sábado, 19 de mayo de 2012

Proyecto editorial VI: Como agua de mayo

(Del blog que aún no sabemos si algún día será)

Estoy muy contenta, a pesar de que de pronto se ha puesto a llover (y tal vez por eso también), cuando a las cinco de la mañana  estaba despejado. Ya está casi terminada la página de la editorial. ¡Por fin! Después de creo que dos meses de trabajo y casi in-aliento, vamos respirando, el proyecto ha ido tomando cuerpo allá, y mi sensación es que ya no le queda apenas nada, pequeños detalles, muy pequeños detalles. Lo único que sucede es que somos dos personas tan minuciosas que cuando el "pero" no sale del otro, sale del uno mismo, pero ya hemos hablado de poner fecha de apertura.
Queremos abrirla con un liblog ya publicado. Al principio pensamos en planteárselo a algunos autores, pero después nos hemos decidido por sacar a alguien "antiguo" (aún no puedo decir quién será, ;), pero os aseguro que es un proyecto precioso).  Hemos pensado que ésta era mejor opción porque contamos con un colaborador espontáneo de primera talla para elaborar el prólogo que reflejará... aún no sé que reflejará, pero sí que no será un prólogo cualquiera, porque su estudioso no es ni un inevestigador cualquiera ni un poeta cualquiera. También decantándonos por esta opción evitábamos ser injustos, al beneficiar a algún autor y no a otros, pues es cierto que cada liblog editado y publicado no será gratuito.  Este primero sí queríamos que fuera así. "Sólo" queda el trabajo de comenzar a elaborar el propio liblog su plantilla, subida de texto, edición, elaboración de portada, etc... en fin, que calculo que para otro mes más dará el plazo de espera.
Se nos plantea la duda de si acompañar a la página con un "blog" al uso. Ambos llevamos muchas cosas para adelante y no queremos vernos incapaces para poder llevarlo como es debido, pero creemos que sin el blog-blog la página parecerá "menos humana", así que es probable que nos decidamos por sacarlo a la vez. No obstante estar, está, éste, y con algunas entradas hechas, si bien es cierto que durante este último mes, lo hemos frenado, justo, claro, cuando más enfrascados en la elaboración de la propia página hemos estado. Pensamos incluso en abrir el blog antes de abrir la propia página, pero esto son cosas que aún tenemos que decidir.
En fin, que estoy muy contenta como decía al principio. Llueve en Sevilla, en Tijuana creo que no, allá es de noche y aquí amanece. A veces nos he sentido como, si no guardas  del mundo, sí serenos de la noche  o veladores del buen dormir y descanso del otro.
Sí, el trabajo está siendo esforzado, muy esforzado.
Y es cierto que aún no sabemos si habrá merecido la pena, es cierto.
Pero al menos contamos con haber sabido trabajar juntos para un proyecto, y eso, para dos personas siempre hechas a trabajar por solitario, no ser amigos de "multitudes" y vivir a no sé cuántos miles de kms de distancia el uno del otro, creemos que ya es mucho.

De noche y día queda poco para que abra, aunque llueva. Y llueve en mayo. 

Volo-veras

Volo-veras


Más una penumbra sola
más una penumbra, dos
y no más, seña
y santo de aquí no inhuma
y el mar no entierra.


Y llegarán gigantes damiselas
a entolar el cielo
con sus pastizales húmedos
y el fru-fru de sus sedas
espantará al sonido acuoso
de tu oído.
Y ni una habrá que lacere
la piel de tus mejillas,
cabalgarán
a lomos del miedo
llevándoselo con sus faldas
más allá de la esfera de poniente
y volverán los exógenos centros
a rejuvenecer el tronco salino
de tu semen
y ni tú ni yo
volveremos
a sucumbir
solos desde dentro,
sólo uno solo
dentro de este incómodo
e inhumano universo.


Aplastaremos a la noche
hasta amasarla pan de ángel.
Estamos enfermos de sed
y lamento huérfano de oídos
comunicando adioses
cuando sólo ellos asientan soledades.

Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)

La transgresión

La transgresión


Nieva lejos si al menos
la ojeriza soleara el entredicho.
Cómo comu
nicar-te, licán
tropa mía,
que debes renegar
de la luna, que ahora,
sólo ahora, se revuelve
contra sí misma tornándose
poeta de su misma luz
al verte en tu empeño
de un tú y un mí:
la frontera.
Pero dentro,
en los cielos ambos.


Sofía Serra (De La exploradora)

viernes, 18 de mayo de 2012

Como el no

Como el no


Tú frente al mar y encerrado
en el frío luto de los pasos
de tu frente sobre las migas
y tú abierto y eterno no
socavando cada peso de la habitación
donde el pecho respira minucioso
ondeando el leve viento y tú
frente a ti entretenido
en tu boca tánatos del mundo
resecando los pequeños signos cantores
con ese daño como daño…


Eros fue convocado en la tierra y se ausentó.


Sorbe como la escabrosa causa
introduce sus venéreas raíces
extendiendo su vientre de odalisca
sin dolor apenas mas que una leve comisura
una apenas rendija por donde se escapa
sola y lenta mi de ser de ella
y me rehunde y me enhorca en su temblor
como si sólo fuera apenas roca el no
apenas humus reflejo apenas evaporado
grisú de sus sales…


Escribían negros texturizados
como si la piel y el sexo
y las caricias y el sudor y los besos
y el lamento
y el consuelo y el dolor y el deseo
y el ombligo y los ovarios
y la sangre la sangre la sangre
pudieran desmenuzarse como hormigas:
la marabunta.


Se ha pervertido El Grafos,
como si-no los cuerpos
ni los huesos ni la carne.
Como si-no engendraran,
como si-no él hubiera nacido:
Huevo huero tras tanta hemorragia.
Sin embargo.

Sofía Serra ( De La dosis y la desmedida)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Liberta

Liberta


sin pies


normalmente las batallas del hombre
suceden en el límite entre la noche
de sus ojos y el día de sus manos.
si no sé ni dónde pisan mis pensamientos
mucho menos puedo localizar mis pies.


sin cabeza


se ha soltado la yunta
y ya no puedo arar.
Soy un animal
sin frente
ni amo.


sin cuerpo


Habiendo llegado al límite
qué hago ahora aquí.
soltar amarras e la nave va
sesgando y muy ciertos
agujeros la diluyen
en la salina transparencia.


sin palabras


mi mente catastrófica gobierna
su salida de este mundo inhóspito
y cruel pido un deseo
por todos los hombres
un abocarme
para deglutirme
por completo entiendo
pero no hay palabras
que me lo demuestren.


sin dios


en la inefabilidad de la sustancia
hallo la máquina del tiempo.
un soldado muerto me dijo:
no matarás.

Sofía Serra ( De La exploradora)

martes, 15 de mayo de 2012

El muriente

El muriente




Cansadas, las rémoras se duermen
al amanecer, justo oriente.
Canta el mirlo cuando menos se espera,
ave nítida, tan límpido su eco.
Un acervo incita,
no instiga, no
duele más, no
pervierte el son.
Así que, recuperando un dios que no se oculta,
desde esta memoria hablo:
Mi pecado ha sido recuperar
el caudal de genes que mis padres,
padres nuestros, amasaron
para nuestra fortuna.
Padres y madres míos
que engendrasteis este río,
mudad la desembocadura
desde este alba al muriente,
que ya aquí pernocta la mañana,
que aquí, ya, transitan las corrientes,
que aquí, en cuenta abierta,
el mirlo ya canta
sosteniendo en su eco subacuático
todo aquello que, desde las aves y los peces
que poblaron nuestros pies
allá por donde entonces,
el tiempo con banco en el paraíso,
nos hizo humanos sin disimulos,
más libres en la piedra de la orilla,
más hombre erguido sobre su bípeda simiente,
que ya otea el horizonte buscando la otra baya
que ya la introduce en el estómago con su mano
que más allá del árbol fuente bebe y la digiere,
que qué árbol sino
aquél que el árbol
ya hecho leña.


Para candela
de la caverna.

Sofía Serra (De El muriente)

domingo, 13 de mayo de 2012

Desierto

Desierto


tantas flores como
centinelas se extravían
solas de balcones
y
de-ciertos
y
ciñones
y ceñeros
zuelos.

Sofía Serra ( De La exploradora)

viernes, 11 de mayo de 2012

La quintaesencia

La quintaesencia


A donde llego


La quebradiza sostenibilidad
de un ente moribundo ajeno a
las ideas y los goces amarillos
como los vestidos de teatro
a zancadillas contra la madera
del escalón que, de pronto, se torna
verde azulado de mis maderas antiguas
y venerables. Mis lares.
Tan amados.
Tan gráficamente representados
por mis azules y mis dorados
adorables.
Quién sabe dónde se halla
la geográfica solución de todos
los embalses donde las aguas
trasladan sus sales desde el mar
hasta el huerto. mas yo me hallo
en él.


De donde vengo


Mi empréstito y desmedida y obsequiosa
descaridad hacia mis pechos.
Mi tenebrosa turgencia
contra mis propias manos
en mi vientre, mi desacostumbrada
soledad entre las caderas
y mis muslos, mi yo sin yo
cada vez que me descomprime
el miedo y ahueco el vacío
que termina donde comienza
un tú
calmo
mi risa
no sabe ya si
mi frente
me pertenece, y entonces,
lloro.

Sofía Serra (De Suroeste)

jueves, 10 de mayo de 2012

La cainita

La cainita
los perros mean en las esquinas;
las perras, en la tercera orilla.


Yo soy la mujer perdida,
esa que avistaste en la acera
del descubrimiento.
Se apostó entre tu territorio
y el del vecino
con un delantal en el pecho
y la hojarasca tierna
acariciando sus tobillos.
Tan perdida, tan perdida era
esta mujer buena,
esta mujer de todos,
esta mujer parida
por manadas de lobos
y lechuzas hambrientas,
que abandonó su nido
para visitar tu establo,
ése que levantaste allá en la esquina
de la acera donde excretan los perros.


Y ya te llegarán días soles
con techo de invierno,
azules mantas cercarán
tu oxidado aliento de puerta
sin goznes ni cerrojos
ordenarán a golpe de dedo
minúsculo y apéndice
de tus horas revueltas
cada célula de tu pequeño
universo atomizado
en vitales secuencias de besos
al vacío, que también te huele
buscando algo que poder
amar, entregarte tú a ti
hasta la descompresión,
hasta exhibirte como pájaro plomo
traspasado por flechas interestelares, negras
y bandidas palomas comerán de tu carne
convertida en grano
que en el establo se olvide…
y yo seré ala perdida
como jaula en invierno
libre de presos.


Y esa mujer buena,
esa mujer a penas vestida
y de sexo abierto,
mirará con descaro
las mentas yerbas de las esquinas,
ya anegadas de orines
en su llanto al aire
de las frescas calles.
Y las humillaré,
las pisotearé hasta borrar
toda huella de tus clavados verdes:
compraré tu tumba arenosa
para ofrendarla al viento
lejano del huerto.
Que aquél reseque tus palmas tristes
de hombre sin cerebro,
sin venas, desmenuzado
y deshecho como la hojarasca
seca que, abono lleno,
cumplirá rediles, ejecutará
sentencias fértiles sin que el hombre
avieso, aquel hombre,
solicitara taquilla
o compra o venta de solares
donde quiso caer ya muerto.


Soy la mujer que sembró ciervos
a la puerta de tu establo,
soy yo, yo soy
el hombre que labró
la acera que encontraste.

Sofía Serra (De La dosis y la desmedida)

Reunión ejecutiva

Reunión ejecutiva


Justipreciando al alza
las venéreas transacciones,
planeando el stock bursátil
de tus manos sobre las mías
—y mi espalda—,
reinventando alvéolos
bajo las luces mortecinas de la tráquea,
convendremos en el callejón
sin salida del diafragma
como senectudes selectas
que somos.


Un tú y un yo y un
comunicando
descansaremos de tasaciones
hasta que la nube adopte
forma trágica o feliz
no veneraremos
dioses porque dioses
hemos parido.


Pero tiembla
la libertad
bajo el hueco
la escalera
pernocta
a sabiendas
de que nadie
enciende la luz
para subirla
o bajarla.

Sofía Serra (de El hombre cuadrado)
 
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