No es a la poesía a la que hay que vulgarizar, llevar a tierra, sino al poeta o su concepto. Bajarlo del pedestal. Que el espectador sepa leer, ver y valorar la obra sin relación con el autor.
Bajar del pedestal al artista. Sólo así se puede acceder al arte en toda su dimensión y no degenerar el valor de la obra del Arte.
domingo, 10 de marzo de 2013
En la soledad (Poema de Francisco Bejarano)
EN LA SOLEDAD
LA tarde azul y las rememoranzas
parecen vivas en la paz presente
y es momento sereno el que estas horas
al declinar, hasta morir, me ofrecen.
Mirando el sol en lejanía pienso
si pude ser feliz, pero al perderse
los últimos destellos he sentido
que la luz la he perdido para siempre.
Si fugaz el amor, más frágil vida
he de vivir con él, sin él. Y siente
mi corazón en el ocaso, solo,
que al morir de tristeza resplandece.
(Francisco Bejarano, De "Las tardes" (1982-88). Un juego peligroso (Antología poética, 1977-2002). La Isla de Siltolá. 2011.)
Performance del trabajo
Performance del trabajo
Belleza, de ella abuso
hasta que me deja
ajada, vencida y fea.
Mañana
quiso el sol
redoblar sobre tus ancas
brillantes de quién vas
a presumir en tu dicha risa
si no de esas altas luces
con las que nievas las crestas
de los potros y las olas.
Creo que ya comunicó bastante
la obstetricia de tus manos.
Dónde se busca
el caracol
sino en su casa.
Tarde
Los ornitorrincos cuelgan cabeza
abajo, la genuflexión de tus mejillas
combate contra el cielo
como si el agónico cerraje lastimara
tus hondas y perpetuas manos abiertas
curvando mi cóncavo pecho
tan vacío. Aguas mil gotas
de este chubasco prodigioso
entre el sol y la tarde.
Pensar en ti si te asustas
como la pluma grácil
ante la yema de mis dedos.
Ellos pasean y yo estorbo
el aliento de mi propia mano.
Debo irme del mundo
y sus goces venerar
la solitude magnífica
en el páramo callado
lejos del asomo a los ojos de ti.
Accederé como el caracol
a su suerte de invierno
y espiral de ocaso.
Sofía Serra (De Suroeste)
Belleza, de ella abuso
hasta que me deja
ajada, vencida y fea.
Mañana
quiso el sol
redoblar sobre tus ancas
brillantes de quién vas
a presumir en tu dicha risa
si no de esas altas luces
con las que nievas las crestas
de los potros y las olas.
Creo que ya comunicó bastante
la obstetricia de tus manos.
Dónde se busca
el caracol
sino en su casa.
Tarde
Los ornitorrincos cuelgan cabeza
abajo, la genuflexión de tus mejillas
combate contra el cielo
como si el agónico cerraje lastimara
tus hondas y perpetuas manos abiertas
curvando mi cóncavo pecho
tan vacío. Aguas mil gotas
de este chubasco prodigioso
entre el sol y la tarde.
Pensar en ti si te asustas
como la pluma grácil
ante la yema de mis dedos.
Ellos pasean y yo estorbo
el aliento de mi propia mano.
Debo irme del mundo
y sus goces venerar
la solitude magnífica
en el páramo callado
lejos del asomo a los ojos de ti.
Accederé como el caracol
a su suerte de invierno
y espiral de ocaso.
Sofía Serra (De Suroeste)
sábado, 9 de marzo de 2013
Mística
Mística
mas densa y sostenida
asía presa
sus juncos
en la orilla piensas
que te vas
y lo que haces es
venir de lugar aquí
musitando metros y zancadas
en la triple cojera de no
alambicarte entre-ver
la luz y unciones
con la yema
de los dedos.
sobre el rictus del paisaje
caricia un horizonte tardío
en una puesta en común
de sol y edades
venidas a menos
que también dan más
sino que viene y ajorca
el triunfo de una edad bendita
y bien nacida para las minutas
de los ahorcados que allá arriba
quedaron en la banda ancha
del lienzo que transformó
la puesta de sol
en un lugar común.
Amor en toda regla
al futuro n(e)onato.
Sofía Serra (De Suroeste)
mas densa y sostenida
asía presa
sus juncos
en la orilla piensas
que te vas
y lo que haces es
venir de lugar aquí
musitando metros y zancadas
en la triple cojera de no
alambicarte entre-ver
la luz y unciones
con la yema
de los dedos.
sobre el rictus del paisaje
caricia un horizonte tardío
en una puesta en común
de sol y edades
venidas a menos
que también dan más
sino que viene y ajorca
el triunfo de una edad bendita
y bien nacida para las minutas
de los ahorcados que allá arriba
quedaron en la banda ancha
del lienzo que transformó
la puesta de sol
en un lugar común.
Amor en toda regla
al futuro n(e)onato.
Sofía Serra (De Suroeste)
El curso
La poesía es la más primera palabra del hombre. Para escribirla hay que simular ante el consciente, engañarlo, es el producto de la doblez, el doblez, la re-flexión, que nada se sabe ni conoce, que todo se ha olvidado, desde el primer recuerdo de nuestros genes, a la vez que lograr recordar y percibir el todo, aprehenderlo en un acto único donde se concentran todas las capacidades del ser humano: la emocional, la racional, la intuitiva, sin diferenciación.
Ésta es la ingenuidad. El esfuerzo para llegar a ella, tremendo. Como en la vida. Un despellejarse, un desangrarse: Volver a ser siendo dejando de ser.
Surge, emana la palabra entonces libre y espontáneamente con la forma que el recuerdo inconsciente, el intuitivo, logra darle. Por necesidad de ella misma, no por necesidad del poeta. Es el curso.
Para acercarse, para lograr transmitir esa percepción inconsciente-intuitiva el hombre ha desarrollado a lo largo de su historia algunos canales en el lenguaje oral/escrito: la música, la rima, la medida no son más que parámetros a los que el ser humano ha ido ajustando su verbo para poder salir de la imposición de milenios de habla discursiva, que es la que se ha trasvasado al cerebro tras tantos miles de años usándola “externamente”. Ese uso ha ido construyendo-formando parte esencial de la costra dura de la nomenclatura. Pero las dendritas, los axones, las neuronas, la sinapsis entre ellas no entienden de “porqués” “luegos” o “pues”, ni de concordancias verbales o de género, de sistemas gramaticales. La sinapsis, el funcionamiento de nuestras neuronas, que son las que favorecen la producción del lenguaje verbal, asimilan conceptos puros, que se definen por el matiz.
El matiz , la esencialidad, una inefabilidad.
Por eso los poetas, la mayoría, tienden al final de su producción al encuentro con la palabra “más pura”. Algunos lo asimilan con la brevedad y la ausencia de artificio (un contrasentido: arti-ficio. Hecho mediante el arte. Si hay ausencia de artificio, no hay arte). Cuando en realidad aunque hubiera mil palabras en un poema para sólo hacer llegar por ejemplo un color, eso ya sería poesía. Es la metá-fora, lo que produce el vuelo, lo que consigue transportar, la clave que define al lenguaje poético.
La abstracción con la que nuestro cerebro aprehende es el hacia que determina la producción poética. Pero para hacer asimilable esa abstracción sobre esta costra dura de la nomenclatura pueden elegirse muchas vías (y otras vienen impuestas por ciertas enfermedades mentales: éstos nos son artistas. no tienen que realizar el esfuerzo). Transportándonos a los mecanismos de los lenguajes visuales, tanta abstracción existe en un lienzo pintado de blanco como en una pintura hiperralista. El concepto emanará por sí mismo si el proceso artístico, la poiesis ha sido auténtica, sincera, genuina, es decir, ingenua.
La clave para definir estilos no se encuentra ni en la forma, ni en su contenido, sino en el todo, en la obra. Ese es el logro del poeta, del artista.
Hay que enseñar a leer poesía, el curso. Pero antes se debe saber leer el discurso. Por eso un bebé, por mucho que balbucee jamás estará haciendo poesía. Ni un chimpancé fotografía por más que sepa hacer click. El sentido es la llave. Y el sentido sólo puede otorgarlo un ser humano en sus cabales que haya sabido desarrollarse en la costra: "ya que aprendí las claves, hoy puedo, así de cierto, romperlas con un mandoble de flor naciente en este estío" (Los parasoles de Afrodita)
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