lunes, 11 de junio de 2012

Duelo

Duelo


Me pesan los hombros
como se clavan tus frágiles azules
sobre las columnas de la tarde:
Se acabó el sol por hoy
y por tantos mañanas.


En esta noche de lunas quietas
ni los asombrados eclipses
viven atentos en el cielo.
Los hombres de este lado
dilatan largas falanges
sobre las venerables simientes.
No saben, aún no saben
que los claveles han florecido
desde tu boca.


Desde el llanto de este vientre
enmudece la madrugada.
Blanda y sinuosa, medio
muda, de mi abandono huida
y de mi beso huido,
ella tampoco sabe
que los claveles han florecido
desde tu boca.


Densa y caliente duerme
la espera. Se llama duelo,
pero duelo tiene nombre
de corto trayecto entre
tu palabra y mi mente.
Extiendo la lenta manta
sobre la blanda cama
de tierra donde brotan
los verdes lunares
bajo el sol aplazado.
Ya amanece tu boca:
el día mana dormideras
entre tu ida y mi garganta.

Sofía Serra (De El muriente)

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