sábado, 13 de diciembre de 2014

Rafael de Cózar, profesor y Poeta, descansa en paz.

En esta mañana me ha conmocionado la noticia de la muerte de un antiguo y querido profesor, Rafael de Cózar. He recordado este pequeña entrada que le  dediqué en mi antiguo blog "La fuente", ya en desuso y cerrado al público. Sirva mínimamente para homenajearlo, por sus enseñanzas y por su actividad como poeta y también pintor.



(6 de mayo de 2011)

Hace ya como un año que deseaba poder incluir el nombre de  Rafael de Cózar en esta fuente. Tuve la fortuna de contar con sus enseñanzas allá por mi juventud universitaria, pues aunque mi elección humanística me decantó por el estudio de la Historia, por aquel entonces al menos, y durante los años de comunes, no se olvidaba que otras materias como la historia de la filosofía, la misma geografía y por supuesto, la historia de la Literatura, debían seguir formando parte del bagaje cultural que cualquier persona que pasa por unos estudios universitarios debe terminar asimilando. He dicho tuve la fortuna porque gracias a él pude seguir en contacto felizmente con una parte del espíritu del hombre que siempre me había cautivado, y digo felizmente porque fue un buen profesor, y lo digo con conocimiento de causa, por activa y por pasiva, es decir, porque también he conocido a otros profesores de Literatura malos, por no abundar en calificativos más peyorativos.

Rafael de Cózar, además de buen profesor, al menos así fue mi noción, un sol que ilumina sobre la literatura a los alumnos en vez de un agujero negro que la haga invisible, como es el caso de otros,  es poeta, y pintor también. Dio la casualidad de que el año pasado lo encontré en facebook.  En este enlace se puede acceder a una más extensa reseña sobre su persona.

He elegido el poema que a continuación extraigo de su libro "Entre Chinatown y Riverside" porque menciona una calle muy cercana a donde vivo actualmente, concretamente paralela a la misma, y que antes de residir aquí, había fotografiado bastante en mis incursiones a la ciudad cuando residía en el campo en años anteriores; y porque además alude a algo que yo también recuerdo de mi juventud: la audición de jazz en directo en uno de los pocos locales que por aquel entonces existían en Sevilla dedicados a él, por no decir el único. El poeta escribe "desde" Nueva York, pero todos los caminos llevan a "Roma".

Más abajo enlazo un vídeo donde podemos oír y ver a Rafael de Cózar hace pocas semanas en una entrevista en Canal Sur. No deja de resultarme curioso que vía casual, ¿casual?, pueda volver a encontrarme con él en pocas semanas, en la presentación del libro de un amigo. Hace un año me envío un PDF de su "Piel iluminada". Es de estas joyas que espero que la apuesta basura y barata por la literatura comercial por parte de una mayoría del negocio editorial no impida que vuelva a reeditarse. Actualmente está agotado, lo cual  significa crimen casi de lesa majestad, contra la literatura, el arte y casi contra el ser humano. Por muy exagerada que parezca es lo que pienso cuando "contemplo, impotente,  cómo asesinan a la palabra hecha carne", parafraseándome  sobre un verso, es decir, cuando esperan al "muerto" para hacer justicia sobre su nombre, publicando. Al parecer, la muerte es mejor negocio que la vida, al menos en poesía.

No estoy matando a Rafael de Cózar, no, intento matar nombrando al mal que sustantiva a la mayoría del negocio editorial en esta España de dios y algunos nombres.



VI



Pequeño bar en Christopher Street,

teclado de nieve en la sonrisa,

madera en la voz y pianos en el pecho,

la gran madre negra

desgrana entre sus dedos

los latidos redondos de su vida,

un espacio azul y denso

entorna nuestros párpados,

la nostalgia nos dobla las esquinas,

respiran los metales nuestro aliento

y la cálida música

desnuda sus lágrimas sobre las venas.

Jazz de noche en Christopher Street,

he dejado caer mi tacto mínimo sobre su cuello

enredado de rubio y oloroso acento,

he tropezado con los instantes

de esas noches similares

y las músicas acaso comunes,

calle Sol en Sevilla, otros tiempos,

otras voces tal vez

para exiliarse del pecho la tristeza

y retocarle los tonos a los susurros

de la gran madre negra.





VI



On Christopher Street, this little bar,

Snowy keyboard dreaming in her smile,

A voice of wood, pianos in her breast,

The negro earth mother

Is telling with her hands

Her rounded beats of life;

A dense and blueish space now is

Half-closing our eyelids,

Nostalgia turning our distant corners,

This brass inhaling our breath,

And the feverish music

Undressing on the veins its laments.

This night of jazz, on Christopher Street,

My timid hand on her neck reposes

Entwined in golden, fragrant accent;

And moments past I have recalled

In similar nights

And in the tunes perhaps alike,

Sol Street, in Seville, and bygone days;

And other voices possibly meant

To exile the sorrow from the breast

And tune the sighs that softly breathes

The negro earth mother of Christopher Street.



Autor: Rafael de Cózar (De la traducción: Jesús Díaz García)




No hay comentarios:

 
Creative Commons License
El cuarto claro by Sofía Serra Giráldez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.