sábado, 4 de mayo de 2013

El muriente

El muriente

Ante el misterio, cantar o callar.
Y me robaron el silencio
hace mucho tiempo.


Cansadas ya, las rémoras se duermen
al amanecer. Justo oriente.
Canta el mirlo cuando menos se espera,
ave nítida, tan límpido su eco.
Un acervo incita, no instiga, no
duele más, no pervierte el son.
Así que, recuperando un dios que no se oculta,
desde esta memoria hablo:
Mi pecado ha sido recuperar
el caudal de genes que mis padres,
padres nuestros, amasaron
para nuestra fortuna:
Padres y madres míos
que engendrasteis este río,
mudad la desembocadura
desde este alba al muriente,
que ya, aquí, pernocta la mañana,
que aquí, ya, transitan las corrientes,
que aquí, en cuenta abierta,
el mirlo ya canta sosteniendo
con su acústica subacuática
todo aquello que, desde las aves y los peces
que poblaron nuestros pies
allá por donde entonces
el tiempo con banco en el paraíso,
nos hizo humanos sin disimulos,
más libres en la piedra de la orilla,
más hombre erguido sobre su bípeda simiente
que ya otea el horizonte buscando la otra baya
que ya la introduce en su estómago con la mano
que más allá del árbol
fuente bebe y la digiere,
que qué árbol sino
aquél que el árbol
ya hecho leña

para candela
de la caverna.

Sofía Serra (De El muriente)

viernes, 3 de mayo de 2013

mayales 1

mayales 1

0. Al fin y al cabo
que sujetaste
con la primera mano
es el tiempo de distancia,
la medida, la una
que nos separa.

1. wish you were
here es la paz
ahora mismo
no se hallan
dos en mí.

2. seremos dos
hasta que la luna
cierre sus tres ojos,
que no los posee.

3. llegará el día
para dios cantarnos
una nana al cobijo
de nuestro cuarto.

4. Sopesar y transgredir,
así nivela el canto su mirlo
son síntomas causantes
del peligro y la lágrima
rodante curva abajo
de un mundo que fue plano
antes de que él lo quintuplicara.

5. Al pabellón de mi oído cóncava
sien trasladada a tu seís-mo
como si el latido del hombre
naciente embrionara
patente de nuevo.

Sofía Serra (De La exploradora)

jueves, 2 de mayo de 2013

La transgresión

La transgresión

Nieva lejos si al menos
la ojeriza soleara
el entredicho.
Cómo comu
nicar-te-licán
tropa mía,
que debes renegar
de la luna, que ahora,
sólo ahora, se revuelve
contra sí misma tornándose
poeta de su misma luz
al verte en el empeño
desde un ti y un desde mí:
la frontera.

Pero dentro,
en los cielos ambos.

(Sofía Serra. De La exploradora)

miércoles, 1 de mayo de 2013

Bajo el alcornoque

Bajo el alcornoque

Día de sueño para dormir
bajo la sombra del alcornoque,
la habitación se estremece
con cada brote de bellota.
tan tiernos maman del aire
tan duro hijo de mis carnes
cuando pienso en tumbarme
sobre su hojarasca puntiaguda
y sus velas iluminadas
con verdes durante el amarillo.

Menos mal que una tumba
posa su peso bajo
sus ramas.
A la muerte, a la Gran Madre,
veneramos con cada piedra
que amontonamos sobre el cuerpo
muerto de un afecto vivo.

El ciprés vence a la espiga.

(Sofía Serra. De La clave está en los árboles)

martes, 30 de abril de 2013

La única diferencia

La única diferencia

El hombre es Naturaleza. La torre de la luz es Naturaleza. La gotera es Naturaleza. La piedra de la isla de Manhattan. La verdina en el borde de la ventana es naturaleza. La gota deslizándose por el cristal, el barniz de la mesa resquebrajado, la lavadora vuelta del revés y desguazada y los orines de las ratas, la tumefacción, el animal que me saltó a los pies, el árbol seco y las hojas de la higuera resplandecientes a contraluz.
Transparentan la visita del pájaro nuevo, que también es Naturaleza. Hasta mis fotos son Naturaleza. Y más que nada, nuestra palabra. La Naturaleza no sabe nombrarnos. Nosotros a ella sí. Ésa es la única diferencia.
Ése es el abismo, y por eso construimos la costra dura de la nomenclatura; ésa es la soledad del hombre, y por eso pergeñamos el domos.



























 
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