domingo, 20 de enero de 2013

Las seis de la mañana y sereno

(hoy he gozado de una circunstancia que no recuerdo haber vivido nunca, aunque presupongo que desde los diez años para atrás sí la disfrutaría habitualmente, como es lo  natural: despertarme siendo ya de día y tras ocho horas seguidas de reparador sueño, levantarme encontrándome hecho ya el trabajo, el día había despertado por sí mismo, sin mi ayuda. Cabeza loca y masoquista, lo tomo como un privilegio que me ha regalado la vida, el despertar de hoy. El poema lo escribí hace justo un año, estoy de correcciones con ese poemario.)

Las seis de la mañana y sereno

Hechos a tus manos o nuestros ojos,
armamos el mundo como un mecano.

las seis de la mañana y sereno
se posa el efímero poblado
sobre la loma de arena,
las sienes del amanecer
sonríen hasta abreviar juntas
el abismo de las nocturnas
paredes. beben verdes
las campanas a las seis.

enemiga empresa, no sé si noche
o día, cantarás donde todos
duermen maitines y vienes
a las seis de la mañana y serena
me poso en tu lengua
camino del pálpito de tu alivio.

las seis menoscabas y sereno
qué voy a ser yo si menos soy
que una pluma de almohada,
tan pequeñas, tan miles, tan decoroso
ni me arrastras por el extravío
de un mínimo encendido de verde
que se estrelle contra la hazaña
de haber nacido como flor
que se adoquina. Aglutinar
aquí sin amor ya viejo o sereno,
vivo en los intersticios de tu columnata.

Patio de luces esta Gran Edad
tan cercana a la noche
en la que el mundo de antes
dormirá para siempre.

(Sofía Serra. De Suroeste)

1 comentario:

Isolda dijo...

Es fantástico, Sofía. He amanecido contagiada de tu poema. Un beso inmenso.

 
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