En el décimo día despertó (nana)
Mi paso atrás
significa
despedirme.
Y yo siempre permanezco.
Despierta,
despierta día diez,
alboroto de la noche y juez
que duerme y vela la locura,
tan mía como la sirena
del barco
de pesca
de bajura.
¡tú-tuuuu!, ya lo decía
el barquito de dos motores
que traería el menú
para las tres del mediodía,
me avisaba, tú-tuuuuu,
las noches no eran largas,
la pesca se hace de madrugada.
A la misma hora que sigo levantándome,
a la misma hora que sigo escuchando
todos los días
el pronombre que me cuadra,
el círculo de cuatro lados
que me hace.
¡Tú-tuuuuu!, me arrullaba
el mar, su barco y la noche.
Y la niña ya no duerme
esperando despierta
la luz de un día
redondo.
seis— ¿a quién se le ocurre
siete— componer una nana
ocho— con la sirena de un barco
nueve—a las cinco de la mañana?
(Sofía Serra, de Los cabezos amarillos)
jueves, 3 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Entereza
Entereza
A medias
no me sueltes
porque estoy
muriendo como
si a mi muerte le importara
que tú o cualquier otro
me sujetase.
El bar, la media copa media
tu postura sentada
a medias sobre medias piernas
tuyas, o sea, tus muslos
tan oferentes como tu boca
abierta a la ventana o yo
y la copa de agua
que medio sostenías
con tu alma no me sueltes,
repetía
el espejo sobre la barra
reflejándote corrí
escaleras abajo
hacia el infierno:
la calle tan estrecha
era el mundo sin ti
las fuentes y las luces,
la noche, doméstica
poesía de la memoria
de nosotros siempre
a medias.
el amor es entero
porque significa
y dignifica sin
nada ni nadie
que lo medie.
(Sofía Serra, De Los cabezos amarillos)
A medias
no me sueltes
porque estoy
muriendo como
si a mi muerte le importara
que tú o cualquier otro
me sujetase.
El bar, la media copa media
tu postura sentada
a medias sobre medias piernas
tuyas, o sea, tus muslos
tan oferentes como tu boca
abierta a la ventana o yo
y la copa de agua
que medio sostenías
con tu alma no me sueltes,
repetía
el espejo sobre la barra
reflejándote corrí
escaleras abajo
hacia el infierno:
la calle tan estrecha
era el mundo sin ti
las fuentes y las luces,
la noche, doméstica
poesía de la memoria
de nosotros siempre
a medias.
el amor es entero
porque significa
y dignifica sin
nada ni nadie
que lo medie.
(Sofía Serra, De Los cabezos amarillos)
Respuesta a un correo felicitación de año nuevo
En el que se citaban tres versos míos y la palabra "desolación"
con respecto al estado de las cosas en este país.
XXXXXXX, en serio, te hablo muy en serio, por muy grave que esté todo, pienso que se "exagera" en el sentido de que:
uno, aún esto es un país democrático.
dos, que la desolación llegue o no depende de cada uno de nosotros.
tres, hundirse en la depresión sólo sirve para claudicar.
A mí nunca me quedan fuerzas, pero siempre las saco no sé de dónde (esto es parte de ese cuerpo extraño del poema)
Yo me quedé sin estado de derecho hace muchos años, sin estado de derecho y en la pobreza y en la soledad total con respecto al resto de mis conciudadanos. La solidaridad, e incluso el apoyo moral o caritativo o de simple cariño se nos negó, a mí y a mi familia. Pude caer en la depresión más horrible, de hecho caí, (hasta pensé en "suicidarnos" a los tres, ya imaginas) a mi estilo, es decir, no claudicando. Salí a flote por mí misma.
No creo en las negatividades, no creo en la ironía, no creo en los sarcasmos, no creo en los olvidos, ni de lo bueno, para saber alegrarnos, ni de lo malo, para poder asumirlo si no tiene arreglo, para poder arreglarlo si es que lo tiene. Sobre todo creo en que teniendo dos pies y dos manos, aunque estén amarrados y hasta cortados como a mí me los dejaron, se puede seguir luchando, con mucho esfuerzo y dolor, eso sí, porque lo bueno llegue, porque la desolación sólo signifique una tierra en barbecho aireándose para poder volver a sembrar. Eso es en lo que creo, o al menos ese es el único y gran sentido que le veo a la vida aunque sepa a ciencia cierta que al final morimos (eso es lo de menos).
Si lo paso mal ahora, te aseguro que es, aparte de porque los hechos políticos me afecten mucho, por la actitud que veo en "los otros": depresión, muertos en vida, vaciedad absoluta, recreo en la mierda, sarcasmo, ironía, no hay, no encuentro ni un solo corazón inteligente con fuerza de voluntad suficiente para trabajar, luchar por hacer bien o mejor.
Si España está tan mal lo lógico sería sacar las armas y montar una guerra, hacer desaparecer al 50% de la población y volver a comenzar. Pero sé bien que el derramamiento de sangre sólo trae más problemas a la conciencia de los pueblos y del ser humano.
Sé positivamente que lo malo, sea lo que sea, sólo se arregla con voluntad y capacidad para subvertir lo malo en bueno, lo feo en hermoso.
Esto, esta actitud o psicología mía es lo que ha crecido torcido dentro mí, torcido respecto al resto de los seres humanos o la sociedad que me ha tocado vivir. Ese es mi dolor nada más. Soy ajena, soy extraña a todo. Y a la vez tremendamente afectiva, o tremendamente creyente en la capacidad del ser humano. Este es mi único conflicto.
Espero que con todo esto que te digo te quede algo más claro cómo soy, y por qué, y lógicamente, aparezco cansada muchas veces, todos los finales de día.
Un beso, XXXXXXX.
lunes, 31 de diciembre de 2012
El círculo y el cuadrado
Me despierto casi sobresaltada. Las cuatro y media.
Insomnio de madrugada. Desde ayer algo alterada, las mariposas del estómago han debido volar hasta mi cerebro, y ya se sabe que una mariposa aletea hasta dormida. Conclusión: insomnio como si tuviera que preparar cena esta noche para un hotel entero, cuando seremos siete, y dos se irán tras las uvas.
A la vez que se hace la carne en el horno aprovecho para intentar hacer avanzar las correcciones de el hombre cuadrado. Digo aprovecho porque me pesa ya como una losa. El poemario final de uno de tres, o una trilogía, o tres en uno.
La carne ya se ha hecho.
Acabo de terminar de corregir. ¡Lo he conseguido! Por fin han encajado esos malditos poemas tan extraños. Por fin he podido firmar final. Un año menos cinco días. Terminado de escribir 5 de Enero de 2012/ terminado de corregir 31 de diciembre del mismo año. 360 días-grados!, ¡círculo cerrado!
Sorpresa y paz.
Por fin puedo comenzar con las correcciones del ciclo de suroeste, ese que me gusta tanto. Este de el muriente, la dosis y la desmedida y el hombre cuadrado ha resultado agotador. Claro, a quien se le ocurre, me escaqueo del mundanal ruido por cuanto me chirría, me escondo en la poesía y voy y me da por ponerme a pelear encima de la costra dura de la nomenclatura a través del verso. Así he acabado, o así han resultado todos estos meses, como si librara una batalla con espadas y hasta armadura: agotadores.
Tenía que hacerlo, tenía que poder reconciliarme con el hombre cuadrado, el que vive aquí encima, el mismo que yo misma soy. Aunque salió sin pretenderlo.
Todos mis poemarios terminan o en blanco o con “final feliz”. No lo hago adrede, salen así. Recuerdo cuando estaba en foros de fotografía que Joseba me decía algo parecido, que siempre en mis fotos hay un punto de salida, una zona de luz como abertura en la esquina casi más oculta. Y es cierto. No tolero la imposición del imposible, del no, de la cerrazón, del final a oscuras, del final sin posibilidad de seguir.
Siempre un camino más, siempre una puerta abierta cuando otra se cierra. Siempre la oportunidad. Siempre.
No creo en otra cosa. ¿Para qué si no estamos en el mundo? Pues para vivir ¿Y cómo se vive? Pues andando, continuando, no quedándonos de brazos cruzados.
Siempre una puerta abierta, siempre. Nunca el imposible.
Nunca cierro los botes de gel, ni casi las puertas de los armarios de la ropa, siempre puertas abiertas, siempre el bolso abierto cuando salgo a la calle. Nunca me han robado nada de él a pesar de tantos avisos. No sé ir con el bolso cerrado.
Ni quiero aprender.
Me ha entrado hambre, por cierto. Pero la carne es para la noche. Me conformo con una tortita de arroz y un buen té con nube de leche de soja, el segundo desde las cuatro y media.
No está mal, carne cocinada y tri-poemario terminado de corregir.
Sí. Hoy sí me sentaré en el sofá a ver una peli tras la hora del “almuerzo”. No almuerzo pero la situación doméstica parecida, picoteo. Seguro que se me cierran los ojos con el croché en las manos. Sonrío: así podré recibir al año nuevo como es debido. Tiene un número bonito, me gustan los impares, aunque sume seis yo sólo veo el cinco, que es el más bonito de todos. 3+2=5, y el 10 al revés en medio que es el doble de cinco. Composición numérica/visual armónica y equilibrada, como un perfecto lienzo de Leonardo.
A por el té. La nube es de leche.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

