miércoles, 6 de octubre de 2010

In Albis (pre-aviso de convocatoria para el 28 de octubre)

Aprovecho esta entrada para hacer aviso informal de convocatoria en Madrid, en Los diablos azules, el día 28 de Octubre a las ocho y media para recital de quien desee estar bajo la excusa de la publicación de mi libro "La presencia por la ausencia". Que sea o no presentación exclusivamente de mi libro sólo dependerá de las personas que vayan confirmándome asistencia. mientras más decidáis ir, menos presentación será, con lo cual me harían un gran favor: no soy amiga de esos actos. Lo que me gustaría es que poetas escribientes o no, amantes de la poesía, la literatura, la fotografía y el arte en general, y, sobre todo, personas interesadas en la expresión artística del ser humano como vía de entendimiento, me conozcan o no, aparecieran por allí. Si todos nos animamos, todos recitaremos, poetas o no, todos nos conoceremos y todos podremos disfrutar de un rato de arte y buena humanidad.
Ha surgido esta fecha al rebufo de la invitación expresa que he recibido de parte de la poeta Ada Menéndez para participar en su ciclo de Heterogéne@s, séptima jornada del mismo que se celebrará al día siguiente, día 29, en el bar Entrelíneas de la misma ciudad y por lo que le estoy MUY AGRADECIDA. Como vivo en otra, Sevilla, deseo aprovechar mi viaje a Madrid para poder compartir con muchos y buenos amigos que me han acompañado de una u otra forma en la singladura de este año.
Os espero.
A todos.



Título de la fotografía: Font-àiné-bleue


In Albis

En este arranque de voz,/
en este espacio sin volumen que conlleva/
la bárbara suerte de haber nacido, o no,/
más allá o más acá del universal estío plagado de/
piedras, tierras, cardos, polvo y otras pequeñeces,/
se halla el verdadero lujo./
Gigantes estrellas somos, gigantes como dioses./
…Y yo me averiguo bajo la soldada,/
y del ovillo tiro y tiro hasta el recuerdo/
tratando de atisbar aunque sólo sea una punta/
que me zanje,/
que me diga puedo herir/
aun al vacío insonoro./
Ecos de introitos recién nacidos/
vienen a confirmarme/
como musa,/
mas yo mar,/
ni siquiera busco ojos./
Me gobiernan las mareas y los vientos,/
y yo me dejo./
Me sostiene la venera, y no hace aguas,/
y ya no duelo./
Me transformo en bruma y al cielo vuelvo,/
y yo renazco./
Y el mar no muere./
Y la niebla emerge./
Y asi me hallo suspendida en el aire,/
lluvia sin suelo donde dejar de ser./
Nací de las nubes que rieron/
a golpe de lágrima sobre el vaho de la niebla que/
recreé, allá,/
allá por mis senectudes
sobre el tiempo, mi compañero,/
que se ha detenido junto al espejo que dibuja la curva de mi cadera,/
tan cristalina y maleable como las gotas./
Y éstas duelen,/
que duelen gotas, duelen como obscenas paradojas,/
que duelen óperas bautizadas como simiescas vanidades,/
que duelen, duelen más que aire sobre la mejilla de esta gota que en su juventud se deshace./
Golpe de lluvia soy, me iré cuando el sol emerja./
Quedó enterrado bajo el mar de Afrodita/
y no hay dios, ni diosa, que lo levante./

Sofía Serra, Octubre 2010

martes, 5 de octubre de 2010

Pequeña historia de un pequeño poema (La presencia por la ausencia)

El poema al que me refiero en esta entrada aparece en la primera parte del libro, la titulada "La edad de la inocencia". No es que sea importante, pero sí creo que es el que más fácilmente da la clave para hacerse con el impulso desde el que arranca todo el poemario. Esa primera parte de la que hablo creo que no hace más que "ambientar", fotografiar el "paisaje" donde se desarrolla lo que el poemario "es" como digo en las palabras de la trasera del libro, algo así como retratar un hueco.
Bueno, me dejo de líos "metafísicos".
Primero llegó el poema, que recuerdo lo escribí en el verano de 2005. Vivía en el campo.





SOLA


Caminar sin suelo es estar sola./
Colmar la paciencia de las luces soñando que permaneces/
es estar sola./
Abaratar el sentido de la pléyade de incongruencias que se avienen/
es estar sola./
Iluminar cabizbaja sobre tu ausencia es estar sola/
cabalgando por los oteros de la desmentida y la suspicacia./
Llorar es estar sola./
Beber de tu oído soñando que duermes es estar sola./
Trabajar sobre ultratumba limando las asperezas del perfil de tu ausencia/
significa soledad, quimera, sueño o alma rota y cejijunta./
Así, estoy sola./
Sola entre las yerbas y tu ausencia./
Sola sin más./

Sofía Serra, "La presencia por la ausencia". Bohodón Ediciones, 2010. (libro aquí)




Después llegó la foto para este poema, en el verano de 2006, durante un típico día de playa familiar, allá por la bonita costa de Huelva, de la luz tal como se conoce,  (concretamente en El Portil), que a su vez y también justo un año después, en el 2007, "identifiqué" como posible para su portada si algún día podía publicarlo en papel, como así ha sido.
Esa fotografía formó parte de una pequeña serie que titule "La playa tiene nombre de mujer", que creo que plasma  distintos aspectos del ser femenino más o menos  como yo lo contemplo (esto es dificil de expresar discursivamente hablando, supongo que por eso escribo poesía). Podrían haber ido muchas más, suelo disparar mucho, pero al final mis series fotográficas se substraen por sí mismas, como si tuvieran que adaptarse ellas solas a alguna intención que a mí se me escapa, al menos conscientemente. Al final percibo en ésta una especie de recorrido paralelo al de mi poesía desde que comencé a conservarla hasta ese momento del año 2006, y mucho más después. Aparecen conceptos  una y otra vez esgrimidos, no sé si lanza en ristre, por mi poética
Y digamos que su realización coincide con el arranque por empezar a terminar de estructurar el poemario en sí, a verlo ya lo suficientemente ultimado como para empezar a "estudiarlo", seguir trabajando con él de otra forma.

La BSO con la que podría acompañar toda esta entrada podría ser infinita, pero he puesto dos de las piezas que hilan concretamente con la realización de algunas fotografías (no compongo poesía nunca escuchando música, son actividades incompatibles, al menos para mí).




LA PLAYA TIENE NOMBRE DE MUJER


I




Tormenta(o) Azul


II




Transeúntes

III


Lavado no lejía (Vida regalada)

IV


Sola

V


Las carretillas son para el verano

VI


Ay, Luna que brillas en los mares oscuros


VII 

Poblamiento Humano: Azul

VIII


Sirenas

IX


Sofiae


(Los menores que aparecen más facilmente identificables son familiares míos, concretamente mis sobrinas y mi hijo. Debo hacer constar esto por las características del  medio en el que nos movemos, o mejor, para contrarrestar los hipócritas prejuicios mal esgrimidos por ciertas mentes)

sábado, 2 de octubre de 2010

Desgarro

Desgarro

Esta niebla con la que me velo,
esta niebla con la que transito de mi lecho al cielo
y luego al suelo, niebla,
que levanta tierra y agua,
desde el campo verde y campo mar,
esta niebla emerge, cañaveral en ristre,
desde mi campo orilla, sumergidas mis raíces
que buscan
el consuelo de las aguas de tu abrigo…
Ya sin parasoles Afrodita se ha quedado.
Ya sólo cuida en sus manos
que vuelan rizos
de aire vuelto
al principio
que sirve a
sólo niebla, antes niebla
agua blanca, consumado plagio
de sucedáneo que somos
blanco de camara-da en ristre,
¡blanca!, blanca como la yerba verde-mayo, ¡que también es blanca!,
luminosa y blanca, coagulada,
quieta y blanca, ya cansada,
lúcida estratega,
¡siempre clara!
me devuelve a la sombra.


Entre los humedales, te desgarro, te… ¡oh, el sol!,
sólo sol, ya devuelto sol:
no me dejaste ver, velo que des-velas
inquietando al cielo y hasta al mismo suelo.


Y tuve que esconderme.

Sofía Serra Agosto-septiembre 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Célibe Afrodita

Célibe Afrodita

No me caso con nadie.
Y así me despeñaré,
imparcial y ufana, justa y complaciente con
la piedra, piedra, piedra que troca,
hinca,
duele, clava zarza y saya,
que allá voy yendo y cayendo en el arrojo,
bronce en las retamas juntas tantas señas con saña
bajo mi muslo, que hueso roto y quejigo
que insta y quema,
paja de guardia. Duerme, sueño:
Fundido en negro.


Las profundidades del hueso marino vadeo,
las simas abisales calientes y cárcavas construidas a base
de sales y salvas o saldos
minerales y triangulares
que espinean y traspasan,
simiente de grava escondida bajo las hullas de las eras,
gozan
fornicando al aire,
que no se queja, que no se aísla
que no aúlla.
Que no grita.
Que no tiene boca en la marina dentellada.
Este nigromante en do menor,
con bemoles secretos bajo las axilas
de un tú ya enraizado, ya sometido
al grave sol caliente,
adquiere semblante.


Contigo me quedo, contigo me voy,
¿ a dónde me encontraré?
Allá por donde surque la belleza,
que en mi ombligo brotaste
flor abierta, causa de llama y vida
que desde el cielo cae.

Sofía Serra Septiembre, 2010

Pequeño diario de 24 horas de un pequeño libro


Título de la fotografía: No Name (tomado prestado de fotografía de Paco Martínez)


Ateísmo. 12 pm

1. Un hombre pulsa el timbre de  mi puerta. Suena. La abro. Cuando le pregunto qué desea me contesta diciendo: disculpe, me he equivocado de botón. Creí que era el que hacía desaparecer a mi esposa.
2. Al mismo hombre le enseñas tu pequeño libro. Cuando lo ve, o te ve a ti, no se sabe, es contracampo de la imagen, exclama, "¡no me pidas y obtendrás!, o no".
3. Hace tiempo que me quedé sin dioses. Ahora todo me dice que he dado con uno. Lo terrible es que no puedo creer en él.

Desbabel. 12 am

Soy del sur. Mi vecino es del norte. Hablo sevillano, escribo español. Mi vecino es catalán. Habla catalán y español. El primer comprador, y seguro lector, de este libro ha sido mi vecino.
 
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