martes, 22 de junio de 2010

Fotografía de Una rosa


Título de la fotografía: Fotografía de Una rosa


Poema para no titular

Cuando sabemos, cuando sabemos,/
la rosa se fotografía:/
Perdernos sin conocer dónde llegamos./
Si todos abaratamos el amor, ¿qué valor tiene la pérdida?/


Creo que nada busco,/
y ya, que nada soy./
Nada me gobierna mas que Ella y algún contrapunto./
Un contrapunto, un acertado contrapunto en decoroso escenario./
Bate a consciencia ahora son dos las que baten son./
Baten/
asas imantadas de caliente y negro hierro/
de éxtasis fundido en el subsuelo de la caverna./

El problema estriba en  que siempre se confunde al amor con los raíles derretidos del tren de vía estrecha,/
es decir, la concurrencia, el sibaritismo, los modales o la propia gutapercha./
Terminamos, terminan, digo hoy, por proveer a los dadores de unos silogismos extraños a sus puercos intereses./
Allá ellos con su divina suerte de saber amar./
Queden como circunscritos por el oprobio del Amar-izaje en la A-libertad o en la An-independencia,/
cuando,/
arracimados,/
se duplican en soberbios y exactamente armónicos triángulos/
engarzándose pubis contra pubis/
hasta que logran cerrar la puerta a la bestia./
Las batidas en razzias siempre fueron enemigas/
de la buena muerte./
Que se equivoquen, humildemente digo que se equivoquen los que hablan./
Yo sólo canto:/

Tren a dos vueltas de ancha vía y nube grande de agua./
Tren que/
me va y me llega por la montanera de esa silueta que/
salta y salta sobre las vías, que/
nunca caminan más que/
cuando traban el breve reborde de este empeine que/
se dobla y se dobla justo cuando el zapato calza/
sobre la nieve de rosas, que/
me desnuda/
sin desvestirme en la helada, que/
me cubre y me enllaga en la tierra de la sonrisa que/
vertebra y faculta todo asomo de arena./
Ardo-rrosa arena./


Siempre permanecerá fresca la flor de la memoria/
depositada sobre estos muslos abiertos/
a plena y caliente alegría./
Cuando sabemos, cuando sabemos,/
la rosa se fotografía./

Sofía Serra, 22 de junio de 2010

lunes, 21 de junio de 2010

Es Decir



Es Decir

O sea, la verdad es que sufro./
Sufro miseria que no sé de dónde llega:/
¿Quién quiere morir por amor?/
¿Quién muere cuando es sobre Amor?/
Sobre Amor ni la rosa cortada se avejenta./
Si lo sabré yo.../
Tiene que llegar esta conciencia que se me escapa, desde la neurona al aire, sobre la otra orilla./
A dos verdes es necesario que pinte el óleo/
sin ni siquiera saber si cuento con pinceles./
Y, ¡ay, ay, que ya se me va...!/

Me quitaré de en medio, de en medio/
del miedo, del conforme y del verde a media tinta,/
presión desde el cuerpo al aire./
Te digo que es sólo una puerta./
¿No me ves? Yo estoy aquí./
Anhelas-Adoras-Ansías./
A de abierta./
No- pa-sa na-da. Salvo tú que quisieras./
Quedan allá las migajas, las solvencias,/
las parcas rimas,/
la insalubridad,/
el ritmo sin gozo,/
la vida larvada./

Me has dejado sola en la puerta del dolor, bestia mía,/
puerta como la de la muerte, sino que a la vida./


¿De qué corazón puede emanar tortura tan cruel/
sino del poseído por el don del estropicio sobre el caos/
y el orden de lo todo, lo suyo, lo ajeno y hasta el mío?/
Las jacarandas aún andan a vueltas entre sus flores y sus hojas,/
desplumadas,/
sin ser ni de ellas, ni de mayo, ni del verano,/
y junio se torna puente tan prolongado, que ni su fin se adivina más que en la nube gris que arrecia sobre San Francisco cuando atardece./
Se quedaron con ya apenas flores y aún sin hojas:/
¡Ay, verano, que siempre me has nacido torcido en estas manos!
Sí, ya lo observo, y ni contesto/
ni pronuncio, ni enseño/
la mudez, como siempre, la mudez,/
que torna el follaje en habitáculo celeste para las ramas quebradizas de las encinas./

Me perderé bajo las ramificaciones que ya me abruman,/
velaré esta cadencia de vida sinérgica,/
esta soflama que me ubica donde nadie ya llega./
Que nadie hable sobre lo que no osa vivir. ¡Que tú!, ¿que yo?,/
¡Qué sabrás tú!/
Aquí, ahí está tu puerta,/
tus manos tensas cerradas sobre tus bravas uñas,/
tu mirada encarnizada sobre el límite, tu temblor de miedo de pies sobre la tierra, la oscuridad a tu espalda,/
y yo, enfrente tuya,/
a modo de breve sumario de vida que no puede hacer ya más que callar./

Tras-/
pasa/
esta aguja/
hasta combatirme entera conmigo misma./
Allá volveré, donde tú, ni nadie, ni yo ya, seremos./
Perderé,/
perderás,/
perderán/
paraíso que a nadie interesa./

Sofía Serra, junio 2010

domingo, 20 de junio de 2010

Poetizo guerreando contra todo hasta sin mí (Para Batania)



Rubia y rosa noche

Así que yo sin mí, y con el tercio de una vida a cuestas, me acuesto a dormir/
sobre la almohada de mis ilusiones,/
y, trabajando sobre la estera del porvenir, acierto en la diana móvil/
del silogismo de lo dispuesto, no previsto./
Complace la suerte en este mundo que permite a los alados ángeles llegar desde el cielo y posarse/
sobre las yerbas del plenilunio dorado de Agosto./
No más densa la niebla por más que se nombre,/
no más negros de feria por mucho que la bestia/
amenace, amenace y amenace/
al orden vivo de la simiente ejecutora de raíces y lugares con efervescentes rosaledas./


Las rosas, a las que sólo fotografía el aire,/
y algo, el asomo de tu aliento, combaten pétalo a pétalo/
el siniestro orden de las intenciones/
abriendo su dorada matriz al viento de los desiertos./
Rosa de sin nombre, emerges desde la caliente tierra suelta, ya construida,/
ya plenamente dispuesta/
a ser solitaria empresa/
del suelo/
con rostro/
al cielo./

Sofía Serra 15 junio 2010

viernes, 18 de junio de 2010

Cuarto claro, caverna abrigada y D. José Saramago

Me produce hasta sonrojo utilizar su nombre, pero...imagino que el acto de amar, querer, agradecer es así. Necesitamos al otro, lo "usamos",  nos hacemos  dándonos en él, pero para darnos, debe estar "el otro", debemos ser capaces de nombrar al otro al que poder dar y que el otro se deje llamar por su nombre; si no, caeríamos en el mayor abismo posible. Amar simplemente significa encontrar la medida de lo que somos como seres humanos.
No quería hacer nada dedicado a él, pero ha salido tan solo y tan breve que siento traición a su memoria dejarlo guardado.

Cuarto claro, caverna abrigada y D. José Saramago

Ya que te vas, llévate esta mano mía./
También esta parte infartada de corazón que ayudaste a revivir, y, por favor,/
esas rosas, que si no las respiras terminarán por no abrirse./

O no te vayas./

Vive integrado en los aires de este sustancial asomo de vida/
que parece todos llevamos a cuestas, cuando/
tú, ya tras la puerta, ríes con ojos brillantes de niño que ríe allá en el río,/
entre las yerbas, y sobre el suelo de tierra apisonado y lustroso,/
fruto del cuidado con el que supiste iluminar alguna conciencia libre,/
algún corazón distraído, alguna vena rota que suturaste/
con la voz de tus manos afanosas en el barro fresco de nuestra,/
siempre tuya y nuestra, abrigada caverna./

Sofía Serra, 18  de junio de 2010

(Edito ahora en Agosto. He decidido que este poema abra la dedicatoria del libro que saldrá en septiembre y que recoge mi poemario, escrito entre 2005 y el 2007, "La presencia por la ausencia")

jueves, 17 de junio de 2010

Dar a luz


Título de la fotografía: Flores de jacaranda en la sombra


De pronto, ¿pronto?, toda una vida.

Mi mar y mi sombra nacen aquí.
Ha mil años que la vieja permanece en el lugar.
Hoy quiere estrenar unas braguitas de colores,
vestir con la falda roja,
celebrar que las amapolas parieron amarillos sobre el verde.
Mayo yerba, verde agua,
azul de mar, cielo ribeteado con blancos de verano:
La mañana respira levantando el pecho del orbe.
Tus palpitaciones, tu boca alada y la nube de tus dedos
conflagran bomba de oxígeno para este golpe de cuerpo tranquilo
sentado sobre el terciopelo del azul y el níquel de la luz casi estival.

Y así, mientras duele suerte y duele beso,
duele amor y duele verso, cóncavos y convexos compañeros de estas jacarandas
con flores malvas,
yo me abro en dorados ojos.
Las hojas, cuando lleguen, poblarán verdades del verde verano:
¿desde cuándo las jacarandas se alimentan sólo de flores?
En este paseo por el amor y la suerte que es la vida,
¿me permitirás ahora sueño y verso,
ahora malva y justa flor,
ahora verde,
ahora música?
¿O habré de permanecer siempre soterrada,
siempre oculta a atisbo, siempre a sombra de las luces?
Jardinera que hallaste tu árbol lumbre, aún te quedas
sin saber si seguir respirando bajo el agua
o ya sentarte a cantar bajo la jacaranda,
ya sin flores, ya selva suerte,
ya abanico sobre la piel encendida de tanto amor,
tanto suelo, tanto trigo rubio, tanta honesta sangre:

Soy el mal por antonomasia,
soy la cínica pervertidora,
soy la bestia siempre viva,
ser ausente de este suelo raso sin medida de hombre.
Lo dejo todo en manos de Dios,
en manos de ...¿pero es que existe alguien más que yo?

Sofía Serra, Junio 2010
 
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