miércoles, 6 de julio de 2011

Tornillería

Una entrada que se quedó perdida en el limbo de los borradores (2 de julio de 2011)

Con este poema, el que enlaza éste (hay que leerlo si se quiere  seguir esta entrada, o, como mínimo, visualizarlo) en el poemario "Canto para esta era", intento responder a la más o menos pregunta de sendos amigos en otro blog sobre EL RECURSO de la supuesta escritura vertical de un poema. Y digo supuesta porque pienso que en realidad no hay escritura más horizontal que la de un poema así formalmente escrito, ya que, y precisamente, atiende al corte visual en la horizontalidad como recurso, es decir, como una herramienta más entre las infinitas posibles de las que el autor decide echar mano para hacer poesía  ESCRITA para ser LEÍDA, no recitada.

O sea, el autor parte del condicionamiento de la lectura habitual en Occidente de izquierda a derecha y en horizontal, el recorrido que los ojos habitualmente describen al posarse sobre un texto, para jugar con él, consciente e inconscientemente, y convertirlo en uno más de los engranajes que soportan el hecho del ARTEFACTO del poema.

Esto referente a "nuestros días" en los que, y acompañando al consabido rompimiento de reglas y normas en el Arte que desde el siglo XVIII-XIX viene produciéndose en nuestra cultura, el cuenteo de sílabas o el celo por la métrica "antigua" han dejado de ser condición sine que non  existe el hecho del "poema".

Para una mirada global y con sentido común creo que resulta evidente que deriva de la necesariedad de ellas contemplada en otras épocas, del vehículo del verso como segmento, parte del poema.
Pero es que el hombre evoluciona, y así como en el Imperio Romano no existían los "mercadonas" donde nada más entrar la música te entra por los oídos normalmente acompañada de letras que por su forma y "el estado del oído" al que va dirigida exigen la interposición de unos ritmos exactos y distintivos,  los poetas  (y con ellos la poesía, además de no ser escrita para ser leída "en silencio") eran "tan sólo" autores que escribían siguiendo una métrica, es decir una medida impuesta, no auto-sugerida o encontrada: En sus composiciones  hablaban del amor, del olvido o se dedicaban a recrear las batallas perdidas o ganadas por tal o cual general emperador (aproximadamente igual que las canciones de hoy en día, salvadas las distancias). Es decir, tan sólo y mucho es, hemos diversificado, hemos encontrado más posibilidades a nuestras expresiones artísticas, hemos hecho lo que como seres humanos nos corresponde hacer sin que nadie nos lo diga ni nos lo ordene: hemos abierto el orbe.

Llevo 10 años 10 tremebundos años respondiendo a la misma pregunta una y otra vez.

Por otro lado me parece inútil la aceptación de formulismos y etiquetas en una época en las que los significantes se han resquebrajado. Hemos logrado deconstruir, y de este aparente o real caos podrá surgir o no una nueva nomenclatura, siempre en evolución permanente, mucho más abierta, donde tal vez algún día se consiga que sólo los matices, los infinitos matices sobre un todo, establezcan las posibles variables sobre las que se estructure, cada vez más elástica, flexiblemente, hasta que cada matiz de cada mirada de cada individuo tenga cabida en ella.

Un imposible, sí, pero es que no hay metas, sólo un camino sin fin, como los tornillos de ese tipo.
Sólo hay que mirar de vez en cuando la caja de herramientas que tenemos en el cuartillo, en el lavadero o bajo el fregadero para entender  "claves áureas" más o menos sociológicas, psicológicas, filosóficas y hasta metapoéticas.

Por algún poema lo tengo escrito:

¡A follar, señoras y señores,
 a follar con los poet@s!

(y no pienso hablar ni una sola vez más sobre el corte o no del renglón en un poema;  algunos, con toda la mala idea del mundo y en el afán ninguneante que suele caracterizar a las ignorancias más supinas, hablan de él como lo único que diferencia a un texto escrito en prosa de otro PREVISTO como poema.
Yo, ya, sólo me quedo con algo. Si al autor le ha acompañado la intención de escribir un poema, eso será un poema, me guste o no, vaya en vertical, en horizontal o como si lo ha querido escribir en el techo o conformando una esfera holográfica. Si no ha sido su intención, no lo será, aunque  lo escrito comience con un puedo escribir los versos más tristes esta noche. Será lo que tú digas, y me esforzaré en devanarme los sesos para  encontrarle el motivo en mi mente por el que yo también pueda nombrar ESO como poema. Y lo conseguiré, aunque tu poema comience con "En un lugar de la mancha" y recorra cinco mil páginas sin un sólo corte en la horizontal del renglón.

"Poesía eres tú". Bécquer nos estaba implicando a todos los lectores, nos instaba a implicarnos en la ejecutoria del poema que fuera tuviéramos delante.

(Nota aclaratoria: esta entrada está escrita en tono de broma, mucha broma y chanza para quienquiera tomarlo así  Y con toda la ironía y la mala leche consecuencia de la indignación que me provocan las "autoerecciones" como doctores en "lo que sea" por parte de otros (algunos críticos, algunos lectores, algunos poetas), le acompañen o no títulos pontificales, universitarios, callejeros o "plazolenses", cuando en realidad, sólo son doctores en la más perfecta ignorancia. Perfecta, sí, no hay ignorancia imperfecta. Sólo me vale la actitud-intención del individuo (voluntad), no su "nomenclatura".)
 
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