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lunes, 5 de febrero de 2018

Derribar muros



El muro florido

Y es que el muro se socava
tan lentamente pero se socava
como un jardín descubierto
por el índice que con su yema
blanda acaricia cada guijarro
de la argamasa tierna
que une a las piedras
que levantan la muralla.

Y a dónde irán tantas piedras
cuando nada las una salvo
el viento azul y salobre
de este descampado.

Soy un tú que se arrecia
combatiendo cada semilla
que siembro, no me quedan
dedos para escribir
en tu barbecho, retiro
cada piedra con la boca,
de tanto esfuerzo, mis dientes
se han destrozado, solo
me quedan labios, ya endurecidos
por el sabor del frío
de una primavera tan fría
como el silencio de norte
derrumbado, algo así
como el muro que se puebla
de verdina, hojas y flores,
como construido con palabras
a falta de manos
y de tierra y de luz,
o de suelo o de cielo
sin consuelo posible.

(De "Todo más claro".)

martes, 30 de enero de 2018

Los grises



Los días grises

de los vapores nace la flor
de la retama se ensucia
hasta evaporarse más allá
de los adioses vespertinos,
como un nido de letras
garabateadas en la mancha
negra del orificio en la pared
tan desconchada, ¡sin venera!
que la sujete ni la entibie
tan sólida y marmórea
ruina que se extingue
desde los terceros
a los jamases definitivos
tu cuerpo se evade
como el humo de la sombra
en la tarde de los días grises
que nos conquistaron.
Y ya ni somos
ni estamos ni tú ni yo
ni ellos, que nos adoraron
hasta consumirme.

Me consumieron con tu ayuda.
Ya sé que la filantropía te apremia
como a mí la mala idea
de derrotarme.

Como una afrenta te sostengo
en esta noche sin día
ni día sin noche también
tuyo y tuya
y tuya me sostengo
sin verbo tangible
que me explique tu cómo,
tu porqué,
tú siendo
mi enemigo.

Y te sigues y me persigo
mientras se evaden
los grises días.

(De "Todo más claro".)

miércoles, 24 de enero de 2018

Perro amanecer


A miracle

Los pájaros pasan por encima
de nuestras cabezas anestesiando
la angustia de no poder volar.

no sé vosotros
pero yo no quiero
morir anestesiada.
Sin embargo, ahora
que lo pienso, mi madre
pedía a gritos
¡sedadme, sedadme!
bendita seda
bendita sea
la angustia que te cesó
y que yo deseo sentir
mientras viva
no quiero
sedarme, vivir
anestesiada bajo la angustia
que me atormenta
sin saber su cese,
su muerte, su fin.

(De "Todo más claro")


lunes, 15 de enero de 2018

Dos murientes



Puesta de sol individual

A esa puesta de sol
aspiro, cuya mañana,
ya desdibujada, me depare
la lumbre del pacífico
despertar a la sombra
del árbol del amor
y sus rosadas transparencias:
la muerte bajo sus flores,
mi negativo sobre la pared
dorada y suelta
de un pensamiento sin luces,
de paz ataviada
de nadie y de nada.

A esa puesta des-
comunal muriente yo
a la luz del sol
que yendo yo
o él
me ilumine, exangües
él y yo.

Y solo tu suelo
vivo.

(De "Todo más claro")

jueves, 11 de enero de 2018

Convalecencias



Convaleciente

Suavemente asoman
los dardos verdes, caen
a plomo sobre el iris
clavando la preñez
de un estado de esperanza.
Convaleciente convengo
con mi vientre en el réquiem
por un pasado tan lejano,
los errores cometidos
ahora nacen remediados.

Y remedo con mi sombra,
que sí me pertenece
y a la que domino,
cuantas veces entorpezca
el camino el cansancio
por la desventura, el exilio
desmesurado de tu cuerpo
en estas noches mías — y de mi sombra—,
tan quejosas, tan enfermizas, tan a luces
del alba que renace. No hay dolor
que por gozo no llegue. La partida
vuela siempre el ave de retorno.

Como las cigüeñas de un norte.

Del amarillo al rosa escribo
tiñendo los días grises
de negro de duelo por el ayer
que vivos hemos muerto
de amor por un hoy,
que ya nuestro y no yerto.

(De "Todo más claro")

miércoles, 3 de enero de 2018

Behind the mirror



Discoverer

Si he perdido la palabra,
¿qué me queda?
Si he perdido la mirada,
¿qué me queda?

Me queda lo inaudible,
me queda lo ilegible,
me queda lo invisible,

me queda todo
lo importante

por descubrir.

El remanso

If I've lost the word,
what remains to me,
If I've lost the glance,
what remains to me?

What's inaudible, it remains.
What's illegible, it remains.
What's invisible, it remains.

All what's important remains
to me

to discover.

(De "Todo más claro")

sábado, 30 de diciembre de 2017

Tras la muralla







La muralla

Recordando el hilo el alma
blanda se dispone
abierta sobre el albero
del paseo. ¿Y mi avenida?,
¿dónde queda mi avenida?
Hiela el contacto febril
de la piedra, madre, ¿la muralla
también la construiste?

Soportar el peso de los árboles
entre las almenas engarrotadas
como si el cielo se mancillara
con solo mirarlo: los días grises
permanecen obscenamente,
son las bocas de los que aúllan.
El grito, el dolor, la muchedumbre,
la agitación de la argamasa,
los merlones derrumbándose, algo así
como el desvencijamiento del amor
y sus nanosegundos de imposible
olvido.

¿Puede un hombre encarecer el porvenir?
¿Someter a sus fueros lo inocente?
... ¿Y el viento, madre, dónde está el viento
que hasta al mismo frío ya congela?
El hielo en este pacto sin tacto
sugiere a la paloma sueños
de descoyuntura.
Se atesoran las sienes de la muralla:
obedece izándose como la vida
ya se muere, a pico y pala
y con la tumba.

Enquistamos adioses como el mármol,
pero la yedra siempre ablanda piedras
y los muros caen mecidos
naturalmente por el estremecimiento
de lo vivo. De la caricia.

(De "Todo más claro")

(Ver más fotos de la muralla AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ)

jueves, 21 de diciembre de 2017

Claridades



La caída

Las comisuras de mis labios
miran hacia arriba, mis ojos
hacia el frente, mis pies
ya sortean hábilmente
el lecho de un otoño
que ya casi duerme.

Porque días en que todo
más claro, todo más claro, las hojas
caen pesadas por la lluvia,
ya no crujen duros los frutos
de un tiempo frío y lento,
porque todo más claro dura blando
y ya termina una extinción de ruina.

Y es que las hojas
caen las hojas caen y todo
entonces se ve todo más
claro espacio entre las ramas
que al bosque tejen
con sus tramas de sombra
y luz ya caída
desde el cielo hasta el suelo.

Como las hojas.

(De "Todo más claro")

viernes, 1 de septiembre de 2017

Dos escenas de caza


Licencia de caza

En esta circunstancia intransitable
, porque no se camina ni se cruza,
solo hace viable el paso
por las manos, con los ojos
de esta implícita tesitura
en la que me descompone la vida
sin saber qué me añade
o me sustrae la desmedida
de tu mesura bien traída

o mal, que para el sí
adviene tu compostura,
¿cómo necrosar tu santa especie?
describir sin ánimo
por qué, por ventura o suerte,
en las que no creo,
pero
no soy nadie más
que tú. Y tu galgo
rezuma liebres. Y yo,
no soy más que ser
persiguiendo la gacela
con mis ojos y mi amor.

Licencia de caza
a la que aspiro.
ser más libre o liebre
sola que me las piro
por el barranco
hasta esconder
de mí. A tu mirada.

tras tantos ya siglos
que la duración de los años,
los días que pasan
pernoctando en el cuarto
de la luna menguante,
te suprimo para reivindicarte.
No fueron amos, solo flores,
libre me las siento
a todas ellas
y es todo este
mi medio siglo de vida
levantando

mi conciencia de ser
amante, mi condena
de pasantía a todos
extendible: nada gobernable
la vida a la que yo llamo
muerte que a todos nos hace
seres. Valientes
los menos. Como tú.

(De "Todo más claro")

jueves, 27 de julio de 2017

Des-poblamiento


Poblamiento

Todo horizonte es siempre el vacío de un rostro.
(Edmond Jabès)

A todos los oídos silencio
con este secreto ya sellado,
de todas las bocas deduzco
la mudez, la controversia
analizada por tantos dioses
como jueces obsoletos,
el mísero canto del ronco
gravitar sobre el par de ojos
de tu frente, la corona nasal
de la mirada ciñe este rostro
que describe la línea
del horizonte que se aclara.

Ya no árboles enviados
hacia los arcenes del camino,
ya camino solo y despejado
con ambas orillas
semovientes que danzan
ligeras a la par que el trigo
encanece, ya maduro,
ya siendo él mismo
vello de la tierra
en este junio cansado
de sol y espera lenta,
el mes infantil del verano
que se abre como el camino
se abre ya sin márgenes
a la vega naciente de los hombres
tiernos, almidonados ya
solamente por sus rostros
amables, ya vacío el horizonte
de vacíos.

(De "Todo más claro")

miércoles, 7 de mayo de 2014

Discoverer

Discoverer

Si he perdido la palabra,
¿qué me queda?
Si he perdido la mirada,
¿qué me queda?

Me queda lo inaudible,
me queda lo ilegible,
me queda lo invisible,

me queda todo
lo importante

por descubrir.

martes, 6 de mayo de 2014

Asolada

Asolada

Tú y yo nos pensamos como la yerba
a sí misma se piensa brotando
de la tierra y, entonces, el verde
se hace, nace y crece como
la linde que une el cielo con el suelo,
sueño presente de un futuro
ya nacido sin pasado que recurra
la sonrisa sobre el recuerdo
trascendente: bendecir
haber cruzado el río de yerba
con soledad es decir
con tu compañía. Un a-solas
conmigo misma y tu razzia
de viento de levante,
o de locura.

jueves, 17 de abril de 2014

Son de un día




La muerte la mentira

como no me quedan
palabras dejo a falta
de besos sobre las tuyas
mejillas y tus labios
y tu lengua, mi escarcha
pronuncias tu helada
sobre la flor en vida.

Me he quedado
tan delgada como el hilo
de plata labro la rosa
que lo une como un alma
desencontrada.

Desacuérdate de mí,
mi estirpe y tus ojos
que se funden
han sido sino roto
en amplias guedejas
de seda tibia,
de metal la parca
que esgrime el hacha
de hielo.
Aún me queda la duda:
el instante que tarda
en romarse el filo
no sé si al calor de la vida
o la verdad.

Cuerpo helado

apenas árboles, todo
cielo hablando, rompiendo
moldes con azules
y nublados mandobles
de certezas,
contradichos bajo el techo
que nos cubra cuando vuelva
la cama tersa y limpia, esa
que nos acoge mientras me piensas
aun tan cerca tuya, solo la luz,
la luz de la penumbra
de tu pecho —y el techo—
guarda el calor tu cuerpo
para mí para el invierno
donde estoy:
tal como soy
a la intemperie
del no.

Son de este día

Días como aquellos
me persiguen aminorando el lecho,
la sentencia de la densa muerte
de lo malhadado,
porque toda huella
se vuelve sobre sí misma
proclamando la blandura
del barro, la tierra grande,
a donde todos también volvemos
como huellas tiernas
sobre el tiempo o sobre el celeste.

Son de un día
como ese son
tus avenidas circundantes.
Así, como sin pausa
ni marca, llega la alegría.

miércoles, 16 de abril de 2014

Esperanza

Esperanza

Ahora ya te dejo
disfrutar de tu año-
ranza, espe-
ranza, años
sin espera
de mí.

Me falta un atisbo de ti,
me clavo la uña en la carne
y la carne se me hace
hueco
y vacío sobre sí
y yo y lo otro
y mi lleno
nace...
Ella nace.

Pero no se llama añoranza.

martes, 15 de abril de 2014

El tiempo solo

El tiempo solo
A nadie perjudicó el haber guardado silencio. (Catón)

Casi sin nada,
tras declamar la posición
todo se hace irrefutable.
Lo sustantivo se mece
suavemente al compás de lo sencillo,
la amigable dependencia recoge
su lugar de nuevo, se sitúa
equidistante entre el porvenir
y la huella. Jamás ya
soportará un adiós. Se limitará
a cantar en primavera
como cualquier pudor
de las verdes flores.
Su luminosidad barrerá
las barreras que interponen.

No guarda silencio
el ave, ni los árboles
ni la escarcha,
ni siquiera el aire —él entabla
diálogo con su semejante
aunque sea el contrario—,
ni la luz —hasta las estrellas
campanillean en el cielo
raso y negro de invierno—,
ni la roca —ella se lamenta
cuando el calor o el frío

la arrecia—, ni un muerto
guarda silencio crepitando
en las llamas o bailando al son
de esos diligentes seres
que nombramos como gusanos.

El silencio no se guarda, se da
lo que solo tiene nombre
de vacío, un ni siquiera el no,
un rostro sin boca, un alarido
sin ondas sónicas.
Un no ser ni estar, ni la nada
que es origen de todo.
El silencio solo se habla
a sí mismo: Una muralla
sin espacio ni valles verdes
poblados de jaras y manantiales
que defender, un exento imposible,
un tiempo sin su natural compañía,
la nuestra, la de los hombres.

miércoles, 9 de abril de 2014

Todo por arreglar


Comienzo el índice de "Los cabezos amarillos", a mano, no lo concibo de otra forma. Espero que su hechura me revele, como otras tantas veces, las claves de ese orden interno que sé que tiene pero que aún no he logrado descubrir del todo. Sigue impresionándome como cuando lo escribí, sino que aumentado por ese punctum que suele favorecerme la escritura de poesía, sin que yo lo considere un favor, más bien una especie de condena. Todo se repite, todo vuelve o todo se anuncia. La impotencia lo subyace como a mí me subyace ahora.
Se rompe el mechero que me regaló mi madre y el cordón de plata de la rosa. El poemario es aún un semi-caos. Todo por arreglar. ¿Con qué herramientas se soluciona lo que no depende de una?
¿Qué poder tenemos sobre el imposible del otro?
Mi esperanza queda grabada en el mechero dorado (amarillo como los cabezos), pero ahora mismo se ha quedado sin combustible.
¿Cómo suturar la herida sin cicatriz posible?


viernes, 4 de abril de 2014

La obsesión

La obsesión

Descerrajarte de un solo tajo
como si solo miembro fueras
de un cuerpo que se tensa
y se cierra como un candado
de ferretería, como un maniqueo
porvenir donde no hay más que dos
posturas, una lucha sin cuartel
ni refugio de primavera,
un amago de amor, una guerra
intestina sin escudo
ni armas que me traspasen,
un doble nudo de nada
con cadenas de anclas,
el alambre de espino clavado
desde las púas silentes, dos fuerzas
desgajando mi tierna carne
en direcciones opuestas
hasta lograr la perfecta herida,
la infecta, la desangrante,
la sin cicatriz posible.

jueves, 3 de abril de 2014

Síndrome de Stendhal

Síndrome de Stendhal

Todo de vuelta, todo
arrumbado en el hueco
claro del cielo curvo,
todo tiempo lleno de sí
mismo y yo, fuera,
toda rosa ciega
cercana a la esfera
todo devolviendo
el consuelo encontrado,
la curva de mi vida,
las lágrimas ante la belleza
y su música cierra
la temporada-de-opera:
todo dolor al percibir
todo más claro,
todo más lejos,
todo más sordo,
todo fuera de mí
salvo yo misma
y el obsceno silencio
de lo feo.









(Se reproduce el reloj de mi niñez, herencia de mis abuelos y después de mis padres, el reloj ante el que me recuerdo por primera vez rompiendo a llorar al oír, también por primera vez, al menos conscientemente, "una música clásica". Aún percibo hasta los hipíos y los saltos del corazón al oírla, hasta el punto de que mi padre tuvo que quitar el vinilo del antiguo tocadiscos de mi abuelo, todo asombrado ante mi enorme desconsuelo. No tenía dos años y aún me recuerdo. Probablemente el reloj marcaba esa misma hora. También se reproduce la portada y algunas páginas de un programa de la temporada de ópera que se desarrollaba en el Teatro Lope de Vega (Sevilla, claro), Abril del año 1956, el que mi madre conservaba porque había conseguido los autógrafos del tenor Alfredo Kraus y el barítono Manuel Ausensi. Fotos de ayer en instagram.)

miércoles, 2 de abril de 2014

El muro florido

El muro florido

Y es que el muro se socava
tan lentamente pero se socava
como un jardín descubierto
por el índice que con su yema
blanda acaricia cada guijarro
de la argamasa tierna
que une a las piedras
que levantan la muralla.

Y a dónde irán tantas piedras
cuando nada las una salvo
el viento azul y salobre
de esta primavera despoblada.

Soy un tú que se arrecia
combatiendo cada semilla
que siembro, no me quedan
dedos para escribir
en tu barbecho, retiro
cada piedra con la boca,
de tanto esfuerzo, mis dientes
se han destrozado, solo
me quedan labios, ya endurecidos
por el sabor del frío
de una primavera tan fría
como el silencio de norte
derrumbado, algo así
como el muro que se puebla
de verdina, hojas y flores,
como construido con palabras
a falta de manos y de tierra
y de luz, o de suelo
o de cielo sin
consuelo posible.

domingo, 30 de marzo de 2014



Cómo nublar el sentido
del cielo raso y sin nombre,
cómo ocultar la luz
sino es con mis manos
cómo poder no poder
defender lo que es cierto
y me atora la garganta
si el aire y mis pulmones
son lo mismo cuando lloro
como el cielo llueve cuando se nubla
el sentido de las cosas y se ve
holgazanear al tiempo
que no me ayuda pasando
deprisa como las nubes huyen
ante la presencia de los rayos
del sol y tu luz cómo nublarla
sino es con mis manos
y con mi lluvia.
Cómo no llorar con ellas
y ser agua que recorre las calles
hasta tu avenida hacia
mí.
Cómo no llegar a dormir
mientras la ciudad despierta
y así no llorar, ni llover
ni huir de mí misma.

Cómo negarme.
Cómo negarte.
Cómo negarlo.

Cómo no
decir sí.
 
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El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.