lunes, 23 de septiembre de 2013

La luz de los días (com un arbre nu)

La luz de los días (com un arbre nu)

Ya los gavilanes se sumergen
en el río de las horas.
Romper el tiempo siempre
fue lo nuestro, aunque construir
catedrales no se nos diera
bien sabemos hacer
el amor entre sus pilares
y la luz de las vidrieras y la piedra
nos tallan como flores maduras
que robustecen el estallido
de los transparentes en otoño.

Y jamás nos sonrió la suerte.
Aunque el membrillo, sí.

Ahora que los árboles se desnudan
columpio su ocaso
en tus pupilas tú me ves
como si nunca me hubieran mirado
como un árbol vestido
de pájaros azules y voces
como la suma del bien
y tu longitud de hombre libre
como un árbol desnudo
y mi latitud de mujer
como un árbol desnudo
con sus hojas
ya transparentes
somos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Los sucesos

Los sucesos

Cuánto hace que te quieres
endiosar,
hábil y téstigo mundo,

los sucesos que me asfixian
suelen provenir de partes
de agua estancada,
esferas de esdrújulo aire,
mitad comino, mitad veneno
para las verdes sienes,
la voluntad que se me impone
por mor de la codicia de
y la falta de
tierra donde poner los pies
los otros.


Ver en grande AQUÍ

Como un árbol

Como un árbol

Entre las múltiples variedades de formas con las que suelo autoflagelarme destaca una con respecto al hecho del mundo y la sociedad en sí. Consiste en declararme como inútil para el emprendimiento, nula capacidad emprendedora. Sin embargo, hoy se me ha hecho la luz con respecto a dios. No es que yo sea incapaz de emprender nada, sino que tengo los pies en la tierra (y hasta más abajo, sí, allá, allá por el río sin sombra ni cauce) y la cabeza en el aire. No vivo superficialmente. No vivo con la mentira de “aquí”.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Medusa

Medusa

Nunca me han regalado un ramillete
de flores que llevarme al pecho.
No sé, la vida
sucede tantas ocasiones
tan injusta con las diosas
que no son de mármol…

Pero en Carrara triunfé.
Me aplastaron la ingle
como una lengua
de sapo. El príncipe
afiló su cincel
y el bloque de una tonelada
se desprendió de la cantera
limpia y mansamente.
Entonces llegó Miguel Ángel
y encontró su David
y su fama.
Pero tampoco me regaló un ramillete
de flores que llevarme al pecho.

Siempre estoy sola
y aún no sé
en qué consiste la soledad
salvo en estar
sola, algo descabellada
—cada vez menos
sierpes me quedan—
y hacer Arte con mi mirada.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los jaramagos

Los jaramagos

Qué sola y triste se queda
la mentira
cuando la verdad la oculta.

A pesar de pesares
como tú, nos florecen
vejigas en las plantas
, leviatanes escondidos
como pequeños duendes
que nos hacen las cosquillas
necesarias para poder seguir
continuando vivos
maltrechos, o tú, sino
o penuria de tu sino
es el menos
de ti, y no importa hallazgo
si bebo del manantial.

Ellos admiten dádivas, generosas
pulsaciones sobre el terreno frío
de la mula andante y negra.
Ella aplasta con sus herraduras
las flores amarillas
cultivadas como especia.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Foto-finish

Foto-finish

si un horizonte es la ausencia de un rostro,
¿qué es un rostro sino la ausencia
de un porvenir, un camino,
la inusitada presencia
de la meta que nunca te has propuesto?

Foto-finish
de equilibrio
entre tus manos pobladoras
y el vértigo del no saber,
no sé, no sé ya
nada ausentándome
ni siquiera en fantasma.

me he conquistado para lograr extinguirme.


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martes, 17 de septiembre de 2013

La vida rápida

La vida rápida

Me he pasado a tu lado
para no almorzar.
Las dosis plataneras de los días
de agosto te convirtieron
en polvo y caldo de cultivo.
Ahora las sábanas están limpias
y han comenzado a germinar
los claveles de invierno.
La luz se hace derroche
sobre tu linda boca. Pero
no tengo donde almorzar.

Leer siempre me hizo la vida
más vida, pero últimamente
me hace la vida más muerte.

No te acuestes todavía. Deja
que muera un poco más.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Síndrome temporal

Síndrome temporal


No conseguimos desmembrarnos como estrellas

Seguimos tumbados viendo
florecer los lilos. En otoño
nos tocaron los testículos tantas veces
que al final perdimos la sensibilidad,
El escroto fue endureciéndose
y ahora no hay quien nos abra.

Me-ti-cu-lo-sa-men-te
me despego de mí. La vida es breve y falla
mi oído, ya no te veo
verte y verte venir
como un pozo de alumbre
descarnado y jubiloso
te contentas sobreviviendo
al hilo.
Terminar nos construye
dejar todo inacabado,
fallecer en el síntoma.

Las peinetas de algunos gozos
sembraron las madreselvas.
Tu cuerpo tan vacío de estrellas
como el mediodía de enero, el frío.

Pero yo quisiera inventar un nuevo calendario.

En tu sálvame te abres
como los lirios de febrero,
honesto y fiel como una balanza
de aire. Hasta el mosquito más minúsculo
encontraría su medida en el diagrama
de tus pesos.
Comprendo que te reserves
del mundo. Solemos pesar
y no pensar
como elefantes.

El lirio vuelve a levantarse
tras el peso a plomo,
pero sus pétalos ya se han vuelto
transparentes.
Y no hay más febreros en el año.

Ni abriles, ni mayos,
ni tampoco septiembres.


"Los parasoles de Afrodita" en Loca novelife

Hasta apuro me da utilizar la etiqueta con la que nombro estas entradas que se refieren a posibles reseñas o menciones en otros lugares cercanos o no cercanos. Porque ella, Elvira Rebollo, además de magnífica escritora, es una gran amiga, una buena amiga, y eso, ya sabemos lo difícil que es de encontrar en este mundillo de lo literario. Yo he tenido la suerte de dar con ella.
Y Los parasoles también. Gracias  a Elvira pude contactar con la editorial, Baile del sol, algo que llevaba persiguiendo como unos tres años.
Así que además de magnífica escritora y buena amiga, es ¡MECENAS! Porque hoy la labor de mecenazgo camina por otros andurriales que los meramente económicos, sobre todo, existiendo un medio como este que tanto ha posibilitado la extensión de la escritura.
Las editoriales se ven desbordadas y se cierran a la entrada de originales a cal y canto, se cierran a cal y canto y las subvencionadas contemplan cómo se les cierra el grifo de las subvenciones que, en un país como este, en el que hasta para intentar montar una empresa necesitas antes disponer de un montante elevado, son tan necesarias. Apañados estábamos, pero peor apañados estamos. Las no subvencionadas cierran, a menos que se mantengan por la actividad económica de otro calibre ( paralelo), las siguientes van camino de lo mismo. 
Así que, o compramos libros, o pronto veremos que no se podrá leer más que lo que por ahí vaya quedando, amén del perjuicio económico para una actividad tan necesaria, me repito, en un país como este.
Yo apuesto por la reconversión mental del sector, publicaciones bajo demanda. Solo de pensar que para resultar más o menos rentable a Baile del sol se deben vender unos 500 ejemplares de mi libro me entran mareos y taquicardias. Cuando leí el contrato, recuerdo que el último día a causa de avatares circunstanciales, me asusté. ¿Cómo leches va a poder vender mi nombre 500 ejemplares de un libro de poesía? Amén de dar con la persona más vergonzosa posible para autopromocionarse. Como me provoca sonrojo verlo en los demás, no lo quiero para mí, aunque en el fondo es envidia que siento porque los demás tengan esa capacidad que yo no tengo, saber dirimir, distanciar: ya he escrito el libro, ahora tengo que convertirme en un agente comercial.
Volverme del revés.
Responsable me siento como la que más, pero sé que soy incapaz. A menos que tenga excusas como esta que Elvira me puso en bandeja. Poder notificar aquí de corazón algo que, además, ha salido del corazón, algo verdadero.
Este es el enlace a lo que Elvira escribió en su blog en torno a Los parasoles de Afrodita:


Pero yo les dejo este otro también, 


Él dirige a la novela escrita por Elvira que Baile del sol publicó en 2011: Loca Novelife. Compradla.
Disfrutaréis. Y encima contribuiréis al mantenimiento de alguna estructura cultural en este país. Si los políticos no son capaces, algo habremos de hacer los ciudadanos. Lo que podamos.

He de volver a la alegría

Un poema de los que considero impublicables, por malo, escrito en el 2002, me sirve hoy. Me despierto con esta necesidad: He de volver a la alegría. Mi propia percepción sobre mi tristeza es la que me hace llorar. No soporto la tristeza en mí. Acudo a mis propias palabras. Me martillean en la cabeza hasta que por fin he dado con el poema. No estaban escritas. Lo retitulo:
He de volver a la alegría.
Sólo he tenido que corregir unos singulares, convertirlos en plural.
La tristeza es la derrota de la voluntad.

He de volver a la alegría

Mis padres eran alegres.
Y tus ojos, y tus manos jugueteando son alegres.
Tu piel bizantina es alegre,
y alegre es la sinfonía que anega mis oídos
cuando ni siquiera mis ojos te han visto.
Alegres son vuestros pasos,
robustos y razonables, sonoros,
trepidantes hasta para las colonias
de guijarros encementados.
Alegres el día y la noche... Debo volver a la alegría.
A la alegría de mi alma vasta,
a la luz que verdea el edén familiar,
al surtidor de todas mis plegarias.
Alegre comienzo la vida, la casa y la cosecha,
alegre estudio en mi cóncava realidad
de poeta sin remedios ni recursos,
alegre plenamente, obscenamente.
Alegre hasta para el sol abierta,
alegre para el sueño,
para el deseo de todos los buenos aconteceres,
alegre desde el mar para los míos y todo lo mío:
El aire, la tierra, los árboles, las piedras de mi esmeril verdadero,
las adelfas dormidas hibernando en su líquida cueva.
Alegre para más de uno, pero una.
Alegre, porque érais alegres y no debo transmutaros.

Huerto, alegre has sido con sus manos
que como tórtolas me acarician,
tórtolas alegres sobre mi piel,
tórtolas de terciopelo que poseen
el don de la cosquilla sobre el alma
que parecía muerta.





 
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