Jornada de puertas abiertas 2
miércoles, 11 de junio de 2014
martes, 10 de junio de 2014
Follar
Follar
“Follar” es una palabra muy bonita, nunca he entendido que la acusen de inelegante.
Follar suena a hoja
de papel o verde
y roja y gris y amarilla
y por tanto a-canto,
y por tanto y tanto a
árbol,
y árbol es
resonando
dos unidos
por el nivel,
el ras
los separa y los une.
Follar significa
hoyar y ollar.
Como el árbol:
la raíz y la copa,
lo mismo por arriba
que por abajo.
Con distingos
sin igual.
Al par.
En paz.
“Follar” es una palabra muy bonita, nunca he entendido que la acusen de inelegante.
Follar suena a hoja
de papel o verde
y roja y gris y amarilla
y por tanto a-canto,
y por tanto y tanto a
árbol,
y árbol es
resonando
dos unidos
por el nivel,
el ras
los separa y los une.
Follar significa
hoyar y ollar.
Como el árbol:
la raíz y la copa,
lo mismo por arriba
que por abajo.
Con distingos
sin igual.
Al par.
En paz.
lunes, 9 de junio de 2014
Desaforada
Desaforada
En la extensión seca
del comunicando con aristas
de hierro y falanges
armadas hasta las yemas
de los dedos que resbalan
por la sutura y su postilla
se doblan las tercias mansedumbres,
el hueco y las casualidades,
la vida en definitiva de un terco
diapasón que suena a nada
y a nadie que estuviste
en mi siento, en mi perfil
de dama negra por mi duelo.
Levantaste el velo sin soplo
de tus pulmones, débiles
globos nada rosas,
sólo simientes moradas
de olvido de lo que fuiste
y recordaste solo nada solo
al mediodía de la tarde,
cuando el asfalto se dilata
y las calles se amplían
por falta de tráfico
entre tus ojos y los míos,
esos que siempre evadiste,
esos que ya abiertos hoy
se cierran solos y solo
a las monarcas tinieblas
de tu fuero.
En la extensión seca
del comunicando con aristas
de hierro y falanges
armadas hasta las yemas
de los dedos que resbalan
por la sutura y su postilla
se doblan las tercias mansedumbres,
el hueco y las casualidades,
la vida en definitiva de un terco
diapasón que suena a nada
y a nadie que estuviste
en mi siento, en mi perfil
de dama negra por mi duelo.
Levantaste el velo sin soplo
de tus pulmones, débiles
globos nada rosas,
sólo simientes moradas
de olvido de lo que fuiste
y recordaste solo nada solo
al mediodía de la tarde,
cuando el asfalto se dilata
y las calles se amplían
por falta de tráfico
entre tus ojos y los míos,
esos que siempre evadiste,
esos que ya abiertos hoy
se cierran solos y solo
a las monarcas tinieblas
de tu fuero.
domingo, 8 de junio de 2014
Un largo o corto paseo
Un largo o corto paseo
Con la verdad en la mano
que se ha ofrecido hoy
a posarse en esta palma
que no clava sus púas
en las ganas de caminar
entre la yerba cortada
que me lacera el empeine,
despellejo mis brazos
entre los leños secos
de los rosales, de los arbustos,
duermo derrotada
por la luz deslumbrante
con los blancos que he despejado.
Ya sin espejo asumo
mi sueño de cansancio
en un mundo sin límite
que me asfixia creo
que desde que nací
para el verde y el cielo
limpio o negro
de verano o de invierno,
para el frío sol o la húmeda nuve
hasta con uve de vida
trashumante por las veredas
de la naturaleza tan inmune a mí
como yo simbiótica de ella.
Concluyo, en pleno insomnio,
que es tu seca la noche
y mi escena aquella
donde las butacas no se asientan,
donde los hombres no se vienen,
donde la herida, la flor, el solaz,
la envergadura que no abarco
hacen de mí buena compañera,
un con-sentido por los años
que me quedan, no importa
si ninguno.
Me voy al campo.
Allí casi no oigo
a nadie, casi no
te oigo, te veo,
no te imagino
andando, sólo
justo tú siendo
como tú quieras.
Aunque me abandones,
aunque yo te abandone.
Con la verdad en la mano
que se ha ofrecido hoy
a posarse en esta palma
que no clava sus púas
en las ganas de caminar
entre la yerba cortada
que me lacera el empeine,
despellejo mis brazos
entre los leños secos
de los rosales, de los arbustos,
duermo derrotada
por la luz deslumbrante
con los blancos que he despejado.
Ya sin espejo asumo
mi sueño de cansancio
en un mundo sin límite
que me asfixia creo
que desde que nací
para el verde y el cielo
limpio o negro
de verano o de invierno,
para el frío sol o la húmeda nuve
hasta con uve de vida
trashumante por las veredas
de la naturaleza tan inmune a mí
como yo simbiótica de ella.
Concluyo, en pleno insomnio,
que es tu seca la noche
y mi escena aquella
donde las butacas no se asientan,
donde los hombres no se vienen,
donde la herida, la flor, el solaz,
la envergadura que no abarco
hacen de mí buena compañera,
un con-sentido por los años
que me quedan, no importa
si ninguno.
Me voy al campo.
Allí casi no oigo
a nadie, casi no
te oigo, te veo,
no te imagino
andando, sólo
justo tú siendo
como tú quieras.
Aunque me abandones,
aunque yo te abandone.
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