martes, 7 de agosto de 2012

El hundimiento

El hundimiento

Y si tú te mantienes bajo el perro
y la danza, bailaré.
Se someten extraños advientos,
son los soldados de la humareda,
la rosa blanca, la por nacer.
Este des-sentir no perturba a nadie.
En la noche atestada de mejillas
vehementes apatías mercadean
por desmembrarse entre tu desconsuelo y el mío.
Yo ya te amé, sol de mediodía,
resultó difícil dar los pasos
sin orilla que borre las huellas
de marea dicha, marea quieta, ¡oh!,
¡cuánto crece mi afán por respirarte,
sal de mis fosas!,
qué transparentes peces te habitan…
El sol no se quejó,
el sol duerme como cándido aceite,
bálsamo que vino
a menos más tú
seré yo sin rastro.

… Si es que no merecemos ni un dios,
ni siquiera uno,
ni tan sólo uno
que quisiera.

(Sofía Serra. De El muriente )

2 comentarios:

isabel gutiérrez dijo...

Cuando leo tus poemas, despues de intoxicarme con los acontecimientos y desastres cotidianos, me descubro respirando profundamente y pensando que todavia hay vida.

Soligregario dijo...

"Yo ya te amé, sol de mediodía..." Qué belleza! Muy buen poema, como todos los tuyos. Saludos.

 
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