jueves, 7 de febrero de 2013

Fotografía de dos o tres semanas

Lo de mi madre me puede.
El ambiente político de este país me puede.
La basura en las calles de Sevilla me puede.
Camino de casa de mi madre se me presenta la contradicción, la paradoja. una calle en obras a punto de ser convertida en una pulcra calle renovada. En su esquina una montaña de basura que ya oculta los contenedores.
Inmundicia, basura, inercia, acomodación.
Lo de mi madre me puede.
Una ley de dependencia hace que mi hermana tenga su trabajo como auxiliar de geriatría. Cuida personas mayores o dependientes. mi madre no puede quedarse sola. Yo no trabajo (sic). Yo la cuido.
¿Por qué la vida constantemente me presenta las paradojas, las contradicciones en la que esta sociedad cae?
Alguien me envía el artículo de Aguilar que el país quito de su edición impresa. Se lo agradezco y me permito preguntarle si hay fuente porque me gustaría ponerlo en el blog. Esta mañana leo su correo de vuelta. sí la hay, ahí, me dice, por si tienes interés.
por si tengo interés dice…
No me da lugar a hacer entradas en el blog. Pero el ambiente político ha podido conmigo. La basura me puede. la inercia del que se acomoda me puede, no se ya cómo mantenerme cuerda. No sé cómo no caer en depresión. casi ocho meses luchando contra lo mismo, con no caer.
Anoche lloré sin compasión por mis ojos. No me quedan fuerzas.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Helada en el sur

Helada en el sur

Inútilmente el olivo
se ovilla sobre sí
olvida desliarse
más allá del no.

Apenas senda sacia la noche
de este cautiverio mío
entre los muros
de mi cuerpo y las rejas
invisibles de mis deseos.
Ser libre dentro de mí,
no buscar nada ajeno
nada que yo no pueda
darme lucidez
sola y sólo
querer vivir
para dentro.
No mirar el mundo,
abstenerme de respirar,
creer que soy dos
para así saciar el hambre
voraz de esa boca
negra y hueca
que es la cruda
y aliada ave
de la soledad.

la boca como el hambre
de niño muerto en la aldea
de mis ilusiones. Una
soledad cautiva de mí
y mi necesidad de cobijo.

Sofía Serra (De La clave está en los árboles)

martes, 5 de febrero de 2013

Pan de Atenea

Pan de Atenea

la noche y un poco más se hace eterna
cuando el invierno aparece
afilado por el frío
joven, cantad como
el toro siendo cabezos
gimientes cobijados
bajo las tetas de la loba,
rómulo y remo se quedaron sin lugar
cuando tu mano de diosa
sembró los olivos en los desniveles
nacieron humanos de sus leños
y aún alguna anciana rejuveneció
ante la visión de los viejos
y retorcidos troncos.
tú extendiste el manto apaciguado
y los hombres durmieron
tranquilos de sí.

En paz.

Sofía Serra (De Suroeste)

domingo, 3 de febrero de 2013

La partida

La partida

Allá en el vaso grande
del huracán de invierno
nace la calma partícipe
de la flor.
Tan pacífico y asomado a tu rincón
de allende las farolas, las aguas limpias
y celestes de una ciudad marítima
a la vieja usanza, con su piel morena
y su olor a salitre confundido
su cuerpo con el mío.

No sé a qué sabe el celo
de tus manos.
De la carta al velamen
la curva de poniente se abre
y tu corriente entibia
el seco país donde nazco.

Éstas tus manos atronadoras
en los oídos de mis ingles
beberán alumbre salvaje
de mi centro y mi ansia
de poseer el océano. La malva
para quien escarbe la tierra dura.

El mar, sólo el mar, y yo
con todo el mar
bautizándote
como mi espera.

Sofía Serra (De Suroeste)

Sobre el tapete

Sobre el tapete

Juego en realidad
en el campo de su mando
maniatada y entumecida
por el frío. El estadio
de fútbol de noche,
el césped artificial
que aun sintético
recoge todo el relente
verde negro las gradas
vacías las abiertas
esquinas que no sé
hacia donde vomitan
la música parada
no se oye
la vida
en este vacío insomne
que no me permite amanecer.

Se me acabaron los ases en la manga,
la partida la gana siempre ella
no importa hacia donde mire
sólo hay noche y mucho frío
en el juvenil estadio
de mis ilusiones
siempre muertas,
faltas ya de sus días
por delante.

Futuro memorable
en derrotas
me atravesaste
con tu espada
triste y necia.
Y yo te he creído
y me he desangrado
hasta morir.


[¿Qué nos han hecho, qué nos están haciendo? Están volando con-tro-la-da-men-te la ilusión por la vida de cada uno de los españoles. Están abocándonos a la tristeza, al desencanto. Están reconvirtiendo un país que aun con todas su torpezas a lo largo de la historia, siempre ha estado habitado por un pueblo o varios, cada uno a su forma, que al menos individualmente ha sabido dar su lugar a la vida. A la celebración en su exacto sentido del gozo por la vida. Nos están matando espiritualmente. Nos encaminan hacia una especie de suicidio común de almas fruto de la depresión en la que nos han metido.
El porqué es lo de menos ya. No podemos permitirlo. Estamos solos, los españoles estamos solos. O nos unimos o dejamos de existir como lo que en algún momento algo más feliz hemos sido.]

(Domingo, 3 de febrero de 2013)

(Despertar un domingo por la mañana y escribir el poema y la reflexión de más arriba sin que haya motivo en mi vida personal para tanta tristeza resulta realmente desalentador, inexplicable a través de mis neuronas. Desde luego si ESTO es lo único que me sale a partir de hoy, decido firmemente en este mismo momento dejar de escribir. Que este blog me sirva de "notaría", de levantamiento de acta pública. No deseo dar carta de naturaleza a una depresión sin motivo plausible, a una tristeza yerma, y aún menos transmitirla. Se escribe para transmitir, no sólo para dejar huella para el futuro, yo al menos, y hoy sé, tras 11 o 12  años de escritura sin pausa, que uno de los motivos fundamentales por el que lo hago es el de intentar embellecer y alegrar este mundo, o al menos tratar de moverlo para que los demás abrieran los ojos a lo que hacíamos mal para, así, poder hacerlo mejor, no el de tornarlo aún más sórdido y cruel de lo que es o recrearme en su pesadilla.
Ésta es mi rebelión. 
Y ésa era mi rebelión.)
 
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