sábado, 3 de noviembre de 2012

La esquina opuesta

La esquina opuesta




Anoche sostuve un querubín entre los brazos, Murillo habría disfrutado pudiendo plasmarlo en alguna de sus pinturas. Tengo hermosas sobrinas con las que puedo hacer lo mismo, pero una es muy pequeña aún y la otra apenas se deja. No es arisca, es suya. Cuando se relaja al cabo de las horas, sí sonríe. Necesita saber que confía. Piensa. No sé qué me sucede pero siempre me encuentro en la esquina opuesta. Ayer tuve a un niño en brazos pudiendo disfrutar al hacerlo. Y no es mi sobrino. Y yo no soy como mi sobrina. Sonrío, aunque no confíe. Soy tuya. Pienso. Siento.

Anoche mi hermana y yo comenzamos a aprender a tocar el piano. Alegre y casi bacanalmente, regadas con pacharán y oloroso. Todos los años de conservatorio (y suplicio, leve pero hondo) que padecimos para hacernos con el manejo de la guitarra al menos nos han servido para poder identificar fácilmente las notas en las teclas. Lo malo es la clave de fa, sí, la clave de fa, la mano izquierda. Quizás deberían habernos dejado beber cuando tuvimos 10 o 12 años.

Anoche vistieron a mi hijo de Nuevo. En estos años no ha habido derroche, dicen todos los “buenos”, pero yo aún no entiendo cómo una persona puede vivir con doscientas camisas en su ropero y después no tener para pagar a sus trabajadores. Claro, llega el momento en que deben tirar ropa para no morir asfixiados; y vivir del sueldo de los empleados, que no tienen para comprar ropa para sus hijos.
Pero entonces mi hijo se viste.
No entiendo, aún sigo sin entender
cómo puede decirse:
en estos años no se ha derrochado.

No, todo lo que se hace en la esferas políticas y administrativas de los organismos autonómicos y europeos no está mal hecho. Puede que lo despidan pronto por los recortes, eso sí estará mal hecho, sólo si sucede. Mi hermano es ingeniero industrial de la rama de química y ha estudiado y trabajado toda su vida desde su profunda creencia: las energías limpias son la solución. Viaja, viaja mucho desde Andalucía, desde Sevilla, hasta Helsinki, Suecia, Yugoslavia, Polonia, EEUU, a donde lo envíen, a Bruselas, desde el Sur. Trabaja por aquello en lo que cree y tuvo cuatro madres. Yo lo eduqué. No, no puedo decir que todo lo que se haga en esas esferas a las que no solemos tener acceso esté mal hecho. No puedo, la coherencia me lo impide, el pensar. Yo creo en mi hermano, yo lo crié.

Ayer me llegaron los libros. El día de los difuntos nunca ha sido fecha de mal agüero en mi subconsciente, y ayer, una vez más, se me confirmó esa intuición. Mi hermano nació un dos de noviembre. Mi hijo un ocho, mi sobrina mayor un doce. El mes de los muertos siempre ha sido en esta familia el mes de la vida. Mi padre en cambio murió una madrugada de resurrección. ¿En cambio?
Esquina opuesta. ¿Esquina opuesta?
Esquina opuesta.

Querubín, música, medida, coherencia, Sur, amor, vida.
Un nombre.

Pensar.
Sentir.
Intuir.

Poesía.

(Sofía Serra)


10 comentarios:

Isolda dijo...

Brillante esos pensamentos para un día de los muertos? Existen los muertos? No, a mi entender quedan sus vidas y recuerdos. Hay que confiar, aunque no sea recíproco, al menos el intento.
Ayer tuve también entre mis brazos a dos niños que me abrazaron con la esperanza de volver a vernos en Navidad y con sonrisas incluidas. No pido más. Lindo tu sobrino, seguro que a Murillo le hubiera encantado.
Besos, muchos.

Sofía Serra Giráldez dijo...

No es mi sobrino como digo arriba, Isolda, pero bueno, es casi lo mismo. Un besazo

isabel gutiérrez dijo...

Bueno, lo que destaca de esta crónica, poema, reflexión, es tu orgullo de raza, tu incansable energía, tu deseo de vivir al límite (interior) lo que acontece, tu cultura aprovechada (por la música digo, quien pudiera). Viva, tu hermano, tu hijo, tu marido, y tus sobrinos, viva tú y vivan los padres que te parieron, digo, engendraron.

Eva Mª. Serra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eva Mª. Serra dijo...

Niña que me he equivocado de sitio... Decía que qué lucidez y qué bonito lo que has escrito, qué bien nos lo pasamos anoche!!! y como dice Isabel, viva la mare que te parió, ojú!!!!!

Sofía Serra Giráldez dijo...

¡¡¡¡VIVAN USTEDES DOS!!!!
Mil besos

Ramón María Vadillo dijo...

Anoche lanzaste al mundo un mucho, que no eres tú, no hay orgullo en un rostro, no eres tú. Dejo de leer, por ser tú.

PD. Disfruto con mucho de lo que tú escribes, hoy no. Y no me ataques por mi mala forma de escribir, por mis formAS.

¿Quita la foto de alguien que, un día será!

Sofía Serra Giráldez dijo...

Querido Ramón, me resulta realmente casi ininteligible lo que has querido decir.
Aún así intuyo cierto enfado o decepción en tus palabras. Lo siento de verdad, pero no puedo hacer nada. No escribo para gustar o no gustar.
Besos.

El Potro dijo...

Anoche lanzaste al mundo un mucho, que eres tú. La Sofía que conozco, la madre, la hija, la hermana, la niña, la poeta, la amiga, tú, definitivamente eres tú. Te sigo leyendo, por ser tú, y aunque no escribes para nadie, ni si quiera para ser leída, te seguiré leyendo, porque eres tú.

Ojalá dejes la foto de alguien que ya es.
Un beso.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Esta es esa foto, tus palabras.
Un beso, honesto amigo mío.

 
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