miércoles, 10 de abril de 2013

Fueron ellos siempre


Fueron ellos siempre

Porque cuando
el hombre puso pie
sobre el suelo, lo construyó,
Así cerró la puerta al conocimiento de lo verdadero.
La clave está en los árboles. Desde sus copas el continnum hasta sus raíces. Desde sus raíces a sus copas. Los mismo por abajo que por arriba.

Fueron ellos siempre
susurros los árboles
cantores de genes
que te nombraban.
permanecen mientras
la aurora se ausenta
la diurna jugaba
a domar las huellas
de los precipicios,
las ocultas sombras,
la casa enciende estrellas
que habitan el día
enluciendo con sus luces
el otro lado de las paredes.

La clave no está en el claro
del bosque, sino en el árbol
señalado y señalante.

Observen el tronco
de un árbol a nivel
del suelo pisado.
Lo observan,
miren,
vean
dónde se rompe el horizonte.
¿Existe el ras cuando existe el tronco?
Ésa es la clave. Ellos constituyen la prueba, la señal que la naturaleza nos regala para que no olvidemos que es posible, para que recordemos cuál fue nuestro error necesario.
Lo verdadero, lo mismo por abajo que por arriba, como los árboles, como algunos árboles, sobre todo la encina.
Tanto excavar pozos artesianos cuando los árboles nos los dan ya hechos.
Son los troncos de los árboles los que rompen el ras del horizonte.

(Sofía Serra. De La clave está en los árboles)

2 comentarios:

eloy dijo...

Un árbol de poema. Te lo quería decir. Homérico, diría, como aquel irlandés de El hombre tranquilo de John Ford.

Rafael dijo...

Y al final de leer este poema, y como alguna vez te he dicho, "la clave está en los árboles", igual que tú citas y señalas en tu poemario.
Un abrazo y feliz día sofía.

 
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