Vuelo muertos
Los cabrones de medio cuerpo
fardan vistas horizontales
que les mellan la entrepierna
cuando juegan a bastos.
Compiten seriamente
armados hasta el cuello
con jerigonzas y camisas
vueltas, el contrapaño
en las nucas y las axilas
y las medias suelas
sobre las orejas.
Precipitan el pespunte
y disimulan el descosido
juntando hebras de lumbre,
de lana seda, de rimas trancas
de árboles infrarrojos,
hasta de dedales,
que Ella lo sabe.
Si se ha de competir más vale
una buena lanza Columela
y levantisca. La soldada
levanta la bandera blanca y amarilla:
¡es el Vaticinio!, ¡es la risa de la hostia!
catequistas de la horda,
adoradores del eufemismo,
advocan por su nombre
a tripas felinas ya sin hambre
mientras obtienen beneficio
marcando paquetes de aureolas
teñidas de experiencia y reciedumbre.
cuando solo avistan la soledad
del asfalto sin tus pies.
Porque no caíste.
Será que son los únicos
expertos, de este palacio
lleno de muertos,
en volar por los aires
lo único que nos queda.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
martes, 24 de diciembre de 2013
Paisaje para Navidad con mis mejores deseos
Buenos días, queridos todos lectores de este blog. Que paséis un día lo más relajado posible y una Noche-Buena como su propio nombre indica. Quizás lo más bonito que el hombre ha podido inventar nunca es el mito de un dios naciendo bajo un destartalado y cochambroso techado, como tantos inmigrantes y desplazados hoy en día, y al calor del aliento de unos animales. Nos queda muy poco como seres humanos si no sabemos valorar la literatura independientemente de qué religión o iglesia hiciera suya la cuestión (o secta, tribu o ideología). Lo verdadero es que los seres humanos aspirábamos a tener un dios cercano y visible, más o menos como hoy sucede. Celebremos que lo conseguimos, no importa si solos o acompañados, y sigamos creándolo todos los días dentro de nosotros. La apuesta por la humildad es la esencia del amor entre los hombres. Donde habita la valentía, nace el amor:
La impaz sonora
y el gélido viento,
la tempestad asaltando
los cuellos de las avestruces
pálidos y escuálidos cimbrean
el aire y ya el suelo
con sus ojos enterrados,
al fondo
el paisaje de la montaña
donde se aposenta la ruin
y verdosa
anatomía de tu silencio,
pueblo mancha o escalada
con los dedos,
tomarte
y desplazarte hasta el valle
al pie del monte,
belén viviente eres.
Y las avestruces ordenan,
desafiantes ellas ya,
al viento con sus cabezas
fuera de tierra, y sus cuellos.
(Como regalo por mi cumpleaños, con vuestro permiso, explico por una vez, aunque sea superficialmente: este poema está inspirado en una vista que tenía por la carretera cuando vivía en el campo, cuando había que coger el coche para ir al pueblo cercano, El Castillo de las Guardas. Si se miraba hacia la izquierda, se podía contemplar de pasada una pequeña granja de avestruces. Resultaba extraño verlas pastar en un tipo de paisaje tan lejano a su origen natural, África, pero hermoso. Los cuellos cimbreantes de esas aves tan grandes y al fondo las lomas de la sierra con el pueblo hacia el que me dirigía como una bonita mancha blanca en la falda de la montaña. Lo escribí hace dos años aquí mismo recordando esa impresión, también recordando cuántas nochebuenas celebré alejada de todo, solos. Hoy esta casa se llenará por la noche con todos mis hermanos y sus hijos y hasta una tía mía que nunca se ha reunido con nadie por estas fechas. Si hubiera logrado anidar algo de rencor en mi corazón, no habría podido nunca escribir poesía, o sea, ser valiente. O sea, ser yo.)
lunes, 23 de diciembre de 2013
Del Nacimiento (Jorge de Montemayor)
Supongo que para mí la poesía es solo una especie de camino místico (directo al misterio) mucho más allá de la categorización humana sobre creencias religiosas y demás herejías, todas herejías, como todo lo que nombra esta costra dura de la nomenclatura. Para ortodoxa yo y mis puras creencias que no sé de dónde llegan o cómo he llegado a ellas (esto para los torquemadas que se erigen como poderes, es decir, jueces) y que nada tienen que ver con lo que nombran como religiones, gustos y demás razones ético/estéticas (así, como una fracción matemática). Mi dios sí es verdad que es un río sin sombra ni cauce, un río sin nombre con cielo y con-suelo salido de madre.
Del Nacimiento
Tal gracia llovió del cielo
del seno del sumo Padre
que un hondo rrio sin suelo
dizen que oy salió de madre.
Como rocio cayó
sobre el blando vellocino
Madre del Verbo Divino
do nuestra carne vistió
el mayorazgo del cielo.
Verbo del eterno padre
es este rrio sin suelo
que oy á salido de madre.
(Jorge de Montemayor. 1520-1561)
domingo, 22 de diciembre de 2013
Camino de la muerte a los 50
Camino de la muerte a los 50
Al tiempo, que es nuestro compañero
Qué mal tiempo
compañero has sido,
el camino de tus cincuenta y uno,
a rastras te he llevado
unas veces oyéndote doler
otras tú durmiendo
las más contemplando
tu descanso justo
sobre las cacteras de la senda
que me ibas señalando: sus púas,
las alimañas escondidas,
muertas y hasta vivas no niego
que con el regalo
de alguno de sus frutos,
los higos chumbos, tan dulces.
Pero tan breves y costosos
de recoger.
En este hito de tu asiento
dudo de mis fuerzas
para hacerte caminar,
comprenderé que te duermas
y me abandones, o mejor,
sabré dejar de comprender,
que es mi descanso,
mi muerte bien sé
que tú no me necesitas
para seguir andando
o descansando.
Te habrás quitado un nombre de encima.
No sé si de Sofía al completo
o de Sofía con cincuenta años,
pero en este momento que es tuyo
también me importa nada
lo que tú te quites de peso.
Soy yo la que te abandono.
Duerme sobre el dolor
cuanto quieras.
Yo me aligero con mi muerte
a tus cincuenta años
de mi nombre.
Al tiempo, que es nuestro compañero
Qué mal tiempo
compañero has sido,
el camino de tus cincuenta y uno,
a rastras te he llevado
unas veces oyéndote doler
otras tú durmiendo
las más contemplando
tu descanso justo
sobre las cacteras de la senda
que me ibas señalando: sus púas,
las alimañas escondidas,
muertas y hasta vivas no niego
que con el regalo
de alguno de sus frutos,
los higos chumbos, tan dulces.
Pero tan breves y costosos
de recoger.
En este hito de tu asiento
dudo de mis fuerzas
para hacerte caminar,
comprenderé que te duermas
y me abandones, o mejor,
sabré dejar de comprender,
que es mi descanso,
mi muerte bien sé
que tú no me necesitas
para seguir andando
o descansando.
Te habrás quitado un nombre de encima.
No sé si de Sofía al completo
o de Sofía con cincuenta años,
pero en este momento que es tuyo
también me importa nada
lo que tú te quites de peso.
Soy yo la que te abandono.
Duerme sobre el dolor
cuanto quieras.
Yo me aligero con mi muerte
a tus cincuenta años
de mi nombre.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Bu(r)la de navidad
Bu(r)la de navidad
Capaces de hacer nacer
en un pesebre
al hijo del que endiosamos,
¿qué no tramaríamos
para el hijo de quien odiamos?
Las cuentas me responden.
También las bombillas de la calle.
Sin dinero nos hemos quedado
para poder comprar el sueño.
También sin luces.
Capaces de hacer nacer
en un pesebre
al hijo del que endiosamos,
¿qué no tramaríamos
para el hijo de quien odiamos?
Las cuentas me responden.
También las bombillas de la calle.
Sin dinero nos hemos quedado
para poder comprar el sueño.
También sin luces.
viernes, 20 de diciembre de 2013
La nuit tombe / Cae la noche
La nuit tombe
Aujourd'hui j'ouvrirai le jardin à voix basse depuis mes mains.
Je gâte l'air docile d'aromes
chauds de couche nocturne
récemment concédés au frais du matin.
Le poème se dépose dans la douceur
de tes bouts reflets
de l'autre baiser
de mon haleine
à tes doigts, extensions terminales
de ton centre
que tu habites
dans mon centre
tu construis ta haute tour,
seigneur de tes domaines,
soleil de midi.
Je mange mes ongles et mon estomac:
Ai-je faim?
J'ai une pensée qui descend
à travers du fil de fer qui soutient,
seulement un fil de cuivre,
ma poitrine sur le précipice
de l'horizon coloré
par manque de lumière.
La nuit tombe.
Aujourd'hui ce n'est plus maintenant mais
demain et les colombes dorment:
Le ciel tombe.
(Traducción de Robín García Saiz. "Cae la noche", poema perteneciente a "Los parasoles de Afrodita". Baile del Sol. 2013)
Aujourd'hui j'ouvrirai le jardin à voix basse depuis mes mains.
Je gâte l'air docile d'aromes
chauds de couche nocturne
récemment concédés au frais du matin.
Le poème se dépose dans la douceur
de tes bouts reflets
de l'autre baiser
de mon haleine
à tes doigts, extensions terminales
de ton centre
que tu habites
dans mon centre
tu construis ta haute tour,
seigneur de tes domaines,
soleil de midi.
Je mange mes ongles et mon estomac:
Ai-je faim?
J'ai une pensée qui descend
à travers du fil de fer qui soutient,
seulement un fil de cuivre,
ma poitrine sur le précipice
de l'horizon coloré
par manque de lumière.
La nuit tombe.
Aujourd'hui ce n'est plus maintenant mais
demain et les colombes dorment:
Le ciel tombe.
(Traducción de Robín García Saiz. "Cae la noche", poema perteneciente a "Los parasoles de Afrodita". Baile del Sol. 2013)
Al habla con un editor
(fin de las conversaciones mantenidas)
— Yo: [...]Y por favor, discúlpame si en algún momento he dicho cosas más fuertes de la cuenta. Creo que definitivamente estoy perdiendo la cabeza con todo esto de la poesía, no por el hecho de publicar, ya te digo que apenas envío, y si acaso por rachas cada dos años me sobrevienen "episodios así", de "pelea" con las editoriales por intentarlo, porque sé bien que es como un deber, pero también que no sirve para nada más que, en todo caso, para llenar el currículum de una con "logros". No creo en los mecanismos de esta sociedad que entre todos permitimos o construimos, así que, de alguna forma, me contradigo con estos actos. la escritura, el arte, la poesía es un acto interno por mucho que con él se pretenda intentar cambiar el mundo. Si ese acto artístico tendrá o no trascendencia en el mundo que una vive, no lo determinarán nuestras acciones. Todo es demasiado complicado, y sencillo a la vez, como para que suceda así. Al entrar en una dinámica en la que en el fondo no creo, me sobreviene un estrés interno que me puede, y , entonces, suelo meter la pata en las relaciones con mis semejantes. Así que te pido disculpas por lo mismo que te he dicho antes, por si he hablado o dicho alguna que otra estupidez o te he ofendido en algo. Te pido que no me lo tengas en cuenta como persona.— Editor: [...]No te preocupes, Sofía. Yo firmaría un manifiesto suscribiendo todo lo que tú afirmas. Y sigo pensando que tus fotos son magníficas (además). Por desgracia todo funciona así en el ámbito de las relaciones humanas. Y la poesía no iba a ser diferente. Ánimos.
Todo se escapa
Todo se escapa
No sucede cuando quieres
si-no es
no voluntad
del destino.
Todo se escapa
y elude quedarse
enramado en la copa
del árbol ya sin hojas.
Como en la yerba todo
se queda nivelando
el ras del verde con el filo
blando de la gota
de rocío y el brillo
de la luz del sol
destellando estrellas
para las bacterias:
un mundo invisible
pero existente,
un mundo que no se deja ver,
ni gastar.
Así, me voy al campo
a pernoctar con la gramínea,
con la piedra y con la rama
rota así me voy al campo
a rezar con los salmos
de la tierra así hundo
mis miserias en el barro,
en el limo de aquel río
que hoy no veo pero miro
con mis ojos invisibles
que ya me llevan
hacia el campo del paraíso
imperdible.
Señor, si aún no me has entendido,
no importa. la rata no aspira
a ser en vida
ni querida
ni mantenida.
Solo volvemos
para lograr ser más pequeñas,
más bonitas y más grises,
más perdidas entre las piedras de la valla,
menos vistas, más invisibles
y silenciosas.
No sucede cuando quieres
si-no es
no voluntad
del destino.
Todo se escapa
y elude quedarse
enramado en la copa
del árbol ya sin hojas.
Como en la yerba todo
se queda nivelando
el ras del verde con el filo
blando de la gota
de rocío y el brillo
de la luz del sol
destellando estrellas
para las bacterias:
un mundo invisible
pero existente,
un mundo que no se deja ver,
ni gastar.
Así, me voy al campo
a pernoctar con la gramínea,
con la piedra y con la rama
rota así me voy al campo
a rezar con los salmos
de la tierra así hundo
mis miserias en el barro,
en el limo de aquel río
que hoy no veo pero miro
con mis ojos invisibles
que ya me llevan
hacia el campo del paraíso
imperdible.
Señor, si aún no me has entendido,
no importa. la rata no aspira
a ser en vida
ni querida
ni mantenida.
Solo volvemos
para lograr ser más pequeñas,
más bonitas y más grises,
más perdidas entre las piedras de la valla,
menos vistas, más invisibles
y silenciosas.
jueves, 19 de diciembre de 2013
A los cuatro vientos
A los cuatro vientos
amor de ojos al sol
y de sombra, si me dejas
la presbicia en mis bases,
¿de qué pie cojearé yo
sino es de ti, de tus tobillos
y tu orgullo?
no me abandones en esta primavera
blanca tan llena de lo mío.
mira tú, que no necesitas gafas,
que yo sin lo tuyo, claudico.
Al sur te necesito,
y a los tres que no se nombran
les pido tu mirada:
que un punto convergente
de luz atraigan el frente
de tu perfil a mi escena.
todo es extraño:
río aunque llore mares.
todo permanece salvo la espera.
Ella se va. Yo me quedo
en la rosa de los vientos.
amor de ojos al sol
y de sombra, si me dejas
la presbicia en mis bases,
¿de qué pie cojearé yo
sino es de ti, de tus tobillos
y tu orgullo?
no me abandones en esta primavera
blanca tan llena de lo mío.
mira tú, que no necesitas gafas,
que yo sin lo tuyo, claudico.
Al sur te necesito,
y a los tres que no se nombran
les pido tu mirada:
que un punto convergente
de luz atraigan el frente
de tu perfil a mi escena.
todo es extraño:
río aunque llore mares.
todo permanece salvo la espera.
Ella se va. Yo me quedo
en la rosa de los vientos.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
La caída
La caída
las comisuras
de mis labios miran
hacia arriba, mis ojos
hacia el frente, mis pies
ya sortean hábilmente
el lecho crujiente de un otoño
que ya casi duerme.
porque días en que todo
más claro, todo más claro, las hojas
caen pesadas por la lluvia ya no crujen
duras las hortalizas de un tiempo frío
y lento, porque todo más claro dura
blando y ya termina una extinción
de ruina. Y es que las hojas
caen las hojas caen y todo
entonces se ve todo más
claro espacio entre las ramas
que al bosque inundan
con sus tramas de luz
ya caída desde el cielo
hasta el suelo.
Como las hojas.
las comisuras
de mis labios miran
hacia arriba, mis ojos
hacia el frente, mis pies
ya sortean hábilmente
el lecho crujiente de un otoño
que ya casi duerme.
porque días en que todo
más claro, todo más claro, las hojas
caen pesadas por la lluvia ya no crujen
duras las hortalizas de un tiempo frío
y lento, porque todo más claro dura
blando y ya termina una extinción
de ruina. Y es que las hojas
caen las hojas caen y todo
entonces se ve todo más
claro espacio entre las ramas
que al bosque inundan
con sus tramas de luz
ya caída desde el cielo
hasta el suelo.
Como las hojas.
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