viernes, 28 de septiembre de 2012

"Melíferas", un poema de C. K. Aldrey




Melíferas...

Mis ojos en tu pecho
tus piernas en mi espalda
Vuelan las melíferas
alrededor de tu boca
chupan la saliva
-que no es miel sino vino
y luego en sus aguijones
cubiertos de pelillos oscuros
llevan a la reina el elixir
que la inmortaliza
a su celda
defendida por enjambres
en el atardecer que se oculta
entre los árboles
Tus manos en mis brazos
mis huesos en tu cadera
Regresa la sinergia
y conjura los sonidos
de batallas
con mis labios recorriendo
tu pradera rojiza
de otoño inesperado
Entra a tu alcoba
de cirios perfumados
-L'nuit d'ete
mientras murmuras
a mi oído
la sentencia de Bukowsky
tenemos que morir
más de una vez
para realmente vivir
Como las abejas
cuando mueren y resucitan
en esos ciclos de amor
despiadados
e inyectan
con el beso de la muerte
la dulce fragancia
de la miel…

C. K. Aldrey

5 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Me parece un poema precioso que baila al compás de una bonita foto. Ese beso que se alarga de principio a fin entrelazado entre los versos, deja un sabor de final a dulce miel. Me ha encantado Carmen, gracias. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Soligregario dijo...

Sofía, qué sorpresa increíble! Muchas , muchas gracias, amiga mía! Tu trabajo fotográfico es la culminación de todo el concepto del poema. Gracias de nuevo, y felicidades por esa excelente foto con la que me siento orgullosa de compartir espacio! Eternamente agradecida. Un fuerte abrazo. Karin

Soligregario dijo...

Muchas gracias, Pepe, por su apreciado comentario! Me sentiré muy honrada de visitar su espacio. Un fuerte abrazo. Carmen K. A.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Hola, Pepe, encantada de verte por aquí.
Mil gracias por tu visita.

Con respecto al poema de Carmen Karin Aldrey, bueno, no me queda a mí tanta esa sensación del dulzor que pudiera pronosticar, a simple vista, la evocación de la miel. Lo elegí por la carga contradictoria, casi fatal, en el sentido de que se alude a la muerte del propio animal, que lo arma, conceptual y formalmente, desde incluso el título: hace referencia a un proceso de trabajo, de esfuerzo, de hacer. El amor, la capacidad del ser humano para desarrollar el sentimiento de amor (amor en su sentido general, parece mentira que haya que señalar esto aún), no depende de los "hados" o los dioses: hay que trabaja, hay que esforzarse por producir un sentimiento que a todos nos hace la vida más fácil y feliz, e incluso, y hasta esencialmente hay que morir, porque amar sólo significa morir uno, en el sentido de que lo importante, intrínsecamente por el propio acto de amor, es el otro.
Por otro lado, sólo hay que pensar en cómo mueren las abejas, ese beso de la muerte, para que ya toda la dulzura que la miel pudiera evocarme se transforme en al menos un sabor agridulce.

Desde luego me permito hablar del poema porque en esta ocasión no lo he escrito yo, y demás está decir que un poema puede llegar a cada uno tal como el cada uno quiera o pueda, pero sí hago desde aquí un voto para que cierta manía o vicio que sustenta la lectura de poesía hoy en día, porque efectivamente se escribe mucha y por tanto se puede leer mucha también, desaparezca: el de la superficialidad con que se lee (y se mira el Arte), cuando, si es poesía, si es poesía de verdad, su hechura parte de un acto de profundización en la apariencia de las cosas.
Como muchas veces he dicho a lo largo de los cuatro años que llevo manteniendo este blog, la lectura del "Arte" implica un ejercicio, un acto del mismo espectador también, y como también he dejado escrito por aquí en muchas ocasiones, ya es hora, con los medios que hay hoy en día, con esta alfabetización casi universal, de que el lector haga el esfuerzo por leer conforme a justicia con respecto al trabajo desarrollado en este caso por la poeta.
Creo que está de más que te diga que todo esto no te lo digo a ti en concreto, sino que he aprovechado tus palabras para escribir estas mías, acto que estoy segura me disculparás, porque sé que cuento con tu comprensión.
Como te dije mas arriba, encantada de verte por aquí, Pepe, siéntete, por favor, como en tu casa.
Un abrazo

Sofía Serra Giráldez dijo...

Muchas gracias a ti por haberlo escrito y compartido, querida Karin.

 
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