jueves, 14 de abril de 2011

Lamento del despoesido

Ahora mismo me ha llegado la sensación de que lo he subido ya, pero hasta esta mañana no ha encajado del todo. Sin saber cómo ha llegado el final de uno o dos poemarios con los que llevo desde Agosto. Por fin se ha cerrado, y digo por fin porque ha sido un ciclo poético muy agrio-semiamargo-agrio-semidulce- me recuerda al sabor del astenolit, esas ampollas que me daba mi madre cuando niña y que tan malísimas estaban: no sabían amargas, ni dulces, ni podía decirse que no estuvieran amargas. Tampoco dulces. Al menos a mi paladar le resultaban muy chocante su sabor, simplemente desagradable, la medicina más desagradable que he probado en mi vida. 
Con un sabor así he estado construyendo éste que con este poema, escrito en febrero, se cierra.
Aún no sé si son dos poemarios o uno sólo. Empezó titulándose Nueva Biología y siguió con El muriente. Ya se verá cuando lo arme del todo.
Hoy sí ha concluido. Me siento feliz por haberlo podido escribir.

Lamento del despoesido

He tenido delante a la pelirroja espera.
Ahora surco camino de las nieves,
ahora descubro cuánta pesada losa
mi gravedad de hombre
sin plumas y sin garganta
fue.
La barbarie tatúa
las fibras oleosas de mis antebrazos,
                 loctite entre mis párpados meninges
                                   sin hipocampo,
ni bola de cristal


para adivinar aunque
solo
fuera,
que el sol que me devuelve
inundaba el estío
porque entre mis manos sostuve
la imperfecta rosa roja.


Este alarido que deposito en el aire
acerca el terco objetivo
a mi frente.
Yo no puedo verme: beber
del deleite le fue dado
a mi boca seca y hueca.
Cueva cavó la osa
pero mi agujero negro me extinguió
rebosando por la espesa parquedad de estas células,
fotovoltaicas con que sólo hubiera corrido
                                                   el pestillo:
abrir los verticales miembros
a tanta bombilla de bajo consumo
de mí mismo.


Se me despeinan las codos
se me esfuma el bajo vientre,
mano tanto velo inerte y denso,
tanto humo a lomos de esta espalda
de hoy que doblo
que vierto hoy
con fauces lágrimas
con las que me engullo.

Sofía Serra, Febrero 2011

(Edito: pues no, lo he buscado y no lo había subido, :), mejor)

4 comentarios:

Pedro Gollonet dijo...

Enhorabuena, Sofía. Se siente una paz extraña cuando se tiene la sensación de fin de un poemario. A propósito, he terminado "Presencia en la ausencia" y me ha parecido sencillamente bellísimo. El tiempo no le ha hecho mella, al menos desde la perspectiva del lector. Un beso grande

Sofía Serra Giráldez dijo...

Hola, Pedro, qué alegría verte por aquí, :).
Te agradezco que te hayas leído el libro y que me transmitas esa más que amable y generosa impresión, y públicamente, ;)
Un beso enorme, querido Pedro.

jorge dijo...

se me antoja hiperrealista, va cogiendo fuerza y no te deja indiferente, me gustó, lo noto trabajado.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Hola Jorge, si así se te antoja, así será.
Trabajado...como todos, primera escritura del tirón y en segunda visión algunas modificaciones, unos me piden más que otros, también depende del momento en qué los coja... como éste lo subo con segunda escritura a lo mejor por eso te ha dado más esa sensación.
por "ahí" hay danzando algunos hasta con cuatro o cinco reescrituras y no sé yo si mejor o peor la "final", ..:)
Gracias.
Un saludo

 
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