En la cima
me propongo celebrar el fin
de un año impedimento,
una especie de suerte
cercada, un instrumento
de tortura, qué nos preguntaron
que no supimos contestar
porque no sabíamos, no sabíamos
que la suerte estaba echada
por la banca rota
donde
los hados se sentaron
y cayeron ya que viven
sobre nuestras cabezas
encima nuestra,
en la cima
de este año que se acaba
amo el precipicio
de celebrar un amén
de discurso, roto
el cauce yo lo sigo, freno
el pathos y me venzo,
a ver si así consigo
llevar a su infierno
doce meses de infierno
nuestro.
y lo hundo y lo hundo
y lo entierro y en su cima
nuestros pies pisotean
su cabeza hasta ser nosotros
la cima sobre su ruina.
lunes, 30 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
"Los parasoles de Afrodita " en twitter
Una alegría para la que suscribe, doble, triple, y hasta cuádruple: No sé quién es Hermano Humano, (un perfil de contacto en twitter), ni tampoco su amiga, ni mucho menos, el marido de la misma.
viernes, 27 de diciembre de 2013
El no prisionero de (la) Senda
El no prisionero de (la) Senda
yo solo esperaría
a que anduvieses
con tus ojeras en tu boca
sonriendo morada
y profundamente
y si así fuera
ni siquiera mi esperar
sería torpe sino
o cruzarme de brazos
solos —y tan solo—
sino deseo
de trabajar
por tu alegría.
No te quiero más
que a la verdad,
porque sin ella
tú no eres.
yo solo esperaría
a que anduvieses
con tus ojeras en tu boca
sonriendo morada
y profundamente
y si así fuera
ni siquiera mi esperar
sería torpe sino
o cruzarme de brazos
solos —y tan solo—
sino deseo
de trabajar
por tu alegría.
No te quiero más
que a la verdad,
porque sin ella
tú no eres.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Vuelo muertos
Vuelo muertos
Los cabrones de medio cuerpo
fardan vistas horizontales
que les mellan la entrepierna
cuando juegan a bastos.
Compiten seriamente
armados hasta el cuello
con jerigonzas y camisas
vueltas, el contrapaño
en las nucas y las axilas
y las medias suelas
sobre las orejas.
Precipitan el pespunte
y disimulan el descosido
juntando hebras de lumbre,
de lana seda, de rimas trancas
de árboles infrarrojos,
hasta de dedales,
que Ella lo sabe.
Si se ha de competir más vale
una buena lanza Columela
y levantisca. La soldada
levanta la bandera blanca y amarilla:
¡es el Vaticinio!, ¡es la risa de la hostia!
catequistas de la horda,
adoradores del eufemismo,
advocan por su nombre
a tripas felinas ya sin hambre
mientras obtienen beneficio
marcando paquetes de aureolas
teñidas de experiencia y reciedumbre.
cuando solo avistan la soledad
del asfalto sin tus pies.
Porque no caíste.
Será que son los únicos
expertos, de este palacio
lleno de muertos,
en volar por los aires
lo único que nos queda.
Los cabrones de medio cuerpo
fardan vistas horizontales
que les mellan la entrepierna
cuando juegan a bastos.
Compiten seriamente
armados hasta el cuello
con jerigonzas y camisas
vueltas, el contrapaño
en las nucas y las axilas
y las medias suelas
sobre las orejas.
Precipitan el pespunte
y disimulan el descosido
juntando hebras de lumbre,
de lana seda, de rimas trancas
de árboles infrarrojos,
hasta de dedales,
que Ella lo sabe.
Si se ha de competir más vale
una buena lanza Columela
y levantisca. La soldada
levanta la bandera blanca y amarilla:
¡es el Vaticinio!, ¡es la risa de la hostia!
catequistas de la horda,
adoradores del eufemismo,
advocan por su nombre
a tripas felinas ya sin hambre
mientras obtienen beneficio
marcando paquetes de aureolas
teñidas de experiencia y reciedumbre.
cuando solo avistan la soledad
del asfalto sin tus pies.
Porque no caíste.
Será que son los únicos
expertos, de este palacio
lleno de muertos,
en volar por los aires
lo único que nos queda.
martes, 24 de diciembre de 2013
Paisaje para Navidad con mis mejores deseos
Buenos días, queridos todos lectores de este blog. Que paséis un día lo más relajado posible y una Noche-Buena como su propio nombre indica. Quizás lo más bonito que el hombre ha podido inventar nunca es el mito de un dios naciendo bajo un destartalado y cochambroso techado, como tantos inmigrantes y desplazados hoy en día, y al calor del aliento de unos animales. Nos queda muy poco como seres humanos si no sabemos valorar la literatura independientemente de qué religión o iglesia hiciera suya la cuestión (o secta, tribu o ideología). Lo verdadero es que los seres humanos aspirábamos a tener un dios cercano y visible, más o menos como hoy sucede. Celebremos que lo conseguimos, no importa si solos o acompañados, y sigamos creándolo todos los días dentro de nosotros. La apuesta por la humildad es la esencia del amor entre los hombres. Donde habita la valentía, nace el amor:
La impaz sonora
y el gélido viento,
la tempestad asaltando
los cuellos de las avestruces
pálidos y escuálidos cimbrean
el aire y ya el suelo
con sus ojos enterrados,
al fondo
el paisaje de la montaña
donde se aposenta la ruin
y verdosa
anatomía de tu silencio,
pueblo mancha o escalada
con los dedos,
tomarte
y desplazarte hasta el valle
al pie del monte,
belén viviente eres.
Y las avestruces ordenan,
desafiantes ellas ya,
al viento con sus cabezas
fuera de tierra, y sus cuellos.
(Como regalo por mi cumpleaños, con vuestro permiso, explico por una vez, aunque sea superficialmente: este poema está inspirado en una vista que tenía por la carretera cuando vivía en el campo, cuando había que coger el coche para ir al pueblo cercano, El Castillo de las Guardas. Si se miraba hacia la izquierda, se podía contemplar de pasada una pequeña granja de avestruces. Resultaba extraño verlas pastar en un tipo de paisaje tan lejano a su origen natural, África, pero hermoso. Los cuellos cimbreantes de esas aves tan grandes y al fondo las lomas de la sierra con el pueblo hacia el que me dirigía como una bonita mancha blanca en la falda de la montaña. Lo escribí hace dos años aquí mismo recordando esa impresión, también recordando cuántas nochebuenas celebré alejada de todo, solos. Hoy esta casa se llenará por la noche con todos mis hermanos y sus hijos y hasta una tía mía que nunca se ha reunido con nadie por estas fechas. Si hubiera logrado anidar algo de rencor en mi corazón, no habría podido nunca escribir poesía, o sea, ser valiente. O sea, ser yo.)
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