miércoles, 28 de noviembre de 2012

La violadora

La violadora

la impotencia tiene nombre
de diosa, así que seré dios
para casarme con ella, o violarla,
lo mismo me da,
la poseeré hasta reventarla
desde dentro,
y así, desaparecerá de la vida
suya y mía

de un qué

de qué seremos capaces a esta altura
de la vida blanca y los cabezos amarillos
de qué vengaremos tu osadía
construyendo alminares
cada vez más altos
de qué nos olvidaremos
cuando bajemos la mirada
para observar el pequeño
niño enjaulado
con los barrotes de nuestra ira,
nuestra rabia,
nuestra impotencia.

O quizás de nuestra indolencia.

(Sofía Serra, de Los cabezos amarillos)

2 comentarios:

Rafael dijo...

Hablas de mirar y observar al pequeño niño enjaulado, ese que todos llevamos y algunos aún buscan, sin darse cuenta de que lo tienen en su alma.
Gracias por dejarnos estos versos, profundos y sencillos a la vez, y llenos siempre de tu poesía.
Un abrazo en este día frío y de otoño.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Gracias por ese abrazo, Rafael. Mi abrazo también para ti.

 
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