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martes, 29 de mayo de 2018

Un poema para un aniversario




Poema de amor


Nosotros somos otra cosa.
Tal vez no más que el puerto y la bahía, o, quizás, el ave fénix,
un condenado facsímil del libro de la tierra
o simplemente las gotas de lluvia
que comienzan a limpiar las aceras polvorientas de la ciudad.
Acaso una semejanza escrita
con la sangre de nuestro pulso
o con las lágrimas saladas de la alegría.
En todo caso, otra cosa.
Suspendidos del valle de nuestro acervo,
la cordillera nos queda tan cercana…
¿Quién puede dudar de lo que somos sino nosotros mismos?
Nos parecemos a aquellos gavilanes que,
desdibujados,
atraviesan el parabrisas del automóvil,
vistos y no,
y continúan volando,
como el mar bajo la ola,
que existe más allá de sus tormentas
o sus recalas sobre rocas o sobre leves
y curvadas y amplias viñas de arena.


Plantaré para que la dicha
te asome al menos una vez por semana,
sobre nuestros pechos o la muerte de lo malhadado,
pero alojaré, sembraré
quebrando nuestro vuelo
en el que giraremos rumbo al norte de la esquina,
donde los pasajeros ya no pueden vernos.
Porque nosotros, amor, somos otra cosa.
Tal vez palomas, tal vez árboles
como la encina y el tilo, tal vez,
no más, que una plaza en octubre
engalanada con farolillos de abril.
Algo así como compañeros del tiempo.

(De "Canto para esta era")

sábado, 7 de enero de 2017

La determinación de la piedra



La piedra

Y así siendo está
la piedra sabiéndose
sola e inocente.

Aguza aquel sentido,
desde esta altura verde
ya contempla el misterio
tan simple:

Nada no queda
dicho si-no
todo estaba escrito.

(De "La clave está en los árboles")

jueves, 10 de noviembre de 2016

Dedos de poeta

Manitas de poeta en flickr


Las víctimas y mis dedos

Tras ciertos asomos
de dudas, mis dedos
se posan sapientes,
teclean las letras,
se erigen valientes,
recogen la riada,
la pausa, el censo,
la nube, la yerba,
el lamento lento
de la oriente tierra,
gama extendida
sobre cuatro puntos
ordinales, mapa
de ningún ensueño.
mis dedos seducen,
mis dedos deducen,
mis dedos reducen
a plano, ordenan
y mandan, dirigen,
sentencian la muerte,
mis dedos verdugos
victiman mi mente,
rehén sin prejuicio,
sin norma y sin tabla,
bendice el destino
de tan blanca batalla:
aquí, el soldado,
ahí, el paciente,
y por todos lados
el aspa espectáculo
del cruento deseo:
llegar, lograr ser
seres siempre amados.

(De "Extinción de ruina")

lunes, 8 de agosto de 2016

The country house and song




My country song

No me apetece absolutamente
nada seguir haciendo, para qué
dejarme guiar por mi propia inercia,
continuar componiendo documentos
como si fueran potingues mágicos
o la solución a todas las enfermedades
que pueblan la tierra.
¡Enfermedades! Las llaman
enfermedades.

Yo sólo sueño con vivir
allá en un rancho extraño
al oeste de un río grande
donde pueda dedicarme
a escribir la memoria lejos
de este terreno de reflejos
donde hasta los sueños sueñan
con exiliarse. La lotería me tocó
el hombro el día
que decidí no habituarme
a tanta lengua insana,
a tanto escondrijo
de rata, a tanto roto
de hambre de libertad,
igualdad y fraternidad y sueño
con vivir allá en el rancho lejos
de los secuaces que hacen polvo
del brillante que con tanto esmero
fue puliendo la historia peleando
ella sola siempre contra
tanta carga inútil,
tanto peso muerto,
tanto zócalo, tanta reciedumbre…
Escribir y olvidarme de

sucumbir u olvidarme.

Voto por el olvido.

Sin memoria allá en el rancho
cerca y al oeste de un río grande
escribiré sobre el futuro incierto
sin apetencias ni dolores
pero ciertamente segura
de que cualquier suelo
al oeste de ese río grande

acogerá al hombre y su leyenda
al oeste, al oeste yo me voy,
lejos de la tapia de tanto sordo,
aún más lejos de tantas bocas
torcidas por ademanes
del gesto impostor
de tanta huelga
de brazos caídos
de pura impotencia
hasta el suelo,

ese suelo por donde yo cabalgo hasta allá,
el rancho al oeste del río grande.

viernes, 5 de agosto de 2016

Paquete con poema y foto ;)

(No sé cuántas veces habré publicado aquí este poema, pero es que creo que por fin le he encontrado foto, ;))


Poema para Agosto
(poema para ti)

siniestro e indoloro cautivando
el obsequio, madreperla
benevolente culminando
la hechura de la vasija
desde el barro, limo y centinelas
bajo las palmeras de este oasis
zurdo y regalado.
Las chumberas multiplican
higos verdes: este justo verano
terminará por endiosarse
con la aureola del agosto
arenoso y libre.

Y cuánto sueño duerme
bajo las ojeras de tus testículos
tan jadeantes. Ellos piensan púdicos
y sosegados por la espera
de mis manos, y no habrá
un solo vino que desechen
cuando sed a solas manen,
cuando yo te hable
del fango y de la sangre
volverán las heladas fuentes
a derretir el blanco mármol
en la verdina fresca de mi pozo,
esa luz redonda que cultiva
el agua liberando el milagro
de los panes y los peces
en el desierto.

viernes, 22 de julio de 2016

Verboluz: Poema de amor II

AQUÍ se puede leer  Poema de amor "uno"



Poema de amor II

No necesito leer para saber qué
te duele, tu grito
es mi con-suelo no
por igual sino
por común ambos
y su-fijo de mí
y yo su-fijo de ti
como la suerte
que al fin y al cabo
, como la cola y la cabeza
de la serpiente se unen, nos
hila, nos funde sin
confusión de uno
sino tan sólo
explicación de dos.

Como los árboles juntos
de tan bosque vergel
verde y suelo de fondo
y el lucernario de las amplias.
porque la luz
es ordenada de cualquier
co-ordenado, el tiempo,
la abscisa,
nuestro compañero.

viernes, 11 de marzo de 2016

Los jaramagos


Los jaramagos

Qué sola y triste
queda la mentira
cuando la verdad
la oculta.

A pesar de pesares
como tú, nos florecen
vejigas en las plantas
, leviatanes escondidos
como pequeños duendes
que nos hacen las cosquillas
necesarias para poder seguir
continuando vivos
maltrechos, o tú, sino,
porque la penuria de tu sino
es el menos de ti,
y no importa hallazgo
si bebo del manantial.

Ellos admiten dádivas, generosas
pulsaciones sobre el terreno frío
de la mula andante y negra.
Ella aplasta con sus herraduras
las flores amarillas cultivadas
erróneamente como especia.


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martes, 19 de enero de 2016

toda tu noche



toda tu noche

vívida luz que no me asombra
y sol y espejo de dicha
a las tres de la mañana te llamo
en mi oído, plácida
te umbro para que no te disuelvas,
pensamiento cálido
de ti y mi sonrisa
acaricia la almohada
con la mejilla de tú,
tan tierno y seguro y cándido
pensamiento mío en ti.

densa y menudamente
la noche paraliza lo más bello,
lo detiene y lo deposita
en mis brazos, lo llevo
a mi pecho y no se pierde.

ahora dormirás seguro
y cansado como un pequeño
hombre que duerme todos
sus pesares y descansa
en la noche toda
que yo velo
para hacerla día
con su alegría toda
despiertas y todo
te vea más claro
como el aire limpio
y el fresco de la mañana
mira tus ojos ambos
como pozo de estrellas
todas.

(De Solenostemon.)


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sábado, 16 de enero de 2016

toda mi noche



toda mi noche

todo más denso cuando vuelve amor.
Todo más lleno y libre,
libre, sí, como un astro
de aire azul, libre nube blanca
sólo dueña suya y de algún viento
que la meza, suave y ondina
vigorosa, decadente mar, posible lluvia,
sensación del bien y tus labios
mirando el celeste aguacero
de la dicha.

porque yo creo en tú
y el beso no dado y el por dar
cedidos a ese tierno mundo
que es tu forma de mi mundo
de mi amor, la posibilidad
de ser en ti.

El habitáculo blanco
se detiene humeante
de chirrido de estrellas.
Vuelven difusas las cosas
en los oídos de la lumbre
de mi alma, tu alma,
veneración de dioses,
los halcones se posan a escondidas,
nadie les hace ruido,
nadie los mata, nadie osa
descomponer el silencio vital.
la muerte ajada,
ya tan fea y antigua, se duerme
a descansar,
la rosa nace desde la promesa
del tallo verde,
un brote, una alegría
futura y, mientras,
lo verdadero, la ilusión,
la espera, el manantial
del alma, mi alma, y dios
dice que la tuya.

(De Solenostemon.)



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martes, 12 de enero de 2016

A los cuatro vientos




A los cuatro vientos

amor de ojos al sol
y a la sombra, si me dejas
la presbicia en mis bases,
¿de qué pie cojearé yo
sino es de ti, de tus tobillos
y de tu orgullo?

no me abandones en esta primavera
blanca tan llena de lo mío.
mira tú, que no necesitas gafas,
que yo sin lo tuyo, claudico.

al sur te necesito,
y a los tres que no se nombran
les pido tu mirada:
que un punto convergente
de luz traigan el frente
de tu perfil a mi sitio.

todo es extraño: río
aunque llore mares.
todo permanece salvo la espera.
Ella se va. Yo me quedo
en tu rosa de los vientos.

(De Solenostemon.)



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lunes, 28 de diciembre de 2015

Campo lunar rosal



Campo lunar rosal

Lunares me aparecen
los días siendo
tan solares como la rosaleda
recién nacida.

ando
escribiendo
con rosales en la tierra
lunares paisajes
para no olvidar
nunca que aunque
no la vea la luna
blanca me espera
reluciente y llena.

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

La luz de tu camisa




La luz de tu camisa

No me atrevo a decirte cuánto te echo de menos,
cómo se sostienen enjaezadas bajo mis pupilas
estas pestañas que se anudan ya a tu gesto,
común beso sobre tu húmeda frente,
soñando con tu verbo que los días no terminan,
ni alumbran vistosas las farolas hasta que tu mirada
se posa sobre el nombre escrito en verso
de la compañera que ocupa tu camastro.
¿Hablamos?

Servimos bajo el mismo mantel la leña que nos hogara,
alumbramos nuestra piel levemente indispuesta,
suscitada por la caricia invisible
de tu mano sobre la mía y mi espalda.
Pienso, bebiendo bajo tu cuello,
que no quiero más luz
que la que desprende tu camisa.

(De La presencia por la ausencia.)



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lunes, 17 de agosto de 2015

Racimos

Racimos

Tus manos, amor,
tus manos y mi sonrisa.

Bajo la canícula
me complemento como un nudo
sarmentoso me enredo
a tus dedos como un brote
de agua del manantial
de las uvas que nos nacen
bajo el cielo blanco
de verano almidonado
bajo el sol y el deseo,
bajo la realidad de la parra
y la argamasa del tiempo.
Bajo las uvas nos adueñamos
de nuestro abrazo
al firmamento y a la juventud
de nuestra vida en comunión
con el liviano aliento
de las hojas perennes.

La sombra extendida
siembra de frutos nuestro suelo.
El llanto de la tierra bendice
las aguas dulces y serenas
que destilan nuestras manos.
Unidas borbotean presentes
de milagros como uvas.

En racimos.




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miércoles, 1 de julio de 2015

Asfixia


Asfixia

Desear morir para no vivir
el dolor tiene nombre
de instinto de supervivencia.


Cada despertar anuda
la luz de la mañana a mis ojos
el tirabuzón amargo de la tristeza:
no verte, no oírte, no saberte.
Cada despertar embuda
el canto de los pájaros
en la amargura que me queda,
el fracaso de la dulzura
ante la realidad penitente:
ver, oír, saber
del presente y del futuro
tan desesperanzados.
Un sin ti, un con todo
el dolor de la injusticia
como único aire respirable.

viernes, 12 de junio de 2015

La ola

Al hacer esta fotografía recordé un fragmento de verso de Los parasoles de Afrodita: "sanguíneo mar de poniente".
Todo se me enreda. La serie fotogràfica " los mares del Sur" busca el finis terrae. Yo anido en tierra y sueño con un sol rojo como las candelas derritiéndose en el horizonte marino. Los suburbios campestres me regalan cadàveres, flores y cachorros. Las rocas se tornan mares. Los guijarros fórmulas matemàticas. El nido abandonado ha vuelto a ser puesto en su sitio. Quizâs sea reutilizado el año q viene. Con sus dos huevos secos me hago un collar del color de turquesas. Mi mano vuelta del revés me recuerda la flexibilidad de mi esqueleto. Soy como un zarcillo de parra. O como la gata, a la q solo le falta una cola prensil para ir de rama en rama. Me asusta poder escribir en el móvil. Me asombra, mejor dicho. Creo que las calendas o llamadas empezaron hace semanas, sino q aún sin nombre. Las horas puntuales han terminado por abrumarme.
Brumas anhelo yo. Brumas q ver, no que vivir. Brumas purpúreas del sanguíneo mar de poniente.

martes, 17 de marzo de 2015

Salvífica



Salvífica

sobre la habilidad pasmosa
de la lluvia al caer
vertical y paralela
a las rejas a la vez
que limpia la calle
avecina los colores
y abre tus manos
a su suicidio.

Y así, la salvas
de servir al cielo.


viernes, 13 de marzo de 2015

Son del Sitio

En ocasiones, los poemas que escribo están íntimamente ligados con piezas musicales (y estas con fotografías) que se me quedan grabadas en todas las fibras de mi ser, forman parte de ellas y hasta casi las conforman. 

Encina y cobre (El Cabrero. Bulerías)






Son del Sitio

Son del Sitio la encina
y la voz
del eco
al sur
oigo la sierra de Aznalcóllar
con su boca y con su pecho
—es el mío de mi frente, y lo era—
de mi norte que imanta
mi cabeza buscando
la enana blanca del día
recién levantada
la mañana de su son
de la noche y yo
una sombra de nostalgia
y un aullido de mi centro
que cabalga solo
sobre mis piernas
y el olor que no se pierde
en las fosas sino-ideas
de la lumbre en la candela
y el humo y la llama
y el olor a tierra
y a rostro del mundo
poniendo su culo
por montera delante
de mi cara. La cabra
reseca y borracha
de nostalgia de nada,
nada más que adelfas
y yerba dura y recia
de falta de agua,
y el aroma verde
de verdad de amor
de un mundo y de yo,
y yo, y yo y la tierra
sin nombre, y yo sin nada
salvo él,
su eco.

(De Solenostemon)



 
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