jueves, 26 de enero de 2012
La edad de oro (Memoria) (poema en vídeo)
Sigo probando...
miércoles, 25 de enero de 2012
A Fermín (poema y vídeo de fotografías con audio)
A Fermín
Hoy ha muerto un buen hombre
y todos lo hemos seguido
camino del cielo.
No estamos solos.
Hoy ha muerto un buen hombre
y todos lo hemos seguido
camino del cielo.
No estamos solos.
El tren detenido bajo las palmeras
El tren detenido bajo las palmeras
el tren me recuerda una soledad
sin línea,
la alegría (sic) de los judíos
cuando los embarcaban
en los vagones de madera negra
y moho tan grande para tantos ayes
que los sueño durmiendo o haciendo el amor
sobre la arena de una playa, los niños jugando
con la pelota de plástico
que aún no se había inventado, sus madres
bebiendo limonada bajo las gafas de sol
y los coquetos sombreros de paja y sus padres
jugando al dominó bajo la sombrilla de colores
y bajo las palmeras sus abuelos con bañadores de flores
bajo las palmeras, porque es una playa del Caribe,
claro
el sol
clara
el agua
claro
el cielo azul
y el techo negro
se me hunde
bajo las palmeras,
bajo las palmeras los adormezco
desde los 13 años allí
se me quedaron parados
y se supone que he cumplido 49
arrullándolos.
Sofía Serra, Enero 2012
el tren me recuerda una soledad
sin línea,
la alegría (sic) de los judíos
cuando los embarcaban
en los vagones de madera negra
y moho tan grande para tantos ayes
que los sueño durmiendo o haciendo el amor
sobre la arena de una playa, los niños jugando
con la pelota de plástico
que aún no se había inventado, sus madres
bebiendo limonada bajo las gafas de sol
y los coquetos sombreros de paja y sus padres
jugando al dominó bajo la sombrilla de colores
y bajo las palmeras sus abuelos con bañadores de flores
bajo las palmeras, porque es una playa del Caribe,
claro
el sol
clara
el agua
claro
el cielo azul
y el techo negro
se me hunde
bajo las palmeras,
bajo las palmeras los adormezco
desde los 13 años allí
se me quedaron parados
y se supone que he cumplido 49
arrullándolos.
Sofía Serra, Enero 2012
martes, 24 de enero de 2012
Bicordial
(Correcciones "Nueva Biología)
Tengo este poema señalado en rojo desde el día que comencé a corregir este poemario, como aviso sobre mis dudas por incluirlo en él o no. Aunque lo voy corrigiendo, aún permanece la duda.
A H. C.
Corazón, quedo y mudo
en tu silencio. Corazón,
aprieto con tus manos
este gemido. Corazón,
no te hago caso omiso:
al alba te alivié.
Corazón, tu tierra, mi
tierra, tiene plumas:
sobre ella despedazaron a las aves blancas,
frenaron el sereno de su sal con las fauces.
Pero tu mi tierra tu tierra canta
sobre fósiles y fantasmas
que logramos resucitar henchidos
de agua, sustancia y carne.
Tu tierra y mi tierra funden luces
sobre la faz tornasolada
de la colina tan reseca,
la casa azul sobre la espalda
—al peso de los riñones—,
el toro en bisiesto año,
la amargura del oro líquido,
la lluvia sobre la carretera…
Tu stop, corazón.
Tu tierra mi tierra,
clama tiempo, clama día,
clama por tus hondas huellas
al son del canto que moldea
el barro en dos, ojos,
los azules, corazón:
Las palomas que de la nada nacen,
el santo y seña, suertes que nos hacen:
No somos aves, no somos duendes.
Al despojarnos del miedo
—¿qué es la muerte sino un desnudo?—,
sólo nos queda el nombre.
Corazón, desde esta garganta
y la tuya te expandes
abriendo estas proclamas
al orbe dicho, quieto y al unísono
se cantan mutuamente, juntos
no somos uno, sino dos,
que es un mayor número.
(Sofía Serra)
sábado, 21 de enero de 2012
Mañana de 21 de Enero invernal
Mañana de 21 de enero invernal
Ajena de todo
el cultivo de esta madrugada en peltre
alegría, que me resulta otra.
Vencen los peones callados,
signos sin fresadora
que los enjugue de lo que les sobra,
veinte huéspedes duermen ya posados
sobre las alas del firmamento
oneroso hasta para los mismos
pábilos divinos.
Pesarosa y cuadrada la noche
se unge y el amanecer
no espabila
la luz del recuerdo de lo que ayer fuiste
o era apisonando sustanciales
llantos. las letras siempre las letras
operan la intervención fallida,
se piensa sobre las estrellas
y la pared de enfrente que abre
al rosa su canto de fachada.
Ni muro, ni conciencia ni recuerdo
de qué alojará esta mañana
tan urdida en la costumbre
y tan nueva.
resuenan las ojerosas sienes.
Ya pían los vencejos.
y de nuevo las tórtolas, felices
y virginales tórtolas
e invioladas por la negrura de la noche
abren las puertas —como abren sus alas—
del templo del nuevo día,
las vestales y primorosas azucenas
vestidas de ceniza y plumas
nuevas para mis ojos
tu deseo de hombre bueno
en este abismo hasta la primavera.
Ajena de todo
el cultivo de esta madrugada en peltre
alegría, que me resulta otra.
Vencen los peones callados,
signos sin fresadora
que los enjugue de lo que les sobra,
veinte huéspedes duermen ya posados
sobre las alas del firmamento
oneroso hasta para los mismos
pábilos divinos.
Pesarosa y cuadrada la noche
se unge y el amanecer
no espabila
la luz del recuerdo de lo que ayer fuiste
o era apisonando sustanciales
llantos. las letras siempre las letras
operan la intervención fallida,
se piensa sobre las estrellas
y la pared de enfrente que abre
al rosa su canto de fachada.
Ni muro, ni conciencia ni recuerdo
de qué alojará esta mañana
tan urdida en la costumbre
y tan nueva.
resuenan las ojerosas sienes.
Ya pían los vencejos.
y de nuevo las tórtolas, felices
y virginales tórtolas
e invioladas por la negrura de la noche
abren las puertas —como abren sus alas—
del templo del nuevo día,
las vestales y primorosas azucenas
vestidas de ceniza y plumas
nuevas para mis ojos
tu deseo de hombre bueno
en este abismo hasta la primavera.
Sofía Serra ( de Suroeste)
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