jueves, 14 de marzo de 2013

La presa

La presa

a nadie contar,
a todo cantar,
a nada llegar,
a todos llagar.

si el fútil y furtivo amante
deviene
a tu soliloquio de animal
enjaulado,
no visites las sienes,
auspician
cierta decencia
sólo a solas
compatible.
tú a ti te tienes
y detienes.

frío y gozoso discernimiento
en el aviso del sol naciente.

no moriré hasta que el rubor
amanezca en tus mejillas.

Y entonces no anhelaré libertad.

Sofía Serra (De Suroeste)

martes, 12 de marzo de 2013

Abrir los ojos

Abrir los ojos

A dormir, corazón,
cantaba la canción.


Posar mis ojos en tu instante,
descubrir que el mundo
no se hizo en un día sino
en tus cuatro extremidades,
solventar aritmética de relojes
y gusanos universales horadando
las paralelas estancias que habitamos,
remedar sin pausa la lentitud de la flor
al abrirse, el remero de las olas
al habituar al mar
con su vehemente persistencia
y comunicar que no somos
dioses sino
algarabías devaluadas
por nuestra especialidad
en menospreciarnos,
y, así,
decaer nuestras manos
hasta que el otro no las halle.

Eso he vuelto a descubrir
hoy, nuevo hoy, el abismo
de nuevo, tu soledad.

Sofía Serra (De Suroeste)


lunes, 11 de marzo de 2013

El beso

El beso

dejaré de luchar hasta que la noche
se haga luna y sin mayúsculas
por no estorbar a la mañana
acierte en el vértice de occidente,
soplo:
la avena, que aún no ha nacido
ni espigado sus delgados tallos,
se ofrece verde y valiente
a tumbarse tras el jadeo,
y, así, poder extender
la numantina acacia —espinas
y flores pequeñas y frutos enormes
como vainas de algarrobos,
las que saben a chocolate—
si claudicáramos ante
el indeciso
si decidiéramos vivir
el insaciable
con su juventud de gozos
y sombras perderíamos
lo que siempre nos obtuvo
tristes como causa o efecto:
la permanencia sólo algo absoluta
de la más sufrida necedad humana:
la envidia.
porque con un tú más desear tu bien
me dirijo hacia mis propias luces
de bestia redimida en el arcén del ocaso,
salvada y sanada
por las manos
del que cuida.

No se complicaron
la vida nuestras bocas.
terminaron su tarea
el mismo instante
en que murieron por mor
del delirium tremens,
borrachas de contenido,
de amor.

Sofía Serra (De Suroeste)

domingo, 10 de marzo de 2013

De la obra del Arte

No es a la poesía a la que hay que vulgarizar, llevar a tierra, sino al poeta o su concepto. Bajarlo del pedestal. Que el espectador sepa leer, ver y valorar la obra sin relación con el autor.
Bajar del pedestal al artista. Sólo así se puede acceder al arte en toda su dimensión y no degenerar el valor de la obra del Arte.

En la soledad (Poema de Francisco Bejarano)


EN LA SOLEDAD

LA tarde azul y las rememoranzas
parecen vivas en la paz presente
y es momento sereno el que estas horas
al declinar, hasta morir, me ofrecen.

Mirando el sol en lejanía pienso
si pude ser feliz, pero al perderse
los últimos destellos he sentido
que la luz la he perdido para siempre.

Si fugaz el amor, más frágil vida
he de vivir con él, sin él. Y siente
mi corazón en el ocaso, solo,
que al morir de tristeza resplandece.

(Francisco Bejarano, De "Las tardes" (1982-88). Un juego peligroso (Antología poética, 1977-2002). La Isla de Siltolá. 2011.)

 
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