miércoles, 29 de mayo de 2013

Fuego cruzado

Fuego cruzado

imagino que no digo tú,
que por una vez digo ella,
ella y yo en ella y no sé.
no hay apuestas, sólo
imaginaciones de un día
más de ella y lo que de ella
me quede sin saber
si te nombro si estarás
tú imagino y no advierto
el derrame. la poesía
arma el futuro,
su sentencia es la cuerda
del presente. En él me si-

-o

es que duele almarse
de valor para afrontar
el camino más difícil
sabiendo que ellos
practican la cruzada
con armas y a lo loco.
los disparos llegarían,
tú en el camino y el resto
a un lado a salvo
en la espesura
del bosque.

¿Y yo en el otro lado?

(Sofía Serra, de La clave está en los árboles)

martes, 28 de mayo de 2013

Mis fotografías a cinco euros

Se puede leer AQUÍ.

Posada de noche (I, II, III, IV)

Posada de noche (I, II, III, IV)

Variación I
Terminar una noche
con dolor de espalda
anclado al dominio
de una sentencia con agria
disconformidad. Escepticismo.
los pájaros duermen. Ellos saben
de horas. Menos el ruiseñor.
Aún resuena en el pensamiento
su dolor dulce de canto
en mi compañía. las encinas
y la noche azul. mi sentido
del olfato se enreda
en las madrugadas en rima
con el cielo y la tierra.
Una sola mujer sola
y toda la noche serrana
tan sólo extendida para ella.

Me pregunto si me recordará.
Y si sabrá volver a crearla.

Variación II
La habitación húmeda
sabía a polvo de huerto,
la casa cerrada se había hundido
en la tierra removida, sonaban
leves clarines con voces
astutas y alegres del zorro.
La yerba y la luna.
La falta de miedo en el suelo.
Mis pies frescos.

Variación III
Inabarcable como
el volumen
espaciado de la noche.
Tan libre azul
súbitamente se abarandó
el cielo nocturno,
azul siempre de negro
vestido para mí
y no matarme
al verme caminar
hacia el ruiseñor
célebre dulce íntimo
mío canto de amor
y consuelo. La plácida
belleza del bálsamo.
La recompensa.
Plenitud.


Variación IV
Despierto con el alegre canto del zorro. Las cinco de la mañana y dulce oscura la noche. Me levanto y voy hacia a la puerta. Al abrirla, mi piel se refresca con la caricia del aroma nocturno. El azul saborea mi mirada a la luna. Poso mis sienes sobre el canto del ruiseñor.
Las cinco y el campo me saluda. Buenos y nocturnos días de plenitud tras la guerra.

Sofía Serra (De La exploradora)

lunes, 27 de mayo de 2013

Comercial

Comercial

Siesta de índole indiscreta,
tetramundo
de la fuente hostil
beberemos hasta envenenarnos:
jamás claudicaré
ante la guerra
de tu olvido cúrame,
sáname,
dame
un pequeño precio.
Voy a vivir hecha
a tu compra.

Sofía Serra (De La exploradora)

viernes, 24 de mayo de 2013

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Atónitos paseantes
de la heredada,
¿de qué se compone un hueco
blanco y seco
aludido por la inerte
cuando mesura intacta,
sin roce posible,
su-primida
fe-haciente
comu-nicada
Victoria en los humedales
con el agujero de metal
por el que se va la vida
litúrgica, mitológica
y soterrada,
y el sofá, de quimiogénesis extendida
como si goma suntuosa fuera,
como si las paredes chorrearan
oro y esmaltes derretidos,
licuados metales preciosos
deviniendo en los mágicos
colores de la lluvia, el sol,
la yerba, los insectos, las flores
y la naturaleza de todo año
y geografía imaginable
desde el desierto cálido o helado
hasta estos lodos…

para estar hechos de barro,
resultamos poco moldeables,
y, aún menos, fundibles
armónica, lumínica,
humanamente
fusibles
somos.

Sofía Serra (De El hombre cuadrado)
 
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