miércoles, 1 de julio de 2015

Asfixia


Asfixia

Desear morir para no vivir
el dolor tiene nombre
de instinto de supervivencia.


Cada despertar anuda
la luz de la mañana a mis ojos
el tirabuzón amargo de la tristeza:
no verte, no oírte, no saberte.
Cada despertar embuda
el canto de los pájaros
en la amargura que me queda,
el fracaso de la dulzura
ante la realidad penitente:
ver, oír, saber
del presente y del futuro
tan desesperanzados.
Un sin ti, un con todo
el dolor de la injusticia
como único aire respirable.

martes, 30 de junio de 2015

Solo nos tenemos a nosotros

Solenostemon refiere el título del tercer poemario del ciclo que denomino Suroeste. A él llegué recorriendo  ese río sin sombra ni cauce que en los comienzos de esta etapa poética atisbaba encontrándome yo misma con que por fin daba con el dios de mis desvelos durante toda mi vida: el varón. El ser humano masculino. Por fin. Y por fin podía aunque fuera a través de mi poesía reivindicar su figura, para mí tan maltratada en los devenires históricos de esta sociedad patriarcal que aún desarrollamos.
Lógicamente casi todos los poemas que lo componen están inspirados en mi marido.
Así comienza el poemario, tal como su propio nombre indica.

Solenostemon I

De qué querré
yo hablar sino
seas tú.
Para qué nací sino
será hablar de ti.
Por qué acataré sino
es verte venir
bajo tu camello de estrellas.

un hombre se sitúa en la esquina
opuesta del universo
—es cuadrado, como nosotros—,
habituados a su soliloquio
no lo oímos. Las sienes
se nos abren y nos nacen
agallas sin blindaje:

bucearemos a pulmón
abierto y libre a-
las sales del
océano
con su efervescente molestia
y superaremos el escozor
de la huella indeleble del atisbo
del centro de la coraza imantada
antes de que naciéramos
sobre este colchón de muelles
herrumbrosos y chirriantes
vértices de la materia
en su aposentadero provisional
camino de la vía de la muerte
en el otro
aire,
sol
en el cuadrado y un nombre
vigoroso y húmedo para las plantas
de nuestro pies
que se posan como plantígradas
osas en la vertiente arenosa
del paraíso en la Tierra:
nuestra labor de humans, baby,
concita esmeraldas fúlgidas,
minas de carbón sellado, conmiseración
traducida en el borde (borde, afuera)
de la envidia nauseabunda, del miedo
feroz y del horror vacui en el hemisferio
celeste, qué más, qué más quieres, bendito
hermano que tu hermano
a tu lado y sus ojos
como centelleantes mansardas
donde puedes reposar tus miembros
y tu corazón blando de hombre sin medusa,
sin fehaciente sortilegio
porque piedra jamás podrás ya ser,
ni siquiera habitante de una tierra
media.

me claudiqué,
quise cerrar,
cerré. me olvidé
de mí cantarás si grito
a toda voz
de tu boca,
no resuena la escarpada
lumbre, y la cordillera, ya la ves,
cómo se dobla y se extiende
a tus pies
adorándote, hombre mío,
¡yo misma hombre!

llorarte me fue regalado
airear tus sales, orear
la flama de tu apéndice
encendido, reventar
en el orgasmo de luces
que al universo deja ciego,
tu abrazo de amor entendiendo
tu miseria de átomo moribundo,
qué digo átomo, quant,
ni atisbo bendecimos,
mas sólo nos tenemos
a nosotros.

amén.



jueves, 25 de junio de 2015

GRACIAS POR VUESTRA ESPERANZA

Queridos todos, alojados ya permanentemente en mi corazón y en el de toda mi familia por la ayuda económica y moral que nos habéis prestado en estos momentos tan necesitados y dolorosos, gravosos para cualquier ser humano, con estas palabras deseo y necesito expresaros mi total agradecimiento por vuestro apoyo. Sin vosotros estos días habrían resultado aún más difíciles. Nunca olvidaré que, tengo razón, en el ser humano se puede creer, y perdonad por esta especie de prepotencia.

Venía a deciros esto:

Ahora, sin embargo, ha llegado ya el momento de expresaros también mi renuncia a seguir aceptando ni un céntimo más. Habéis logrado reunir en la cuenta que expuse al público en algunos posts anteriores la friolera, para mí, de unos 1500 euros. Con ellos mi familia y yo tenemos suficiente para ahora ya con nuestro esfuerzo, ahora ya cálidamente arropados por vuestra generosidad, intentar salir adelante buscando el posible camino. Ya sabemos que resultará muy difícil, pero no dudo de que lo lograremos. Partimos de la mejor cinta de salida, esos anclajes que palanquean nuestros pies han sido atornillados por vuestra solidaridad. Imposible no superar el kilometraje de la carrera. Prisas por ganar no hay ninguna. Aquí todos llegamos a la misma meta. Solo debemos dedicarnos a velar por el camino que recorremos.

Sin embargo, algunos de vosotros, bienhechores todos nuestros, al comentaros mi imposibilidad moral de seguir aceptando que sobre vuestros hombros recaiga la responsabilidad de ese esfuerzo monetario que habéis hecho, me habéis ofrecido el consejo de que debería permitir dejar abierta la puerta a vuestra ayuda por nuestro hijo, por mi marido y por mí misma hasta que al menos mi hijo y yo encontrásemos un trabajo o al menos pudiéramos volver a Sevilla donde las posibilidades de hallarlo, aunque muy escasas, son más probables. En esta tesitura y ante el consejo, sinceramente me quedo en blanco, o mejor con la indecisión, con la duda sobre lo que debería hacer.

Algunos me conocéis personalmente, algunos cercanamente a nivel humano, siempre mis oscuros resortes se encuentran con el tope del deber moral, cosa que muchas veces logra confundirse con el sentido del orgullo. Esa torre de marfil donde dicen que viven o se refugian los poetas. Nada de eso existe en mí, creo que lo he demostrado de hecho y por derecho, pero psicológicamente reconozco que es mi tara: el sentido de la responsabilidad para con todo, con TODO, un signo realmente obsceno de la presunción que habita en mi ser, porque evidentemente ningún ser humano puede abarcar dentro de sí mismo el sentido de la responsabilidad de un mundo entero. Pretendo más de lo que puedo. Siempre. Ese es mi gran pecado.

Algo me ha iluminado, no sé si el levante que sopla hoy o el zumbido de las abejas en las florecillas de la parra virgen y que desde aquí me llega. Pienso ahora, decido ahora, que sí, que debo dejar abierta la puerta a vuestra generosidad y ayuda. Simple y llanamente por honor a vosotros. Que el esfuerzo que habéis hecho, que vuestra solidaridad tenga la oportunidad real de fructificar, que es lo que vosotros merecéis y lo que nuestra familia necesita. Por algo nos estáis ayudando. Vuestra labor quedaría en agua de borrajas si ahora mismo cerrara esta boca aún con mucha hambre, aunque ya alimentada con el alivio de la esperanza. Vuestra solidaridad hasta ahora ha sido la mano que ha hecho factible su presencia, la de la esperanza.
Ya no estamos tan desesperanzados.

En mi experiencia vital nunca he vivido un momento solidario como el que me habéis regalado, aunque sí necesitado hace más de una década. Así que de alguna forma siento que ya se está cerrando el círculo que al parecer mi propia poesía previó el año pasado como necesario. Un mal que hubo, un mal que va arreglándose.
Gracias infinitas a todos.

Sofía Serra

miércoles, 24 de junio de 2015

NOTICIÓN: La poesía sí da dinero, al menos "Suroeste"




Lo recuerdo como si fuera ayer, de estas escenas de la adolescencia/juventud que se te quedan grabadas para siempre creo que hasta llegando a crear engramas en nuestra masa cerebral: ¡A la novela, chiquilla, dedícate a escribir novela que es lo que da dinero. La poesía no da ná!... Y yo, ¡¿po' qué quieres?!, es lo que me sale y ya está!, una de nuestras habituales discusiones sobre cualquier tema, sobre todos discutíamos incluso a gritos, mi mejor amigo de toda la vida, ese con el que ahora casi ni hablo porque dice que los móviles no son para él, el único varón amigo que con 14 años entró en mi casa, la de mis padres, hasta que algún novio lo hizo, hasta mi cama, nos sentábamos en su borde y allí podíamos llegar a tirarnos de los pelos hablando, sí, hablando, aunque parezca mentira, sobre cualquier cuestión (política, estudios, padres, amores, lo que fuera, peleas a gritos). No digo su nombre porque cualquiera que me conozca medio qué, lo sabe, y, además, él no lee este medio, con lo que me gustaría poder ponerle las orejas colorás a tirones.

Caminábamos hacia la facultad cruzando la plaza de la Inmaculada (sí, ya sé que se llama del triunfo a menos que le hayan cambiado el nombre), con los lienzos de las murallas almohades del Alcázar sevillano tapizando mis aún verdes ensoñaciones, tras una discusión, otra, sobre la novela "Lo que el viento se llevó". Yo le decía: qué hortera eres, XXXX, léete a Sartre!! Y él: tú como siempre. Po'te lo digo y te lo rediré siempre, ¡a la novela, chiquilla, deja de escribir poesía, que esa no da dinero ni ná!
Totáh, que de alguna forma me convenció, porque al poco tiempo andaba sumergida hasta las agallas en la novela de Margaret Mitchell donde se basa la famosa película, y la verdad es que aluciné, un pedazo de novelón, en el mejor de los sentidos, sí, un novelón, por más que a algunos intelectualoides le duela. Ya quisiera haberla escrito yo.

Pero no fue así. Ni tampoco en realidad mi mejor amigo terminó por convencerme del todo. ¿Quien convence a lo que nos mina y nos palpita, a lo que nos hace beber del mundo y de nosotros mismos, quién puñetas puede dominar eso? ¿Quién, quién, y si encima el compañero al que te unes con ese anhelo que siempre me persiguió de encontrar al amor de mi vida y que hallé, te arrima ascuas, te calienta la sardina, te pone el mandil y hasta se dedica a pelarte la gamba y metértela en la boca... ¿Cómo no vas a comer lo que tu cuerpo pide como alimento? Pues por ahí que seguí, sin pretenderlo, sin quererlo y casi sin saberlo. A escribir poesía que te crió.

Ya, desde tiempos ha, supe que para nada beneficioso económicamente. Ya tenía el engrama, quizás dibujado con la forma de los sillares de la muralla almohade, grabado a fuego en mí.

La poesía no da dinero, Sofía.

Po' te equivocaste XXX, ea. Para que te enteres, ahora resulta que sí, a mí por lo menos me va a ofrecer eso que a día de hoy tanta falta nos hace a mi familia y a mí.

Mi querida editorial "Ediciones en Huida" me lo comunicó hace un par de días. He esperado a disponer del ánimo necesario para transmitir la noticia de su forma pertinente, porque es noticia. O sea, mejor dicho, es NOTICIÓN. Una editorial que decide darle al autor todo lo se pague por sus libros. Todo. Nada de tantos por cientos. Todo. TODO.

Así que, amigos, si queréis, que sé que sí, ayudarme, podéis hacerlo llevándoos algo a cambio. Mejor, peor, más gustosa o menos cada cual decidirá. Pero Ediciones en Huida solo publica la poesía que le gusta, sin pedir nada a cambio. Solo y tan solo dándolo.

En este enlace vais directamente al lugar donde podéis comprar mi último poemario, "Suroeste" (Febrero de 2015). También solicitándolo en vuestras librerías, cualquier medio es bueno: pensad que, además de un favor a mí, estaréis haciendo el homenaje que merece una editorial que más que por su economía vela por el bienestar de sus autores. Y pensad que de camino encontrareis Poesía.
Y yo os lo agradeceré.

ADQUIRIR AQUÍ o  encargándolo  en vuestra librería.


martes, 23 de junio de 2015

Decencia

Ahora sé lo que viste. Aunque desde el primer momento te comprendí, al igual que tu hijo, ahora no he necesitado comprender. Hoy lo he vivido en mis propias carnes: el túnel sin salida, la desesperación total, lo que en tu buena voluntad, en tu amor por tu familia, tu hijo, tu mujer, y hasta por ese amigo que fue el único que no te abandonó nunca, a causa de la obligación que el sistema patriarcal que hemos ido padeciendo (aunque nuestra decisión por determinados roles sociales fuera libremente, y necesariamente porque los dos los queríamos, adoptados entre ambos allá cuando nos unimos) imponía torpe e injustamente.

Hoy lo he visto todo.

Me he orinado encima conforme conseguía del todo informarme. Se me ha puesto la tensión en 18. Ya sabes tú que la mía es 12-6, y hasta once. Hablaba intentando convencer y me meaba. Tampoco hay nada malo en hacerse las necesidades una, ¿no? Yo creo que hasta las diosas mean.

No me pude contener ante la salvajada delante de mis propios ojos a los que la sociedad (¿sociedad?... establo ni de animales, establo de seres humanos, porque esto no lo ha inventado ni consentido ningún animal irracional. Esto lo consiente cada sinvergüenza que da la espalda, y cada inconsciente. Probablemente unos 5000 mil millones por equis kms cuadrados que tenga la Tierra.

No hay salida. Esto fue lo que tú viste, y por amor, simplemente y llanamente por amor, por no continuar desesperando, trataste de ocultar y minimizar. Hasta que yo misma sin darme cuenta te puse entre la espada y la pared. Y decidiste.

Yo decidí cuando me di cuenta esta mañana asaltar la primera tienda que me encontrara pero ya sabemos los tres que entre las encinas ni hay comercios ni bancos, ni dinero. Aquí se está a salvo aunque no se pueda comer. Ni siquiera se ve a gente pudiendo gastarse un euro en tomarse un café. Como no talara una encina... pero como ni gasolina en la motosierra, ¿cómo?

A ti te sonrío, a nadie más (salvo a nuestro hijo), tras haber vivido la infinita desesperación absoluta que tú viviste esa mañana.

La ayuda de la Junta de Andalucía de 450 euros tarda dos años en tramitarse, ya confirmado por la oficina del defensor del pueblo, que algún contacto ha hecho el favor de comunicarme con ella. Me ha dicho tras escucharme con toda su paciencia y muy amablemente que ellos lo único que pueden hacer es esperar a que pasado los dos años no me la concedan y entonces presionar un poco a ver si así.

Dos, dos años.
(¿te imaginas dónde puede estar el mundo entonces?)

Los servicios sociales del ayuntamiento me han dicho que resulta casi imposible que se nos conceda cierta ayuda (no gratis, solo ayuda) para tramitar los pagos de luz y agua en "cómodos" plazos de los del piso de la calle Enladrillada, cuyo alquiler ya sabemos que no está a nuestro nombre, sino al de esa empresa que según cálculos nos debe hasta 62.000 euros. Pero que como se da la circunstancia de que precisamente no está a nuestro nombre, además de que ha dejado de pagar los dos últimos alquileres la susodicha empresa, pues resulta, lo dicho, casi imposible que nos la concedan. Todo lo más, tras presentarle el día que sea equis papeles, paro, dni y demás, quizás podrían tramitarnos un bono a través de los supermercados Más (ya sabemos que de los mas caros de sevilla entre los baratos)para comida. Que vaya el lunes por allí si puedo. 10 euros nos cuesta ir y volver. ¿merece la pena? No resulta más sano y alimenticiamente productivo comer tierra?).

Pero que como no estamos viviendo allí, yo le he dicho que solo no residiendo simplemente porque precisamente no hay agua ni luz en el piso, pues también lo ve difícil. Por más que he explicado el contrasentido. Que si no estamos allí es porque allí no se puede vivir porque no hay agua ni luz. Que allí estamos empadronados, que aquí en este municipio no permitieron nuestro empadronamiento en el año 2008 (¿te acuerdas, aquíhttps://www.flickr.com/photos/sofia_serra/2789623750 lo dejé señalado por aquel entonces), que por eso no puedo acudir a pedir ayuda a este municipio. Respuesta: que ellos trabajan por "zonificación", que vaya el lunes si puedo, le he preguntado si trabajaban los sábados porque es el día que podríamos ir aprovechando la fecha de visita a la prisión en la que hemos quedado te llevaríamos algo de ropa, pero me ha contestado, no era mala mujer la muchacha, yo creo que solo inconsciente, que gracias a dios aún no la han hecho trabajar los sábados.

Creo que fue entonces cuando me oriné.
Recordé todos los fines de semana en los que tú has trabajado desde el 2005, recordé las palizas monumentales hasta de madrugada sin descanso primero como peón y después como encargado pero siempre presencial y siempre en el tajo como cualquier peón desalojando bancos u oficinas, sin horas extras y hasta sin dieta en ocasiones, recordé muy bien además porque en una en Málaga yo misma te acompañé. Estuvimos toda la madrugada, noche completa, resolviendo la mudanza de esa oficina de banco, yo contenta por poder estar contigo. Recordé el horario sin horario, cómo te quedabas hasta que llegaba el último camión mientras tu jefe se dedicaba a "sus labores", cómo a veces discutíamos porque yo te decía que no podías hacerte responsable de cada trabajador, y tú que no podías dejarlos tirados, que al menos encontraran a alguien allí medianamente responsable para poder organizarles la descarga y estuvieran avisados para el horario de comienzo al día siguiente. Había veces que había que star en Almería a las cinco de la mañana, o las cuatro, desde aquí hasta allí. A veces dormías dos horas. Después llegaba la paliza del día o los varios días donde fuera, siempre organizando, animando, todos solo te querían a ti como "director" del trabajo, porque si no se liaban y ni sabían por donde comenzar, por mucho que intentaras delegar... no había forma, siempre surgían problemas que tú sabías resolver en dos minutos y ellos ni entender. Solo te llamaban a ti. Todos, trabajadores, clientes. A cada instante, casi a cada minuto, eso si tú estabas en otra mudanza o en la oficina ya en los últimos años. Tú levantaste y mantuviste la empresa y a sus trabajadores mientras el innombrable disfrutaba de los réditos de la misma. Lunes, semana completa, fines de semana, lo que el cliente exigiera.
Y esta muchachita me sonrió por teléfono al decirme que gracias a dios aún no los habían obligado a trabajar los sábados.

¿En qué mundo vive la gente?

¿En qué mundo o de qué mundo somos nosotros? ¿Somos extraterrestres?

Hace dos meses te descubrió el médico, porque por fin te aveniste a acudir a la consulta debido a tu dolor de tobillo cada vez más preocupante e insoportable (cuántas veces te fuiste a trabajar cojeando, con esos zapatos de punta de hierro propios de uniforme de trabajo) una rotura en la articulación que según su expresión era antigua. Es decir, calculo que de sobre el 2006 o así. Es decir, habías estado dándote las palizas descomunales con un tobillo roto. Un tobillo roto. Y se te soldó solito. Y se te soldó mal. De ahí tantos dolores.
Tienes cita para operarte en este verano, pero ya imagino que no podrá ser.

Y llamo a la empresa intentado hablar con el innombrable, controlándome la orina, pero no me lo coge nunca. Y entonces localizo a uno de esos tus compañeros de trabajo, uno de esos cercanos por los que velaste hasta el último momento, y un poco desmayándome solo obtengo de él un Ah, sí ya me he enterado qué quieres que te diga, ya sabemos que el fulano es un sirvergüenza. Y yo, pues solo quiero que se lo digáis, porque si tienes trabajo es porque Manolo veló por vosotros y tú lo sabes, y él me lo reconocía pero qué quieres que haga me decía, te escucho y ya está, pero no tengo nada que decir, y yo pues dame el número de equis, y él, no, qué va, con él no hablo, bien sabiendo yo que es mentira, porque son familia además de compañeros de trabajo, y apelé a su conciencia e incluso a la de su mujer, y entonces se puso hecho un fiera...y yo respiré, y muy tranquila le dije que muchas gracias, setano.

Y ahí, ahí está la conciencia y la amistad de esa gente por la que velaste. Ahora ya sí que no me arrepiento de nombrarlos como burros como siempre te decía. Peor que eso, infinito peor que eso.

Entonces lo vi todo, los mismos pasos que yo he dado los habías dado tú. Y entonces me desmayé. Menos mal que estaba Lupita dentro de la casa. Me ladró. Me puse de pie y me duché aún zombie.

Esta es la sociedad que, bien sé que tú y yo y tu hijo nunca hemos consentido. Por eso comprendo que no encajemos en sus parámetros (¿cómo encajar, por dios?, ¿qué hay que ser?, ¿qué clase de ética y corazón (voluntad, sentimiento) hay que poseer para consentir y comportarse de esta forma?) por muy sociales y afectivos y empáticos que seamos, y por eso terminan sucediéndonos cosas que a la gente escandaliza y la mitad, más, mucho más, no se cree.
Y por eso tú estás en prisión y yo ahora algo más tranquila tras mi tranxilium.
Al menos sabemos que antes de irnos a un albergue municipal aquí tenemos un lugar tu hijo y yo donde caernos bien muertos.
Mi pena es que tu no estés.
Por eso voy a sobrevivir. Por esperar a que vuelvas. Y por tu hijo.



Esta es la empresa que le debe 62.000 euros a mi marido entre salarios, finiquito e indemnizaciones. Esa página la empezó a construir  la misma a instancias mías y de mi marido para que tuvieran algún cartel público, aunque pronto la dejaron a medias tal como se puede apreciar.  Les hice fotografía de carné y para tarjetas a todos los empleados, pero solo aparece una. Yo los apreciaba, nos había dado trabajo en el 2005, hasta les hice serie de fotos con flores que les imprimé y regalé, por ahí en mi blog andan, AQUÍ (miradlas, por favor)... Yo les regalé un reportaje sobre la comunión de su hijo y a otro le hice uno sobre su boda. Yo les diseñaba cosillas, incluso hasta trabajé un mes para la oficina facturando. Ahí me di cuenta de que no sabían ni enviar un correo electrónico. Ahora sé que ligeramente cambiado el nombre, facturan creo que con otro nif, intentando evadir todos los débitos descomunales a la Hacienda pública y a la Seguridad Social más prestamos de bancos e hipotecas, aunque no puedo escribirlo exactamente porque no lo recuerdo. Las fotografías que aparecen y hasta los fondos de pantalla, mal integrados,  los hice yo. Los textos bien escritos, mi marido.

Ahí están los nombres, y como son públicos, no pueden exigirme ninguna responsabilidad penal, pero claro, pueden ustedes entender que eso me da exactamente igual.
Todos con los que consigo hablar de su ámbito me dicen que es él el que merece la cárcel. Pero solo eso. No hacen más.
Así anda el mundo.

Pero nosotros, mi vida, tú y yo y nuestro hijo, no caminamos así.
Cojeando, vale. Pero con la decencia en nuestro rostro.

Esta foto hice en el 2008. Qué vaticinio, ¿verdad? El pajarito cantor en la jaula. Como intentan hacer residir a los decentes.









domingo, 21 de junio de 2015

No hay derecho en las rosas y los claveles

Ayer pude verte, pudimos verte y pasar cuarenta y cinco minutos hablando los tres. Lo de hablar es un decir porque esos locutorios parecen hechos para la imposibilidad de la audición de las voces interesadas. Se oyen perfectamente las conversaciones de los demás familiares con los respectivos internos, pero de alguna forma han logrado colocar altavoces entre tu cristal y el mío construidos al parecer con hormigón armado. Menos mal que tenemos potentes voces los tres.
Tenías muy bien aspecto, y como vas adelgazando y adelgazando por necesidades médicas, estás cada día más guapo. Bueno, está claro que siendo tu mujer, mi visión es subjetiva, pero tú sabes que sé ser completamente imparcial también. En resumen, mi vida, me quedé mucho más tranquila al contemplarte. Será que allí te cuidan mejor que yo. Y que ya no necesitas los valiums y tranxiliums que nos recetaba el médico. Yo sí. Vuelvo a sonreírte.

Sé bien por qué tu semblante amaneció ayer ante mis ojos con la belleza que procura la liberación, sí, liberación aunque pueda resultar contradictorio dado que ahora estás preso. Hablo de liberación de presión interna, la que durante los últimos meses y hasta algún par de años ha ido sometiendo tu espíritu, esa provocada por tu alto sentido de la responsabilidad y ese rol que entre los dos decidimos cuando nos casamos que de ti dependería el suministro de dinero a la unidad familiar y de mí el cuidado interno de la misma, aunque todo lo hiciéramos en comunión. La falta de posibilidades, la dejación de quien debía haber cumplido con la suya (tu jefe, pagarte), mi propia presión sobre la situación laboral que vivías y el afán por tu parte de querer protegernos al niño y a mí de la total visión de las crudezas de la vida aplastaron tus sienes hasta que llegó el reventón. Tan explicable, tan lógica la cadena de acontecimientos que hasta un niño de pecho puede entenderla. Salvo quien debe hacerlo, la jueza de la cual depende no contemplarte como una peligrosidad social.

Me pregunto por qué no encarcelan a los que dejan de pagar a sus empleados, o a los que dilapidan empresas que dan puestos de trabajo a cuarenta personas y con ellas y por estadística suelen dar de comer a 160, ¿no resulta eso peligroso socialmente acaso? También me pregunto por qué no me exigen a mí responsabilidades morales, si en ese papel legal que nos unió, como en el de cualquier matrimonio, se especifica claramente que el cónyuge velará por el otro. Tu lo hiciste por mí. Yo no lo hice por ti.

Y ahora a final, tú estás en prisión, y yo, no lo niego, sufriendo el otro castigo, el de no tenerte, contemplar una de mis culpas y sufrir en mi alma, por ese sentido especial que tengo para ese sentido de la justicia, recaer toda la injusticia sobre tu persona.

No hay derecho. Tanto usamos esta expresión que olvidamos la verdad de su contenido, su significado. No hay derecho significa que las normas naturales y legales por la que una sociedad o grupo de personas decide regirse han dejado de hacerse efectivas. Es decir, no existen. En tu caso, muy exactamente, no hay derecho.

Que cualquiera con dos dedos de frente contemple la peligrosidad que constituye el portar una pistola de balines de plástico, que cuando funcionaba hemos usado como juguete en este mismo campo para hacer en pequeñas dianas que construíamos con hojas de periódico o folios en blanco o alguna lata vacía. Que cualquiera con dos dedos de frente contemple la peligrosidad social que constituye portar un maletín de uno de nuestros portátiles antiguos relleno con un paquete de exactamente quinientos folios en blanco para hacer bulto y que se supone ibas a hacer explotar con el mando a distancia de un dvd que vendimos por creo que tres o cuatro euros que nos dieron en el cash converter por él, mando sin pilas ya, mando que supuestamente actuaría de detonador (tantas pelis vemos, ¿verdad?). Se me saltan las lágrimas al pensar en lo inocente de tu puesta en escena, tú tan inteligente, no caer en que, como mínimo hay que taparse el rostro si no quiere uno que lo pillen cuando decide cometer un atraco. Que alguien con dedos de frente explique la peligrosidad de tu actitud en aquellos momentos, de tus actos. Hasta la señora cajera ha reconocido que le pediste disculpas al principio y al final y le comentaste que no tenías más remedio porque tu familia no tenía para comer. También a mí me lo comentaste al llegar con esa especie de euforia de niño: ¡yo creí que no habría más de mil euros, chiqui, pero fíjate cuánto, cinco mil!, con esto tenemos para por lo menos dos meses e ir pagando lo que debemos. No sabía si llorar o darte besos. Te sonreía y te daba besos. Qué iba a hacer. Qué sentimiento si no podría salir de mi alma. Arriesgar, desastrar,  toda tu vida social y profesional de una forma tan patética, tal como tu hijo ha expresado acertadamente en el recurso de reforma que va a interponer a través d la abogada de oficio. Patética, por lastimosa, y por repleta de pathos, fuera del raciocinio que dicen normal al cien por cien, y repleta de uno de los aspectos del pathos, llena de amor.

Ayer ya estabas bien, aunque como todos, algo preocupados porque la jueza haya decretado tu internamiento en prisión preventiva como medida cautelar por peligrosidad social. ¿Cómo se come eso? Por qué cautelarmente no internan en prisión a todos los que no pagan a sus empleados y echan abajo una empresa que forma parte del tejido productivo de un país. Ah, ya, no han robado a punta de pistola con balines de plástico y estropeada, es decir, imposible su mecanismo de disparo porque tenía fuga del aire comprimido, ni han amenazado con un maletín lleno de folios en blanco para que simulara repleto de goma dos o qué sé yo explosivos hay, esos folios que de vez en cuando te traías de la oficina, con la anuencia de tu jefe, puesto que él mismo los robaba de las sedes de las oficinas que por actividad profesional mudabais (sobra tanto en los bancos, ¿verdad?, tiran absolutamente tanto, desde monitores hasta ordenadores aunque obsoletos aún aprovechables, desde sillas hasta cajoneras como esa que yo forré con vinilo plateado para intentar que entrara más luz en esa zona de nuestro piso y así poder disparar algunas fotografías como me gusta, sin flash, con luz natural, actuaba de reflector el vinilo con el que la cubrí y ahora recuerdo un bonito autorretrato que me hice hace unos años para reflejar la media docena de claveles rojos que me regalaste por un día de mi santo... Sobra tanto que tantos tiran y tantos necesitamos porque simple y llanamente no nos pagan lo que nuestro esfuerzo diario y, según estipulaciones de contrato laboral en tu caso, mereces... Sobra tanto por ahí y a nosotros nos faltaba tanto y de tanto. Y a ti fundamentalmente la visión de tu compañera que no supo medir hasta que punto la presión que soportabas podría contigo... Esos folios que me traías para poder imprimir mis poemarios cuando aún disponíamos de impresoras y de tinta, o esos folios en los que tu hijo imprimía apuntes de sus estudios para ahorrarnos la compra de manuales de estudio.

Pensé en ir esa misma madrugada a recogerte ya que no pudiste coger el autobús de las tres y media de vuelta aquí. Pero me contuve por el problema del coche con la itv sin pasar. Lo que nos faltaba era quedarnos sin él en cualquier control rutinario de la guardia civil. Me contuve aun intuyendo que algo no iba bien por no perder nuestro automóvil, y a cambio he perdido tu presencia física, y tú, a cambio, tu libertad.

Hemos ganado algo. Muchísima gente nos está apoyando, cada uno como puede, unos incluso con dinero. La generosidad es mucha como ayer pude comentarte. Aunque la de mis hermanas y hermano haya brillado por su ausencia hasta con el no fehaciente de una de ellas cuando le pedí que ayer nos llevara a la prisión. Así que nos arriesgamos a coger el coche.

Y por cierto, qué buena conductora soy, cariño, tú siempre lo has dicho (estoy dispuesta a conseguir un trabajo como conductora y/ o repartidora como sea). Tan temprano, todo el tiempo con el sol de cara, algo nerviosa por la expectativa ilusionante de poder verte, con apenas tres horas de sueño encima, sin tener ni idea de cómo se llegaba a esas instalaciones, carreteras y circunvalaciones por las que no he pasado nunca... Tan protegidos, tan arropados nos has tenido siempre al niño y a mí, tan acurrucucaditos, tú enfrentándote solo a este puto mundo de locos que permite que un padre y esposo alimente con 426 euros a su familia, pague luz, agua, comida y hasta intente mantener los dientes de sus seres queridos en condiciones. Los tuyos ya casi no existen. 426 euros. 4-2-6.

Ni siquiera he podido meterte en el paquete camisetas nuevas, y solo un calzoncillo. Menos mal que eres apañado y sabes lavar a mano hasta con champú.

Tú con tu carga asumida y querida. Tú intentando más de lo humanamente posible. Tú solo frente al mundo con tu pistola averiada de balines de plástico y tu maletín negro lleno de folios en blanco y el mando de nuestro dvd vendido en tienda de segunda mano para poder sacar ese día imagino que para un paquete de tabaco para tu mujer, yo. Como tanto y todo hemos vendido en estos últimos meses. La pena es que no hubiéramos poseído más, ¿verdad cariño? Pero nunca hemos sido ricos ni gastado en cosas valiosas o caras. Solo en comida muy normal y casera, y sí, es verdad, en algunas plantitas para el campo, como esos dos precioso rosales que me regalaste el año pasado por el día de la madre.

No hay derecho.
No hay derecho.

Y no tengo esperanza alguna de que alguien que por sistema ("como siempre" según colegio de abogados en conversación mantenida con ellos) en vez de a las cinco de la tarde llega a las siete, tras la siesta según expresión, a su lugar de trabajo, con lo que ello implica de posibilidad de atención a sus casos, es decir en vez de pongamos 15 minutos con cada uno, cepillarse cada cual en tres minutos, haga nada por intentar que el derecho anide en su cerebro, ese derecho que estudió y con el opositó para conseguir ese puesto de trabajo que hoy le permite comer y pagar el recibo de la luz, y de ahí pase a su mano para firmar tu libertad hasta el momento de juicio.

No tengo ninguna esperanza. De que ella pueda pagar la luz y dormir la siesta sí. Pero no de que su marido le regale con el mínimo dinero disponible media docena de claveles rojos por su onomástica. Ni rosales que siguen creciendo. No tengo esperanza de que sea beneficiada por esos actos de amor. Como yo sí lo he sido desde tu corazón.

No hay derecho.

En el izquierdo te depositas y te has situado. Alguien debe intentar conseguir que tu lado derecho humano sea convenientemente atendido. Para esos los hombres inventamos el derecho. Para que nos atendiese a todos por igual. Para que a ninguno nos faltara ninguna parte de nuestra humanidad.

(Otra vez llevo dos días sin ducharme. ¡Y tú ayer comentándote que te duchas dos veces al día allí!, como siempre te ha gustado. Yo no tengo alma para ponerme medio guapa si tú no me ves, si tú no me hueles. Ayer pensaba en terminarme el vestido que me corté la semana pasada aprovechando un vestido casi nuevo de la ropa que mi madre dejó, ese de color turquesa tan bonito, pero de pronto se me vino, ¿para qué, para qué me voy a vestir con él si Manolo no está para verme? Para qué. Para qué me voy a duchar si el olor que necesito es el que emana de tu presencia, no de la mía.)


Fotografía del 2011

viernes, 19 de junio de 2015

Necesito ayuda urgente, por favor

El pasado día dieciséis de Junio mi marido volvió a esta casa de lo que yo ya intuía no era su trabajo. Lo hizo con el semblante casi eufórico, como borracho de alegría, como el de un niño al que le hubieran hecho el regalo que por fin tanto anhelaba, quizá como aquella bicicleta que en su adolescencia pidió a su padre cuando a este le tocó un pequeño montante en la quiniela y el mismo se negó siempre a comprarle, a pesar de ser un hijo modelo y un buenísimo estudiante. En sus manos traía un fajo de billetes de 50 y 20 euros que en total sumaban una cantidad de 3000 o cuatro mil euros. Ni siquiera los llegué a contar. Acababa de atracar un banco, sin violencia y pidiéndole disculpas a la señora cajera, pero había robado. ¡Por fin podía traer dinero a casa! Su alegría y euforia era tal que mi hijo y yo mirándonos solo pudimos sentir lástima llena de amor, pena expresada en contención de lagrimas y besos y caricias al ser conscientes, ponérsenos en evidencia el calvario por el que había pasado estos últimos meses. Aunque para toda la familia han sido tremendamente difíciles comprendí que para nadie como para él. Ahí en su rostro se hallaba la fotografía de su esfuerzo moral y hasta físico (está enfermo de rodillas y tobillos) realizado. Ahora descansaba. Yo, aunque parezca inverosímil, puesto que adivinaba que en cuestión de pocas horas sería detenido, también. De alguna forma era el fin de una pesadilla, una pesadilla provocada hace más de año y medio por la sinvergonzonería de su antiguo jefe que, abrumado de deudas de todo tipo dada su tendencia al despilfarro y el derroche, había preferido seguir comprándose coches de alta gama, mantener a niños que no sirven para estudiar en uno de los colegios más caros de sevilla y permitir que su mujer se gastara hasta seis mil euros en cada modelito que estrenaba, antes que pagar a sus trabajadores.

De aquí llegó todo.

Hoy mi marido está detenido en prisión preventiva en la cárcel de Sevilla 1. Aún no he podido visitarlo. Primero hay que registrarse y no me ha llegado el dinero para ello. Los siete euros que nos quedaban se los di a mi hijo para que se desplazara a sevilla a intentar enviar currículums para él encontrar algún trabajo: mercadona, decathlon, todos sabemos a qué tipo de trabajos me refiero. Lógicamente ha tenido que dejar de prepararse las oposiciones a abogado del estado con las que estaba desde septiembre, olvidar el futuro prometedor que observábamos factible para él. Nos toca trabajar en lo que sea. Aunque sé que para mí caso la cuestión está casi imposible.

No podemos volver a Sevilla porque en el piso de la calle enladrillada donde vivíamos no hay ni suministro eléctrico ni agua. Por ese motivo tuvimos que venirnos el 7 de abril a vivir aquí al campo, dada nuestra imposibilidad para hacer frente al pago Con 426 euros de subsidio de mi marido no da ni para casi comer. Además, el susodicho y mal nombrado como empresario (una empresa constituye desde mi punto de vista además de una posible fuente de dinero una responsabilidad social),que es el que alquiló la vivienda como parte del pago de la nómina de mi marido, dejó de pagarlo hace dos o tres meses. Nos veo en cualquier momento con la orden de desahucio sobre él.

El gran problema es que viviendo aquí las posibilidades de encontrar trabajo se me reducen a 0. Además de que cuando llegue el frío y la luz comience a saltar por las lluvias o la bomba del pozo se estropee, yo sin mi marido no puedo arreglarlo.

En el momento en que escribo esta entrada en mi blog no me salen las lágrimas, imagino que porque estoy haciendo, peleando como es posible en estos momentos. Llevo cuatro días sin ducharme, apenas he atinado más que a llorar empatizando con el horror que mi marido ha tenido que vivir para llegar a tal extremo y que yo no he sabido ver. Él puede ser culpable de ese delito legal por el que lo condenarán, aunque el dinero ha sido devuelto, pero yo soy culpable moralmente al cien por cien. Lástima que los códigos legales no contemplen la falta moral como condenable. Otro gallo cantaría en esta sociedad que entre todos consentimos. He fallado como esposa y como compañera en la vida. Hasta las trancas. A ello se une la conciencia, aún más fehaciente, de que sin él a mi lado, mi vida no tiene sentido. Es decir lo quiero con toda mi alma, y aunque a algunos pueda escandalizar, me invade orgullo por su persona: al menos no se pegó el tiro como otros muchos padres de familia hacen. Aunque algo desquiciado, hizo lo que moral y humanamente y naturalmente la ley del sentido común dicta: coger dinero de donde lo hay para llevarlo a donde sabía que hacía falta urgente, puesto que todos sus intentos legales (búsqueda denodada de algún tipo de empleo) habían fracasado.

Dese el año 2005 trabajó para le empresa del innombrable, entró como peón de mudanzas ganando 800 euros al mes, salía de esta casa a las cinco o seis de la mañana y en ocasiones, por la mala organización del trabajo, daban las dos o las tres cuando volvía. Se reventó. Sin embargo, al ser una persona inteligente y preparada fue progresando en su trabajo. Consiguió organizar la empresa que gracias al esfuerzo de mi marido se convirtió en puntera de su labor hasta en zonas tan lejanas como el País Vasco y Cataluña. Logró que una empresa familiar de cuatro personas que solo se dedicaba a pequeñas mudanzas llegara a contar con más de cuarenta empleados. Todo lo llevaba él para adelante, salvo la contabilidad. En cuanto el dueño vio entrar raudales el dinero se dedicó a gastarlo en un nivel de vida que no estaba a su altura humana ni profesional. Después lógicamente llegaron los pagos de esos préstamos : fue cuando dejó de pagar puntualmente a sus empleados, fue cuando comenzó a pagarnos adita, hoy te doy doscientos y ya veré lo que puedo la semana que viene. Así vivimos hasta hace año y medio.

Imagino que ya se habrá enterado de la situación de su antiguo encargado al que llamaba su amigo. Por si me lees, lolo, tú y tu sinvergonzonería como ser humano y empresario habéis sido el radical causante de la tragedia que ha asolado esta familia. Aunque ya sé que de nada sirve que te lo diga, puesto que en conciencias como la tuya, y la de tu mujer, no existe ese mínimo que a la mayor parte de los seres humanos nos habita de dolor por el mal provocado.

A todos mis lectores y seguidores de este blog: mi familia y yo necesitamos ayuda urgente. Pido apoyo moral, pido afecto y ningún reproche. Y pido ayuda económica y laboral. Las instituciones públicas no me otorgan ningún tipo de subsidio económico. Existe un salario de solidaridad de unos 450 euros del que ya me han avisado tarda meses y meses en resolverse. Actualmente vivimos mi hijo y yo con 426 euros al mes, productos del subsidio de desempleo que cobraba mi marido, y que ni siquiera sé si podré seguir cobrando. Mi marido come y duerme en prisión, aunque le quedaba poquísima ropa y toda lo suficientemente raída, ayer conseguimos hacerle llegar un par de calcetines y un par de camisetas de las de andar por casa (tampoco tiene otras). Sé que él pensará que al menos es una boca menos por la que preocuparse. A mí se me va y se me viene cometer otro atraco con la idea de liberar a mi hijo de tanta carga, porque conociendo su elevada estatura moral asume para sí toda la responsabilidad externa familiar. Intento en lo posible no caer en la locura y solo hacer lo que está a mi alcance, moverme en lo que sé es mi ámbito, al menos para empezar, hacer esto que hago. Escribir esta entrada y pedir ayuda por aquí.

Me acompaña el sentimiento de que no pido nada que a lo largo de estos catorce años que llevo en internet yo misma no haya dado. Públicamente he intentado regalar belleza a un mundo feo, unas veces con mas acierto, otras con menos. Privadamente he ayudado con mi trabajo a personas que o bien me lo solicitaban o bien yo preveía que lo necesitaban, gratuitamente. He apoyado moralmente a amigos y hasta a "enemigos". He dado todo lo que soy a través de este blog y otras colaboraciones en redes culturales y sociales y hasta editoriales. Así que me acompaña saber que no ruego ni suplico nada que no sea justo, nada que de alguna forma no merezca.

Todos saben lo que sé hacer: escribir, fotografiar, pensar, enseñar, coser, limpiar, maquetar y diseñar libros y portadas de los mismos, corregir textos. También sé preparar un huerto, cultivar un jardín, coger una motosierra, una desbrozadora y hasta arar con motoazadas. Conduzco bien, muy bien, y sin cansarme, aunque ahora mismo me está vedado coger la única propiedad con la que mi familia cuenta, el automóvil que compramos en el año 2007, un peugeot 307, porque no hemos podido pasarle la ITV por falta de dinero que hace dos meses cumplió. Para gasolina y poder desplazarme, ni les cuento.


Poco más que añadir. Prestadnos ayuda, por amor de dios y de los hombres. Y por justicia. Mi marido ha sido y es una víctima, y con él, su familia, que con tanto amor ha intentado con toda su vida, cuidar.

Sofía Serra Giráldez (poeta, madre y esposa)
DNI 28462819C

P. D. 1 Dejo mi correo electrónico por si cualquiera desea hacerme cualquier pregunta de una forma más privada. U ofrecerme cualquier tipo de trabajo del que pudiera extraer la mínima cantidad posible de dinero, la que sea.

sfserra@gmail.com

P. D. 2 Dejo el número de cuenta donde si la solidaridad os conmueve podéis hacer llegar lo que buenamente podáis.

Banco Santander 0049.0606.19.2391923760.

P.D. 3 Hago esta entrada desde el campo, la escribo en mi ordenador (que no puedo empeñar ni vender porque lleva estropeado un año y medio, solo yo sé arrancarlo) y no sé cómo me las apañaré para pasar el texto al teléfono y de ahí a mi propio blog. Mi teléfono es uno muy normalito que no admite textos en words ni que yo le adjunte pdf siquiera. Por eso últimamente no subo poemas a este blog.


AYUDA, Por favor. RUEGO DIFUSIÓN.
 
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