El río viejo I
Habituada a todo
tramo entelequias subidas
de nombre te engolfo, te encabo,
te arrío y encauzo, río bravo,
te avino el poniente
como lametón desde el juego
vendido entre cárceles.
Los cabezos se agrupan
en los márgenes de tu página
imantada por el sol de la lluvia,
cuando sólo soy yo,
blando y unísono excombatiente
de la guerra contra las piedras,
la venerable escritura de la montaña
que ríe pendientes con lamentos
por hacer qué queda.
Me abarco tan solo
sugiero la planicie que me ama.
habidas voces se inventan
solitarias, regueros de luces
que discurren sobre salientes,
las estelas de los caracoles
pavimentan los caminos
como luciérnagas del día.
Trasladé aminorando la marcha.
Ven y arróstrame
como muerto peso
pesado en tu balanza.
Sopórtame,
tus rodillas me aman,
soy blando lodo y mullido
suelo y solo para tu corona
de cruces.
Río enterrador de las tramas
ambivalentes, a un lado,
tú, al otro, el horizonte
amarillo y la soledad
o yo.
martes, 25 de noviembre de 2014
lunes, 24 de noviembre de 2014
Las seis de la mañana y sereno
Las seis de la mañana y sereno
las seis de la mañana y sereno
se posa el efímero poblado
sobre la loma de arena,
las sienes del amanecer
sonríen hasta abreviar juntas
el abismo de las nocturnas
paredes. beben verdes
las campanas a las seis.
enemiga empresa, no sé si noche
o día, cantarás donde todos
duermen maitines y vienes
a las seis de la mañana y serena
me poso en tu lengua
camino del pálpito de tu alivio.
las seis menoscabas y sereno
qué voy a ser yo si menos soy
que una pluma de almohada,
tan pequeñas, tan miles, tan decoroso
me arrastras por el extravío
de un mínimo encendido de verde
que se estrelle contra la hazaña
de haber nacido como flor
que se adoquina. Aglutinar
aquí sin amor ya viejo o sereno,
vivo en los intersticios de tu columnata.
Patio de luces esta Gran Edad
tan cercana a la noche
en la que el mundo de antes
dormirá para siempre.
las seis de la mañana y sereno
se posa el efímero poblado
sobre la loma de arena,
las sienes del amanecer
sonríen hasta abreviar juntas
el abismo de las nocturnas
paredes. beben verdes
las campanas a las seis.
enemiga empresa, no sé si noche
o día, cantarás donde todos
duermen maitines y vienes
a las seis de la mañana y serena
me poso en tu lengua
camino del pálpito de tu alivio.
las seis menoscabas y sereno
qué voy a ser yo si menos soy
que una pluma de almohada,
tan pequeñas, tan miles, tan decoroso
me arrastras por el extravío
de un mínimo encendido de verde
que se estrelle contra la hazaña
de haber nacido como flor
que se adoquina. Aglutinar
aquí sin amor ya viejo o sereno,
vivo en los intersticios de tu columnata.
Patio de luces esta Gran Edad
tan cercana a la noche
en la que el mundo de antes
dormirá para siempre.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Hiela sobre el olivo
Hiela sobre el olivo
Inútilmente el olivo
se ovilla sobre sí
olvida desliarse
más allá del no.
Apenas senda sacia la noche
de este cautiverio mío
entre los muros de mi cuerpo
y las rejas de mis deseos.
Ser libre dentro de mí,
no buscar nada ajeno
nada que yo no pueda
darme lucidez
sola y sólo
querer vivir
en mi centro.
No mirar, abstenerme,
de respirar, creer
que soy dos
para así saciar el hambre
voraz de esa boca
negra y hueca
que es la cruda y aliada
ave de la soledad.
Sus alas como el hambre
de un niño muerto en la aldea
de mis ilusiones una
perla negra cautiva de mí
y mi necesidad de cobijo
en otro mundo.
Inútilmente el olivo
se ovilla sobre sí
olvida desliarse
más allá del no.
Apenas senda sacia la noche
de este cautiverio mío
entre los muros de mi cuerpo
y las rejas de mis deseos.
Ser libre dentro de mí,
no buscar nada ajeno
nada que yo no pueda
darme lucidez
sola y sólo
querer vivir
en mi centro.
No mirar, abstenerme,
de respirar, creer
que soy dos
para así saciar el hambre
voraz de esa boca
negra y hueca
que es la cruda y aliada
ave de la soledad.
Sus alas como el hambre
de un niño muerto en la aldea
de mis ilusiones una
perla negra cautiva de mí
y mi necesidad de cobijo
en otro mundo.
viernes, 21 de noviembre de 2014
El sauce llorón
El sauce llorón
Escribir puede que sirva para el futuro, pero de nuestro presente, ¿quién va a ocuparse sino nosotros?
si escribo, nombro futuro
me pregunto quién
puede escribir nuestro
presente sino
para que él
pueda escribir
en su pasado.
En presente inacabado
registro para mañana
leer un futuro que aún
no ha comenzado.
Densa y lúcida simiente
de algas sobre la sombra,
así el sauce peina el aire
cayendo sobre la yerba.
Que el árbol me señale
dónde y cuándo,
el qué y cómo
el agua rehace
su cauce.
Gemir hasta romper
a sollozar
hasta hacer
estallar el cauce,
como habla el sauce
llorando manando
verdes desde el suelo.
Escribir puede que sirva para el futuro, pero de nuestro presente, ¿quién va a ocuparse sino nosotros?
si escribo, nombro futuro
me pregunto quién
puede escribir nuestro
presente sino
para que él
pueda escribir
en su pasado.
En presente inacabado
registro para mañana
leer un futuro que aún
no ha comenzado.
Densa y lúcida simiente
de algas sobre la sombra,
así el sauce peina el aire
cayendo sobre la yerba.
Que el árbol me señale
dónde y cuándo,
el qué y cómo
el agua rehace
su cauce.
Gemir hasta romper
a sollozar
hasta hacer
estallar el cauce,
como habla el sauce
llorando manando
verdes desde el suelo.
jueves, 20 de noviembre de 2014
La blanca paloma (o el rocío)
La blanca paloma (o el rocío)
va y se gusta venganeando
no sé si una parra
o la tal astarté que sembró
posaderas acá en las dunas.
De aquella vez a cuando
el viento la rastrilla,
el lujurioso encanto usa
polvo de arena entrecruzándose
con el azul dominante
aunque nieve volando.
Algo me descuella
al verte venir.
la túnica con la que me vistieron
los pájaros hace aguas, se desnuda
rociándose toda ella la-
mentando la piel
que me cubría.
comencemos por este debatir
en primera línea tu labio
me indica averiguarte,
sobre-salir dentro
de tu boca.
Que me bebas.
va y se gusta venganeando
no sé si una parra
o la tal astarté que sembró
posaderas acá en las dunas.
De aquella vez a cuando
el viento la rastrilla,
el lujurioso encanto usa
polvo de arena entrecruzándose
con el azul dominante
aunque nieve volando.
Algo me descuella
al verte venir.
la túnica con la que me vistieron
los pájaros hace aguas, se desnuda
rociándose toda ella la-
mentando la piel
que me cubría.
comencemos por este debatir
en primera línea tu labio
me indica averiguarte,
sobre-salir dentro
de tu boca.
Que me bebas.
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