Palabras hoy
Toros, tordos lentos
vagos, tardos, lerdos
verdes tantos loros.
Hipan obtusas quemando
el suelo arenisco, son tan ariscas
las curvas de nivel.
Cuántas veces interpretaste
el suicidio salvaje de la garza
planeando sobre los maizales.
Mas no arrancaste nunca
el tren de las causas
mayores
son los duelos
y los velos.
No te contaminé
para tu desgracia
mía y la del mundo.
Esperar la contra
partida beneficia
sin más pesar
que el del bolsillo
con la costura rota.
Reiniciar y gemir
ante el barbecho, relabrar
el borde blanquecino de la fuente.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
lunes, 22 de octubre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Javier Sánchez Menéndez, palabras para una esperanza
Esto es lo que falla en España. Esto es lo que ha fallado durante cien y doscientos y mil años, también lo que lograron frenar en el 36, y lo peor, lo que sigue fallando ahora, año 2012, siglo XXI ¿Por qué será que a una política conservadora le interesa siempre ningunear el capital base, la educación, la formación del futuro más joven? Me lo preguntaba un amigo argentino hace días. La respuesta nos la dio hace ya bastante tiempo Blasco Ibáñez: el conocimiento es poder. Y ellos son expertos en tomarlo, el poder.
Hoy no es tan difícil acceder a él, al conocimiento, aunque muchos, y algunos, si llegan al gobierno, se empeñen en tratar de evitarlo, de evitar que llegue a los demás.
Por suerte, aún quedan palabras como las de Javier Sánchez Menéndez, un espíritu que arroja luz sobre la masa negra y oscura de la molicie de este país.
Es un mensaje para alojar en la vitrina, mi vitrina, y reproducir constantemente, generación tras generación, hasta que a más de uno o dos les entre en la cabeza o lo que sea que tengan encima de los hombros. Luchar en este presente por un verdadero futuro.
Abajo su palabra grafiada también en letra. En estos tiempos, y aunque pueda resultar ingenuo, hacerlo es para mí como grabar en letras de molde sobre la piedra, escribirlas. Así lo merecen. Así nos lo merecemos, o así creo que el ser humano se lo merece. Quiero creer que se lo merece. Al menos el que venga SÍ lo merece.
En casa se educa, en la escuela se aprende
(Javier Sánchez Menéndez)
Su palabra en Radio Sevilla, Cadena Ser, hoy.
EN casa se educa, en la escuela se aprende. Pocos deberes y las tardes sin clase. ¿Éxito en Suecia? Bueno, es una forma de enseñar que mantiene a sus alumnos en los primeros puestos de un ranking real y verdadero.En España hay niños que salen a las cinco del colegio, después van a inglés, de ahí al Conservatorio, y algo de deporte. Llegan a casa a las ocho. ¿Deberes? Antes un par de horas de televisión o de videojuegos. ¿Cuánto descansa un niño?En casa se educa, en la escuela se enseñan conocimientos.Los dos padres trabajan, mañana y tarde, (ahora es necesario). ¿Quién controla al joven? Cuando llegas a casa lo encuentras dormido o tumbado en el sofá. ¿Has hecho los deberes? Claro, no lo dudes.¿Educación o conocimientos?Los niños deben jugar, deben ser niños. No existe el fracaso escolar, lo que ha irrumpido es el fracaso social.Buscamos culpables. ¿El sistema? No. No hay culpables, hay ignorantes. En casa se educa, en la escuela se adquieren conocimientos.Nunca el maestro o el profesor deben hacer la misión de los padres. Son docentes, docentes vocacionales.Es la ley de la contradicción. Quien mucho abarca, menos aprieta.Las huelgas de estudiantes, hace años, las hacíamos nosotros, por la ausencia de calefacción, por bajas reiteradas o simplemente no queríamos hacer un examen.Ahora las huelgas condicionan los actos. Huelgas necesarias y difíciles. Y mucho más en un país a la cola de la educación en el mundo.Invertir en educación es renacer, resurgir, revivir. Pero ojo, en casa se educa, en la escuela se enseña. Y esto deben tenerlo claro todos los agentes sociales. Todos.El niño debe jugar, debe hacer deporte, debe vivir. Y debe aprender el concepto de libertad y responsabilidad.No volvamos la vista atrás. No hace falta. Lo que tenemos delante es bellísimo. Un ramo de flores con olor intenso. Y un color responsable.Toda inversión en educación creará personas, seres humanos, portadores de sueños sobre la alfombra de la verdad.Eduquemos desde casa, enseñemos desde el centro educativo. Con vocación, con amor, con profesionalidad.Pero ojo, con un pacto social necesario, sin cambiar las leyes educativas al ton y al son de quien gobierne. Un pacto de estado por la educación beneficiará a generaciones, nos hará más humanos. Y nuestros hijos estarán más educados, mejores enseñados.¿Saben realmente lo que es un pacto de estado por la educación? Lo que hace falta en España desde hace muchos años y nadie se atreve a implantarlo.Todo lo demás sobra.Javier Sánchez Menéndez
Ríes aunque llueva
Ríes aunque llueva
Llueve y el agua limpia
tu reserva de gesto escondido
a las mieles del triunfo.
Por un puñado de monedas
que no coges,
conquistas el favor del cielo
y de la amante, mas, lo sabes,
tú siempre lo sabes, no hay favor
que necesite gesto
de tu honrada boca ducha
en vociferar cuando el gentío
te escinde y esconde una y otra
vez las monedas almonedan
el aire, lo subastan
al mejor deporte:
¡qué perpetro observado
sobre tu risa centelleante!,
duermen los armónicos sonidos
de la lentitud del agua cayendo
sobre las piedras y la verdina
aún por nacer, tan someras,
es decir, tan ciertas.
Vierto caudal
sobre tu honrosa
costumbre de saludar
a la gota de lluvia
que se desvanece (vuela,
ella vuela aunque caiga).
No hay mejilla más alegre
que la mía cuando se deposita
en tus labios untados
con deslices otoñales:
un dorado y sabio verdor
que enrojece al cielo nublado.
la ciudad nos puso límites
de tejados, pero tus dos aguas,
esa una sobre tu mejilla derecha
y esa otra sobre la izquierda,
continúan silabeándome
el lenguaje que comienzo
y no termina cuando callo
mi continuo
no dejar de
mirarte.
Sofía Serra (De Solenostemon)
Llueve y el agua limpia
tu reserva de gesto escondido
a las mieles del triunfo.
Por un puñado de monedas
que no coges,
conquistas el favor del cielo
y de la amante, mas, lo sabes,
tú siempre lo sabes, no hay favor
que necesite gesto
de tu honrada boca ducha
en vociferar cuando el gentío
te escinde y esconde una y otra
vez las monedas almonedan
el aire, lo subastan
al mejor deporte:
¡qué perpetro observado
sobre tu risa centelleante!,
duermen los armónicos sonidos
de la lentitud del agua cayendo
sobre las piedras y la verdina
aún por nacer, tan someras,
es decir, tan ciertas.
Vierto caudal
sobre tu honrosa
costumbre de saludar
a la gota de lluvia
que se desvanece (vuela,
ella vuela aunque caiga).
No hay mejilla más alegre
que la mía cuando se deposita
en tus labios untados
con deslices otoñales:
un dorado y sabio verdor
que enrojece al cielo nublado.
la ciudad nos puso límites
de tejados, pero tus dos aguas,
esa una sobre tu mejilla derecha
y esa otra sobre la izquierda,
continúan silabeándome
el lenguaje que comienzo
y no termina cuando callo
mi continuo
no dejar de
mirarte.
Sofía Serra (De Solenostemon)
sábado, 20 de octubre de 2012
La cebolla
circunstancias inevitables
por las que sordinamente
el deje fluye y lo único previsible
se convierte barro en tus manos.
luego se seca, se endurece
y no puedes hacer nada
Lo dejas caer
y estalla,
con los pedazos me hago un collar
Puntiagudos fragmentos
de materia cáustica
que hace media hora, salvajemente, es decir, naturalmente, confluían en armonía proyectando el futuro claro y reconocible de la creación, la salvedad, la redención, la progresión, el continuo, lo que se debe hacer, lo que cada alma debe procurar más allá de pensamientos, creencias, apetencias, voluntades, neutral, regida tan sólo por la moral amoral, es decir, por la moral de la no costumbre, de la no inercia, ¿hasta cuando beberemos de alimentarnos, de poder alimentarnos?
la reducida armadura del miedo en vez de la segura escafandra de la creación.
Echo de menos mi fuerza transportadora de huidas, ¿qué se me escapa en un mundo tan doloso? El hombre hace mella y tiraniza a la justicia. El más justo fue Ulises, el ingenuo, el sabio
comprender hasta cierto punto
sólido
y regresar, seguir
continuar mi sacbé horadando verticalmente y dejar la costra de la nomenclatura para los necios, los sordos, el vociferío, los regalantes. Los dadores son lo contrario. Dan, no regalan. Contribuyen, no atiborran de empréstitos personales cada barrio por donde se pasea la locuaz sordina de los hombres. Sembrar una cebolla y verla crecer hasta que florezca, ahí radica el misterio, la soledad del barro eterno, el nido en el que un minúsculo grano seco termina desplegando fibras de verdes esmeraldas alcanzando el aire, el cielo el azul o las nubes en busca de la luz y todos los componentes universales de la vida, aminoácidos, minerales desplegando anatomía, ejerciendo su derecho al VIVIR pero a la vez creando nuevos y pequeños mundos, orbes saboreados , veneros de golosinas, espléndidas vistas desde el oteo de su flor abierta a todos los insectos, la longitud de la cebolla realiza acto de clemencia al dejarse arrancar de la tierra para ser llevada a la boca del más grande insecto. Perdona. SE DA
Cebollas y cuentos varios
la infinitud del mundo
por estudiar y cantar, oh, mis verdes más asombrosos, lúcidos amantes, qué bien sabéis gobernar los vientos como sólidas ramas, como las flexibles hojas de las palmeras, la velas desgarradas del mástil de la poesía.
Hubo una vez un pozo que se declaró desierto. Secaron los hombres su abertura natural, abrocharon su hueco con la piedra granita. pero el agua seguía corriendo sesenta metros más abajo. andar dos pasos y el ombligo zahorí advierte la onda sísmica, el radar, la suculenta transparencia para sus ojos, el devenir, la amistad de la tierra y el hombre, permanente amistad entre lo dicho y lo elaborado, la condimentación, el arte culinario de la verdad (es verde, madre, es verde como la esperanza). La congruencia. El único tronco. El bastión de lo verdadero.
caminé junto a ti o yo
o mí, pero ya mi nave parte,
hay una tierra que me espera,
negarse al todo para poder considerar el todo.
benefactar, benefacer, beneficiar
bienhacer
biennadar
bien-a - dar
la dádiva y el sol.
Y la cebolla.
me he ido
Nada pudo emitir tu voz.
el silencio es arrasado
por la permanencia, me voy
enquistando regalantes
cada día que pasa soporto menos la prosa, ni la prosa ni los versos prosaicamente elaborados, el lenguaje antinatural corrompe cualquier aliento. Son el discurso, efectivamente, son la ruptura del curso, de lo que mana, del orden natural del pensamiento.
Aristóteles lo complicó todo, mil páginas para decir dos palabras, una idea. Sobran muchas palabras en la historia del hombre, más libros sobran. Los pésimos escritores, no soporto la literatura, la ficción, ni la explicación. El lenguaje poético es el show reality de nuestro cerebro, ¿existe show reality menos telebasura? Lejos, la manda bien lejos, a la basura que se engarza en nuestras neuronas. Consigue desplegar velas al viento, suelta jarcias, conquista el aire, libera, rompe el cráneo desde dentro, es la fuerza embalsamadora de lo único que merece ser conservado: el alma exacta de cada burbuja de aire, lo inaprensible.
Ese es el logro del lenguaje. Sólo existe un lenguaje con palabras, el poético.
Todo lo demás es enfermedad. vicio. virus. inutilidad.
Hay muy pocos poetas en este mundo. Yo sólo conozco a dos o tres. Pero me duelen los ojos de leer la palabra incrustada en sus obras, de palabras o de hechos. Una purga de la nomenclatura, eso es lo que hace falta
La cebolla es un muy efectivo purgante.
Que lloren.
Pero que no digan que escriben poesía.
por las que sordinamente
el deje fluye y lo único previsible
se convierte barro en tus manos.
luego se seca, se endurece
y no puedes hacer nada
Lo dejas caer
y estalla,
con los pedazos me hago un collar
Puntiagudos fragmentos
de materia cáustica
que hace media hora, salvajemente, es decir, naturalmente, confluían en armonía proyectando el futuro claro y reconocible de la creación, la salvedad, la redención, la progresión, el continuo, lo que se debe hacer, lo que cada alma debe procurar más allá de pensamientos, creencias, apetencias, voluntades, neutral, regida tan sólo por la moral amoral, es decir, por la moral de la no costumbre, de la no inercia, ¿hasta cuando beberemos de alimentarnos, de poder alimentarnos?
la reducida armadura del miedo en vez de la segura escafandra de la creación.
Echo de menos mi fuerza transportadora de huidas, ¿qué se me escapa en un mundo tan doloso? El hombre hace mella y tiraniza a la justicia. El más justo fue Ulises, el ingenuo, el sabio
comprender hasta cierto punto
sólido
y regresar, seguir
continuar mi sacbé horadando verticalmente y dejar la costra de la nomenclatura para los necios, los sordos, el vociferío, los regalantes. Los dadores son lo contrario. Dan, no regalan. Contribuyen, no atiborran de empréstitos personales cada barrio por donde se pasea la locuaz sordina de los hombres. Sembrar una cebolla y verla crecer hasta que florezca, ahí radica el misterio, la soledad del barro eterno, el nido en el que un minúsculo grano seco termina desplegando fibras de verdes esmeraldas alcanzando el aire, el cielo el azul o las nubes en busca de la luz y todos los componentes universales de la vida, aminoácidos, minerales desplegando anatomía, ejerciendo su derecho al VIVIR pero a la vez creando nuevos y pequeños mundos, orbes saboreados , veneros de golosinas, espléndidas vistas desde el oteo de su flor abierta a todos los insectos, la longitud de la cebolla realiza acto de clemencia al dejarse arrancar de la tierra para ser llevada a la boca del más grande insecto. Perdona. SE DA
Cebollas y cuentos varios
la infinitud del mundo
por estudiar y cantar, oh, mis verdes más asombrosos, lúcidos amantes, qué bien sabéis gobernar los vientos como sólidas ramas, como las flexibles hojas de las palmeras, la velas desgarradas del mástil de la poesía.
Hubo una vez un pozo que se declaró desierto. Secaron los hombres su abertura natural, abrocharon su hueco con la piedra granita. pero el agua seguía corriendo sesenta metros más abajo. andar dos pasos y el ombligo zahorí advierte la onda sísmica, el radar, la suculenta transparencia para sus ojos, el devenir, la amistad de la tierra y el hombre, permanente amistad entre lo dicho y lo elaborado, la condimentación, el arte culinario de la verdad (es verde, madre, es verde como la esperanza). La congruencia. El único tronco. El bastión de lo verdadero.
caminé junto a ti o yo
o mí, pero ya mi nave parte,
hay una tierra que me espera,
negarse al todo para poder considerar el todo.
benefactar, benefacer, beneficiar
bienhacer
biennadar
bien-a - dar
la dádiva y el sol.
Y la cebolla.
me he ido
Nada pudo emitir tu voz.
el silencio es arrasado
por la permanencia, me voy
enquistando regalantes
cada día que pasa soporto menos la prosa, ni la prosa ni los versos prosaicamente elaborados, el lenguaje antinatural corrompe cualquier aliento. Son el discurso, efectivamente, son la ruptura del curso, de lo que mana, del orden natural del pensamiento.
Aristóteles lo complicó todo, mil páginas para decir dos palabras, una idea. Sobran muchas palabras en la historia del hombre, más libros sobran. Los pésimos escritores, no soporto la literatura, la ficción, ni la explicación. El lenguaje poético es el show reality de nuestro cerebro, ¿existe show reality menos telebasura? Lejos, la manda bien lejos, a la basura que se engarza en nuestras neuronas. Consigue desplegar velas al viento, suelta jarcias, conquista el aire, libera, rompe el cráneo desde dentro, es la fuerza embalsamadora de lo único que merece ser conservado: el alma exacta de cada burbuja de aire, lo inaprensible.
Ese es el logro del lenguaje. Sólo existe un lenguaje con palabras, el poético.
Todo lo demás es enfermedad. vicio. virus. inutilidad.
Hay muy pocos poetas en este mundo. Yo sólo conozco a dos o tres. Pero me duelen los ojos de leer la palabra incrustada en sus obras, de palabras o de hechos. Una purga de la nomenclatura, eso es lo que hace falta
La cebolla es un muy efectivo purgante.
Que lloren.
Pero que no digan que escriben poesía.
el autoparafraseo
el autoparafraseo
Cansarme de yo misma
que en cada uno de vosotros
me veo cada guerra intestina,
cada injusticia.
Sólo quiero a lo distinto, a
ti que, aún igual,
te hace distinto
la Naturaleza.
ahí me quedo
en esta noche, tan poco dada
a la poética, o sea,
la verdad, de nuestras cosas.
Cansarme de yo misma
que en cada uno de vosotros
me veo cada guerra intestina,
cada injusticia.
Sólo quiero a lo distinto, a
ti que, aún igual,
te hace distinto
la Naturaleza.
ahí me quedo
en esta noche, tan poco dada
a la poética, o sea,
la verdad, de nuestras cosas.
viernes, 19 de octubre de 2012
Oído
Oído
Me he quedado muda
al amarte transparente
tus fresas cuelgan
como macetas
de mis balcones
de mayo, es mi pecho
el que se asoma
a contemplarte, verte
y verte venir como
si no los muros ni el cemento,
como si tus ojos libres
me hubieran con-vida-do
a un almuerzo, a la ruina de la bilis,
al sorbo del mágico
poi-son que inventa menta
verde y limpia la mucosa
de mi estómago, un trago
de yerbabuena en los brazos
de tu abrazo o esos fuegos mojados
mientras yo intento no abandonar
mi fe en mí
y en tu oído.
Para mi son
tu deseo
de hombre llegando
a ti y lo tuyo.
Sofía Serra (De Solenostemon)
Me he quedado muda
al amarte transparente
tus fresas cuelgan
como macetas
de mis balcones
de mayo, es mi pecho
el que se asoma
a contemplarte, verte
y verte venir como
si no los muros ni el cemento,
como si tus ojos libres
me hubieran con-vida-do
a un almuerzo, a la ruina de la bilis,
al sorbo del mágico
poi-son que inventa menta
verde y limpia la mucosa
de mi estómago, un trago
de yerbabuena en los brazos
de tu abrazo o esos fuegos mojados
mientras yo intento no abandonar
mi fe en mí
y en tu oído.
Para mi son
tu deseo
de hombre llegando
a ti y lo tuyo.
Sofía Serra (De Solenostemon)
Paralugar
Paralugar
Mi hermano está en Helsinki,
yo en Sevilla y una patria se pierde
en las montañas de azufre tan aromáticas,
curry luminotécnico encendido por tanto
y tantas arquivoltas de ayer
comunicando el vértice de la luz
de las farolas que no sé dónde acaba,
dónde se apagan.
La noche arruga el velo de perlas centelleantes,
un puticlub se esmerila en los adoquines
de la calle y en la fachada de la iglesia
decorada como tarta nupcial.
Para los sentidos, las parasienes.
Un sublugar asoma meditabundo
dudando entre su sitio y yo.
Sofía Serra (De El hombre cuadrado)
Mi hermano está en Helsinki,
yo en Sevilla y una patria se pierde
en las montañas de azufre tan aromáticas,
curry luminotécnico encendido por tanto
y tantas arquivoltas de ayer
comunicando el vértice de la luz
de las farolas que no sé dónde acaba,
dónde se apagan.
La noche arruga el velo de perlas centelleantes,
un puticlub se esmerila en los adoquines
de la calle y en la fachada de la iglesia
decorada como tarta nupcial.
Para los sentidos, las parasienes.
Un sublugar asoma meditabundo
dudando entre su sitio y yo.
Sofía Serra (De El hombre cuadrado)
jueves, 18 de octubre de 2012
Apopléjico mayo
(El tras-mayo de este octubre
tan parco, tan reaccionario.)
Apopléjico mayo
Cristiano y tácito
cabecea sobre los parterres, sí y no,
del jardín exultante de yerbas
y amargas prímulas.
el sol rompiéndose:
Conminarán, nos conminarán
a todos al quehacer de lesa
majestad hasta abolir
nuestras axilas de cuerpo
humano sin brazos y ya
hasta sin alas.
Como los ángeles esclavos
de los otros infiernos en la cuerda,
entre dos rascacielos aúlla el lobo
que olvidé, mirad mis ojos
olvidados por mí.
Ya no suman ni restan,
pétreos invaden la vívida luz
y se ahuecan para atraparla.
Culminad, escindid, refrigerad
la sal y la lluvia quebradiza
para que no claudique ni se amiante
la humedad bajo nuestras huellas.
Hubo un ya en que amarnos
fue lo más fácil.
Nada de miedo no tiene
miedo más que de ti
este mayo tan esclerótico
y tan escaso de rosas
en el sol malevolente
que a-las otra s rosa s aja.
Lo sensato es que sostengas
tensas tus sienes hasta
su santo y seña: semestre
como si una adelfa fueses,
este apopléjico mayo
al límite del agostado
y dorado verano
bordeará la apatía
hasta su estiaje,
y así, sazonará el mar
la multicolor dueña
de los abandonos de las olas.
Mas nada relega
a la insumisa,
a la tercera orilla.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
tan parco, tan reaccionario.)
Apopléjico mayo
Cristiano y tácito
cabecea sobre los parterres, sí y no,
del jardín exultante de yerbas
y amargas prímulas.
el sol rompiéndose:
Conminarán, nos conminarán
a todos al quehacer de lesa
majestad hasta abolir
nuestras axilas de cuerpo
humano sin brazos y ya
hasta sin alas.
Como los ángeles esclavos
de los otros infiernos en la cuerda,
entre dos rascacielos aúlla el lobo
que olvidé, mirad mis ojos
olvidados por mí.
Ya no suman ni restan,
pétreos invaden la vívida luz
y se ahuecan para atraparla.
Culminad, escindid, refrigerad
la sal y la lluvia quebradiza
para que no claudique ni se amiante
la humedad bajo nuestras huellas.
Hubo un ya en que amarnos
fue lo más fácil.
Nada de miedo no tiene
miedo más que de ti
este mayo tan esclerótico
y tan escaso de rosas
en el sol malevolente
que a-las otra s rosa s aja.
Lo sensato es que sostengas
tensas tus sienes hasta
su santo y seña: semestre
como si una adelfa fueses,
este apopléjico mayo
al límite del agostado
y dorado verano
bordeará la apatía
hasta su estiaje,
y así, sazonará el mar
la multicolor dueña
de los abandonos de las olas.
Mas nada relega
a la insumisa,
a la tercera orilla.
Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)
miércoles, 17 de octubre de 2012
El principio
El principio
El secreto
desde un cordero blanco
y penoso blanco lechoso
me acostumbro
y evado las sienes
de lo que soy.
la siesta del cordero
me ha abierto los ojos
secretos que cierro
aunque ya no tenga párpados.
la rosa semántica
y cargada de profundas grietas
abastece el pulmón de tu oído.
qué más pedir en el siniestro
mar de luces.
un canal nos encauza hacia el sumidero.
No hay remedio.
Es inútil.
El miedo al otro.
El miedo a amar.
El miedo a morir.
Por eso nos asiste la soledad.
Ella es nuestra compañera.
Por eso no tenemos remedio.
Esta es la cruel y humana paradoja,
el secreto que nos revela
como
imbéciles.
El conocimiento
El cordero abrió los ojos
para dormir para siempre.
El secreto
desde un cordero blanco
y penoso blanco lechoso
me acostumbro
y evado las sienes
de lo que soy.
la siesta del cordero
me ha abierto los ojos
secretos que cierro
aunque ya no tenga párpados.
la rosa semántica
y cargada de profundas grietas
abastece el pulmón de tu oído.
qué más pedir en el siniestro
mar de luces.
un canal nos encauza hacia el sumidero.
No hay remedio.
Es inútil.
La soledad lo contamina todo. Dejan de tener sentido la esperanza, la habitación, la huella clara o difusa. Nada subsiste si no es en el otro. Ninguno amamos más que a nosotros mismos. La juventud se yergue abanderando sin recordar a sus padres. Los padres han olvidado a sus hijos. El maestro se queja de su salario. Yo pienso en irme. Mientras tú existas me sentiré sola. Mientras yo misma exista. ¿Cómo nombrarte tú sino es desde el yo? Mientras haya una puerta, el cuarto quedará a oscuras. La rebeldía sólo nos atestigua ante el ocaso del sol. No queda más remedio que morir. La muerte es nuestra compañera, y sin embargo le tememos. A todo tenemos miedo, hasta a lo que nos hace felices.
El miedo es nuestra criatura, la endemia, nuestro cáncer. El miedo al otro.
El miedo a amar.
El miedo a morir.
Por eso nos asiste la soledad.
Ella es nuestra compañera.
Por eso no tenemos remedio.
Esta es la cruel y humana paradoja,
el secreto que nos revela
como
imbéciles.
El conocimiento
Hoy comienza una nueva vida, una nueva parte de mi vida. Así pongo punto y aparte. Cierro un ciclo comenzando otro que no sé adónde me llevará. El continuo sigue habilitando recursos en mi mente para decidir por mí misma que debó hacer, aunque yo no lo sepa. El qué se impone, el porqué es mi fundamento, el cómo mi debilidad. La debilidad de todos también.
El cómo nos comunica con el otro, logra o no logra abrir el cauce, saltar el abismo, tender el puente.
Este cómo me ha servido a mí hasta ahora. He tenido el puente entre yo y lo que sea que nos sostiene a todo. Por eso ya puedo decidir. Con conocimiento. Segura de un mundo y su lugar y segura de mi lugar en él. mi lugar en él sólo soy yo aunque yo pueda amar. Aunque yo misma sea amor.
El amar es un estado de reposo absoluto, de paz sin fin. Un estado magnificiente. Lo hace todo serio y profundo, consecuente, congruente, en paz con dios y con los hombres, con uno mismo. No da lugar a al miseria ni al dolor. No vomita. Sólo exige verdad. Nos manifiesta. Dejamos de necesitar los cinco sentidos para estar. requerimos tan solo la presencia de nosotros mismos. Nadie llama ni convoca salvo la propia verdad.
La miseria no tiene vuelo, se arrastra pegajosa y hiere la longitud de de las mareas, siniestra lo oculto. Traiciona lo verdadero.
Ser independiente significa ser capaz de amar. Ser esclavo significa no poder hacerlo, no poseerse. Si uno no se posee no se puede dar.
Todo ha re-comenzado. Echar la suerte significa amar, amar es la verdad. Y nada es susceptible de amar salvo la verdad. Todo lo que no es verdad es mentira, luego no es. Si no es, no puede ser amado.
Sólo la verdad hace el lugar para el acto del amor. Sólo la verdad pone en paz al hombre consigo mismo, porque le permite amar.
Hacer lo que debe ser hecho es la verdad. No hacerlo, la mentira.
Acabo de morir.
Acabo de morir.
Vuelvo a comenzar.
Sofía Serra (De Solenostemon)
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