Pro-vocadora
Atrapas y tiestos que lanzas
aun con el viento ajando
rosas
y devolviendo
vida infranqueable.
Pro-bocadora.
¿Qué coyuntura habilitas
que administra vía extinta
para los dulces sabores,
la mecánica suerte
por la que siempre
de la horca
pendes,
con la condena de frente
y el juicio terciado
en la mitad de espaldas
a oscuras?
¿Qué tornillo desenroscas?
¿Qué relé desinhibes?
¿Qué bravo y soldado
a tus meninges puerto
te abriga cuando la noche,
urge la noche bogando
caída tras caída sobre la ola,
ya no te corteja
ni en la blanca cama?
navego bajo mares de hojaldrada
melancolía, capa sobre capa
apisonan cada músculo contracto
cerrando los párpados del aire.
Pero no la boca.
No la boca.
La boca.
No
amarga.
(Sofía Serra, De El muriente)
miércoles, 22 de agosto de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
Peso vivo mío
Peso vivo mío
Así como
tú no
taladras mis arterias embebidas
en los rizomas esqueléticos
del coral submarino,
yo no
me basto ni para una sola noche,
esta sola noche tan cansada de mí,
tan plagada de este peso y muerto
pecho concentrado de planeta.
Tanto pesa, tanto pesa
la múltiple arcadia
que a todos nos haga felices.
La estratagema de la avispada estela
transformó números en un ejército
prudente y manco.
Bregan otras minúsculas centurias
poseyendo una piel lejana y obstetra
de todas mis huellas con futuro,
que es tuya, la tuya,
esa con la que no sé vestirme.
El cansancio busca reliquias
con las que poder orar,
levantar tal vez aquélla,
una palabra, un sinónimo
de cuerpo sin piel
que brega y piensa
y duele y navega y vive
y no descansa.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
Así como
tú no
taladras mis arterias embebidas
en los rizomas esqueléticos
del coral submarino,
yo no
me basto ni para una sola noche,
esta sola noche tan cansada de mí,
tan plagada de este peso y muerto
pecho concentrado de planeta.
Tanto pesa, tanto pesa
la múltiple arcadia
que a todos nos haga felices.
La estratagema de la avispada estela
transformó números en un ejército
prudente y manco.
Bregan otras minúsculas centurias
poseyendo una piel lejana y obstetra
de todas mis huellas con futuro,
que es tuya, la tuya,
esa con la que no sé vestirme.
El cansancio busca reliquias
con las que poder orar,
levantar tal vez aquélla,
una palabra, un sinónimo
de cuerpo sin piel
que brega y piensa
y duele y navega y vive
y no descansa.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
Juego con un editor
Juego con un editor
No levanto mi vida
sobre libros
ni palabras escritas
por otros. Como mucho
me han servido,
nuevos o usados,
como compañeros de viaje
más o menos fieles
a sí mismos,
se abren y despliegan
como una baraja de cartas
en las noches de mis días
y en las luces de mis noches,
que no juegan,
ellos han apostado,
al final,
pierda o gane,
volvemos a encontrarnos
en la barra del casino,
comentamos el truco
de la banca, a ninguno
de los dos, el libro o yo,
nos pasó desapercibido.
Ambos aceptamos su solitaria maña
empeñada en nuestra vida, dolor
o diversión, concluimos ambos
en lo mismo.
ya te digo, no levanto sobre ellos,
solos acompañan yo sabiendo
que no son
más que letras
impresas con tinta
en algún buen o mal papel
en el juego de la historia donde yo
sólo soy un par de ojos más.
La vida vida se encauza
en otros ríos
que ni el Atlántico
se atrevería a recogerlos.
no me doy
tregua soy
de esta forma
astuta mis presienes
contabilizan los pares
que llevo
dados a tantos
dones
mejor si tu suspicacia
hace fértil al valle
y si tuvieras
estómago ya sorprenderías
a la luz
contabilizando lunares
de endoscopia.
me habitué
me galvanicé, me alimento de
mí misma
hasta que
desaparezca
digerida.
Es el fin
el que pretendo
creo.
Sofía Serra (De La exploradora)
No levanto mi vida
sobre libros
ni palabras escritas
por otros. Como mucho
me han servido,
nuevos o usados,
como compañeros de viaje
más o menos fieles
a sí mismos,
se abren y despliegan
como una baraja de cartas
en las noches de mis días
y en las luces de mis noches,
que no juegan,
ellos han apostado,
al final,
pierda o gane,
volvemos a encontrarnos
en la barra del casino,
comentamos el truco
de la banca, a ninguno
de los dos, el libro o yo,
nos pasó desapercibido.
Ambos aceptamos su solitaria maña
empeñada en nuestra vida, dolor
o diversión, concluimos ambos
en lo mismo.
ya te digo, no levanto sobre ellos,
solos acompañan yo sabiendo
que no son
más que letras
impresas con tinta
en algún buen o mal papel
en el juego de la historia donde yo
sólo soy un par de ojos más.
La vida vida se encauza
en otros ríos
que ni el Atlántico
se atrevería a recogerlos.
no me doy
tregua soy
de esta forma
astuta mis presienes
contabilizan los pares
que llevo
dados a tantos
dones
mejor si tu suspicacia
hace fértil al valle
y si tuvieras
estómago ya sorprenderías
a la luz
contabilizando lunares
de endoscopia.
me habitué
me galvanicé, me alimento de
mí misma
hasta que
desaparezca
digerida.
Es el fin
el que pretendo
creo.
Sofía Serra (De La exploradora)
"El albatros", traducido por J.C. Sánchez Sottosanto
Una traducción que Juan Carlos Sánchez Sottosanto regaló a mi hijo. El poema de Baudelaire, fue uno de los que casi inauguró "El cuarto claro" cuando aún se llamaba "unrealand", lo subí para homenajear a mi hijo por un feliz comentario, dada su edad por entonces, que había tenido que elaborar por motivos de estudios sobre el texto literario.
Cuando pienso en el dificílisimo arte de la traducción poética no puedo dejar de concluir que de ella ha dependido, con creces, la derivación hacia tal o cual estilo literario en el país de "vuelque". Cuando leo este poema en la traducción de Sánchez Sottosanto, no puedo dejar de pensar que muy probablemente la decantación de ciertas corrientes poéticas españolas hubiera sido muy distinta caso que desde primera hora hubiera existido una como esta, es decir, fiel no sólo al fondo sino a la forma en la que el poeta lo concibió.
L'albatros
Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d'eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!
Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.
El albatros
Por divertirse suelen los hombres de equipaje
Cazar a los albatros, grandes aves marinas
Que siguen, indolentes compañeras de viaje,
Al undoso navío sobre simas salinas.
Apenas los arrojan encima de cubierta,
Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,
Permiten, lastimosos, sus alas entreabiertas
Como inútiles remos yacer a sus costados.
Ese viajero alado, ¡cuán vil e inoportuno!
Hace poco tan bello, ¡ahora cómico y feo!
Con su pipa de a bordo le quema el pico uno
Y otro del que volaba imita su rengueo.
El Poeta es semejo a ese rey del nublado
Que se ríe del arquero y cruza torbellinos.
Exiliado en el suelo, por la turba abucheado,
Sus alas de gigante le impiden el camino.
NOTAS
“Hombres de equipaje”, trad. literal de una expresión francesa equivalente a marinero.
“Alas entreabiertas”: lit., “sus grandes alas blancas”
“Pipa de a bordo”: brûle-gueule, pequeña pipa de los marinero bretones.
(Por Juan Carlos Sánchez Sottosanto. Ver AQUÍ)
lunes, 20 de agosto de 2012
La sangre de las piedras
La sangre de las piedras
¿de qué estamos hechos sino
de flores y de perlas
o tus labios?
¿de qué sino de tus conjeturas
en mi cuello caminando
al compás de la curva
prominente
del fresco en la nuca?
... que me gusta quedarme.
Que me quedo ya sin habla
como las piedras.
Con la sangre palpitando
entre mis micas y mis flores.
Y tu canto.
Sofía Serra (De El muriente)
(Ver fotografía AQUÍ)
¿de qué estamos hechos sino
de flores y de perlas
o tus labios?
¿de qué sino de tus conjeturas
en mi cuello caminando
al compás de la curva
prominente
del fresco en la nuca?
... que me gusta quedarme.
Que me quedo ya sin habla
como las piedras.
Con la sangre palpitando
entre mis micas y mis flores.
Y tu canto.
Sofía Serra (De El muriente)
(Ver fotografía AQUÍ)
Fotografía de la rosa
Cuando la médula, cuando el escalofrío,
cuando la placidez del sueño entreverado,
cuando sonrojo ante sol poniente, o temblor ,
cuando respiramos en el dorado ambivalente del trigo rubio,
cuando nuestra espina recorre los nervios del dolmen
y nos sienta en las cuatro esquinas…
Cuando recordamos.
Memorosa Afrodita
Cuando sabemos, cuando sabemos,
la rosa se fotografía: Derramarnos
sin conocer dónde nos vertemos.
Si todos abaratamos el amor,
¿qué valor tiene la pérdida?
Creo que nada busco.
Nada me gobierna salvo
ella y algún contrapunto.
Un acertado contrapunto en la partitura de mis pechos.
Bate a consciencia ahora
son ya dos las que baten
son. Baten
asas imantadas de caliente y negro hierro,
éxtasis fundido al suelo de la caverna.
El problema es que siempre se confunde al amor con los raíles derretidos del tren de vía estrecha, es decir, con la concurrencia, el sibaritismo, los modales o la misma goma-espuma. Terminamos, terminan, digo hoy, por proveer a los no dadores de unos silogismos extraños a sus intereses.
Allá ellos con su humana suerte de no saber amar.Queden como circunscritos por el oprobio
del Amar-izaje en la A-libertad
o en la An-independencia, cuando,
arracimados, se duplican
en soberbios y exactamente armónicos
triángulos engarzados
pubis contra pubis
hasta que se cierra
la puerta a la bestia.
Las batidas en razzias siempre
fueron enemigas de la buena muerte.
Que se equivoquen, humildemente digo
que se equivoquen los que hablan.
Yo sólo canto:
Tren a dos vueltas de ancha vía
y nube grande de agua.
Tren que
me va y que
ya me viene
por la montanera
de esa silueta que
salta y salta
sobre las vías que
nunca caminan más que
cuando traban el breve
reborde de este empeine que
se dobla y se dobla
cuando el zapato calza
la nieve de rosas que
me desnuda en la helada que
me cubre y me enllaga en la tierra que
concede y consiente mi asomo de arena.
Ardo-rrosa arena.
Siempre permanecerá fresca la flor de la memoria
depositada sobre estos muslos abiertos
a plena y caliente alegría.
Cuando sabemos, cuando ya sabemos,
la rosa se fotografía.
Sofía Serra (Los parasoles de Afrodita)
Fotografías de poetas
He encontrado una entrada que quedaba VIVA donde aparecen algunas de las fotos de poetas que hice hace un par de años en Madrid. Tenía que ser en el blog de Eva Márquez, claro, mi querida Eva.
Ver AQUÍ
Ver AQUÍ
domingo, 19 de agosto de 2012
Le petit Trianon (Las barricadas misteriosas)
(Como no consigo hacer que funcione el reproductor de mp3 para escuchar la pieza musical que forma parte de esta "audioverboluz", pongo la partitura para guitarra, que ya la he encontrado. Sólo hay que solfear para oírla, ;)
Le petit Trianon
I
Van saliendo cortos, pronostican ellos
el breve tiempo del verano aún leve,
o quizás sólo reconcilian la medida,
se aclimatan al ritmo taquicárdico
que el calor genera entre tu piel y la mía.
II
Casi transparente eres, niña rosa,
No ha desilusión en las rosas rojas:
hoy más pálidas, tan sólo revelan
el escarlata de tus mejillas
cuando la perpetua alumbra tu interior,
ufano y vehemente
como un ángel muerto de hambre.
Transitó el frío espasmo del pie helado,
la marina blanca enyodó las púrpuras,
y tu planta, niña hermosa,
testigo infrecuente de la dicha,
vuelve a caminar con su sandalia.
Esta vez por la ciudad de la lumbre
que te prendió:
Parió tu madre a la alegría.
III
Puerta del sol
abierta al hemisferio
rielante.
Isótopo conjeturado,
corrimiento hacia el rosa,
silogismo impecable de la ley de Hubble.
(Sofía Serra. De Los parasoles de Afrodita)
![]() |
| Disparo: Sofía Serra, Jardín Botánico (Madrid), 2010 |
Le petit Trianon
A Sofía Coppola por su “María Antonieta”
I
Van saliendo cortos, pronostican ellos
el breve tiempo del verano aún leve,
o quizás sólo reconcilian la medida,
se aclimatan al ritmo taquicárdico
que el calor genera entre tu piel y la mía.
II
Casi transparente eres, niña rosa,
No ha desilusión en las rosas rojas:
hoy más pálidas, tan sólo revelan
el escarlata de tus mejillas
cuando la perpetua alumbra tu interior,
ufano y vehemente
como un ángel muerto de hambre.
Transitó el frío espasmo del pie helado,
la marina blanca enyodó las púrpuras,
y tu planta, niña hermosa,
testigo infrecuente de la dicha,
vuelve a caminar con su sandalia.
Esta vez por la ciudad de la lumbre
que te prendió:
Parió tu madre a la alegría.
III
Puerta del sol
abierta al hemisferio
rielante.
Isótopo conjeturado,
corrimiento hacia el rosa,
silogismo impecable de la ley de Hubble.
(Sofía Serra. De Los parasoles de Afrodita)
La tortuga
La tortuga
Lleva días quieta sin asomar la cabeza,
Pero su concha de carey
Es quebradiza como la nácar
De los ostiones remojados
En la salina correspondencia
Entre la llegada de la ola
Y la permanencia de la orilla.
Me subo al tren de las estaciones
Silenciosas, allá, en los entrepaños
De la vitrina, con las copas de cristal
Antiguo, extrafino y tallado.
(Sofía Serra, De La exploradora)
Lleva días quieta sin asomar la cabeza,
Pero su concha de carey
Es quebradiza como la nácar
De los ostiones remojados
En la salina correspondencia
Entre la llegada de la ola
Y la permanencia de la orilla.
Me subo al tren de las estaciones
Silenciosas, allá, en los entrepaños
De la vitrina, con las copas de cristal
Antiguo, extrafino y tallado.
(Sofía Serra, De La exploradora)
sábado, 18 de agosto de 2012
Feria del libro 2011
En la feria del libro de Sevilla de 2011, la única que tengo, que "me" la disparó mi hijo, y pongo el "me" entre comillas por motivos obvios. Las dos preciosidades que me acompañan y que tuvieron la amabilidad y simpatía de pasarse por mi chiquitito y solitario puesto de firmas (digo solitario porque ni la editorial hizo acto de presencia... ¡presencia!, para eso se supone que estaba yo, todo acá potencia la medioesquizofrenia) en una tarde de tormenta del copón, son dos de "mis niñas turcas (ver AQUÍ), Shahla —no puedo escribir bien su nombre con este teclado, lo transcribo fonéticamente pero sin signos apropiados— y Mehtap. El libro no sale, "La presencia por la ausencia", está bajo el cartel de "llévatelo", pero es lo de menos. A los libros hay que leerlos o, en todo caso, han de escribirse, no mostrarlos en montones, pilas o en las páginas web.
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