jueves, 7 de marzo de 2013

Fraudes (sobre correcciones)

Al corregir el poemario, elimino todo lo accesorio, lo que le sobra, el dis-curso, la prosa, fragmentos completos como éste. La reflexión llega en el poema. El poema es el curso, el cauce, el verbo verdadero, el pensamiento en estado puro e inefable. En la prosa rompemos la ligazón de la esencia con la ligazón artificial de la gramática, nos separamos de lo que somos. Cualquiera sabe si no es ella la culpable de la mentira. Nunca sabremos si nos engañamos al escribir prosaicamente lo que creemos que pensamos. ¿Quién nos lo asegura? Nosotros mismos. Imposible observador tan avezado en uno mismo. El subjetivismo no es una enfermedad. Sólo una herramienta. La mejor posible para no errar sobre sí y el todo.
Con la prosa la enmascaramos. Cometemos el fraude. La mentira.

6 comentarios:

Robín dijo...

"Nunca sabremos si nos engañamos al escribir prosaicamente lo que creemos que pensamos. ¿Quién nos lo asegura? "

Podemos decir lo que creemos que pensamos y quizás son solo pensamientos de otros, o del "main-stream" que algunos llaman lo políticamente y filosoficamente correcto, que todo ciudadano, en esta masa aglomerada, debe de pensar sin rebelarse y sabemos ya que *no* son las revoluciones -otra mentira descomunal, de elefantiasis, fuera de proporción, dentro de crimen- la salida; que no hay mañanas comunes nuevas, que el bienestar, nuestro ámbito entero, se circunscribe al individuo, a la familia y al grupo reducido, que más que eso es reducir y no ampliar.
Pero además que nos engañan sin cesar; encima también nos engañamos a nosotros mismos. Yo nunca sé de antemano cómo va a terminar un texto que empiezo; a pesar de elaborarlo siempre con una máxima honestidad además de con el mayor despegue. El texto es el que me conduce casi siempre, el que termina explicándome a mí, lo que yo quería saber, descubrir y explicar a los demás y a mí mismo. Por lo demás,contar historias, para qué cuando se puede en cierta forma decir siempre algo más,contar cambiar hacer ¿pero habrá tiempo? Historia.

Robín dijo...

Corrección:

Donde dije "y al grupo reducido, que más que eso es reducir y no ampliar." quería decir : " y al grupo pequeño, que más que él es reducir y no ampliar y es paradójico"

Donde me atreví a afirmar que : "El texto es el que me conduce casi siempre, el que termina explicándome a mí, lo que yo quería saber, descubrir y explicar a los demás y a mí mismo."
debí haberme atrevido a esto otro,con más cautela y cortedad : "El texto es el que me conduce casi siempre, el que termina explicándome a mí, lo que yo quería saber, descubrir a los demás y a mí mismo."

Claro que uno debe corregirse;la escritura no es una espontaneidad aunque deba parecerlo.

Sofía Serra Giráldez dijo...

"Por lo demás,contar historias, para qué cuando se puede en cierta forma decir siempre algo más,contar cambiar hacer ¿pero habrá tiempo? Historia."
Gracias. me quitas un peso de la cabeza, pones palabras a un no sé qué que desde hace años barrunto sin atinar a verbalizar.
Pienso ahora, ¿no será que la expresión en prosa del otro es justamente la verdaderamente nuestra en prosa?...y de ahí el acto de comunicarnos (leer, escuchar) tan importante, tan crucial?...la prosa la horizontal del puente y la poesía, el poema, los pilares que lo sostienen en esta especie de entramado general, esta costra dura de la nomenclatura pero en su envés.

Gracias por pasarte y dejar tus palabras. Un abrazo, Robín.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Entendí, Robín...en algún poema digo algo parecido, poéticamente, claro.
Correcciones siempre, autocorregirse siempre.

Robín dijo...

En cuanto a lo de la prosa, Sofía; no distingo yo demasiado entre ella y poesía; en cuanto uno deja la rima de los versos y su métrica, uno se acerca a lo prosaico; aunque es claro que existe el tono poético corto, intenso y concentrado y el tono novelesco que se alarga innecesariamente, se pierde en las historias; fíjate que Borges que en el género del relato corto excelentaba -pero, que en sus brevedades había más voluntad de Historia y de paradoja y circunstancia grande que de historias; nunca escribió nada de más de 15 o 20 páginas, que yo recuerde y sepa. Lo de la prosa, que quizás yo te comenté aquí en alguna otra ocasión breve, viene de un clásico francés, pero no puedo ahora recordar si es Molière o Racine o bien Corneille, en que sarcásticamente, uno de los personajes de una de las obras se daba cuenta que había estado toda su vida hablando en prosa; a ver quién es capaz de hacerlo en dodecasilabos alejandrinos francamente bien rimados y con estilo fluido..

Robín dijo...

Una muy rápida búsqueda con Google, y ya lo tengo. Se trataba del señor Jourdain en en el Burgués Gentilhombre de Molière; que hablaba desde su más tierna edad en prosa; una época en que los reyes sempiternos, como Luis XIV, eran come soles o incluso más, pero no por majos ni por demócratas.

 
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