La novia cadáver
No, creo que no hubo
amniocentesis.
algunos hombres y mujeres
cocean, vocean aullidos
de sus trancas y pezuñas
castañas.
Caminar, tanto caminé
sobre las ortigas
como terminan los pies
en dedos de costumbre
en la yerba
y sus flecos punzantes.
Consumisteis un porvenir
de solaz indiscreto,
oculto lo más bello
ahora como siempre
trabajan los dioses.
Y yo lloro,
lloro.
ese habitante cuadrado
habla verdes por tu nuca.
Si más deseo
avarientos jamelgos
y otros cuadrúpedos
Himalayas
como techos andróginos
donde todo es posible
en el vaso boca abajo
y la salud requerida
por tu lengua escalando
el cuello de los olvidos, timbres
del arco trilobulado que abre
son, sentido y mecha
hasta la escafandra.
he pretendido adioses
cuando sólo he casado con mis muertos
estas manos y tu boca
qué soy sino
tan sólo
una
sola.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Eco-(no)-mi-poesía en “Signos cantores”
Eco-(no)-mi-poesía en “Signos cantores”
— Por algunos que quiero entregar, me regalan dos naranjos florecidos en pleno Otoño.
— Por otro con el que obsequio me dan tres libros tres que no podría permitirme comprarlos, buenísimos en contenido y de los caros-caros también.
— Por el último, un cartón de ducados, tres latas de atún blanco en aceite de oliva, tres de mejillones en escabeche (de los grandes 4/6 por envase), un lomito ibérico, un conejo de campo y dos juegos de sábanas de invierno.
Para que luego se diga que escribir poesía no es rentable. Si un poeta no se hace rico es tan solo porque no quiere.
Mi foto de la huelga
Una huelga no expresa ni mi malestar ni mi indignación como ciudadana. Comprendo que en eso que llaman el tejido productivo de un país la paralización de la actividad normal sea un forma de hacer evidente un descontento, pero como nunca se puede estar seguro de que todos lo hagan por convencimiento, es decir, por conocimiento y luego el camino de la asunción y de ahí a la práctica de lo que considere oportuno, pues no me vale. El derecho a la huelga, un derecho reconocido legalmente en este país, adolece de lo mismo que tantas otras cuestiones: no ha evolucionado conforme a las realidades sociales. Debe emanar de la misma sociedad un mecanismo que le permita ejercer, expresar su malestar, un mecanismo que nos ampare a todos, en el que cualquiera pueda sentirse representado o expresado.
No me vale una huelga laboral para protestar contra las leyes de un gobierno que no sólo afectan a los trabajadores. No me vale.
Algo se escapa y mi sensación es de que lo que se escapa y se nos va de los manos es justo lo importante.
Un libro que por sus característcas ronda normalmente el precio de 50/60 euros fue comprado ayer por el de 30. Es su precio habitual. ¿Por qué? No estoy segura, quizás por la que la legislación sobre el particular cambia constantemente, o quizás tan sólo para acordar con el normal nivel adquisitivo del representante al que alude. Un trabajador se supone que no es nadie de la clase media alta. Eso se supone.
En todo caso, todos tenemos acceso a él. Probablemente si todos los que hoy van a la huelga accediesen a su contenido, otro gallo cantaría en España.
martes, 13 de noviembre de 2012
La gema
La gema
un caer en desgracia
como una afilada cuchilla
de guillotina, rueda y saja
la pelvis de tantas pernoctas
al pie de la torre, a la vera
del manantial de la espera.
Los cañaverales rotos y
las enhiestas ingles, una hoz
desbroza el unísono canto,
la mendaz tarea de pescar
en el arroyo con las redes
de altura,
con lo que pesan,
con lo que sufren los brazos
cuando el barco aminora
su paso por mis oídos.
Porque llega la orilla.
Mi cercana aturde un misterio
hecho gema que recojo:
el cristal erosionado
de un culo o un cuello
de botella verde,
la esmeralda que el mar me regala,
la que ni en tífanis encontraría,
la obra maestra
del Océano.
Sofía Serra ( De Los cabezos amarillos)
un caer en desgracia
como una afilada cuchilla
de guillotina, rueda y saja
la pelvis de tantas pernoctas
al pie de la torre, a la vera
del manantial de la espera.
Los cañaverales rotos y
las enhiestas ingles, una hoz
desbroza el unísono canto,
la mendaz tarea de pescar
en el arroyo con las redes
de altura,
con lo que pesan,
con lo que sufren los brazos
cuando el barco aminora
su paso por mis oídos.
Porque llega la orilla.
Mi cercana aturde un misterio
hecho gema que recojo:
el cristal erosionado
de un culo o un cuello
de botella verde,
la esmeralda que el mar me regala,
la que ni en tífanis encontraría,
la obra maestra
del Océano.
Sofía Serra ( De Los cabezos amarillos)
domingo, 11 de noviembre de 2012
Aria de Afrodita
Aria de Afrodita
No hay nada que hacer
y queda todo.
La paloma necesita cielo y nido,
la paloma necesita nolo y vuelo.
Vuelan mareas y perdices
por el suelo más
tu sostenerlo con las cuatro
manos que no posees.
¿Acaso das más sol
si las escondes bajo las axilas?
Tendré que permitir
palabras olas,
que salgan solas
por la boca de la exclusa.
Qué bien suenan rascadas
en el papel, que ya se muere,
¡a dios gracias, ya se muere!
Ni el combatiente herido se levanta,
ya todo muere en el sí,
quieto, yerto, frío
y difunto sí nevado
en la nariz del soldado
muerto boca arriba:
casco roto, cerveza sangre,
joya viva ya
sin sé yo
o soy tú.
Lo no.
Lo NO tal vez
sea, tal fue,
completo equipo de campaña
para perdernos en este campo
limpio que ¡qué bien se surca!...
Ya las cruces de mayo
levantan su bandera
y anuncian flores
sobre las tumbas
del niño sol y la diosa milagro:
Transitaré por mí hasta encontrarte,
porque yo, ya, me retuerzo
como perra acorralada
y rabiosa —con los ojos
inyectados en sangre—
por tanto dolor,
tanta proclama sobre el orbe,
tanto inútil comunicando,
tanta artillería en batallas totales,
tanto somos, tanto no vales,
vuelo yo tanto tú,
tacto tú para la muerte,
el noli me tángere
cuando la otra boca tañe.
Yo me quedo con tu vestido,
los harapos que me descubren
en blanco como la yerba nace
sin medida, sin conquista ni previaturas.
Yo te amo a todas luces
en tu tierra abierta sembrando
a destajo en tu cuerpo
margaritas comprometidas
con tu perfil de guerra
encendida contra ti, las miserias
y esos fueros que fueron de otros.
Estos versos son mis manos
y tus miembros. No te hechizaré.
Ellos saborearán la sal
de este verbo que me arma.
Sólo tú deseo
para estos caminos transitados
bajo la secuoya, el vértigo y la espina,
sólo sostener tu aliento con mi boca
para que no te derritas como hielo.
Para que quedes (que mi dulce sal
te embargue, te embarque
en el lirio a todas horas)
en este abril, en este amor de más,
en este sol tan repetido
como cada ola, cada regusto de ti,
cada saliva tragada por mor
de tu pureza, tu necedad,
mi elocuencia por amor a ti,
Amor, que me haces en todo tiempo.
Amor suelto que destilas
flores inflamadas
de savia a cada llanto,
y a justas, y a voces,
y a verdes que te arrullan
como yo te profano,
te entierro bajo las yemas de mis dedos,
te utilizo y te prendo
en mi labio, en mi muslo,
en mi cuello déjame construirte
desde mi pecho, mi nalga, mi asiento
eres, déjame ser suelta de ti,
bando de alas alzando el vuelo
sobre tu ombligo y tu sien,
que yo, amor soy,
Amor, amor tuyo,
amor desde ti y desde yo,
que paseé sobre la espuma,
que viví en tu contenido
cumpliendo mar, amando verbos,
amando escalas, amando tuyos…
Yo, que recién nacida a la guerra de ser.
Yo, que jamás te presenté batalla.
Yo, que viví para engrandecerte,
para colmar vacíos de otras llagas,
para que desde ti te amaran
y soberbia llaga que ya
me abandonas, llaga que ya
me luce en esta alma bóveda,
ya te transparentas cristalina,
solícito niño sol, qué me requieres, Tú,
¿cómo voy a explicarte sobre la muerte
si eres todo vida,
vida, mi vida, vida,
mi suerte blanca o negra,
pecho abierto no querías?
Patio extendido y el comunicando,
temblores de vivo manjar
sobre las piedras, eso soy:
amor, puro amor lleno
derramándose
de ti.
Ay, si las parcas y estepas te hubieran conocido...
Ay, ay, ay...
Ay, Amor de mí, qué distinta sería la tierra ahora.
Ay, Amor, ¡ay!, renace cuando yo muera,
que yo ya te conozco, Amor,
que yo tu brava soldado soy...
Ay, si nieve... pues que venga.
(Sofía Serra. De Los parasoles de Afrodita)
(Aquí intento cerrar este blog por un tiempo. Lo contemplado, percibido, conocido —y vivido— con respecto al mundo socio-poético se me hace indigerible ya... Una vez más, pero espero que esta sea la definitiva. Que no quiera yo contemplar más la porquería. Que no pueda más. Que no quiero poder más. Es que soy muy rara, que soy muy rara, que soy muy rara.)
No hay nada que hacer
y queda todo.
La paloma necesita cielo y nido,
la paloma necesita nolo y vuelo.
Vuelan mareas y perdices
por el suelo más
tu sostenerlo con las cuatro
manos que no posees.
¿Acaso das más sol
si las escondes bajo las axilas?
Tendré que permitir
palabras olas,
que salgan solas
por la boca de la exclusa.
Qué bien suenan rascadas
en el papel, que ya se muere,
¡a dios gracias, ya se muere!
Ni el combatiente herido se levanta,
ya todo muere en el sí,
quieto, yerto, frío
y difunto sí nevado
en la nariz del soldado
muerto boca arriba:
casco roto, cerveza sangre,
joya viva ya
sin sé yo
o soy tú.
Lo no.
Lo NO tal vez
sea, tal fue,
completo equipo de campaña
para perdernos en este campo
limpio que ¡qué bien se surca!...
Ya las cruces de mayo
levantan su bandera
y anuncian flores
sobre las tumbas
del niño sol y la diosa milagro:
Transitaré por mí hasta encontrarte,
porque yo, ya, me retuerzo
como perra acorralada
y rabiosa —con los ojos
inyectados en sangre—
por tanto dolor,
tanta proclama sobre el orbe,
tanto inútil comunicando,
tanta artillería en batallas totales,
tanto somos, tanto no vales,
vuelo yo tanto tú,
tacto tú para la muerte,
el noli me tángere
cuando la otra boca tañe.
Yo me quedo con tu vestido,
los harapos que me descubren
en blanco como la yerba nace
sin medida, sin conquista ni previaturas.
Yo te amo a todas luces
en tu tierra abierta sembrando
a destajo en tu cuerpo
margaritas comprometidas
con tu perfil de guerra
encendida contra ti, las miserias
y esos fueros que fueron de otros.
Estos versos son mis manos
y tus miembros. No te hechizaré.
Ellos saborearán la sal
de este verbo que me arma.
Sólo tú deseo
para estos caminos transitados
bajo la secuoya, el vértigo y la espina,
sólo sostener tu aliento con mi boca
para que no te derritas como hielo.
Para que quedes (que mi dulce sal
te embargue, te embarque
en el lirio a todas horas)
en este abril, en este amor de más,
en este sol tan repetido
como cada ola, cada regusto de ti,
cada saliva tragada por mor
de tu pureza, tu necedad,
mi elocuencia por amor a ti,
Amor, que me haces en todo tiempo.
Amor suelto que destilas
flores inflamadas
de savia a cada llanto,
y a justas, y a voces,
y a verdes que te arrullan
como yo te profano,
te entierro bajo las yemas de mis dedos,
te utilizo y te prendo
en mi labio, en mi muslo,
en mi cuello déjame construirte
desde mi pecho, mi nalga, mi asiento
eres, déjame ser suelta de ti,
bando de alas alzando el vuelo
sobre tu ombligo y tu sien,
que yo, amor soy,
Amor, amor tuyo,
amor desde ti y desde yo,
que paseé sobre la espuma,
que viví en tu contenido
cumpliendo mar, amando verbos,
amando escalas, amando tuyos…
Yo, que recién nacida a la guerra de ser.
Yo, que jamás te presenté batalla.
Yo, que viví para engrandecerte,
para colmar vacíos de otras llagas,
para que desde ti te amaran
y soberbia llaga que ya
me abandonas, llaga que ya
me luce en esta alma bóveda,
ya te transparentas cristalina,
solícito niño sol, qué me requieres, Tú,
¿cómo voy a explicarte sobre la muerte
si eres todo vida,
vida, mi vida, vida,
mi suerte blanca o negra,
pecho abierto no querías?
Patio extendido y el comunicando,
temblores de vivo manjar
sobre las piedras, eso soy:
amor, puro amor lleno
derramándose
de ti.
Ay, si las parcas y estepas te hubieran conocido...
Ay, ay, ay...
Ay, Amor de mí, qué distinta sería la tierra ahora.
Ay, Amor, ¡ay!, renace cuando yo muera,
que yo ya te conozco, Amor,
que yo tu brava soldado soy...
Ay, si nieve... pues que venga.
En mi querer sin acierto me pierdo,
en mi querer con-verso me encuentro
otra vez muerte como muerte sola.
A trancas y barrancas ni una, ni una doy.
¿O será que las doy todas?
(Sofía Serra. De Los parasoles de Afrodita)
(Aquí intento cerrar este blog por un tiempo. Lo contemplado, percibido, conocido —y vivido— con respecto al mundo socio-poético se me hace indigerible ya... Una vez más, pero espero que esta sea la definitiva. Que no quiera yo contemplar más la porquería. Que no pueda más. Que no quiero poder más. Es que soy muy rara, que soy muy rara, que soy muy rara.)
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