viernes, 25 de enero de 2013

La escafandra fluvial

La escafandra fluvial

Aminoácidos sutiles
y algún esclerótico seno,
el paisaje de tu ensenada
barrosa. Volverán los lirios
a florecer pesados y rumbosos
como la ternura y tantos besos
laminados en la superficie de las aguas.
el estuario juega
al pan repartido
entre todas las bocas abiertas.
No entran moscas en el lecho
del río correspondiente.

En esta confidencia me balanceo
sobre la vida del revés,
como el calcetín de la abuela
dormida justo al final de sus afanes.
No temas, reina mía. Los pelícanos
aún planean la tierra, auguran
candados abiertos a las nubes
con su boca grande de alquiler de sombras,
una boca tan estrafalariamente grande.

Y a voces
se fundieron las otras
en un sol-o torneado
por la arrogante escuela.
Sobre tu mullida longitud de pernera invisible,
los cabezos amarillos posan semidesiertos
y alojados cada uno en el hombro
del siguiente anticipando
la espina dorsal del mar.
Un aire llamativo me sabe a quieto oleaje
trepanado por tus miembros:
quisiera yo, a veces,
zambullirme indiscreta y transparente
en tu entrepierna de agua,
la juventud de tus efluvios enloquecidos,
la senectud de tu estrambótico deseo,
la pleamar de tu combatiente
calma y el mar caliente
que te espera.

Sofía Serra (De Suroeste)

1 comentario:

Rafael dijo...

Pequeños extractos de tu poema me llevaron a ese mundo de la madre, en su gestación, hablando al ser interior que lleva en su vientre: "...Volverán los lirios/ a florecer pesados y rumbosos/ como la ternura y tantos besos/laminados en la superficie de las aguas...", "...No temas, reina mía. Los pelícanos/ aún planean la tierra..."
No hagas caso a mi interpretación de tus versos que son poesía pura, porque es mi visión, quizás un tanto miope.
Un abrazo y feliz viernes querida Sofía, cuídate.

 
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