jueves, 20 de junio de 2013

La diáspora

La diáspora

Como cuando donde
ya tú no eras.

Eu pusilánime te escribiré
el poema que nadie pueda traducir
salvo tu lengua y la mía
pusilánimes también
absortas ellas
en aquel pasado de un río
que permitió florecer
en la piedra cenotafios.
¿A quién se le ocurre
sembrar el grano
sobre el granito
sino a los celos?
Tan injustas patrias para sus hijos,
las madres, ya sabemos,
también lo son por mucho
que cueste creerlo,
recrearán la conjura
de luces pájaros en el aire
de la mañana olvidando
que de gasa y azul
borda la nube pinta
los perales asomados
a tus ojos como pétalos de mariposas
durmientes al calor del mediodía,
sus flores a la luz de la madrugada,
al sueño y la evaporación de un silencio
hecho migas para las aves
blancas y el murciélago de la encina
asaeteando el azul índigo del anochecer
cuando tú vuelves a la escena
bajo el emparrado.
Florecerán los lilos silvestres
y la música de un violín
asomada a la puerta de tu habitación
escribirá tratado de luces
en el almíbar de la mañana.
Porque ya somos dioses
puedo hablar como los poetas cúrsiles
—y la truculenta diáspora
de la noche —. Se marchan, todos los invitados
luminosos se marchan, caminan
en pos del sol de poniente, olvidan
los velos de seda,
los segundos que los mantienen
como vivos.

martes, 18 de junio de 2013

El prejuicio

El prejuicio

Me sugieren bebedizos
sanos la muerte y la lluvia,
se obcecan en perseguirme
lamiéndome los talones
del abandono:
patria matriz
de mi propio desagüe
me hago de mí misma
con todos vuestros dones
me habéis enseñado
a ser
egoísta
al fin por fin
en presente toma
el pasado nombre
de justicia.

"contra nadie", poema de Blas Muñoz

contra nadie

a la memoria de mi madre
y a las madres de nuestra posguerra,
a quienes se les secaron los besos y el llanto


dame vértigo y humo
bajado hacia la altura
del escabel del llanto
               para mí
niño de invierno y de dedales
de despiadado estío
               dame
la tizne de tus nazarenos ojos
llovidos nunca
desde cuándo

               naneábamos
pan negro de posguerra
y tildes africanas
sobre gritos esdrújulos
bajo incólumes palios
              en la cumbre del pío de poniente
se suicidaban
de incógnito los pájaros

dame el secreto pulidísimo
              la ternura
de tus ayes de madre
              que escondías
en cajitas de hielo
para que nunca comprendiéramos

cuánta dureza cupo en tu brega incansable
en tus nudillos nuestros
de zozobra y lejía
cuánto amor nunca dicho
cuántos besos no dados

                  mamá
fragilísima linde amurallada
contra qué contra quién
contra quienes querías sin decirlo

contra nadie

(Blas Muñoz Pizarro)

(Un poema que necesito apadrinar, con el permiso de su autor.)

viernes, 14 de junio de 2013

Buenos tiempos para la lírica



El viento

El viento

el cuerpo cortado
la nariz sangrante,
para el arrastre
tantos troncos
de hombres huérfanos,
molido y si tú,
negado y si yo,
re-sentido espacio
inútil este
o norte del bien
estar como bandera
eres extendida
al viento.

Y qué es el viento sino el mal
estar de dos masas de aire
que se encuentran...
 
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