lunes, 2 de julio de 2012

El alacrán bajo el agua

Me preguntas qué significa la expresión "extravagancia numantina". Y sin embargo has entendido el poema. ¿Cómo lees poesía? ¿Épica o lírica?, ¿acaso la transposición de un sentimiento épico no es lírica? ¿Acaso el acto de amar no comporta una hazaña reseñable, expresable, decible, cantable? ¿Acaso no hay lirismo en el corazón de un soldado que mata? ¿De qué nos sirven las nomenclaturas posteriores al hecho de percibir? Hemos logrado deconstruir. Lo suyo sería que no necesitáramos nombrar más a las categorías, o que éstas sólo ordenaran los matices, por los más despistados. Ningún tropiezo queda sobre el suelo una vez que levantas la piedra. Eso sí, ten cuidado, el alacrán suele esconderse en la cara oculta a las manos que la sostienen. Puedes sacudir tus manos asustadas hasta que caiga al agua, pero entonces te parecerá más grande. 
Coge el poema por los cuernos.

Salmo dominical II

Salmo dominical II

Sunday, mal día para alunizar:


Hay generosidad en tu boca
y verde en tu dolor,
qué más se puede pedir
de la dádiva insonora,
la revolución silenciosa,
qué más abrigo hallaré
que tu pecho tierno y hondo
de hombre sin ambages
de soldado hierro que atrofie
su vértebra columna,
qué más solazar sino reír
imantada
de agria paz salmodiando
el brillo de tus pupilas,
sólo unas pupilas preguntando
si el cielo habla
o mi mente trota
por la esquina
concupiscente
de la torre.




En el deleite te va dada
la extravagancia numantina,
la traicionera circunstancia
de quien sabe decir amor,
garabatear la cíclica lengua
de esta octava en sol menor
con bemoles entrañables.
Soy yo más tú a penas
y sin huesos me armo
como un mecano de agua
bombeada desde tus falanges
por más que me envicien,
me eslabones o te rumies
volverán, volverán, volverán
las antiguas huellas a deslizarse
curva arriba de tus muslos,
y volverán las luces estancadas
en los aljibes de tus órbitas
a bailar como el parpadeo
de las galaxias en los míos.


Sofía Serra (Correcciones. La dosis y la desmedida.)

viernes, 29 de junio de 2012

Nocturno I

Nocturno I


Me hablaron del sol y de la tumba
tantos olvidados parias,
tantas lumbres negras
culminaron su andar por casa
cuando ni el sonido de la lluvia
aleja de mis sienes
la luz que gotea,
la luz que gotea
alentando olvidos
los blancos, los lejanos
por falta de sueño.


Blando, blando porvenir
como un niño sin rostro ni llanto,
neutro y perfecto,
¿qué sabes del presente,
del pecho u ojos
abiertos de la noche
en la calle de piernas
dormidas como todos
menos las farolas?
Nada adviertes.
Gimo:
Nuestras manos
son el nombre
de lo que hacemos.


Las gotas de neblina
me empapan, mares
en mi frío mano océanos.


Ya apenas queda lluvia por caer.

Sofía Serra (Correcciones. El muriente)

miércoles, 27 de junio de 2012

Epitafio (verboluz)





(Este poema pequeño conforma "verboluz" con esta fotografía de ayer. Hasta esta tarde no me he dado cuenta.)


Epitafio


Las postrimerías del gozo,
La jornada inexcusable,
La sintomática caricia de la noche
Y el lento retorno de la analogía
Entre los leves seres.


Todos los hombres fueron buenos.

Sofía Serra (De La exploradora)


(escrito el 20 de junio de 2012)

¡Cuanta felicidad!

¡Cuánta felicidad!


La crisis fatal acabará pronto.
Percibo algunos quarcks top
de cordura en la sociedad española.
Los gluones ya tienen trabajo.
Soy cuánticamente feliz,
y por fin dich(os)a.

Sofía Serra
 
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