martes, 26 de octubre de 2010

Para tirar cohetes

Con-petición


Los hombres no sangran.
Al menos por la vagina.
Provocan las batallas
para lograr heridas
y regar la tierra con la sangre.
De los otros.


* * *


Y es que el caos, bendito caos,
sufrió herida que,
pasado el tiempo, fue cicatrizando con esta costra
nombrada con uñas y palabras
de hombres que al contemplarlo
ordenaron optando por perderse hiriendo
su propia suerte.


* * *

Así que al pairo de mi suelto y solitario viento

me convoco, y voy, y me encuentro
allá donde no quise navegar.
Mi editora soy:  me queda sólo el lamento
por haber logrado lo que quise dar.
¡Despedidme bohodones!,
nada hay más visible que la luz que no permite ver.




Préstamo de vida


Cuando era pequeña asomaba a tu boca
el hambre riendo carcajadas de sol valiente.
Cuando era mediana asomaba a tu boca
la sed llorando saladas aguas de sol valiente.
Cuando era grande
asomaba a tu boca el vacío
vomitando soldadas y salarios
que alimentaron a las flores.
Cuando era muerta,
eras nula pasajera.
Qué difícil es morir sin que nos maten.
De palabra a palabra, te nombro, mujer de letras,
por si te apetece el suicidio encadenado.


De soneto al son hallas la batalla queda.
Las ganas son el irse, las ganas son,
las gana cerrar ahuyentes.

Sofía Serra. Octubre 2010
 
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