el mismo planeta

habría tenido que desarrollar

una fuerza centrípeta.

 

siempre en el límite

del nife nos posaríamos

sobre la de hoy atmósfera,

poblaríamos de pájaros

y nubes la densidad

del núcleo de ayer.

 

Si un mundo cambia,

si un planeta cambia,

¿por qué no yo?


(Sofía Serra. "La exploradora".)

lunes, 3 de enero de 2022

Los vientos de la rosa (Variante "n")

 


A los cuatro vientos

 

Amor de ojos al sol

y a la sombra, si me alejas

la presbicia de mis bases,

¿de qué pie cojearé yo

sino es de ti, de tus tobillos

y de tu orgullo?

 

No me abandones en esta primavera

blanca tan llena de lo mío.

Mira tú, que no necesitas lentes,

que yo sin lo tuyo claudico.

 

Al sur te necesito,

y a los tres que no se nombran

les pido tu mirada:

que un punto convergente

de luz traigan el frente

de tu perfil a mi sitio.

 

Todo es extraño: río

aunque llore mares.

Todo permanece salvo la espera.

Ella se va. Yo me quedo

en tu rosa de los vientos.


(Sofía Serra. De "La exploradora".)

domingo, 6 de enero de 2019

Filatelias










Filatelia

Descomprimido y permanentemente
hueco levantas preámbulos
de dos manos de alzada.
Se te colaron los dioses
por la rabadilla, te introdujeron
la sinapsis a golpe de tendido
eléctrico sobre la camilla
de aquel pequeño huerto,
el cachorro durmiente abre
canicas como planetas
a la luz de un universo
negro que conocemos
sólo por postales con borde
sinuoso. La yema de mi índice
lo recorre sin padecer él
ni mi dedo. Un perfil podría dibujarse
entre la tierra y la luna
y no parecería el de un dios.
Enormes somos reduciendo
a sello lo que no abarcamos
con nuestros brazos.
La medida, para el coleccionista.

(De "La exploradora")

sábado, 5 de mayo de 2018

Transplantes (de corazón, de paisajes, de árboles...)





El escudo toscano

Este es el poema para amar
lo que no se conoce.

Sobre un sinople de tierra
Siena y tejas que se curvan
Por la mano del maestro
En levantar el skyline
De ciudades sobre colinas.
Nada habrá más
Que un muerto inacabado
Como mi cuerpo añadiendo
Pasos al puente viejo
Y los toldos de las lumbres
Respirando techo, agua,
Barro en un día de verano
Con olor a cañaillas
Y a blancos camarones
Como el mármol blanco.

El temblor volverá
A esculpir las murallas
Lirios de tus párpados,
Tantas esculturas, retratos de hombres
Sin mirada, sin vidrio
Transparente entre la piedra
De sus faces y la carne
De su alma.

Yo sin embargo
Siempre relacionaré
Mi estómago contigo:

Atravieso la medida de las colas
De los pájaros ya yéndome
Me espigo como un ciprés y te vengo
A mi suelo, tuyo eres
Pequeño y aquejado
Grande, sin cama
Blanda, blanco
Del numen dentro,
El habitual
Deshielo
Del mármol con forma
Humana.

(De "La exploradora")

sábado, 23 de septiembre de 2017

Dos españas




A mi pueblo, a mi desconcierto

En este muerto contenido
al que abrazas y consuelas
por deseo de su propia muerte,
en este bello ejemplar de ciervo
ligero y pesado de tantas muelas
y dientes rumiantes,
de tan onerosas alforjas
que no tienen fondo,
que huecas deslizan
el aire que por la boca
les entra y por el culo les sale,
en este muerto y denso
aire de oftalmologías
imposibles pues ni ojos
ni pestañas siquiera te caben
en ese rostro pernero,
en ese rostro carnero,
en ese rostro pétreo
de meseta inasumible,
centinela vestido de colores brillantes,
en esta muerte tuya,
yo te abandono:
Eres un pueblo muerto
sin fantasmas,
un pueblo herido
de su misma muerte,
un cuerpo inerte
exhalando un aroma vivo
de fragancias que nunca
se hunden y siempre preguntas,
siempre preguntas
el porqué y el desconsuelo
de este olor a rosas que entierras
mano sobre mano bajo
tu zócalo de piedra
tumban

la luna, el sol, la paz
de algún refresco asociado
al martilleante fuego arenoso
concupiscente o semioculto
bajo las flores de lavanda
visitadas por la mariposa
de la col, blanca como las paredes
de mi alquería… Ah, qué solaz
que no perdí, soldadito boliviano,
por mucho que dispararas
a sienes, por mucho
que trucaras valles y cordilleras
en busca del corazón palpitante
de la luna grande cuando
se asoma por los andes
de mis luces. Soldado enorme
corazón y las venerables
soledades, los cierzos
en pleno mes de julio y el viento
de suroeste aterrizando
sus mejillas de océano
sobre el páramo agreste
y mesetario:

el desconcierto, la lección
de amor dada, la grata
complacencia de una voz lejana,
las orillas y los pasos serenos
sobre la arena, el agua del mar
dentro de mi frente,
y un “no sé” hasta que la salud
tenga nombre de nuevo
y pierda la enfermedad
el suyo de muerte,
o España.

(De "La exploradora", ciclo Suroeste)

lunes, 8 de mayo de 2017

Diez mayales







mayales 1

0. El fin y el cabo
que sujetaste
con la primera mano
es el tiempo de distancia,
la medida, la una
que nos separa.

1. wish you were
here es la paz
ahora mismo
no se hallan
dos en mí.

2. seremos ambos
hasta que la luna
cierre sus tres ojos,
que no los posee.

3. llegará el día
para dios cantarnos
la nana al cobijo
de nuestro cuarto.

4. Sopesar y transgredir,
así nivela el canto su mirlo son
síntomas causantes
del peligro y la lágrima
rodante curva abajo
de un mundo que fue plano
antes de que él lo quintuplicara
con su voz.

5. Al pabellón de mi oído cóncava
sien trasladada a tu seís-mo
como si el latido del hombre
naciente embrionara
patente de nuevo.

(De "La exploradora")
 
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