Per-sé-fone
me queda aprender a descansar.
Besos de alegría busco
sombra en el estío, luz
ante el espejo, suelo
de otoño, abrigo
en invierno a las flores
por nacer.
Aprendiz de dudas.
Está naciendo la sierpe
lozana manjar de lutos
y luz de estepa nocturna.
Sea por una vez pasta
y densa semilla de hielo
que deposito en tu labio:
se inquietan las raíces
cuando me tumbo se tornan
graves los aullidos
de la tierra, cada terruño
esconde dentro de sí
la gota, el fuego hilarante
que de tu boca emana:
la salvaje demencia
de una química sostenida
por carne y huesos,
un cuerpo con son de persona.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
La farola
La farola
Apenas tres horas de noche
dormida, me siento dando
tumbos sobre mis orejas,
ora llega el día que tengo,
ora el que sueño contigo,
borracha de cansancio.
Ya no sé si ebria
de vino, de ti,
de falta de mí
o de mí de sobras
entregada.
De amor, seguro,
a lo que sea
quiera ser y estar
entre tú y yo,
como esta farola
a la que me abrazo.
Apenas tres horas de noche
dormida, me siento dando
tumbos sobre mis orejas,
ora llega el día que tengo,
ora el que sueño contigo,
borracha de cansancio.
Ya no sé si ebria
de vino, de ti,
de falta de mí
o de mí de sobras
entregada.
De amor, seguro,
a lo que sea
quiera ser y estar
entre tú y yo,
como esta farola
a la que me abrazo.
sábado, 6 de septiembre de 2014
el año perplejo
el año perplejo
qué distinto comenzar alegre
cuando todos pierden la alegría,
hasta los niños veneran la tristeza,
la caída de las hojas
del calendario,
valientes se rasgan
a solas
olvidadas
por los dedos rugosos,
severamente renegridos
por el sol y el alquitrán
de las playas,
aquellas, tan permanentes
siempre recuerdan
su misión:
despertarse
aunque todos duerman,
levantarse
ante el momento creado
por los que agostan,
dar su espalda a la pared:
miran de frente
dando la cara
a aquellos requemados que calcinan
lo único que nos acompaña,
nuestro tiempo, sea el
que sea síntoma
de que estamos vivos
y seguimos.
qué distinto comenzar alegre
cuando todos pierden la alegría,
hasta los niños veneran la tristeza,
la caída de las hojas
del calendario,
valientes se rasgan
a solas
olvidadas
por los dedos rugosos,
severamente renegridos
por el sol y el alquitrán
de las playas,
aquellas, tan permanentes
siempre recuerdan
su misión:
despertarse
aunque todos duerman,
levantarse
ante el momento creado
por los que agostan,
dar su espalda a la pared:
miran de frente
dando la cara
a aquellos requemados que calcinan
lo único que nos acompaña,
nuestro tiempo, sea el
que sea síntoma
de que estamos vivos
y seguimos.
jueves, 28 de agosto de 2014
Poema para Agosto (poema para un cumpleaños II)
Poema para Agosto
siniestro e indoloro cautivando
el obsequio, madreperla
benevolente culminando
la hechura de la vasija
desde el barro, limo y centinelas
bajo las palmeras de este oasis
zurdo y regalado.
Las chumberas multiplican
higos verdes: este justo verano
terminará por endiosarse
con la aureola del agosto
arenoso y libre.
Y cuánto sueño duerme
bajo las ojeras de tus testículos
tan jadeantes. Ellos piensan púdicos
y sosegados por la espera
de mis manos, y no habrá
un solo vino que desechen
cuando sed a solas manen,
cuando yo te hable
del fango y de la sangre
volverán las heladas fuentes
a derretir el blanco mármol
en la verdina fresca de mi pozo,
esa luz redonda que cultiva
el agua liberando el milagro
de los panes y los peces
en el desierto.
(Sofía Serra, 2012. De "La dosis y la desmedida", trilogía "El hombre cuadrado")
siniestro e indoloro cautivando
el obsequio, madreperla
benevolente culminando
la hechura de la vasija
desde el barro, limo y centinelas
bajo las palmeras de este oasis
zurdo y regalado.
Las chumberas multiplican
higos verdes: este justo verano
terminará por endiosarse
con la aureola del agosto
arenoso y libre.
Y cuánto sueño duerme
bajo las ojeras de tus testículos
tan jadeantes. Ellos piensan púdicos
y sosegados por la espera
de mis manos, y no habrá
un solo vino que desechen
cuando sed a solas manen,
cuando yo te hable
del fango y de la sangre
volverán las heladas fuentes
a derretir el blanco mármol
en la verdina fresca de mi pozo,
esa luz redonda que cultiva
el agua liberando el milagro
de los panes y los peces
en el desierto.
(Sofía Serra, 2012. De "La dosis y la desmedida", trilogía "El hombre cuadrado")
La perla negra (poema para un cumpleaños I)
La perla negra
Pensar en ti, fríamente,
más que intento, logro
aunque no se crea, me transpone.
Fermenta en el filo de mi razón
el humus de mi anido,
un no sé qué yo que me confunde.
Tanto, que no encuentro medida
donde encajarte, a menos
que contemple el arrobo de la bonhomía.
Tal vez por eso te amo,
porque no sé arquitrabarte,
ni con las otras, ni con las que nombro como mías,
las cajas circunspectas, los ataúdes
que no claveteo ni te encierran...
Mas, como curiosa soy, y amada tuya,
por entrever tu esencia me transparento, y así,
soslayo la opaca materia que nos construye
filamentándonos en moléculas de osada y roja agua.
U hormonas, sólo verbales estructuras
de nuestra conquistada vida.
Y así, de nuevo,
creo que me fundo en tu carne,
como confundida... Aunque es la invisible
naturaleza la que se muestra
encontrando en el Uno
los cuatro elementos que nos hacen.
(Sofía Serra, 2009. De "El paraíso imperdible")
Pensar en ti, fríamente,
más que intento, logro
aunque no se crea, me transpone.
Fermenta en el filo de mi razón
el humus de mi anido,
un no sé qué yo que me confunde.
Tanto, que no encuentro medida
donde encajarte, a menos
que contemple el arrobo de la bonhomía.
Tal vez por eso te amo,
porque no sé arquitrabarte,
ni con las otras, ni con las que nombro como mías,
las cajas circunspectas, los ataúdes
que no claveteo ni te encierran...
Mas, como curiosa soy, y amada tuya,
por entrever tu esencia me transparento, y así,
soslayo la opaca materia que nos construye
filamentándonos en moléculas de osada y roja agua.
U hormonas, sólo verbales estructuras
de nuestra conquistada vida.
Y así, de nuevo,
creo que me fundo en tu carne,
como confundida... Aunque es la invisible
naturaleza la que se muestra
encontrando en el Uno
los cuatro elementos que nos hacen.
(Sofía Serra, 2009. De "El paraíso imperdible")
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