viernes, 2 de diciembre de 2011

Dormir

Dormir

Un niño ante el mar
recuerda
la prontitud de las olas.
Imaginamos un mar lleno
de olas llenas de niño
lleno de memoria
ante el mar.


A estas nostalgias
duerme el dolor
conocido,
el bajel se balancea
desde el escabel
del oleaje y su amarre
y el agua salina
amaga las curvas
de sus crujías.


No sabremos nada de ti o de mí
hasta que el alarido ponga fin
al sueño enquistado por el frío.
Despertar placenteramente
en este rumor de huecos
latentes en cada pulmón,
en cada cuerpo reposado y deshecho
sobre el aire del entredicho me levaré
cabeza abajo hasta vaciarme
de cualquier olvido.


Ya no se almidonan las sábanas:
La piel se arrastra
desenterrada
del día
y nada.


(Sofía Serra)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fragonar(d)

Fragonar(d)




Cuando te columpies conmigo
cuida de hacerlo sirviendo
de grupa a mis piernas abiertas,
lleva la rosa en una de tus manos
y, en la otra, un bate de béisbol
que me sirva a mí
para estrellarlo contra los mosquitos
que vengan a chuparte la sangre.


que aprendan a morir
los ahogados en el misterio
de la lucha de la larva
del insecto en el agua.
Que aprendan a respirar
como peces voladores,
y si no, que fragoneen
y se desplomen de espaldas
sobre las zarzamoras
verdes y moradas
por las púas como aguijones.


(Sofía Serra)

martes, 29 de noviembre de 2011

El verso

El verso


el aroma de abalorio
transparente pasado
por la lejía
con olor a rosas
y acebuche y alguna
gota de almizcle
o fijador mental
extraído de cualquier gónada
—glándula fértil—
de cada cuerpo que se abre
como gentil estrella
de cinco puntas.


(Sofía Serra)

domingo, 27 de noviembre de 2011

El muriente

(Correcciones "El muriente")


El muriente


Ante el misterio, cantar o callar.
Y me robaron el silencio
hace mucho tiempo.


Cansadas, las rémoras se duermen
al amanecer, justo oriente.
Canta el mirlo cuando menos se espera,
ave nítida, tan límpido su eco.
Un acervo incita,
no instiga, no
duele más, no
pervierte el son.
Así que, recuperando un dios que no se oculta,
desde esta memoria hablo:
Mi pecado ha sido
recoger el caudal de genes que mis padres,
padres nuestros, amasaron
para nuestra fortuna.
Padres y madres míos
que engendrasteis este río,
mudad la desembocadura
desde este alba
al muriente,
que ya aquí pernocta la mañana,
que aquí, ya, transitan las corrientes,
que aquí en cuenta abierta,
el mirlo ya canta
sosteniendo en su eco subacuático
todo aquello que, desde las aves y los peces
que poblaron nuestros pies
allá por donde entonces,
el tiempo con banco en el paraíso,
nos hizo más hombres sin disimulos,
más hombre junto a la piedra de la orilla,
más hombre erguido sobre su bípeda simiente,
que ya otea el horizonte buscando la otra baya
que ya  introduce en el estómago con su mano,
que más allá del árbol fuente bebe y la digiere,
que qué árbol sino aquél
que el árbol ya hecho leña.


Para candela
de la caverna.


(Sofía Serra)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Viernes de noche

Viernes de noche


en balde suena
la suma incisa, cesa
el pulmón al aire libre
de tu pecho,
lleno mi entrepierna
con tu muslo y mi deseo.
Desinhibir.
No tiene fin el frío,
ni el invierno que aún
no ha llegado,
yo he llegado al límite
de las subvenciones.
Ellas pagaron mi abrojo
y ahora es él el que se apaga.
Joyas. El monte sacro
verdea más allá de mi linde.


A un segundo de tu boca,
ni el amanecer.
Al segundo vivo o día
que arriba me pregunto
sobre las noches.
Y ni estos ojos suceden al pasmo
que habilitó la medida de la costumbre
y los anteriores ocasos.
En esta cuadra salvaje como
la primera noche del mundo,
me gustan todas tus yerbas,
las secas, las de vejentud aplanada,
las de meliflua subsistencia.
Todas viernes de orilla,
todas viernes de noche:
todas vienen de ti.


(Sofía Serra)
 
Creative Commons License
El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.