Follar
“Follar” es una palabra muy bonita, nunca he entendido que la acusen de inelegante.
Follar suena a hoja
de papel o verde
y roja y gris y amarilla
y por tanto a-canto,
y por tanto y tanto
a árbol,
y árbol es
resonando
dos unidos
por el nivel,
el ras
los separa y los une.
Follar significa
hoyar y ollar.
Como el árbol:
la raíz y la copa,
lo mismo por arriba
que por abajo.
Con distingos
sin igual.
Al par.
En paz.
jueves, 6 de junio de 2013
Mis dedos en tus párpados
Mis dedos en tus párpados
Hoy se me han abierto los ojos, hoy precisamente, hoy, que ha sido cuando precisamente he pronunciado una y otra vez un “¡Pero, mamá, abre los ojos, abre los ojos!”, haciéndoseme evidente al final que quien tenía que abrirlos era yo. Luz blanca y salvaje. Luz sin piedad, como la luz verdadera, luz con amor. Luz de despertar.
Mi madre muere, así, en continuo. Se extingue, se va ocultando, como el sol de poniente (espectáculo tan hermoso, tan verdadero), como una velita que se apaga, según otros lenguajes. Y yo vivo el duelo. Después, probablemente, no lloraré. Yo ya sé que llega la noche, y la noche pre-vivo en esta tarde de Junio hacia su solsticio. Aquí, cuando el sol más feroz lanza sus rayos directamente, donde el caminante solar cercena sus fauces estrellándolas contra la tierra, justo rompe el cauce una vida que se desborda. Porque si comenzamos allá en un pasado multiplicando, se termina en un presente haciéndolo igualmente. Llega la resurrección del día. La marisma. El estuario.
Ahora que su cuerpo se extingue, se van extinguiendo otros. Necesidades y contraduelos.
Somos lo que hemos sido multiplicado por cada recuerdo que nos re-tiene. Doblarte me regala Ella, La Verdad. Tú, tus ojos verdes esforzándose en esta mañana de junio. Yo, dejarte descansar en esta tarde.
“Ea, mamá, es verdad que no puedes, ea, pues ya está… Duerme tranquila.”
Mis dedos en tus párpados.
miércoles, 5 de junio de 2013
La ciudad sitiada (A Sevilla)
La ciudad sitiada
(A Sevilla)
El paralelo se ha colmado de inmundicia.
Las calles aparecen.
Ahora las veo porque
sobresti
mo-mi-mi-
rada sobre
el suelo el papel
dibuja
la mancha blanca y alada,
que se desplaza
y obtiene tierra.
Quisiera yo deshacerlo,
reivindicar su aroma origen
sembrar sobre el adoquín
el árbol con ciruelas
pasas prestas para
ingerir,
limpiar los intestinos
de una ciudad de carne y hueso
gris. Bella sin alma. No tiene a nadie.
No tiene manos.
No tiene pies.
Ojalá nos abandonara
(pero tampoco es nadie)
como el alma abandona
los cuerpos cuando
ya inertes.
Y nosotros, tantos
muertos de carne
y hueso blanco,
nos evaporaríamos.
El hueco. Lo limpio. La libertad
de Ella.
(A Sevilla)
El paralelo se ha colmado de inmundicia.
Las calles aparecen.
Ahora las veo porque
sobresti
mo-mi-mi-
rada sobre
el suelo el papel
dibuja
la mancha blanca y alada,
que se desplaza
y obtiene tierra.
Quisiera yo deshacerlo,
reivindicar su aroma origen
sembrar sobre el adoquín
el árbol con ciruelas
pasas prestas para
ingerir,
limpiar los intestinos
de una ciudad de carne y hueso
gris. Bella sin alma. No tiene a nadie.
No tiene manos.
No tiene pies.
Ojalá nos abandonara
(pero tampoco es nadie)
como el alma abandona
los cuerpos cuando
ya inertes.
Y nosotros, tantos
muertos de carne
y hueso blanco,
nos evaporaríamos.
El hueco. Lo limpio. La libertad
de Ella.
Ah-ora(ción de una atea)
Ah-ora(ción de una atea)
Antes:
un sino com-un sol
donde quemarnos vivos.
Después:
Un sendero amplio y umbrío,
un suelo tierno y el aire verde,
una sumisión a nuestra vida lenta,
un pacífico rededor que nos ama y nos abraza,
un dios
que nos calienta,
que nos cuida,
que vela por nuestra
valiosa existencia.
Antes:
un sino com-un sol
donde quemarnos vivos.
Después:
Un sendero amplio y umbrío,
un suelo tierno y el aire verde,
una sumisión a nuestra vida lenta,
un pacífico rededor que nos ama y nos abraza,
un dios
que nos calienta,
que nos cuida,
que vela por nuestra
valiosa existencia.
lunes, 3 de junio de 2013
El poeta es un Factor
Es que la poesía escrita no existe. Existen los versos, los poemas, los poemarios, la más o menos hábil asociación de palabras que la hacen evidente, o la manifiestan, pero no son la poesía en sí. La poesía en sí es un acto, el “traimiento” de lo verdadero a esta costra, el echar la otra mirada a las cosas o el hacer visible lo invisible. Evidenciar, hacer ver lo que no se ve. Ni siquiera el acto poético es poesía, la poesía es posterior y anterior a él, no es la obra, no está en ningún lado, sólo es mientras se percibe, por el creador o por el espectador. Eso es la poesía, un proceso por el que lo verdadero se hace evidente ante unos ojos distintos a, por ejemplo, los del que padece el apercibimiento. Bécquer decía “poesía eres tú”. Sin el tú la poesía no podría ni nombrarse para cada en sí mismo. El cerebro no encontraría accidente que llamar con esa palabra. El tú es la clave poética; por eso el poeta tiene que desdoblarse (honestamente siempre, na-tu-ral-men-te —El poeta no es un actor. El poeta es un factor. Hace—).
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