sábado, 13 de abril de 2013

La salud exacta I

La salud exacta

No estoy para
nada que adorne
tu pusilánime sen-
tido gravitatorio
y mórbido de las cosas y su eje
estomacal avisándote
en serio crees que la cicatriz
es recuerdo de herida?
Nos presenta
el presente en pasado
perpetuo
muerto de esperanza
por sobrevivir al futuro
te lanzo máquina
de tiempo hecho
insondable y lúcida leva
de los artículos de los hombres
trazando misterio,
algarabía de neuronas
rondando el hemisferio
izquierdo, las emociones
redondas como los farolillos
de Feria, como los lunares
con los que me visto
para enterrar el mal tiempo,
mi compañero durante
once años que no te veo
como mis ojos siempre abiertos
te veían rondando
y yo, harta, estrella, sombra,
árboles mi padre, tú
y Derecho, la melancolía
de una feria que vestí de amapola
para poder guarecer la alegría
de tanta lluvia de llanto
de esos mis ojos
siempre abiertos
a la salud en la vida
mental bailando
sevillanas
precisa-
mente
en Abril.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)

viernes, 12 de abril de 2013

Abril-cias

Abril-cias

Partió peras aun sin conocer
que el olmo no las daba.
se olvidó de chupar alguna tinta
de-scribir el verde del río valle,
declinó su cavernícola inercia
de hombre sedente, unir
sus manos y rodillas
expectantes y rezar,
o
doblar su voluntad
de milagro, travestir
la nula
pera y peros
en suma
ser
hombre.

(Sofía Serra. De La clave está en los árboles)

conferencia conmigo misma

conferencia conmigo misma

entusiasmo,
en tu sismo

extraño el sitio el momento

habituada a encontrar
qué sería del día y la noche
me he perdido camino
de la otra nueva

Al despertarme hoy tan temprano.

en este momento
en que ni la luz avanza
ni el paño nocturno retrocede,
el sine die
el extremo frágil de la rama
el final de un lapsus de tiempo
en el que fui soldado
amante sierro
escrúpulos:
Me siento tan extraña
como perdida.

Sobre poesía: la sensación de haberlo dicho ya todo.

Sobre fotografía: he llegado al color a través de la búsqueda en las sombras. Del color al blanco y negro. En él la búsqueda del matiz para obtener todos los grises, y de ahí la necesidad de escarbar hasta hallar la mínima variación en el proceso lumínico escarbando en las sombras más densas. No hay sombra sin luz. La evidencia de ella es la sombra. Ésa fue siempre mi propuesta, desde aquellas primeras fotografías en las que me autorretrataba en la sombra que mi propia figura proyectaba en las paredes blancas, aquella primera por ejemplo con un cigarro en la mano.

Sobre todo: abrumada por tanto hecho.

La sensación de haber hecho ya todo lo que me estaba dado hacer.

Me persigue un justo proceso
de madurez extraña,
la de la fruta en árbol
de sombra.

Colgando de un álamo
rama tierna que se dobla,
o rompe.

Se ha acabado.

Quisiera ser ley,
poder derogarme.

Abrumada ante la visión mental de tanto hecho, construido, su mismo volumen. La implícita necesidad de poder dejarlo todo bien ordenado, bien corregido. Pero no arranco. No dejo de preguntarme para qué hacer más. Mi propia meta sin nombre que no me puse me está devorando. Se me ha acabado el camino. Pero no veo ni abismo ni final.

La sensación de un grave proceso de madurez que no me conduce a nada.
Dónde estáis, hábiles
huellas del futuro andado.
Abrumadísima.
Sigo sin poder verbalizar esta fotografía.


jueves, 11 de abril de 2013

El equipo

El equipo

He hecho hoy
dos cosas importantes:

untarme crema en las manos
y la otra no la recuerdo ahora.

Ah, sí, fotografiar
un girasol.

(Sofía Serra. De La exploradora)

miércoles, 10 de abril de 2013

Signos cantores en un otro suroeste

Seis, casi siete meses entre idas y venidas ha tardado en llegar.
Se escribe para hacer vida y desde haciendo vida. No hay otra forma. Esa es la verdadera lectura, la seria lectura de lo escrito, lo verdadero.
Feliz hoy porque ya esté en tus manos, como un mucho desde tus manos nació.

Foto by El Potro

 
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