martes, 3 de junio de 2014

El castaño de indias

(Sin pensarlo, cuando lo escribí el año pasado, hiló con esta fotografía del año 2006.)




El castaño de indias
(A un árbol de la pila del pato)

Llevo años llorando
con mis pestañas oscurecidas
por el llanto de la suerte
del desahucio de su suelo
desde mis ojos hasta el desvelo
que llama a la puerta
que no le abro,
que no le abro,
casita
de enanitos y gnomos
en el tronco
del centenario castaño
de indias te urdo
hasta zurcirte
la tela de araña que sostiene
tus gotas como sueños,
como sueños de alas
diminutas, parcas,
optativas, rentables
como la fortuna de un aparecido
bajo el sol de mediodía
que no sabe lo que hace,
que no sabe lo que hace
bajo tanta luz, tanto árbol,
árbol tan grande
para tan pequeña duda,
tan pequeña duda
y mísera fortuna del ojo
que llora mendigando
una mirada limpia,
una mirada virgen,
una mirada india
sobre las cosas,
el parque, las calles,
el otro,
mi vida,
la tuya.


1 comentario:

Amando García Nuño dijo...

No te lo vas a creer, pero el castaño de indias es, probablemente, el árbol más recurrente en mi poesía. No me preguntes el motivo, brota de la memoria profunda.
Abrazos, siempre, amiga sevillana

 
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