martes, 11 de septiembre de 2012

Yo apuesto por "Jornadas de cielos invisibles"

Me llegó, la empecé, dudé en las cuatro primera páginas, pero algo no me cuadraba en el olor de mi sexto sentido, seguí, me alegré, se me abrieron los ojos de asombro, me la bebí, aposté por ella... fue una de esas tantas con las que no conseguí que mis jefes se implicaran en una publicación sin  cobrarle dinero al autor. Nunca me lo concedieron,  "esto es un negocio, Sofía no una ONG"... No pudo ser, ni siquiera ofreciendo el hecho de que su autor lleva un blog de un gustoso y alto contenido estético, además de  que puede resultar muy atractivo... Como alguna otra obra, pocas muy pocas, que yo recuerde sólo dos o tres, por sólo dos o tres rogué, por sólo dos o tres peleé de entre unas 800 valoradas, bien sé que una editorial no puede comer del aire. Pero cuando entra lo que merece la pena, es que entra lo que merece la pena, y entonces habría que darse con un canto en los dientes como editor por tener una oportunidad así, no ya de hacer negocio (que dependerá de muchas otras cuestiones, entre otras cosas la habilidad para saber llevar un negocio), sino de hacer HONOR a su profesión, EDITAR una obra que enriquezca al resto de la sociedad, una obra que merezca la pena.

Bien sé que el autor ha ido ofreciéndola a otras también bien conocidas dentro de la publicación actual, pero no, resulta que su autor no tiene nombre como escritor, es tan sólo abogado, tan sólo. O sea, no forma parte de tribu literaria alguna; para aclararnos, va por libre, así,  P-O-R L-I-B-R-E,  y hay que decirlo, al que va por libre, lógicamente se le presupone menos poder de venta que los que forman parte de tribus, esto es de cajón. Y así, nos topamos con lo que actualmente (ya no sé, pero sí de un año para atrás) ha ido sucediendo en el negocio editorial español, que sólo publicas no porque tu obra valga más o menos, sino porque eres  amigo o formas parte del grupo tal o cual que, por supuesto, "escribe" (unas veces bien, otras mal).

Se comprende, sí,  aquí todo es comprensible, todos entendemos las limitaciones de todo, todos entendemos y sabemos cómo funciona todo, y yo por supuesto sé como funciona un negocio editorial. En España no se lee, mejor, en España, y más ahora, no se compran libros; sin embargo sí se publican a mansalva, ¿por qué? Porque 200 ejemplares son fáciles de vender entre la comunidad de amigos, las presentaciones y un poco de boca a boca entre familiares y la autopublicidad en el respectivo lugar de internet. Y así nació y creció la actual burbuja editorial (y, por ende, cultural) que padecemos y que ya ha ido haciendo estragos entre editoriales que no merecían desaparecer, en nuestros cerebros y entre obras que habrían merecido ser publicadas en papel, e insisto en lo del papel.

Yo apuesto por "Jornadas de cielos invisibles" aunque no me sobra ni un mísero euro, pero puede ser que a ti sí te sobren 10, 15, 20, o algunos más. Mételos en este libro, en esta novela. Esta novela merece ser publicada en papel, pero aún más, esta obra merece ser editada por algún editor o editora en condiciones, es decir, alguien que no sea el autor, no por la persona en cuestión, sino porque una obra necesita otros ojos, unos ojos expertos y profesionales para ser puesta, expuesta públicamente, bien lo sabe una que se tuvo que autoeditar su primer libro de poesía puesto en papel. NO ES LO MISMO escribir que editar. No tiene nada que ver. Se necesita un conocimiento ajeno para que una obra sea expuesta en un "escaparate", que no es otra cosa un libro como objeto cuando se pone a la venta,  y pueda ser asimilada por otros ojos. Y eso es lo que cuesta dinero. Y eso es lo que nadie expone, ni siquiera los propios editores actuales en un 90%, siendo como es su trabajo, y más, lo que su profesión llevada al fundamental principio de la ética, de su código deontológico, dictaría. Sólo, tan sólo he conocido a un editor como dios manda. Algún día diré su nombre. Algún día, aunque algunos ya puedan imaginárselo. Si no lo hago aún es porque espero a que mi palabra pueda significar algo para alguien más que para dos o tres amigos que sé pueden creer en ella. Lo merece. Que me aguante las ganas de hacerlo, mis impulsos.

Igual que esta obra ha merecido que yo espere a que el autor se decidiera a romper la pana por ella, como ahora lo hace mojándose en acogerse a ese sistema llamado crowdfunding. ¿Mi deseo?... Mi deseo es que consiguiera ese dinero y con él se fuera a una editorial que moviese bien los hilos distribuidores y comerciales  y, así,  pudiera verse en las librerías para esta navidad. Eso es lo que deseo para esta obra.

AQUÍ dejo el enlace por si crees en lo que digo.
Yo apuesto por ella.

http://libros.com/crowdfunding/jornadas-de-cielos-invisibles/


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