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lunes, 13 de julio de 2020

Sobre estatuas. Y sobre corrales. Y sobre bajamares.




La estatua de mármol

Querer desentrañarte
o desentrañarme,
dejar que el dolor aflore
como los manantiales
desde el pecho de los cabezos amarillos.
Las cañas habrán de ser verdes
dedos que enraícen
en cada uno de mis huesos.
Así, en vez de mamas, ves
florecer aulagas y quejigos,
arbustos costeros cubiertos
de flores blancas y grises.
Sus hojas decimonónicas
tan aromáticas endulzan
el aire tibio que emana
el sentimiento de haberme
descubierto viva aun
enterrada bajo tantos estratos
de arenas fósiles.
la lluvia verdea las lindes
—es invierno en este sur—
de la casa que cada año
estrenamos: a nuestros pies
la estampa de la playa
y la escritura sobre ella
con el cálamo de la caña
más dura, ya reseca
y quebradiza.

Qué me pedirá a cambio la naturaleza
ahora que olvido el granito
y las arcillas calizas de las encinas
sino mi misma vida
que despierta con el dolor
conquistando cada espacio
intercostal
marmóreo,
las caderas
y mi pecho
horadado.

fundir en la misma empresa
la baja-amar y el desentierro
de la estatua con sus brazos
blancos.

(Poema incluido en este libro. Puedes adquirirlo AQUÍ o en cualquier librería)



sábado, 4 de abril de 2020

Suroestando




Qué sino Abril

qué paz se venga sino
la de soldados muertos,
qué derrota navega
bajo mis sienes delante
de tu ancestral boca
de tiempo ingenuo, qué
soledad magnífica revienta
en tu sueño de solsticio sino
la primavera.

Lo vamos a dejar,
tú, estómago, y yo.
cualquier palabra
es cadaverina de su silencio
por muy vacía que vuele
su sin palabra cualquiera
es más poesía.

sabes cuándo no necesito creer,
¿verdad?,
cuando me hace oportunidad
me sobra cualquier
libro cualquier poema
cualquiera lectura me embarga
el arreglo del nido me aligera
costumbres me calientan
el sueño resulta
tan reconfortante
fregar un suelo aquí
no hay género sino
de novela, poesía, teatro
sino puro
número de candilejas
en las encinas. Sus flores
vertebraré hasta que pueda.
Me parece
tan-razonable,
tan-verdadero,
tan-profun-damente
serio como la máxima
y refleja actividad humana
de respirar.

hoy no soy poeta yo
gracias a la Poesía.

Ediciones en Huida. Sevilla, 2015

martes, 31 de diciembre de 2019

Los cabezos amarillos os desean un feliz 2020





[...]¿qué papel el del amor?
el del amor es el de la fuerza,[...]

(De "Los cabezos amarillos")

El libro se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería encargándolo.


domingo, 8 de diciembre de 2019

"Ya no hay tiempo", o la creación de un intemporal

"Ya no hay tiempo", o la creación de un intemporal

Me pilla de lleno su lectura disfrutando de la otra, la de los clásicos, en concreto la de La Madre Naturaleza, donde Pardo Bazán contesta generosamente a mi pregunta sobre el por qué me gustan tanto los clásicos, disfrutando yo de sus descripciones, tanto de paisajes como de personajes, larguísimas y bellísimas, además de excelentemente concernidas. Es decir, sitúa al lector. Lo sitúa y lo engancha, lo recoge y arropa, y a aquél, o sea, a mí, no le queda más que disponer de tiempo para poder seguir leyendo. Mi enganche a los clásicos, porque es un enganche, una adicción que en los últimos años se ha convertido en algo preocupante. Desde que leí a Proust, no consigo deshacerme de ella. El mono es lo de menos. Siempre están ahí, nunca me van a faltar. El problema, mi problema, es que bien sé que existen nuevas drogas, igual de efectivas o incluso más podrían ser, cuya lectura satisfactoria añadirían a mi mente ese prurito de contemporaneidad que todo humano vividor de su presente necesita. Pero nunca lo encuentro.

La narrativa actual me ha pillado también en la misma adicción. Son innumerables las novelas (o relatos) que he comenzado y hasta casi terminado, pero ninguno benéficamente, satisfactoriamente. El aburrimiento se apodera de mí. No me gusta que me cuenten historias, deduzco desde hace mucho tiempo. Hoy, corrijo. No me gustan cómo me las cuentan. Mi trabajo en la escritura de la poesía tendrá mucho que ver, pero tampoco descarto que la narrativa, la “cuentación” de historias, padece en general en nuestro tiempo de una carencia de lenguaje suyo, propio, de un lenguaje que la acompañe en su tiempo, el contemporáneo. Ese es el problema desde mi punto de vista. Ese es el problema.

No es la trama, la historia contada, la que debe llevar a la lectura. Para eso me veo una peli, me digo. A la vez que la “veo-oigo”, puedo estar haciendo otras cosas, desde coser o cocinar hasta incluso leer ensayo, si la película no me dice demasiado. Pero la lectura literaria debe absorberme para poder disfrutarla. Quizás porque soy amante de la literatura, me gusta leer. No hay más misterio. Necesito que sea la propia lectura, es decir mi inclusión en el desarrollo de la escritura practicada por el autor, la que me incite a seguir la trama hasta su final. Esa es para mí la narrativa, el arte de narrar. Otros pensarán que debe existir un equilibrio entre ambas propuestas, pero tal como mencionaba, yo me decanto por la segunda. O mi mente, la trabazón de tantos años dedicada a la interpretación de signos enlazados entre sí conformando un significado y un significante condensadas en unas neuronas y sus enlaces químicos.

Y eso es lo que he encontrado en la lectura de Ya no hay tiempo. Literatura, el arte de la letra, el arte de la palabra escrita. Reconozco que el título me chocó al principio. Digamos que no me gustaba, muchas vocales seguidas, cuestión de sonido, de musicalidad (otra vez mi gusto por la escritura de poesía, o mi afición a la literatura). Pero una vez leída acierto a comprender, no ya su porqué semántico, el del título, sino, lo que es más importante para esta mente lectora, su causa formal. Exactamente así te lleva su autor a lo largo del recorrido de la historia que cuenta. Sin tiempo y con la lengua fuera, como si efectivamente una solo pudiera pronunciar vocales. No queda resuello para las consonantes, y mucho menos para las oclusivas. Salvo al final, cuando ya por fin encuentras el tiempo para el resuello. Cuando acaba. Cuando la lectura de literatura, finaliza.

Desarrolla Martín Lucía una prosa, una narrativa, estructurada en frases muy cortas la mayoría de las veces. “Malo” me dije al principio, porque no soy muy amante de ese tipo de prosa. Algunos escritores se han aficionado a ella como un banderín o pendón que les proclamase su contemporaneidad. Pero lo que se fuerza nunca obtiene buen resultado. Nace el pastiche, el sinsentido. La forma y el fondo, en este caso la trama, porque de novela se trata, deben conformar un todo completo. “Magnífica”, me dije cuando llevaba unas quince o veinte páginas. Es esa prosa, su prosa, la que el autor elige, la que te marca el ritmo en una carrera que es puro sprint desde el comienzo. Es la que te engancha, la que te coge de la mano y tira de ti aunque no te quede oxígeno o casi pulmones. Su estilo, resumiendo es este. Pero ni mucho menos tan solo. Ni mucho menos. Hay mucho más, muchísimo más. El autor, poeta, recurre a la repetición de frases ya dichas, de ideas ya expresadas, no importa si un renglón antes o diez páginas antes, como si con ello nos enchufara la máscara de oxígeno que necesitamos para seguir con el sprint. No son descansos. Son verdaderas inspiraciones de aire puro que el escritor nos suministra. No recapitula, sí nos recuerda, a la vez que nos marca el ritmo, son verdaderos mantras, para que logremos llegar a culminar la marcha, llegar a la meta: el final del libro.

El autor juega con el tiempo, ese concurso lineal que siempre nombro como nuestro compañero, moldeándolo a su antojo, rompiéndolo, alterándolo, situándonos en un presente o en un pasado, y hasta en un futuro (la previsión de lo que puede suceder que nace en la mente lectora) a lo largo de a disposición de capítulos que él maneja como efectivamente un creador, un creador que está al margen del mismo tiempo porque él mismo lo ha creado, lo ha hecho posible. Martín lucía crea el tiempo de su novela y al lector no le queda otra que vivirlo tal como él señala que hay que vivirlo, para eso es el AUTOR. Es esa la labor de un creador literario, incluso la de crear el tiempo. La guinda del pastel. El pastel es el drama que desarrolla, la historia que nos cuenta y su habilidad para contarlo tal como ese drama que inventa, necesita ser contado.

Martín Lucía es poeta. Un poeta que escribe su primera novela. Gracias a que no ha podido, o no ha querido, evadirse de ese reclamo interior que es la actividad poética, ha conseguido convertir la narración de una historia más o menos actual (podría también calificársela de clásica, clásica porque es tremendamente humana), situada en un momento actual, elaborada con una prosa muy actual, en una narración verdaderamente contemporánea, es decir, con una prosa que acompaña a su tiempo. A ESTE TIEMPO. Ese tiempo cuyo título nos dice que ya no existirá, aquí, en la obra de arte que todo facto de literatura debiera comportar, encuentra su lugar de ser. Y porque es de este tiempo, su tiempo, es un clásico de una novela del siglo XXI. Un clásico para una lectora como yo. Una obra de arte literaria.

Ya no hay tiempo cuenta una historia de amor sobre muchos tipos de amores. Amor por la lectura, amor por las historias con intrigas, amor por el cine, amor por la música, amor por los amigos, amor por la pareja, amor por uno mismo… También una historia de amor por la escritura literaria. La del propio autor. Hasta cuenta la historia de amor por la lectura de una lectora que por fin ha podido terminar satisfecha una novela de nuestro tiempo. Nuestro compañero. Ya no hay tiempo sí ha encontrado su tiempo: nuestra contemporaneidad. Y por ende, la de todos los venideros, exactamente como logra un clásico.

oOo

Se puede adquirir AQUÍ

martes, 3 de diciembre de 2019

Una cosa pequeña

Una imagen a modo de recuerdo sobre la presentación de "Los cabezos amarillos"



El libro se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería encargándolo.

viernes, 29 de noviembre de 2019

A modo de bienvenida

Hoy lo presentamos en Sevilla.






La des-despedida

Las olas renuevan
el aire y la arena.

Muerta el hambre se acabó
la fiesta y la bestia muerto
el hombre dormido
el menor de los males
la arena conquistó la orilla
el mar rindió la retirada
la venganza de las conchas
floreció bajo la antigua espuma.

Y como la Tierra es redonda,
todo retorna a su lugar.
No hay más despedida
que la de la ola,
que se va para poder
volver a volver.

(De "Los cabezos amarillos". El libro se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería encargándolo.)

martes, 19 de noviembre de 2019

Presentación de "Los cabezos amarillos" (Sevilla)

Tal como reza el mismo cartel, el viernes, día 29 de noviembre, a las 7,30 de la tarde, en La Sra Pop, se presentará el libro "Los cabezos amarillos", recientemente publicado por Ediciones en Huida. Me acompañarán en la misma, el editor, Martín Lucía, y Ángeles López y Pilar González Modino.
El libro se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería. 


jueves, 7 de noviembre de 2019

Ya a la venta "Los cabezos amarillos"

El chocolate no se vende. Me plagio a mí misma, que no a la poética, porque ella siempre es justa. El chocolate no se vende, pero este libro de poemas sí se vende ya, como es de esperar y de recibo. Aquí, y en ese enlace que dejo abajo, podéis adquirirlo en la misma editorial que lo ha publicado, Ediciones en Huida. De más está decir que también se puede encargar en cualquier librería ofreciendo los datos precisos.


https://www.edicionesenhuida.es/producto/los-cabezos-amarillos/

Iré publicando datos sobre su próxima presentación. 

Adquirir AQUÍ

miércoles, 23 de octubre de 2019

Los cabezos amarillos también se imprimen


(Ya va para imprenta.)


RESEÑA de "Los cabezos amarillos" 
Los cabezos amarillos es un poemario de conquista, quizás de rescate, en cualquier caso, de asimilación de un tiempo que por más cercano que nos resulte, se nos escapa en muchas ocasiones. Los cabezos amarillos es un poemario de presente.
Con él, la autora pone fin a la tetralogía que ella nombra como Ciclo Suroeste. Si el primer poemario de este ciclo, Suroeste (Ediciones en Huida, 2015), conformaba la llegada exacta, pero lógicamente poética, a un lugar geográfico, este actual determina la adquisición de un presente íntimo y muy real. Mediante la evocación de un paraíso temporal (la infancia) y otro también geográfico, la autora rescata las claves de un presente que a veces, o casi siempre, se nos escabulle de las manos. Sirve el poemario para homenajear un concreto paraje de las costas de este suroeste y las experiencias vividas en él durante los años de su infancia. Sin embargo, Los cabezos amarillos no constituye un ejercicio nostálgico. Continúa la forma de entender la poética por parte de la autora como una lucha permanente por la asunción congruente de lo que somos y vivimos. El ejercicio es dificultoso, quizás como cuando nos adentramos en el mar y la fuerza de las olas nos impide el avance, quizás a la merced del vaivén pasado-presente. Si Sofía logra superar el rompiente de la playa, solo el lector puede juzgarlo.





lunes, 21 de octubre de 2019

Vaciar el mar


Versos de y fotografía referente a Los cabezos amarillos, poemario de mi autoría que en breve publicará Ediciones en Huida. 


[...] y ahora ya no escribiré más,
porque ha llegado la hora del duelo,
del arrepentimiento
por tanto trabajo muerto,
tanto tiempo perdido,
como si hubiera querido
vaciar el mar en mi cubo azul.
la mezquindad del hombre no tiene remedio
y a mí ya me quedan
pocos años por vivir,
menos de los que llevo puestos
sobre las ojeras
sobre todo
sobre mi alma.
[...]

lunes, 14 de octubre de 2019

Nanas en Los cabezos amarillos

Versos sueltos y fotografía referente a Los cabezos amarillos, poemario de mi autoría que en breve publicará Ediciones en Huida. Los cabezos amarillos están salpicados de "nanas"... 




[...]se funden la noche y el día
en la torre amando la roca
se besan como durmientes
vivos de la rosa estratigrafiada,
[...]
Confirmar la letra o el sueño,
si mi madre hubiera dibujado
esos renglones derechos,
yo hoy no tendría el recuerdo de la arena.
(Ella dibuja líneas curvas
al son de nuestro paso,
el del viento).
[...]
Nunca el mar zaíno
de noche, pero lo recuerdo bien
como la eterna compañía
y la nana en soledad.

(De "Los cabezos amarillos").


lunes, 30 de septiembre de 2019

Próximo libro: "Los cabezos amarillos"

En breve se publicará "Los cabezos amarillos". Ediciones en Huida ha apostado por él. Probablemente esa será la fotografía de portada. Las siguientes, algunas que he preparado para mi foto de perfil. Continuaré informando.



martes, 10 de octubre de 2017

Sobre independencias





dicta-dura nuestra boca blanda

los hombres tienen sed
y no doy abasto (el río)

Los todos mordemos
con firmes dentaduras:
                                                aprehender

duras aguas al beber el llanto
de todo cristal gozoso
verde o negro
estallado por el viento inasible
de la iniquidad, la vesania
y la hambrienta injusticia.
Sus cristales se nos clavan
en la lengua antes de                pronunciar
una reseca ignorancia más.


Aprendemos a masticar
con las llagas,
nadie nos emboca bajo
el puente de la libertad:
Sed de maestros, sed
de vosotros mismos.
                                                Pertenecéos.


(De "Suroeste" Ediciones en Huida, 2015)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Alergia



Alergia

voy a llorar un poco para
des-congestionar
las fosas pudientes
de mi inmersión
ajena
a toda externa luz

obligo a perpetrarme:
des-vanecerme,
des-aparecer,
des-vivir,
des-ser
quizás.

(De "Suroeste". Ediciones en Huida, 2015)

viernes, 25 de diciembre de 2015

Antiguas pasiones...


... O un poema que ya solo existe en fotografía.
O la poética de las cosas, la justicia de las cosas.

Feliz Navidad, queridos lectores de este blog.


Título de la fotografía: "Antiguas pasiones"


Cuerpo extraño (xenofilia)

me falta oxígeno y todos
expeléis dióxido
de carbono. Desearía
ser planta caso
de que pudiera.
Lo que sucede es que así
me sentiría entre ellas
como me siento entre ustedes.
Y entonces, desearía
ser una humana de día
y dormir de noche ajena.

Algo ha crecido torcido
dentro de mí
y no es un árbol.

O el dolor ha crecido derecho
y es mi columna.

(De Suroeste. Ediciones en Huida. 2015.)

Tu click en la publicidad que aparece bajo esta entrada me alimenta. Gracias.

domingo, 29 de marzo de 2015

yesterday (de ramos a resurrección)

Reconozco que me encanta disponer de un poemilla para un Domingo de Ramos. La gente en Sevilla se viste con sus mejores galas para ver los pasos en las iglesias y terminar al mediodía en todos los bares de la ciudad, que a esa hora se llenan hasta reventar. Hace un día resplandeciente, yo aún estoy en pijama y no tengo previsto salir ni para que me dé el sol. Mis circunstancias vitales externas son distintas a las de la mayoría. Mis internas creo que también... Aunque, ¿se pueden derivar circunstancias de lo meramente interno?, ¿o mejor tan solo esencialidades?
En cualquier caso me encanta poder celebrar un domingo de ramos bello "a mi manera" ;)

Disparo original de Margarita Serra Giráldez,
enviado el viernes por wasap. Las rosas para mi madre.




yesterday (de ramos a resurrección)

Las pilas del teclado
se están agotando un domingo
de ramos bellos ya cualquiera
sabe la vida si remolona
obtuvo beneficio, pan y vino,
palmerales y juncales al dorso
de la divina mano.
se nos olvidó escribir el mundo
del revés, los caballos
con sus patas sobre la grupa,
la serpiente lanzando
verticales piruetas a las nubes
del papel cielo con el que envolví
este ramo que te ofrezco,
un presente lleno de dudas
de un futuro tan perfecto
y blanco de un pasado
que muere justo,
muere lleno, muere rojo
y verde naciendo solo
y él sólo hace
cuanto suele morir
cualquier ayer.


(De Suroeste. Ediciones en Huida, 2015)

Se puede adquirir AQUÍ o en cualquier librería

lunes, 23 de marzo de 2015

Poema para una política, para Pilar González Modino

Qué bien estuviste anoche, Pilar, desplegaste inteligencia, agudeza e independencia política por los cuatro costados, con esa elegancia que la naturaleza, y no dudo que también tu carrera como política a lo largo de como mínimo treinta años, te han otorgado. Lástima que tan solo como analista política te podamos disfrutar. Sigo sin entender que ningún partido afín a tus ideas haya sabido recoger el riquísimo bagaje socio-político que tu persona representa. Ellos se lo pierden, pero nosotros los electores, por desgracia, también.

Pilar González Modino intervino en la presentación de Suroeste allá por el mes de febrero. Estuvo realmente magnífica. El mismo Manolo Moya, compañero suyo en la presentación, así me lo transmitió por teléfono al día siguiente. Todos disfrutamos con su don de palabra y sensibilidad en esa voz tan exquisita y perfectamente modulada. Hay personas que elevan el rango, sea este el que sea, de lo que una escribe.

Querida Pilar, aunque en el libro no aparece, me gustaría que desde ahora pudieras contemplar este poema como tuyo, expresamente tuyo. Tal como lo recitaste, con tu voz y tu presencia, ES.



el sur

A Pilar González Modino

a ciento diez años luz
o tal vez menos es más
en términos geocéntricos
hoy os diré del amor hoy
mis ojos han sanado.

mi boca está limpia,
mi frente también.
la rosa soleada
abrió simple y llana,
como una meseta llena
de tiempo.

Vengaremos el ocaso
y los bueyes podrán
seguir arando allá
a nuestro paso el horizonte
de nuestro norte.

no me equivoqué de lugar,
el estuario se abre a costa
de paz a paz de pino
y arena, peces y olor
a ti.


AQUÍ (o pidiéndolo en cualquier librería) se puede adquirir,
 aprovecho para informar de que está rebajado.


lunes, 9 de marzo de 2015

El hábitat de la palabra. Calle Regina. Suroeste


"El hábitat de la palabra, es una propuesta definida por los contextos literarios en primera persona. Los creadores dialogan con los lectores en la sinergia creativa: interpelar para reflexionar, reflexionar para escribir, escribir para crear, crear para buscar. Es un proyecto nómada que transita y vivaquea literaria y líricamente hasta encontrar el lar encendido que lo albergue. No hay ámbitos de acción predeterminada. Coordina Ediciones En Huida."

Rescato estas palabras encontradas aquí para invitaros a todos al encuentro que mañana, día 10 de Marzo se desarrollará en la librería sevillana "Un gato en bicicleta" (calle Regina nº 8). En él participaremos el poeta Narciso Raffo y servidora con nuestros respectivos poemarios publicados por Ediciones en Huida, para lo que gustéis demandar, requerir, preguntar o, simple y llanamente, escuchar.
Os espero a todos.



Hábitat: Conjunto de factores físicos y geográficos que inciden en el desarrollo de un individuo, una población, una especie o grupo de especies determinados.
Calle Regina: una vía por la que se han deslizado mis pasos a lo largo de toda mi vida, desde los primeros dados de la mano de mis padres (no nombro el cochecito de bebé por circunscribirme algo más concretamente) hasta los penúltimos camino de la farmacia "del Coliseo" en busca de las medicinas de mi madre cuando aún vivía, desde los sucesivos trayectos realizados por esa esquina dirigiéndome hacia el antiguo (y provisional) mercado de la Encarnación, "la plaza", hasta la última y cercana ocasión en la que anduve por allí y pude[...] en la librería "Un gato en bicicleta", justo situada a un metro de la esquina que da paso la zona ancha de la misma calle (más una plaza que calle), hacia donde se asoma uno de los extremos de ese ahora para mí mamotreto de  "Las setas" de la Encarnación, el mismo local donde toda la vida, toda la vida se dedicaba a vender algún comerciante colchones de gomaespuma y similares, colchas, sábanas, almohadas, ¿dispone el poeta de almohada, colchón, manta que lo abrigue cuando intenta expresar mediante la palabra las sinuosidades, sí, tal como esa esquina de la calle Regina, de una mente presta a completar, a intentar explicarse ante sí misma la experiencia externa e interna de la vida?
No.
Quizás tan solo el encuentro con el posible lector apaga la ruina que provoca la sensación de ya no disponer ni de la palabra para lograr una mínima inteligibilidad sobre lo que nos concierne a todos.




sábado, 14 de febrero de 2015

Crónica de una pequeñez enunciada



Caminar hasta el atril con la sala vacía resulta fácil, una especie de corriente de aire la empuja a una. Bajarse de él con la sala llena de miradas, oídos y voces inteligentes, resulta muy costoso, por no decir casi imposible. Conclusión, en casa del herrero cuchara de palo. Apenas fotos del acto. Consigo extraer dos mínimamente representativas. Ninguna hace justicia, hablaron más personas, llegó casi un tercio del público algo más tarde, ¡hasta treinta personas pude contar!: Mala fotógrafa. Demasiadas tareas me impongo, una no puede abarcarlo todo: iba como autora, quise ser maestra de ceremonias, contable y encima fotógrafa, un imposible. No obstante, hoy me planteo el reto de ser la cronista de un acto en el que cierta medida fui protagonista. Me martirizo a mí misma. Ayer, feliz inmediatamente después, muy feliz. Hoy me despierto sintiéndome una cucarachita: ambiciosa, egoísta, presuntuosa: ¿quién soy yo para escribir/publicar poesía?
Menos mal que la palabra existe, y la fotografía, que el registro, el grafos, es una actuación natural humana. Tengo las notas de Pilar González Modino (leer más abajo), esas palabras sobre las que desarrolló su magnífica alocución, tengo las palabras de Manuel Moya en su prólogo (se puede leer AQUÍ), tengo las fotos de mí misma gesticulando, tengo el recuerdo en mi oído de las palabras del editor y hasta las de Manolo Moya tildando mi poesía como de versos no limpios.
Hasta tengo la controversia suscitada: poesía que provoca sosiego versus poesía que provoca desasosiego. ¿Qué más se puede pedir?
Tengo, tengo, poseo: quizás esa sea la clave. Rica en afectos, rica en poesía, rica en logros vitales, no me siento capaz de agradecerme. Mucho menos me siento tan enorme como para conseguir abarcar con mi agradecimiento el apoyo de las personas que se suman a mis empeños.
Pequeña, en resumidas cuentas muy pequeña para tanto dado por todo y por todos.
Menos mal que la macarena me mira de frente. Y vela por una surtida y generosa muestra de especie humana que quiso aguantar hasta las tantas de la noche. Allí sí, donde me compro mi solerita, en la bodeguita del Pumarejo (Paco, ay Paco, mañana republicaré tu poema).
Gracias a todos por tanto dado.
Una suroesteña pequeña


Sobre SUROESTE (por Pilar González Modino)

1.- PRÓLOGO
Primera vez: osadía.
Duda inicial: ¿un libro de la poesía y sus geografías posibles?, ¿una geografía poética? O ¿palabras que crean el paisaje?
En cualquier caso, para aventurarse en un territorio (aunque sea conocido) o para orientarse en un paisaje o simplemente para vivir, es imprescindible adoptar una posición, un punto de vista, una mirada.
Y esa mirada, en mi caso, es la del lector. La de alguien que se aventura en el paisaje de Suroeste guiada por las palabras. Las palabras de Sofía son causa (causa de la belleza). Las mías son efecto. (metáfora de la piedra lanzada en la alberca)
Ni puedo ni me atrevo a desentrañar el poema. Porque es imposible. Porque el poema será diferente para cada lector, será o se convertirá en lo que cada uno de nosotros elija o sienta. Sólo pretendo decir lo que la lectura de Suroeste me evoca. (evocar: llamar a espíritus o traer algo a la memoria).

2.- ESPACIO
Suroeste es el paisaje, el punto cardinal (principal, fundamental) que señala la brújula de nuestra identidad. Llamo la atención sobre el “nuestra”, porque es compartida, plural, incluyente.
Es el mapa sobre el que estamos co-locados (alojados en el lugar común).
Es la tierra vital de nuestros mayores (atlantes, tartesios) que nosotros hemos heredado y convertido en mito.
Es nuestro “finis terrae”.

Es la geografía de la metáfora: el río grande que se deshilacha y se desborda en marismas, se hace laberinto y luego se hace mar.
Y la tierra que lo abraza desde las orillas y que está viva gracias al río.
Tal vez es que el paisaje es el verdadero hábitat del ser humano.
(Río Viejo I)

3.- TIEMPO
Pero Suroeste no es sólo un espacio. Es también un tiempo.
El tiempo del comienzo, de la semilla, en el que todo es, aún, posible.
En abstracto y en concreto. Le dije a Sofía, cuando tuvo la osadía de proponerme participar en esta presentación, y yo el desparpajo de aceptar, que su libro era un motivo de reencuentro generacional.
Con nosotros mismos, con quienes éramos hace 30 años.
Y con “los de entonces”, con quienes éramos “los nuestros”.
Y el reencuentro, después de media vida, es fecundo. Porque fecunda en experiencias es la tierra del suroeste. Y porque los cimientos que casi todos nosotros construimos en aquel momento de nuestras vidas, todavía resisten pese a las aventuras y desventuras que vinieron después.
(El Sur.)

4.- LA PALABRA
El espacio, el tiempo.... y la palabra.
Para avanzar por el río laberíntico del suroeste. Palabra que guía, que a veces vela y que a veces desvela los misterios, los infinitos y los abismos del corazón.
Hay veces en que a Sofía se le entiende todo y hay veces en que es críptica. Y creo que lo hace a conciencia, a cosa hecha, como decimos por aquí, por este suroeste.
Su voz es la del alquimista que guarda el secreto de la vida y de la belleza, la voz de quien hace pensamientos y sentires. Pues es nada menos que Aristóteles quien sostiene que la poesía (poiésis) es hacer, crear (por oposición a la teoría –conocimiento, búsqueda de la verdad- y a la praxis –acción-).
A cosa hecha, Sofía le pone nombre a las cosas y así crea el paisaje vital (físico, casi metafísico M.Moya dixit) de Suroeste.
Por eso, lo que parecía inicialmente un tratado de geografía poética o una interpretación del paisaje es, en realidad, un libro de amor.
De palabra cálida, brava, cotidiana y lúcida para hablar de amor.
Porque no tiene más remedio. Porque Sofía no tiene más remedio. Porque su poesía es un acto de responsabilidad personal y cívica.
Ella sabe (y nos desvela) que al borde del abismo sólo puedes hacerte el muerto o hacerte poeta.

Por eso, si tuviera que resumir este Suroeste en 4 versos, serían los de su juicio final:

Ya sé que hablas
de amor
de esperar
de para qué.

Sevilla, 13 de febrero de 2015

(Pilar Rodríguez Modino)




Así de bonito estaba el patio del lugar
Vista de la preciosa sala antes de que llegaran 10 personas más


Pilar González Modino, Martín Lucía (el editor) y Manuel Moya

Los últimos del Pumarejo (y la macarena al fondo y Suroeste en sus manos)


La cucarachita pidiéndole a la macarena que la haga más grande para poder abarcar,
y por tanto dar,
 las gracias que todos merecéis.


viernes, 13 de febrero de 2015

Suroeste, un lugar con ton y son (Presentación hoy)


Comenzar el día con la declaración de intenciones de la propia brújula, es decir extrapolando la dirección que en la rosa de los vientos podría parecer que el mismo suroeste señala no habla más que de la rotundidad con la que la Poesía se manifiesta la existencia. Un poemario que intenta, por sí mismo, sin intención autorial por mi parte, describir las latencias de un lugar que se define en su propia geografía anímica como abierto y sincrético, como una bahía de refugio y extensiones o como unos brazos abiertos a todo lo que llega o capaz incluso de desplegarse por sí mismo como si alas tuviera para poder llegar a cualquier otro rincón del orbe, inserto y convertido ya en un objeto capaz de ser acogido por otras manos, que resulta que en su primer paso toma la dirección geográficamente opuesta a la que su propio nombre parece que sugiere, y digo parece porque realmente suroeste no indica ninguna dirección sino todas las posibles desde ese misma idiosincrasia del lugar mítico o utópico desde el que la poesía es lanzada una vez extraída de las cárcavas profundas de nuestra existencia, una vez taladrada esta costra dura de la nomenclatura sobre la que todos habitamos y nombramos y vivimos y morimos y estructuramos para poder caminar sobre ella, una vez que con el motor del ser de poeta, y retomo ya el anterior discurso, la poesía en palabras , los poemas ceñidos ya al papel como material que los hacen transportables, es decir acogibles por otras manos, otros ojos, otra mente que lo aprehendan, una vez que todo esto que sucede, sea capaz ese anterior poemario de tomar la dirección de vuelo hacia el punto diametralmente opuesto, opuesto tan solo porque la rosa es un círculo que a todos nos envuelve y nos une casi como si pétalos fuéramos, y con nosotros, a nuestros actos, logros o fallas, intenciones e ilusiones, sueños y actos cotidianos como el de escribir, pensar, sentir, comunicarnos, solo me habla del poder real de la palabra y el poder real del amor (con qué fuerza si no se va a poder obtener el privilegio de realizar el acto poético), las materias sustanciales e invisibles de las que está hecha la Poesía.

Hoy os espero allí a todos, a los que podáis asistir y a los que no, porque un libro sin el ser humano para el que está escrito no significa más que papel mojado, ni siquiera en blanco. Pero un libro acunado por el afecto y por la humanidad por la que está hecho y para la que ha sido hecho es el objeto que nos define como seres inteligentes y sociales, en definitiva, seres con capacidad para entendernos y amarnos.
Y la esencia de Suroeste es tan solo esa: el amor, la capacidad de asimilarnos unos a otros intelectual y solidariamente, única y exclusiva en los seres humanos.


 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.