lunes, 11 de octubre de 2010

Nuevo hombre en la cruz

Nuevo hombre en la cruz

Verte en verde puro quisiera,/
ausente y vacío de tus lentas y frioleras estampidas./
Ni por en segundo colmaría tiempo/
pensando que desabasteces. Es tan sólo ese tulipán/
paralelo el que me llama, me pregunta, me requiere: ¿por qué?, ¿por qué/
no bebes de tu propia agua?/
tan dulce, amor, tan dulce,/
…y tus manos recogiendo espinas./
Como ya no se te clavan…/
Al verde y en el vacío quiero sostenerte./
Flotarás permanente/
hasta que el espejo mudo de tu anhelo,/
si es que mientes,/
se haga hueco bajo la cruz de tu pecho./
Y entonces se abrirá la piel herrumbrosa y seca,/
y el manantial de luz rielará sobre las cuatro paredes/
de tus brazos,/
y el sol de tu anido iluminará los ojos dorados/
que observan algún brote verde, aquí , allá, como si no hubieras sembrado./
Y el campo de hierro/
tronará en trino salvaje y honesto/
de tu boca que ríe llagando el aire que hoy permanece ileso./
Como muro, como vano,/
como muerte, como preso/
de esa cruz en la que te clavas,/
que ya no sé,/
yo no sé,/
con qué manos apuntalas esos clavos en tus palmas./

Hombre de cuatro brazos,/
mutante abandono de esta tierra herida/
en sangre que pregunta/
al aire de qué te sirve ya el par de alas./

Sofía Serra, 10/10/10

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