domingo, 5 de enero de 2014

Así comienza "Los cabezos amarillos"


Escribir poesía es intentar que no se desgaste el lenguaje que usamos.
Leerla, un imposible.
Renovar la palabra depende como mínimo de dos.


Aflorar I

callo porque huelo
el hueco para olvidar.

bastando dar se reciben
puñados primeros
pétalos y guardas
de una mujer
joven.
Yo salgo si
tú me besas o me hundo
más bebida tu fragancia
de generosas emanaciones.
Huele a flor y nata
de misterio
bajo tus párpados.

se me escapa la palabra
por los circuitos fluviales
de mi denso estero,
que también ya huele.
A regaliz.

todo es silencio en este mundo
lleno, tan lleno.
La paz y la última palabra
someten su aleteo universal
a tu ademán de reyes,
munífico ente
diurno y taciturno
hoy, mañana
ya veremos.

Aflorar II

me arropo en tres palabras
nadando, buceando, tirando
de tus piernas,
llegar hasta donde tú
no quieras que es el fondo
la pelvis plana de la tierra
pisando fuerte
dar
la patada,
subir
y entonces expulsar
el aire que nos quede hasta
aflorar
al viento del Sur.

Aflorar III

deseo dejar de escribir, quizás, para lograr hablar.

restablecer el equilibrio
hablando tus labios
someramente
escribir un beso
con la punta de mis sienes
sostener la yema viva
de tu mente,
aflorar
a carne viva
esta agonía
que me padece
la palabra.
 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.