le dicen f u c k i n g (el celo)
no sé cómo llamar a esta extensión
de las sienes de mis pechos
¿axilas? blancas y voletantes,
y andró-medas se tornan
ahuecándose al paso
de tu saliva por mi corriente
venero
tu dentro
de este
vientre
y para cuando argüiste
la entrega me hizo agua
el gusano del desierto de Dune
y toda su fábrica
de especia
—esencia-especia-esencia
— espacio
lleno.
Sofía Serra (De La exploradora)
lunes, 4 de junio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
A un olivo en suelo cálcico
a un olivo en suelo cálcico
A buen lugar mudas
verdes tus platas de olivo
recién podado
sobre la litosfera de las narices,
de los hocicos de los habitantes
de la sabana, tan dura y perfecta
como ese suelo que te estriñe.
la sabiduría de la raíz
envuelta por el hormigón
armado de la estulticia.
Y yo aquí regándola,
haciéndote crecer.
Sofía Serra (De La exploradora)
A buen lugar mudas
verdes tus platas de olivo
recién podado
sobre la litosfera de las narices,
de los hocicos de los habitantes
de la sabana, tan dura y perfecta
como ese suelo que te estriñe.
la sabiduría de la raíz
envuelta por el hormigón
armado de la estulticia.
Y yo aquí regándola,
haciéndote crecer.
Sofía Serra (De La exploradora)
sábado, 2 de junio de 2012
mayales
mayales
0. Al fin y al cabo
que sujetaste
con la primera mano
es el tiempo de distancia,
la medida, la una
que nos separa.
1. wish you were
here es la paz
ahora mismo
no se hallan
dos en mí.
2. seremos dos
hasta que la luna
cierre sus tres ojos,
que no los posee.
3. llegará el día
para dios cantarnos
una nana al cobijo
de nuestro cuarto.
4. Sopesar y transgredir,
así nivela el canto su mirlo
son síntomas causantes
del peligro y la lágrima
rodante curva abajo
de un mundo que fue plano
antes de que él lo quintuplicara.
5. Al pabellón de mi oído cóncava
sien trasladada a tu seísmo
como si el latido del hombre
naciente embrionara
patente de Nuevo.
Sofía Serra (De La exploradora)
0. Al fin y al cabo
que sujetaste
con la primera mano
es el tiempo de distancia,
la medida, la una
que nos separa.
1. wish you were
here es la paz
ahora mismo
no se hallan
dos en mí.
2. seremos dos
hasta que la luna
cierre sus tres ojos,
que no los posee.
3. llegará el día
para dios cantarnos
una nana al cobijo
de nuestro cuarto.
4. Sopesar y transgredir,
así nivela el canto su mirlo
son síntomas causantes
del peligro y la lágrima
rodante curva abajo
de un mundo que fue plano
antes de que él lo quintuplicara.
5. Al pabellón de mi oído cóncava
sien trasladada a tu seísmo
como si el latido del hombre
naciente embrionara
patente de Nuevo.
Sofía Serra (De La exploradora)
viernes, 1 de junio de 2012
Inflexible
(Correcciones de El muriente)
Inflexible
porque la rama mudable
cría raíces cuando se rompe,
así, en este transporte caes
enhebrada a la tierra.
Sofía Serra (De El muriente)
Inflexible
porque la rama mudable
cría raíces cuando se rompe,
así, en este transporte caes
enhebrada a la tierra.
Sofía Serra (De El muriente)
jueves, 31 de mayo de 2012
La puñalada
(Correcciones de La dosis y la desmedida)
La puñalada
Compraré alhajas cuando paseo
por el mercadillo de agosto los días
sin sombras salvo en la acera
ambulante que me proponían
tu voz, tu boca, tu oído y yo
anhelándote, mudo brocal,
la tapia cubierta con la parra virgen
sorteando a la madreselva
minándose de mí y yo huyéndote
sin que llegaras o vinieras a verme.
Me escabullí tras tus andrajos,
miraste en otro sentido
con tus manos y hacia allí vagó
tu cuerpo tras ellas que se alargaron
hacia el cuchillo diestro de noreste,
ése de donde llega la helada,
ése rasante vuelo de hielo
sobre las onduladas tiernas
carnes de mi apuesta: rosa
en uno u otro ombligo.
Aunque todos me digan
(que)
debo ser más cobarde.
Sofía Serra (de La dosis y la desmedida)
La puñalada
Compraré alhajas cuando paseo
por el mercadillo de agosto los días
sin sombras salvo en la acera
ambulante que me proponían
tu voz, tu boca, tu oído y yo
anhelándote, mudo brocal,
la tapia cubierta con la parra virgen
sorteando a la madreselva
minándose de mí y yo huyéndote
sin que llegaras o vinieras a verme.
Me escabullí tras tus andrajos,
miraste en otro sentido
con tus manos y hacia allí vagó
tu cuerpo tras ellas que se alargaron
hacia el cuchillo diestro de noreste,
ése de donde llega la helada,
ése rasante vuelo de hielo
sobre las onduladas tiernas
carnes de mi apuesta: rosa
en uno u otro ombligo.
Aunque todos me digan
(que)
debo ser más cobarde.
Sofía Serra (de La dosis y la desmedida)
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